Crónicas Del Filo Dracónico - Capítulo 38
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Capítulo 38: El Después (4)
El campamento despertó con risas.
Con luz filtrándose entre hojas.
Con el sonido del agua chocando suavemente contra la orilla.
Parecía otro día más.
Pero ya no lo era.
Porque ahora…
El lector sabía.
Sabía que entre todos ellos —entre los que reían, entrenaban y confiaban— había dos mentes que no caminaban exactamente en la misma dirección.
Y de los dos…
Había uno que destacaba más.
Joker.
—
No por ser el más fuerte.
No por ser el más sabio.
Sino porque siempre parecía estar tres pasos más adelante.
Energía estaba organizando un entrenamiento conjunto cuando Joker apareció detrás de él, apoyándose sobre su hombro.
—Si coordinas a Fuego con Agua demasiado tiempo, se neutralizan. Deja que choquen primero. El choque crea crecimiento.
Energía lo miró de reojo.
—¿Desde cuándo tan estratégico?
Joker sonrió.
—Siempre lo fui. Solo que antes era divertido.
Se alejó dando vueltas sobre sí mismo, lanzando una carta al aire.
Nunca caía igual.
Nunca.
—
Bufón observaba desde lejos.
Más callado que nunca.
Más preciso.
Ya no intervenía tanto en decisiones.
Solo escuchaba.
Analizaba.
Medía reacciones.
—
Mientras tanto, la convivencia continuaba.
Luz enseñaba a Sombra a proyectarse sin absorber energía vital.
Sombra enseñaba a Luz a crear oscuridad controlada para descansar.
Metal y Cobre trabajaban en una torre de observación.
Planta llenaba el aire de fragancias suaves.
Arena construía figuras para entretener a Papel.
Sangre practicaba control extremo sobre pequeñas gotas suspendidas.
Belleza recorría el campamento dejando una sensación de armonía.
Todo fluía.
Demasiado bien.
—
Esa tarde organizaron combates amistosos por equipos.
Nada serio.
Solo coordinación.
Joker pidió estar con Fuego y Aire.
—Equipo impredecible —dijo con una reverencia exagerada.
Bufón eligió ir con Tierra y Roca.
Equipo estabilidad.
El contraste era evidente.
La batalla comenzó ligera.
Fuego lanzó ráfagas controladas.
Aire las redirigía.
Tierra levantaba muros.
Roca absorbía impactos.
Pero Joker…
No atacaba directamente.
Alteraba ángulos.
Modificaba tiempos.
Forzaba microerrores.
Pequeños detalles.
Y en cada detalle…
Sonreía.
Energía lo observaba.
Había algo distinto.
Más enfoque.
Menos improvisación.
—
En un momento del combate, Joker lanzó tres cartas simultáneamente.
Una explotó.
Otra se desvió.
La tercera…
Desapareció antes de tocar el suelo.
Bufón la vio.
Nadie más.
Y asintió casi imperceptiblemente.
—
El combate terminó en empate.
Risas.
Aplausos.
Comentarios.
Pero Energía se acercó a Joker.
—Estás conteniéndote.
Joker inclinó la cabeza.
—¿Yo? Jamás.
—No estás jugando. Estás midiendo.
Por primera vez en el capítulo…
Joker no respondió con una broma.
Solo sostuvo la mirada.
Luego sonrió.
—Me gusta saber qué tan fuerte se vuelve aquello que algún día podría romperse.
Energía frunció ligeramente el ceño.
Pero Joker ya caminaba hacia el lago.
—
Esa noche, mientras la mayoría dormía…
Joker se sentó solo junto al agua.
Bufón apareció minutos después.
Sin palabras innecesarias.
Joker sostuvo una carta nueva.
Esta vez no era blanca.
Era negra con bordes dorados.
—Ya lo sienten —dijo Bufón.
—Sí.
—Especialmente Energía.
Joker lanzó la carta sobre el lago.
No flotó.
No se hundió.
Se quedó suspendida justo sobre la superficie.
—Eso lo hace interesante.
Bufón miró hacia el campamento.
—Si seguimos…
—No es “si” —interrumpió Joker suavemente.
Silencio.
El lago comenzó a vibrar levemente.
Como si respondiera.
—El mundo no necesita otro Pilar —continuó Joker—. Necesita una fractura controlada.
Bufón bajó la mirada.
—¿Y si no podemos controlarla?
Joker sonrió.
Esa sonrisa.
La que el lector ya entiende.
La que no es divertida.
La que es convicción pura.
—Entonces al menos seremos nosotros quienes tiren la primera pieza.
En el agua, la carta negra comenzó a hundirse lentamente.
Y en el fondo del lago…
Algo respondió.
No con luz.
No con sombra.
Con una vibración mínima.
Planeada.
El capítulo termina con Joker levantándose, caminando de regreso al campamento…
Mientras el lector entiende algo con claridad:
Si alguien puede cambiar el rumbo de esta historia…
No es el más fuerte.
Es el que sonríe mientras mueve el tablero.
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