Crónicas Del Filo Dracónico - Capítulo 26
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- Capítulo 26 - 26 Distorsión absoluta
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26: Distorsión absoluta 26: Distorsión absoluta El tercer intento comenzó con silencio.
Fuego en su cuarta fase de Explosión comprimida.
Agua en Curación absoluta.
Luz en su sexta fase, irradiando pureza sin quemar.
Energía observaba desde el centro.
—Sincronicen pulso… ahora.
Las tres auras comenzaron a girar en espiral.
Al principio fue perfecto.
El vapor dorado tomó forma estable.
La luz atravesó la niebla sin dispersarla.
El fuego latía en el núcleo sin estallar.
La Columna Blanca reaccionó.
Una grieta más profunda cruzó su superficie.
Dentro del sello, Tiempo abrió completamente el ojo.
—Deténganse… —susurró desde el interior.
Pero era tarde.
Fuego incrementó medio nivel más su presión.
Agua intentó contenerlo.
Luz intensificó para estabilizar.
Ese fue el error.
No fue descontrol.
Fue exceso de perfección.
La espiral colapsó hacia dentro.
Y luego… EXPLOSIÓN.
No de fuego.
De equilibrio roto.
La Columna Blanca se fragmentó en siete líneas verticales que ascendieron al cielo como relámpagos sólidos.
Un rugido atravesó el continente.
El sello no se rompió por debilidad.
Se rompió por saturación.
Desde el interior emergieron siete siluetas gigantescas hechas de energía pura.
No descendieron.
No atacaron.
Desaparecieron.
Siete pulsos distintos cruzaron el mundo en direcciones opuestas.
Energía cayó de rodillas.
—Se han liberado… Legenda apareció inmediatamente, sus siete dragones agitados.
—No.
No se han liberado completamente.
Sombra miró el cielo agrietado.
—Entonces, ¿qué ocurrió?
Legenda cerró los ojos.
—El sello dependía de su propia voluntad para permanecer unido.
Al forzarlo, lo obligaron a elegir.
Vacío sintió el eco.
—Eligieron dispersarse.
Energía asintió lentamente.
—Se teletransportaron.
El suelo donde estaba la Columna Blanca quedó vacío.
Solo quedó un círculo quemado con siete marcas diferentes.
Y cada marca brilló brevemente mostrando una dirección.
Fuego dio un paso atrás.
—¿Dónde están?
Legenda respondió uno por uno.
—Tirano cayó en el Cráter del Mundo Roto.
—Divinidad descendió al Templo Celeste Invertido.
—Ancestral regresó al Bosque Primordial.
—Primitivo se hundió en las Cavernas del Núcleo.
—Prisma se fragmentó en el Desierto Espejado.
—Tiempo se ancló en la Ciudad Congelada.
—Fábula fue absorbido por la Biblioteca Olvidada.
Silencio.
Agua fue quien preguntó lo inevitable.
—¿Y ahora qué?
Legenda no suavizó la verdad.
—Ahora deben encontrarlos.
Luz frunció el ceño.
—¿Para traerlos de vuelta?
Legenda negó.
—Para asesinarlos.
El aire se volvió pesado.
Planta dio un paso atrás.
—¿Matar pilares primordiales?
Energía habló con voz más grave de lo habitual.
—Mientras existan en estado libre, el equilibrio no puede estabilizarse.
Su sola presencia alterará los elementos secundarios, despertará fuerzas que no podrán controlar.
Metal apretó el puño.
—Si los dejamos, el mundo se romperá lentamente.
Vacío completó la frase.
—Si los enfrentamos, puede romperse de golpe.
Legenda miró a cada uno.
—Ellos eligieron dispersarse porque sabían que juntos serían imposibles de destruir.
Sombra comprendió primero.
—Separados… son vulnerables.
Tiempo, desde algún punto lejano, susurró a través del viento: —Vengan si desean cambiar el destino.
En ese mismo instante, el cielo se fracturó en siete direcciones distintas.
Cada fractura marcaba un camino.
Fuego levantó la mirada.
—Entonces se acabó el entrenamiento.
Energía negó.
—No.
Ahora comienza el verdadero.
Luz respiró profundo.
—Nos dividiremos.
Vacío negó con firmeza.
—No.
Eso es lo que esperan.
Legenda descendió lentamente.
—No pueden enfrentarlos como antes.
Cada Pilar es un concepto absoluto.
No lucharán contra cuerpos… sino contra principios.
Prisma, desde el desierto lejano, proyectó una ilusión gigantesca visible en el horizonte.
Tirano dejó caer un pulso que hizo temblar las montañas.
Divinidad iluminó un cielo distante con resplandor dorado.
El mundo ya estaba reaccionando.
Energía se levantó.
—Primero localizaremos al más inestable.
Vacío cerró los ojos.
—Tirano.
Un rugido lejano respondió desde el Cráter del Mundo Roto.
No era de furia.
Era de desafío.
Legenda habló por última vez antes de elevarse nuevamente.
—Si fallan… los Pilares no volverán a sellarse.
Fuego activó una llama más controlada que nunca.
Agua elevó una corriente firme.
Luz brilló sin cegarse.
Sombra se expandió sin consumir.
Por primera vez… No entrenaban para alcanzar fases.
Entrenaban para destruir aquello que les dio origen.
Siete caminos.
Siete pilares.
Siete sentencias.
El mundo no sabía si estaba presenciando su salvación… O el inicio de su final.
Continuará…
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