Crónicas Del Filo Dracónico - Capítulo 33
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Capítulo 33: El Asalto De Los No-Invitados
La presión aumentaba.
Los mundos-prisión se cerraban.
Fuego estaba a punto de ser comprimido por su propio calor.
Agua sentía su esfera volverse microscópica.
Aire apenas podía expandirse.
Tierra comenzaba a fragmentarse desde dentro.
Energía gritó.
Y entonces—
El espacio se rasgó.
No como lo hacía Tirano.
No geométrico.
No perfecto.
Fue una rasgadura torpe.
Irregular.
Como una carcajada dibujada en el tejido del mundo.
Una carta giró en el aire.
Negra.
Con una sonrisa roja pintada.
—¿De verdad iban a dejar que esto se pusiera tan aburrido?
La carta explotó.
Y los escenarios colapsaron.
Fuego cayó de rodillas en un campo de batalla real.
Agua emergió de su esfera.
Aire volvió a sentir horizonte.
Todos reaparecieron.
Y frente a ellos…
Tirano.
De pie.
Imponente.
Pero no estaba solo.
Seis figuras flotaban sobre el campo.
Diferentes.
Antiguas.
Liberadas.
—
🎭 Joker
Cabello blanco, ojos desiguales, sonrisa torcida.
Su presencia distorsionaba la probabilidad.
—Controlaba el azar… hasta que Tirano lo convirtió en estadística.
Chasqueó los dedos.
El suelo cambió de posición sin aviso.
Tirano dio un paso—
Y cayó medio metro en vacío inexistente.
Por primera vez…
El Titán perdió equilibrio.
—
🃏 Bufón
Vestimenta dividida en rojo y negro.
Más silencioso.
Más frío.
No alteraba el azar.
Alteraba decisiones.
Se movió detrás de Tirano.
Susurró algo inaudible.
El puño que el Titán iba a lanzar… cambió de dirección.
Golpeó el aire.
—
📜 Papel
Delgado. Tranquilo.
Su poder era simple.
Convertía lo sólido en plegable.
Movió la mano.
El espacio frente a Tirano se dobló como origami.
Un cubo perfecto intentó formarse—
Papel lo dobló en una figura inútil.
La estructura se desplomó.
—
🏜️ Arena
Su cuerpo era granular, constante, eterno.
No golpeaba.
Desgastaba.
Cada paso de Tirano generaba una pequeña erosión.
Invisible.
Pero acumulativa.
—
🎯 Destino
No tenía forma definida.
Era una silueta cambiante.
Cada vez que Tirano atacaba…
Destino aparecía en el punto exacto donde el ataque debía fallar.
No bloqueaba.
Redirigía inevitabilidades.
—
🪨 Roca
No era Tierra.
Era estabilidad pura.
Si Tierra era expansión…
Roca era permanencia.
Se plantó frente a Tirano.
Y el Titán golpeó.
El impacto destruyó kilómetros.
Pero Roca no retrocedió.
El campo entero se abrió.
Montañas colapsaron.
El cielo se fracturó.
Pero Roca seguía ahí.
Sonriendo apenas.
—
Tirano observó.
No con ira.
Con reconocimiento.
—Los olvidados.
Joker lanzó miles de cartas explosivas.
Bufón cruzó el campo en silencio.
Arena comenzó a cubrir las grietas del Titán.
Papel dobló el suelo bajo sus pies.
Destino alteró trayectorias.
Roca absorbió el siguiente golpe directo.
La batalla explotó.
Fuego volvió a encenderse.
Agua creó mareas cortantes.
Aire comprimió presión.
Luz disparó rayos concentrados.
Sombra atrapó articulaciones.
Metal creó una lanza triple.
Vacío comenzó a absorber estabilidad conceptual.
Energía sincronizó todo.
Tirano rugió.
Un rugido real.
Golpeó el suelo.
Una onda expansiva borró la mitad del campo.
Arena fue dispersado.
Papel rasgado.
Bufón lanzado contra una montaña.
Joker atravesado por fragmentos.
Pero ninguno cayó.
Se reconstruyeron.
Se levantaron.
Porque no eran nuevos.
Eran antiguos.
Habían sido controlados.
Sellados por Tirano cuando intentaron romper su jerarquía.
—Otra vez —dijo el Titán.
Su núcleo brilló dorado absoluto.
Liberó una explosión que fracturó la realidad en anillos concéntricos.
Roca fue empujado.
Por primera vez.
Un paso.
Pequeño.
Pero real.
Destino apareció frente al núcleo.
Intentó alterar el resultado.
Tirano lo miró directamente.
—No puedes cambiar lo que yo decido aceptar.
Golpeó.
Destino se fragmentó en múltiples futuros.
Joker comenzó a reír histéricamente.
—Perfecto, perfecto, perfecto…
Chasqueó los dedos.
La probabilidad de impacto crítico aumentó absurdamente.
Fuego concentró todo en una sola explosión.
Agua comprimió presión interna.
Aire debilitó estructura.
Metal perforó.
Sombra selló.
Vacío extrajo.
Arena erosionó la base.
Papel dobló el espacio alrededor del núcleo.
Bufón susurró:
—Ahora.
Roca lanzó su puño final.
Un impacto tan puro que el sonido desapareció.
El núcleo del Titán se fracturó nuevamente.
Grietas profundas.
Reales.
Brillantes.
Tirano cayó de rodillas otra vez.
Pero esta vez…
No sonrió.
Miró a Joker.
A Bufón.
A Papel.
A Arena.
A Destino.
A Roca.
—No aprendieron.
El cielo se partió.
No en blanco.
En negro absoluto.
Una presión descendió.
Más pesada que antes.
Más antigua.
Más fría.
Tirano comenzó a levantarse.
Pero no estaba regenerándose.
Estaba evolucionando.
Su armadura se volvió más densa.
Más oscura.
El dorado se tornó púrpura profundo.
—Si el equilibrio cayó…
Entonces no necesito limitarme.
El suelo se pulverizó.
Todos fueron lanzados hacia atrás.
Roca cayó de rodillas.
Arena se dispersó en tormenta.
Joker dejó de reír.
Bufón dio un paso atrás.
Destino no podía leer el siguiente movimiento.
El núcleo del Titán latió.
Más lento.
Más fuerte.
Más pesado.
Y por primera vez…
Incluso los nuevos elementos entendieron algo.
Esto no era una batalla para vencer.
Era una batalla para sobrevivir.
El capítulo termina con Tirano levantándose completamente transformado…
Mientras todos, antiguos y nuevos, se preparan para lo imposible.
Y la tensión no baja.
Ni un segundo.
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