Crónicas de un mundo Roto - Capítulo 8
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- Capítulo 8 - 8 Capítulo 9 Una Noche Larga
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8: Capítulo 9: Una Noche Larga 8: Capítulo 9: Una Noche Larga Zain finalmente hizo una pausa, sus ojos rojos brillando con el fervor de un profesor que ha desentrañado una teoría particularmente elegante.
La habitación se llenó de nuevo con un silencio que, esta vez, estaba cargado de conceptos arcanos y leyes físicas contrapuestas.
Para Elysia, la última media hora había sido como ser golpeada repetidamente en la cabeza con un libro muy grueso y muy aburrido.
Su mente, acostumbrada a procesar el ángulo de un ataque, la formación de una tropa o la debilidad en la postura de un enemigo, se había visto inundada por términos como “flujo de maná”, “catalizadores rúnicos” y “resonancia ambiental”.
Ella no era una mujer de estudios; era una guerrera, un caballero.
Si bien la Orden del Alba se aseguraba de que sus miembros tuvieran una educación sólida, su conocimiento se forjaba en el campo de entrenamiento, no en una biblioteca polvorienta.
Gran parte de su vida había sido una rutina de acero, sudor y lealtad inquebrantable a su reino y a su rey.
Su cabeza casi echaba humo por toda la información que Zain le había dado sin filtro alguno.
Y sin embargo…
extrañamente, había funcionado.
La avalancha de información, tan abrumadora y tan ajena a su dolor, había obligado a su mente a cambiar de rumbo.
Para intentar comprender las complejas teorías de Zain, había tenido que dejar de lado, aunque solo fuera por un momento, la aplastante verdad de su situación.
Había suplantado el terror existencial con el dolor de cabeza de un estudiante.
El colapso mental que la había sacudido hasta los cimientos se vio opacado, sofocado bajo una capa de pura fatiga intelectual.
La clase improvisada de Zain, en su completa falta de tacto y su abrumadora densidad, había logrado calmar su pesar, al menos un poco.
Dejó escapar un largo suspiro, sintiendo cómo la tensión abandonaba sus hombros.
Estaba exhausta.
—Necesito…
descansar —dijo, su voz desprovista de la hostilidad anterior.
Sonaba, simplemente, cansada.
Zain la observó por un momento, ladeando la cabeza como si estuviera evaluando un nuevo dato.
—Una decisión lógica —concluyó él, asintiendo para sí mismo—.
El cuerpo requiere un periodo de inactividad para la asimilación de nutrientes y la reparación celular.
Supongo que el procesamiento de información traumática y conceptualmente desafiante no es diferente.
Recogió su tintero y las notas que había garabateado durante su propia explicación, y subió las escaleras hacia su santuario en el segundo piso, dejándola sola una vez más.
Elysia se recostó en la cama, el suave colchón se sentía como un lujo olvidado.
Evaluó su situación con una mente extrañamente tranquila.
El pesar seguía ahí, un monstruo agazapado en las sombras de su conciencia, pero la clase de Zain lo había envuelto en una capa de agotamiento.
Estaba en un mundo que no era el suyo.
Su poder funcionaba de una manera que aquí era considerada imposible.
Estaba sola, sin armas y a merced de un mago errático cuya mandíbula probablemente estaría de un color horrible por la mañana.
Era una situación terrible.
Pero por primera vez desde que había caído del cielo, no pensó en el mundo que había perdido, sino en el día siguiente en este.
Arriba, una sola luz permanecía encendida hasta bien entrada la noche.
Él, desentrañando las leyes de un nuevo universo.
Ella, intentando sobrevivir en él.
La noche sería larga para ambos.
*** En su estudio, bajo la luz fría y constante de la lámpara mágica, Zain no descansaba.
El mundo podía dormir, pero él acababa de despertar.
Tomó una pluma nueva y, en una hoja de pergamino limpia, comenzó a agregar notas a su informe.
Su caligrafía, normalmente precisa, era ahora casi febril, las letras inclinándose hacia adelante como si tuvieran prisa por existir.
Adenda al Informe 01: Sistema de Poder Anómalo (“Aura”) Fuente: Interna.
El sujeto lo describe como una manifestación de la “fuerza vital” y la “voluntad”.
Esto implica una generación de energía a partir de procesos biológicos y metafísicos, contrario a todos los modelos de canalización ambiental.
Aplicaciones observadas: Mejora física, reparación de tejidos (autosanación), posible imbuición de armas.
Conclusión preliminar: El sujeto no es un mago en ningún sentido reconocible.
Es una fuente de poder autónoma.
Una singularidad biológica.
Dejó la pluma a un lado y se frotó las sienes.
Escribir sobre ello no era suficiente.
Tenía que sentirlo, que intentar comprenderlo desde la práctica.
Se puso de pie y se movió al centro de la habitación, apartando una pila de libros con el pie.
Cerró los ojos, imitando la postura que había visto en Elysia: la espalda recta, la respiración controlada.
Intentó alcanzar ese lugar del que ella había hablado, el “núcleo”.
Buscó dentro de sí mismo un manantial, una fuente de poder.
Solo encontró vacío.
Abrió los ojos e intentó un enfoque diferente.
Su propio método, pero invertido.
Normalmente, extraía la magia del entorno, tirando de ella hacia él.
¿Y si intentaba hacer lo contrario?
¿Y si usaba su magia para comprimir, para forzar la creación de un núcleo de energía dentro de sí mismo?
Extendió las manos.
Una luz plateada, el color de su propia magia, brilló en sus palmas.
Lentamente, intentó dirigir esa luz hacia su interior, empujándola hacia su pecho.
Fue como intentar forzar a dos imanes con los mismos polos a tocarse.
La energía resistió, se dispersó, negándose a ser contenida.
Sintió una presión incómoda, un dolor sordo y antinatural.
Con un gruñido de frustración, liberó el hechizo y la luz plateada se desvaneció con un siseo.
Fracasó.
Totalmente.
Y entonces, una lenta sonrisa se extendió por su rostro.
La sonrisa se convirtió en una risa.
Una risa silenciosa y sin aliento, que sacudió todo su cuerpo.
El hecho de que algo destruyera por completo años de investigación y estudios llevados a cabo por los más grandes eruditos y magos de gran calibre…
el hecho de que las leyes que él siempre pensó que eran absolutas, escritas en libros que se consideraban sagrados, estuvieran fundamentalmente incompletas…
Le emocionaba.
Una emoción pura, vertiginosa y adictiva lo recorrió.
No era la destrucción de su conocimiento, sino su expansión más allá de cualquier límite imaginable.
Los grandes magos de la historia no estaban equivocados, simplemente habían estado mirando un solo árbol, sin saber que existía todo un bosque.
Y él, Zain, el exiliado de la Academia, el bicho raro del pueblo, era el primero en verlo.
Una nueva energía brilló en sus ojos rojos, un fuego que había creído extinguido hacía mucho tiempo.
Ya no era solo el investigador de una anomalía.
Se sentía como el arquitecto de una nueva era de la magia.
Y la piedra angular de todo, la clave de este nuevo universo, dormía pacíficamente en la habitación de abajo.
Está noche sería muy larga, y emocionante.
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