Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Crónicas del Dragón de Esmeralda - Capítulo 33

  1. Inicio
  2. Crónicas del Dragón de Esmeralda
  3. Capítulo 33 - 33 Capítulo 33 El Eco de las Profundidades y el Nuevo Orden
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

33: Capítulo 33: El Eco de las Profundidades y el Nuevo Orden 33: Capítulo 33: El Eco de las Profundidades y el Nuevo Orden ​ ​El silencio que siguió a la ascensión de la muralla de granito en el centro de la capital era absoluto, un vacío sonoro que devoraba los gritos de asombro de la población.

Kai, ahora el Avatar de la Tierra, se encontraba en el corazón del santuario de jade, un espacio donde la gravedad misma parecía rendirle pleitesía.

A su alrededor, la energía del Abismo no se disipaba; se entrelazaba con las raíces del mundo, creando una red de vigilancia invisible que le permitía sentir cada vibración, cada paso y cada pensamiento cargado de malicia en un radio de cientos de kilómetros.

​ Sentado en posición de loto sobre un trono que emergió orgánicamente del suelo, Kai cerró los ojos.

Ya no necesitaba ver con sus pupilas plateadas para entender lo que estaba ocurriendo.

La caída del Emperador había dejado un vacío de poder que se sentía como una herida abierta en el tejido de la sociedad.

​ —El sol ha muerto, pero las sombras se han vuelto más largas —murmuró Kai, y su voz provocó un ligero temblor en las placas tectónicas bajo la ciudad.

​ A través de su nueva conexión telúrica, Kai percibió el movimiento en las fronteras.

Los Generales de las Provincias Exteriores, aquellos que durante décadas habían servido al Firmamento por puro miedo, ya estaban movilizando sus legiones de vapor y acero.

No venían a restaurar el orden; venían a saquear los restos de la capital, convencidos de que el “monstruo de jade” era solo una anomalía temporal que pronto se quedaría sin energía.

​ —Creen que el poder de la tierra es finito, como el combustible de sus máquinas —dijo el anciano guardián, apareciendo entre la neblina esmeralda del santuario—.

No comprenden que has dejado de consumir energía para convertirte en el origen de ella.

​ —Que vengan —respondió Kai, y un pulso de luz plateada recorrió las paredes del santuario—.

Pero primero, debo asegurar que la Semilla esté a salvo.

Meilin es el corazón de la nueva vida, y si ella no florece, todo este sacrificio habrá sido en vano.

​Kai extendió su conciencia hacia el grupo de Lyra.

Podía sentirlos moviéndose a través de los túneles secretos hacia las Tierras del Ámbar.

Lyra cargaba con Meilin, cuyo Qi empezaba a estabilizarse, adquiriendo un tono verde suave que recordaba a los brotes de primavera tras un invierno nuclear.

​ Sin embargo, algo interrumpió su visión.

Una presencia fría, líquida y antigua se manifestó en los bordes de su percepción sensorial.

No provenía del cielo, ni de las provincias militares.

Venía del Este, de los Océanos de Eter.

El Clan del Agua, que había permanecido neutral durante la tiranía del Sol, finalmente había decidido actuar.

Una flota de naves sumergibles, impulsadas por una magia hidrodinámica que Kai apenas comprendía, se dirigía hacia la costa de la Capital.

​ —El equilibrio es una danza peligrosa, Kai —advirtió el anciano—.

Al quitar el peso del Sol, has permitido que las Aguas suban.

El Soberano de las Mareas no permitirá que un Avatar de la Tierra dicte las leyes del nuevo mundo.

​ Kai se puso en pie, y su armadura de jade, ahora fusionada con su propia piel, brilló con una intensidad que atravesó las paredes de granito del santuario.

Sabía que la batalla por el trono había terminado, pero la batalla por la supervivencia del planeta apenas comenzaba.

Ya no luchaba contra un tirano; luchaba contra las fuerzas fundamentales de la naturaleza que competían por el dominio total.

​ —La tierra no dicta leyes, anciano.

La tierra simplemente pone los límites —sentenció Kai.

​ Con un gesto de su mano, Kai envió un pulso gravitatorio a través del lecho marino.

A cientos de kilómetros de distancia, las naves del Clan del Agua sintieron cómo el fondo del océano se elevaba repentinamente, creando una barrera de arrecifes instantánea que bloqueó su avance.

Fue una advertencia silenciosa pero definitiva: el océano podía reclamar las orillas, pero el lecho sobre el que descansaba le pertenecía al Dragón de Esmeralda.

​ Mientras tanto, en la capital, los ciudadanos empezaban a salir de sus refugios.

Miraban la gigantesca muralla de jade y el cielo ahora despejado.

Por primera vez en sus vidas, no sentían el calor opresivo del Emperador, sino una frescura que emanaba del suelo.

La gente empezó a depositar ofrendas de pan y grano en la base de la muralla, convirtiendo el lugar del desastre en un templo de esperanza.

​ Kai sintió esa devoción y, por un momento, el Avatar volvió a ser el panadero.

Una pequeña lágrima de jade rodó por su mejilla.

​ —Haré que este suelo valga la pena —susurró para sí mismo.

​ Pero la paz duraría poco.

En lo profundo del Abismo, algo más había despertado junto con Kai.

Un fragmento de la conciencia del Emperador, una chispa de fuego solar que se negaba a morir, se había refugiado en las raíces más profundas, esperando el momento en que el Avatar flaqueara para volver a consumir el mundo desde adentro.

​ ¿Podrá Kai mantener a raya a las flotas del Clan del Agua mientras lucha contra el parásito solar que intenta devorar su nuevo poder desde el interior, o el peso de ser el Avatar terminará por fragmentar su alma antes de que Meilin pueda despertar?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo