Cuentos de demonios y dioses - Capítulo 123
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Capítulo 123: Capítulo 123 – El Joven Maestro del Señor de la Ciudad Capítulo 123: Capítulo 123 – El Joven Maestro del Señor de la Ciudad Editor: Nyoi-Bo Studio Cuando Xiao Ning’er se sentó junto a la cama de Nie Li, Ye Ziyun emitió un leve suspiro y se movió hacia un costado.
Aunque parecía no estar preocupada, en ocasiones dirigía su mirada hacia Nie Li.
Mirando a Nie Li, que estaba profundamente dormido, el corazón de Ye Ziyun se tornó confuso.
―Le agradas mucho a Ning’er.
Entonces, ¿por qué sigues persiguiéndome?
Ye Ziyun estaba un poco resentida.
Nie Li no era más que un bribón que había irrumpido de manera irracional en su vida, y había hecho que su tranquilo corazón se agitara un poco.
Cuando Nie Li le pidió que se llevara a Nie Yu, Ye Ziyun se había dado cuenta de cómo le preocupaba su seguridad.
Al ver a Nie Li inconsciente, finalmente se había percatado de lo preocupada que estaba en realidad.
Al parecer, Nie Li había entrado en su corazón.
¿Pero qué iba a hacer ella ahora?
Nie Li, que hasta ese momento había estado dormido, de repente empezó a luchar en agonía.
Apretaba las cejas con fuerza, lo que hizo que Xiao Ning’er entrara en pánico.
―¿Acaso Nie Li estará teniendo una pesadilla?
―se preguntó Xiao Ning’er, preocupada ―Ziyun… Nie Li mientras soñaba tenía una expresión de dolor en la cara y soltó un grito desgarrador.
Tenía el rostro cubierto de lágrimas.
Sin saber con qué soñaba Nie Li, a Xiao Ning’er se le desgarró el corazón con el grito.
Pero contuvo las lágrimas para evitar que salieran.
Cuando ella había tenido su primer contacto con Nie Li, él ya le había contado que le gustaba Ye Ziyun.
Sin embargo, Xiao Ning’er lo seguía queriendo sin dudarlo.
El hecho de que llamara a Ziyun hizo que la atmósfera entre Xiao Ning’er y Ye Ziyun se volviera muy incómoda.
Ye Ziyun no podía entender por qué Nie Li soñaría con ella.
Además, era tan doloroso que su cara estuviera cubierta de lágrimas.
Tenía la sensación de que la Ziyun a la que llamaba no era ella.
No podía entender por qué le gustaba tanto a Nie Li hasta el punto de incluso llamarla en sueños.
En el corazón de Ye Ziyun había una pequeña sensación de estar conmovida; sin embargo, también se sentía mal por Xiao Ning’er.
La atmósfera estaba tranquila.
―Ning’er, yo…
―Ye Ziyun no sabía qué decir.
Sabía que a Xiao Ning’er le gustaba mucho Nie Li.
Sin embargo, ella le había robado al chico que le gustaba.
Los hombros de Xiao Ning’er temblaron un poco al intentar evitar que las lágrimas cayeran.
Bajó la cabeza y miró el rostro de Nie Li.
Luego lo cubrió con la colcha que él había tirado y se puso de pie.
La actual Ning’er volvió a la actitud fría que solía tener.
―Ye Ziyun, desde que era niña, he sentido envidia de ti.
Eres la hija del Señor de la Ciudad, nadie puede obligarte a hacer nada.
Solo necesitas extender tus manos y cada cosa hermosa del mundo te será dada.
En cuanto a mí, tengo que luchar por todo lo que quiero.
Para oponerme al matrimonio con la Familia Sagrada, incluso arriesgué mi vida.
―En este mundo, es demasiado difícil encontrar a alguien a quien pueda amar con todo mi corazón.
Nie Li me hizo entender el significado de querer seguir viviendo.
En mi corazón, Nie Li es alguien irremplazable.
―No sé qué habrá pasado entre tú y Nie Li para que él no pueda olvidarlo.
Piensa en ti hasta cuando sueña.
―La voz de Xiao Ning’er se detuvo por un momento, sus ojos brillaron con un rastro de tristeza y luego se volvió firme―.
Sin embargo, nada de esto importa.
