Crónicas del Dragón de Esmeralda - Capítulo 16
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- Capítulo 16 - 16 Capítulo 16 La Forja del Alma de Jade
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16: Capítulo 16: La Forja del Alma de Jade 16: Capítulo 16: La Forja del Alma de Jade El calor en el refugio profundo de los Nómadas de la Escoria era sofocante, pero para Kai, el aire cargado de vapores de azufre y metal se sentía como el abrazo de un viejo amigo.
Frente a él, sobre un yunque de piedra volcánica negra que había pertenecido a los antiguos soberanos de la tierra antes de la gran purga, el fragmento de Hierro Estelar palpitaba con una luz plateada y gélida, contrastando violentamente con el resplandor esmeralda que emanaba de su propio cuerpo.
—Nadie ha tenido el valor de intentar forjar este metal en tres mil años —susurró el líder de los nómadas, observando desde las sombras con una mezcla de envidia y temor reverencial—.
El Hierro Estelar no se dobla ante el fuego común de una forja, ni ante el fuelle de un mortal.
Necesitas el calor de un sol cautivo o la voluntad de un dios para darle forma.
Kai no utilizó martillos ni fuelles.
Se despojó de su túnica andrajosa y colocó sus manos desnudas directamente sobre el metal incandescente.
Gracias a su nueva técnica, “El Tacto del Siderúrgico”, podía sentir la estructura molecular del hierro como si fueran granos de harina en su antigua panadería.
Para él, el metal ya no era algo inerte; era una masa maleable que respondía a la presión de su Qi.
—No necesito fuego —respondió Kai, y el Corazón de Ámbar en su pecho comenzó a brillar con tanta intensidad que las sombras de la cámara se disolvieron—.
Solo necesito que este hierro recuerde su origen en el núcleo de las estrellas.
Kai cerró los ojos y canalizó su energía de forma inversa, comprimiendo el aire a su alrededor hasta crear un vacío gravitacional.
La presión en la cámara aumentó tanto que Lyra tuvo que retroceder, protegiéndose los ojos del resplandor.
El Hierro Estelar comenzó a vibrar, emitiendo un sonido agudo y cristalino, casi un lamento de agonía.
Bajo la presión masiva que Kai generaba entre sus palmas, el metal empezó a cambiar de estado, volviéndose líquido y denso.
Lentamente, el metal se alargó y se curvó, fusionándose con fragmentos de jade de alta pureza que Kai había extraído de las paredes de la mina.
No estaba forjando una espada delgada o una lanza común; estaba creando un arma que pudiera canalizar la densidad absoluta de la tierra.
Lo que emergió del resplandor fue un pesado mayal de guerra, cuya cadena estaba compuesta por eslabones de hierro estelar reforzado y cuya maza principal era un núcleo de jade esmeralda, grabado con las runas ancestrales del Dragón de Esmeralda.
Al terminar, Kai sostuvo el arma.
El peso habría aplastado los huesos de un guerrero normal, pero en sus manos, el mayal se sentía como una extensión ligera y natural de su propio brazo.
Al golpear suavemente el suelo con la maza, una onda de choque invisible se expandió por toda la mina, haciendo que las lámparas de aceite se apagaran y volvieran a encenderse al unísono.
—Se llamará “Quebrantacielos” —sentenció Kai, y su voz resonó con el eco de un terremoto lejano.
Mientras Kai admiraba su creación, Lyra se acercó con cautela, sosteniendo entre sus manos un pergamino amarillento que había rescatado de los archivos polvorientos que los nómadas custodiaban en secreto.
Su rostro estaba pálido y sus dedos temblaban.
—Kai…
tienes que ver esto —dijo ella, con un hilo de voz—.
Los nómadas no siempre fueron parias.
Eran los cronistas y guardianes de tu familia antes de la masacre.
Este documento fue sellado el mismo día que tu aldea fue consumida por el fuego.
Kai tomó el pergamino.
Sus ojos recorrieron los caracteres antiguos hasta detenerse en un sello que hizo que su sangre se congelara: el emblema de la Llama Blanca, pero rodeado por el grabado de una corona de espinas eléctricas.
Era la marca personal de la guardia de élite del Emperador del Firmamento.
—La masacre de mi gente…
—Kai apretó el puño con tal fuerza que el mango de su nueva arma crujió bajo su presión—.
No fue una simple disputa territorial entre clanes.
No fue por el control del Qi azul.
—Fue una ejecución planeada desde el trono —completó Lyra, mirándolo con una tristeza profunda—.
Tu familia no fue asesinada por ser débil, Kai.
Fueron eliminados porque el Emperador descubrió que el linaje del Dragón de Esmeralda estaba a punto de despertar un “Corazón de Mundo”.
Él no quería el equilibrio entre los elementos; él quería el monopolio total del cielo sobre la tierra.
Kai guardó silencio, pero el aire a su alrededor comenzó a vibrar con una furia contenida que hacía que pequeñas piedras levitaran a su paso.
El panadero que solo deseaba sobrevivir había muerto definitivamente en aquel instante.
El joven que ahora empuñaba la Quebrantacielos tenía un nombre, una herencia y, finalmente, un objetivo claro: el trono más alto del mundo.
—El Emperador cree que el cielo está por encima de todo lo que respira —dijo Kai, y sus ojos brillaron con un destello dorado implacable—.
Es hora de enseñarle que incluso el cielo más vasto e infinito necesita una tierra sólida donde apoyarse…
o terminará por desplomarse.
Kai se volvió hacia el líder de los nómadas, quien lo observaba con devoción.
—Preparen a su gente.
Ya no vivirán en las sombras de la escoria.
Mañana, las profundidades subirán a la superficie y el mundo volverá a temblar.
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