Crónicas del Dragón de Esmeralda - Capítulo 21
- Inicio
- Crónicas del Dragón de Esmeralda
- Capítulo 21 - 21 Capítulo 21 La Danza de la Raíz Eléctrica
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
21: Capítulo 21: La Danza de la Raíz Eléctrica 21: Capítulo 21: La Danza de la Raíz Eléctrica El campamento de los Nómadas de la Escoria se había transformado en algo que desafiaba toda lógica natural.
Donde antes solo imperaba la arena blanca y la desesperación del sol inclemente, ahora se alzaban estructuras de madera petrificada que vibraban con una tenue luminiscencia verde.
No era un oasis común; era un ecosistema vivo, alimentado por la voluntad de un soberano.
Sin embargo, en el epicentro de este milagro, Kai libraba una batalla interna mucho más violenta y peligrosa que su enfrentamiento físico contra el General Kaelen.
Sentado en posición de loto sobre la losa de obsidiana que servía de tumba viviente para el Inmortal capturado, Kai sentía cómo sus canales de Qi se convertían en campos de batalla.
Su energía de tierra, densa y ancestral, intentaba aplastar por puro peso a la energía de rayo que había drenado.
Eran dos fuerzas fundamentales en conflicto: la tierra buscaba la inmovilidad absoluta, mientras que el rayo exigía un movimiento perpetuo y una expansión caótica.
—Si sigues intentando someter al rayo mediante la fuerza bruta, Kai, terminarás por estallar desde adentro —advirtió Lyra, observándolo desde una distancia prudencial.
Sus ojos, expertos en detectar flujos de energía, captaban cómo pequeñas chispas de color blanco azulado saltaban de la piel de jade de Kai, convirtiendo la arena circundante en pequeños fragmentos de vidrio instantáneamente—.
Estás tratando de enjaular a una tormenta en una caja de piedra.
—La tierra debe ser sólida, Lyra.
No puede dejarse arrastrar por el caos de lo alto —respondió Kai, y su voz sonó con un matiz metálico y eléctrico que hizo que el aire a su alrededor se cargara de ozono.
—La tierra no es solo roca inerte, tonto —rebatió ella, acercándose a pesar del riesgo de ser alcanzada por una descarga—.
La tierra es el hogar de la tormenta cuando esta decide descender.
Es su ancla y su destino.
No luches contra el rayo para destruirlo; dale un camino para que sea útil.
Conviértete en el conductor, no en la jaula.
Kai cerró los ojos, dejando que las palabras de Lyra se filtraran en su conciencia.
Por primera vez en horas, dejó de presionar.
En lugar de intentar “sepultar” la esencia de Kaelen, abrió sus canales de Qi y permitió que la electricidad fluyera libremente hacia su red de raíces subterráneas.
El resultado fue inmediato y sobrecogedor.
Las raíces que sostenían el campamento no se carbonizaron; al contrario, absorbieron la carga y se fortalecieron, adquiriendo una dureza metálica que ni el acero imperial podría rayar.
Las fuentes de agua empezaron a emitir un vapor purificador infundido con iones, capaz de sanar las heridas de los nómadas con solo respirarlo.
Kai sintió cómo el Corazón de Ámbar en su pecho se expandía, aceptando la dualidad como una nueva forma de perfección.
Ya no era solo el soberano de la tierra; era el Señor de la Raíz Eléctrica.
—Meilin…
—susurró Kai.
Al abrazar la nueva energía híbrida, su percepción se disparó.
Ahora podía “escuchar” las vibraciones de la capital imperial a cientos de kilómetros de distancia, como si el suelo fuera un gran tambor.
A través de la red de Qi, sintió un pulso débil y familiar—.
Puedo sentir su miedo.
El Emperador ha acelerado el proceso de extracción.
Ella está sufriendo.
Se puso de pie con una gracia que antes no poseía.
Ya no había pesadez en su paso, sino una eficiencia eléctrica.
El mayal Quebrantacielos apareció en su mano, y la maza de jade ahora mostraba vetas blancas que parpadeaban rítmicamente, como si tuviera un sistema nervioso propio.
—Lyra, prepara a los nómadas.
No marcharemos por la superficie como blancos fáciles —dijo Kai, una sonrisa sombría y decidida dibujándose en su rostro.
Usaremos las arterias profundas del mundo.
Si el Emperador cree que el cielo es su dominio exclusivo, le demostraremos que el subsuelo es nuestra autopista privada.
Kai levantó la Quebrantacielos y la hundió con precisión quirúrgica en el centro del campamento.
Una grieta perfecta, reforzada con energía eléctrica para evitar derrumbes, comenzó a abrirse velozmente hacia el Norte, perforando la roca madre como si fuera mantequilla tibia.
Era una técnica de transporte místico, un “Túnel de Impulso”, que no se había visto desde que los Dragones Originales caminaban sobre el mundo.
—Es hora de ir por mi hermana —sentenció Kai, y su mirada dorada pareció perforar la distancia hasta el trono imperial—.
Y de paso, comprobaremos si ese trono es tan sólido como el Emperador presume, o si solo está esperando a que alguien le mueva el suelo.
¿Podrán Kai y su ejército de parias atravesar las defensas subterráneas de la Ciudad del Firmamento sin ser detectados, o descubrirán que el Emperador tiene guardias ancestrales acechando en las sombras donde incluso la luz del rayo teme entrar?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com