―Yo, Xiao Ning’er, no admitiré la derrota con tanta facilidad.
Pase lo que pase, siempre estaré al lado de Nie Li.
Si él no me presta atención, seré su sombra.
Aunque a él le gustes tú, aunque ustedes dos terminen juntos, yo no me rendiré.
Xiao Ning’er se puso de pie de inmediato.
La luz de la luna entraba por la ventana e iluminaba su cuerpo.
Llevaba ropa ajustada, como si fuera la escultura de una diosa.
Miró a Nie Li, que seguía dormido.
Sus ojos resplandecieron con un leve rastro de dulzura.
En este momento, Ye Ziyun no sabía cómo responder a Xiao Ning’er.
Quizás, la tensión entre Xiao Ning’er y ella nunca se solucionaría.
Además, no dejaría que Xiao Ning’er se quedara con Nie Li, porque eso habría sido una falta de respeto hacia ambos.
¿Acaso Ye Ziyun no quería?
Su corazón estaba hecho un embrollo.
Ella era diferente a Xiao Ning’er.
Ye Ziyun era pacífica y poco competitiva.
Solo vivía en un mundo pacífico.
Si no fuera porque Nie Li había irrumpido de una manera tan repentina, quizás no tendría tantos dolores de cabeza.
Sin embargo, Nie Li ya lo había hecho..
En esa pequeña habitación, ambas chicas estaban conmovidas y no sabían qué decir.
Habían pasado tres días completos, Nie Li aún no había despertado.
Las dos niñas se turnaban para cuidarlo.
En cuanto a Nie Yu, había estado en su habitación practicando y durmiendo cada vez que se sentía cansada.
En esos últimos días, se realizaron construcciones de todo tipo en la Mansión del Señor de la Ciudad.
El proyecto de la Matriz de las Diez Mil Bestias Demoníacas había sido entregado a Ye Xiu.
Después de ver lo poderosa que era la Matriz, no demoraron en enviar más gente para construirla.
Si la Matriz de las Diez Mil Bestias se hubiera establecido antes, el Gremio Oscuro no habría podido ser tan arrogante, e ir y venir como quisieran.
Mansión del Señor de la Ciudad, Salón de Asuntos Principales.
Ye Zong estaba organizando y manejando varios asuntos.
En esa batalla, las bajas habían sido enormes.
Tenía que arreglar la pensión.
Muchos lugares de la Mansión del Señor de la Ciudad habían sido destruidos y tenía que enviar a alguien para que los reparara.
Cada vez que podía, Ye Zong visitaba a Nie Li, pero no dejaba que Ye Ziyun y su grupo lo supieran.
―Señor de la Ciudad, el joven Maestro Ye Han quiere una audiencia.
Un guardia ingresó a toda prisa.
Las cejas fruncidas de Ye Zong se relajaron.
Sonrió levemente.
―¿Xiao Han ha vuelto?
Háganlo pasar, rápido.
El guardia salió corriendo.
Enseguida, entró un joven de aspecto atractivo e inteligente.
Estaba vestido con una bata blanca, su cuerpo parecía un árbol de jade.
Sus rasgos faciales parecían haber sido esculpidos, tenía el rostro anguloso, bien definido y hermoso.
Su nariz era larga y puntiaguda, sus labios eran medianamente gruesos, su cabello era negro y sus ojos, diáfanos.
Cualquiera que lo viera no habría podido contener un grito de emoción.
¡Era un joven tan apuesto!
Ye Han, el hijo adoptivo de Ye Zong, el posible próximo sucesor del Señor de la Ciudad.
Siempre había sido el foco de atención de Ciudad de Gloria.
Cuando cumplió trece años, muchas familias enviaron representantes para pedirlo como esposo, pero Ye Han había rechazado todas las propuestas argumentando que quería cultivarse.
Además, Ye Han cumplía con las expectativas que la gente tenía sobre él.
A los dieciocho años, se había transformado en Espiritista Demoníaco de rango Oro de 1 estrella, de esa forma se había convertido en el genio con el mayor potencial después de Ye Mo.
Desde ese momento, iba tras los pasos de un mayor de la Familia Viento Nevado para seguir un entrenamiento de dos años.
Por supuesto, si no hubiera sido por la aparición repentina de Nie Li, Ye Han habría sido el genio número uno.
