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Crónicas del Dragón de Esmeralda - Capítulo 22

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  3. Capítulo 22 - 22 Capítulo 22 Infiltración en el Nido de Águilas
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22: Capítulo 22: Infiltración en el Nido de Águilas 22: Capítulo 22: Infiltración en el Nido de Águilas ​El túnel de impulso que Kai había excavado con el poder de la Quebrantacielos se cerró tras ellos con un siseo de tierra compactada y estática residual.

El grupo de nómadas, ahora reducidos a una élite de cincuenta guerreros para evitar ser detectados por las redes de Qi superficiales, se encontraba en una cámara de mantenimiento olvidada, justo debajo del nivel inferior de la Ciudad del Firmamento.

​ El aire aquí no olía a salitre ni a azufre; olía a ozono puro, a metal esterilizado y a un incienso caro que se filtraba desde los niveles superiores.

Era el aroma de la opresión vestida de seda y mármol.

​ —Estamos debajo del Sector Siete, el corazón logístico del imperio —susurró Lyra, consultando un mapa místico que parpadeaba violentamente debido a la interferencia de los escudos de la ciudad—.

Si mis cálculos son correctos, las celdas de extracción de energía están tres niveles por encima de nosotros, incrustadas en la base de la Torre del Sol.

​ Kai no escuchaba las palabras de Lyra con los oídos, sino con el alma.

A través de la suela de sus botas, sentía las pulsaciones de la metrópoli.

Millones de personas caminando, máquinas de Qi zumbando rítmicamente y, en lo más alto, una nota discordante: un grito silencioso y agónico que solo alguien con su misma sangre y herencia podía percibir entre el ruido blanco de la ciudad.

​ —Está sufriendo —dijo Kai, y su voz hizo que el polvo acumulado en el techo cayera como nieve grisácea—.

El proceso de extracción ha comenzado.

Puedo sentir cómo le arrancan la esencia de la Semilla para alimentar las luces artificiales de esta ciudad maldita.

Cada lámpara que brilla allá arriba es un segundo menos de vida para ella.

​ —Kai, debemos ser quirúrgicos y letales —advirtió Lyra, poniendo una mano firme sobre su hombro de jade para anclarlo a la realidad—.

Si liberas tu Qi ahora por un impulso de ira, activarás los sensores de los Inmortales.

El Emperador sabrá que estás aquí antes de que logremos llegar al ascensor central.

​ Kai cerró los ojos y forzó a sus pulmones a expandirse con lentitud.

Por primera vez, usó la energía de rayo que había robado no para destruir, sino para camuflarse.

Envolvió su aura esmeralda con una fina capa de estática blanca, mimetizando la firma energética de los cables de alta tensión de la propia ciudad.

Para los sensores imperiales, ahora eran solo un fallo menor o una fluctuación en el sistema de ventilación.

​ Comenzaron el ascenso por los conductos de servicio, escalando paredes enchapadas en oro místico que canalizaba el Qi azul hacia los distritos nobles.

Kai sentía un asco profundo.

Cada detalle de lujo en la superficie era una gota de vida robada a la tierra, y ahora, a su propia familia.

​ De repente, una vibración rítmica sacudió el conducto.

Se congelaron.

Dos guardias de la Llama Blanca, con sus armaduras relucientes y lanzas de plasma, caminaban por el pasillo adyacente, justo al otro lado de una rejilla de ventilación.

​ —¿Sentiste eso?

Una fluctuación en la presión —preguntó uno de los guardias, deteniéndose a escasos centímetros de donde Kai contenía el aliento.

—Es el sistema de extracción.

El General Kaelen dice que la nueva fuente…

la chica…

es inestable.

Posee una pureza que el equipo de extracción apenas puede procesar sin sobrecargarse.

​ Kai apretó el mango de su arma con tal fuerza que sus nudillos de carne se pusieron blancos.

La mención de su hermana menor, Meilin, como una simple “fuente inestable” hizo que el suelo bajo los pies de los guardias vibrara por un microsegundo, como un depredador conteniendo un rugido.

​ —Deben de estar forzándola al límite —continuó el guardia con total indiferencia—.

El rito de ascensión es mañana.

Si ella no aguanta el rito de mañana, el Emperador se pondrá furioso y rodarán cabezas en el Departamento de Energía.

​ Los guardias se alejaron entre risas, pero el daño ya estaba hecho.

Kai miró a Lyra con una determinación que ya no conocía la piedad.

Sus pupilas se habían vuelto líneas verticales de color verde eléctrico.

​ —Mañana no habrá rito —sentenció Kai, y el aire alrededor de su cuerpo se volvió tan denso que los nómadas tuvieron dificultades para respirar—.

Mañana, esta ciudad de cristal descubrirá que lo que se construye sobre el sufrimiento y las raíces de la tierra, tiene una deuda de sangre que se paga con el colapso.

​ Se deslizaron fuera del conducto, entrando finalmente en el corazón del Sector Siete.

Frente a ellos, el ascensor de cristal que llevaba directamente a la Torre del Sol estaba custodiado por una Bestia de Guerra Mecánica, una amalgama de metal místico, engranajes de obsidiana y Qi esclavo que nunca dormía.

Sus ojos de zafiro escaneaban el área, buscando cualquier alma que no estuviera registrada en los archivos del cielo.

​ ¿Podrá Kai desactivar a la bestia sin alertar a toda la capital, o su furia por lo que le están haciendo a Meilin hará que el Nido de Águilas arda antes de que puedan poner un pie en la torre?

“¡Lectores!

Estamos a nada de un hito histórico.

Si logramos llegar a las 2,000 vistas antes de medianoche, mañana subiré un capítulo doble con la batalla más grande de la novela hasta ahora.

¡Apóyenme con sus Power Stones y comentarios!”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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