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Crónicas del Dragón de Esmeralda - Capítulo 20

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  3. Capítulo 20 - 20 Capítulo 20 El Eco del Firmamento y la Deuda de Sangre
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20: Capítulo 20: El Eco del Firmamento y la Deuda de Sangre 20: Capítulo 20: El Eco del Firmamento y la Deuda de Sangre ​El silencio que siguió a la captura del General Kaelen era más pesado que el estruendo de la batalla.

Kai permanecía de pie sobre la losa de obsidiana que ahora servía de tumba viviente para el Inmortal, pero algo no estaba bien.

Sus manos de jade no habían dejado de vibrar; los arcos de electricidad azul que había drenado de Kaelen se negaban a disolverse en su red de Qi de tierra.

En su lugar, el rayo estaba mutando, entrelazándose con la esencia esmeralda y creando una energía híbrida que quemaba sus canales internos.

​ —Kai, tus ojos…

—susurró Lyra, acercándose con cautela—.

No son solo verdes.

Hay destellos blancos en tus pupilas.

Estás procesando energía de un grado superior al que tu cuerpo puede soportar.

​ Kai apretó los dientes, sintiendo cómo el Corazón de Ámbar trabajaba a marchas forzadas para purificar la esencia extranjera.

Cada respiración suya exhalaba un pequeño rastro de ozono.

​ —El rayo es salvaje, Lyra, pero la tierra lo contiene todo —respondió Kai, su voz sonando con un eco metálico—.

No me destruirá.

Se convertirá en parte de mi cimiento.

​ Mientras los nómadas comenzaban a desmantelar las armas de la guarnición derrotada, Lyra se arrodilló junto a los restos de la túnica blanca que Kaelen había dejado atrás durante su captura.

Entre los pliegues de seda mística, encontró un medallón de plata líquida que no dejaba de emitir una señal rítmica, como un pulso desesperado.

Al tocarlo, una proyección holográfica de Qi se desplegó en el aire del desierto.

​ No era un mapa militar, ni una orden de ejecución.

Era una imagen de una mujer joven, encadenada en una celda de cristal en lo más alto de la Ciudad del Firmamento.

Sus ojos eran idénticos a los de Kai antes de la transformación.

​ —Es ella…

—Kai se desplomó de rodillas, y la presión gravitacional a su alrededor hizo que la arena se hundiera tres metros—.

Mi hermana menor, Meilin.

Me dijeron que había muerto en el incendio de la panadería.

Me dijeron que no quedaba nadie.

​ —La han mantenido viva por una razón, Kai —dijo Lyra, analizando las runas que rodeaban la celda en la proyección—.

Mira las inscripciones.

No es una prisión común.

Es un altar de extracción.

El Emperador sabe que el linaje del Dragón de Esmeralda necesita dos mitades para despertar el Corazón de Mundo completo.

Tú tienes la fuerza de la Raíz, pero ella…

ella posee la pureza de la Semilla.

​ La furia de Kai, que hasta ahora había sido una llama controlada, se convirtió en una tormenta de proporciones catastróficas.

El cielo, que apenas se había despejado, volvió a oscurecerse, pero esta vez no era el rayo de los Inmortales.

Era la tierra misma la que se elevaba.

Rocas del tamaño de casas empezaron a levitar alrededor del campamento, respondiendo al dolor agonizante de su soberano.

​ —Kaelen no vino a capturarme solo por el ámbar —comprendió Kai, levantándose lentamente—.

Vino a llevarme ante ella para que el Emperador pudiera sacrificarnos a ambos y así obtener el control total sobre la vida y la muerte en este continente.

​ Kai miró hacia el Norte, hacia las torres lejanas que brillaban como agujas de hielo en el horizonte.

El General Kaelen, atrapado bajo sus pies, era ahora más que un rehén; era su moneda de cambio y su fuente de información.

​ —Dile a los hombres que no habrá descanso —ordenó Kai, y su voz fue un terremoto que se sintió en kilómetros a la redonda—.

Ya no buscamos refugio.

Ya no buscamos la Cuna de las Raíces para escondernos.

Vamos a marchar hacia la Capital.

​ —Kai, es un suicidio —advirtió Lyra—.

Tienes tres mil nómadas y el poder de un dragón joven, pero el Emperador tiene legiones de Inmortales y el poder del mismo sol.

​ —Entonces haré que el sol se ponga para siempre —sentenció Kai, y al golpear el suelo con la Quebrantacielos, el arma absorbió finalmente todo el rayo remanente, volviéndose de un color verde eléctrico que iluminaba todo el desierto—.

No estoy pidiendo permiso al destino.

Estoy cobrando una deuda de sangre que el cielo ha ignorado por demasiado tiempo.

​ En ese momento, el medallón en manos de Lyra emitió un sonido agudo y se fundió.

El Emperador sabía que el mensaje había sido visto.

El juego de sombras había terminado; la guerra de los elementos acababa de entrar en su fase más sangrienta.

​ ¿Podrá Kai rescatar a su hermana antes de que el proceso de extracción consuma su alma, y qué precio tendrá que pagar para dominar la energía híbrida que ahora amenaza con destrozar su propio cuerpo desde adentro?

“¡Llegamos al capítulo 20!

Gracias por las 700 vistas.

Se viene lo más fuerte de la historia.

¿Qué creen que pasará con la hermana de Kai?

¡Dejen sus comentarios y Power Stones!”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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