Ye Zong rió y exclamó, asombrado: ―Joven Han, ¡has regresado!
¿Dónde está el Mayor Ye Ming?
¿No ha venido contigo?
Ye Han formó hizo con las manos un signo de cortesía.
―El Mayor Ye Ming ha encontrado un lugar secreto.
Ese lugar era demasiado peligroso para mí, por lo que me permitió regresar a Ciudad de Gloria antes.
―¡Oh!
De modo que es por eso.
Ja, ja, es bueno que hayas vuelto ―Ye Zong palmeó los hombros de Ye Han―.
El joven Xiao Han ha crecido, te ves increíble.
Tu cultivación no se ha detenido en los últimos tiempos, ¿verdad?
―Así es, ya he alcanzado el rango Oro de 3 estrellas.
Cuando Ye Han mencionó su cultivación, sonó amable y delicado pero su actitud demostraba indiferencia.
―¿Rango Oro de 3 estrellas?
No está mal, ¡eso ya supera mucho mis expectativas!
―dijo Ye Zong riendo―.
Esta noche organizaremos una cena en la mansión para celebrar tu regreso.
―Muchas gracias, padre adoptivo ―dijo Ye Han, también con una sonrisa.
Miró a su alrededor y preguntó, perplejo—: Me pregunto, ¿dónde está la hermanita Ziyun?
Ye Zong hizo una breve pausa y luego respondió, riendo: —Ziyun aún no sabe que has regresado.
¡Enviaré a alguien para que le avise!
Ye Han asintió con la cabeza, con una expresión amable y dijo sonriendo: ―Le he traído un obsequio.
—Ziyun está cuidando a un amigo herido.
Enviaré a alguien a buscarla.
En cuanto al obsequio, no le hará daño esperar hasta esta noche para recibirlo.
Tu Padre pondrá a prueba tu cultivación.
Si no pasas la prueba, tendré que castigarte haciéndote mirar hacia la pared —dijo Ye Zong, con una risa franca.
Ye Han adoptó una expresión solemne y asintió con la cabeza.
Las familias de Ciudad de Gloria habían estado prestando atención a cada movimiento que había en la Mansión del Señor de la Ciudad.
Cuando recibieron de improviso una invitación para asistir a la cena de bienvenida a Ye Han, enviaron gente.
—¿Te has enterado?
El Joven Maestro de la Mansión del Señor de la Ciudad ha vuelto.
El Señor de la Ciudad va a organizar una cena para darle la bienvenida.
—¡Escuché que su cultivo ya ha alcanzado el rango Oro de 3 estrellas en solo dos años!
—¿Rango Oro de 3 estrellas?
¡Eso es extraordinario!
Con esa velocidad de cultivación, ya es el genio número uno de Ciudad de Gloria, ¿verdad?
—¿El genio número uno?
No puede ser verdad.
Últimamente, han surgido varios genios en Ciudad de Gloria!
Incluido Nie Li, quien mató al Demonio del Abismo de ese entonces.
Es probable que él sea el genio número uno.
—Claro.
Varias familias habían enviado a sus representantes en respuesta a la invitación del Señor de la Ciudad.
En cambio, la Familia Sagrada se dirigió el Patriarca en persona.
En representación de la Asociación de Alquimistas, asistió Yang Xin.
Familia Huyan.
—Padre, creo que un banquete así será muy aburrido, ¿aún quieres que vaya?
Se escuchó una voz encantadora y consentida que era capaz de derretir los huesos de la gente.
Quien hablaba era Huyan Lanruo.
Llevaba puesto un vestido de seda muy sensual.
Su figura era muy atractiva.
Sus pechos se resaltaban, como si demostraran orgullo.
El vestido blanco no llegaba a cubrir por completo su escote.
Cuando caminaba, estos se sacudían levemente.
El encanto era impresionante.
—Lanruo, no quiero fastidiarte, pero a tu edad ya deberías estar casada.
Sin embargo, pareces despreciar a todo el mundo.
Ahora ha regresado el joven amo de la Mansión del Señor de la Ciudad.
Es guapo y talentoso.
Su familia es aún más sólida.
No hay nada que puedas despreciar.
¿Acaso no encaja en tus estándares?
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