Cuentos de demonios y dioses - Capítulo 209
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Capítulo 209: Capítulo 209 – Padre e Hijo Capítulo 209: Capítulo 209 – Padre e Hijo Editor: Nyoi-Bo Studio Ciudad de Gloria, Mansión del Señor de la Ciudad.
Un guardia entró corriendo, hizo una reverencia y dijo: —Señor de la Ciudad, recibimos una carta de una persona misteriosa.
Parece estar dirigida a usted.
Ye Zong abrió la carta luego de examinarla con su fuerza de alma y no encontrar nada malo en ella.
Cuando la abrió, pudo ver que estaba escrita con letra clara y entendible.
Sus ojos brillaron con un destello frío porque era la letra de Ye Han.
—Señor Padre, aquel día en el que me marché de Ciudad de Gloria, he reflexionado acerca del pasado y el futuro y, esa noche, no pude dormir.
De hecho, cuando en esa ocasión regresé a Ciudad de Gloria, ya me había dado cuenta de que ya no tengo ninguna posibilidad de obtener el cargo de Señor de la Ciudad.
Durante el tiempo que duró mi entrenamiento, el maestro murió para protegerme.
Él era, además, uno de los mayores de la Familia Viento Nevado que me apoyaba.
Sin su apoyo, nada habría tenido sentido, incluso aunque usted hubiera querido que yo herede el cargo.
Sin embargo, ¡no estoy dispuesto a renunciar a él!
Aunque usted me ha tratado bien, no tengo otra opción.
No dudaré en hacer todo lo que haga falta para obtener a Ziyun, aunque eso signifique que tenga que destruir Ciudad de Gloria.
¡Desde el momento en el que usted me llevó a la Mansión del Señor de la Ciudad y la vi por primera vez, decidí que ella se convertiría en mi esposa para toda la vida!
—Aunque no he logrado matarlo, después de llegar al Gremio Oscuro, encontré un nuevo mundo, el Reino del Inframundo.
Aquí, la fuerza más poderosa no es el Gremio Oscuro.
El Señor Demonio del Gremio Oscuro tampoco es tan formidable.
Hay muchas familias aquí que tienen expertos de rango Semidivino.
—Padre Adoptivo, ¿sabe usted qué es el rango Semidivino?
Son expertos que se encuentran en la cima y hacen uso del inagotable poder de la ley; una existencia que solo es superada por los Dioses Espirituales.
—Se me ha otorgado una posición importante dentro de la Familia Wugui.
Esta familia ha demostrado un gran interés en Ciudad de Gloria.
Si mi padre adoptivo acepta rendirse, podrá obtener una posición justo debajo del Patriarca.
Ya que Ciudad de Gloria es una ciudad pequeña, ¿por qué no se rinde?
Cuando lo haga, ¡tal vez pueda llegar incluso al rango Semidivino!
Si no acepta, los expertos de la Familia Wugui descenderán sobre Ciudad de Gloria y la convertirán en un páramo infértil.
Espero que mi padre adoptivo analice esto con detenimiento.
Al leer esa carta, Ye Zong golpeó la mesa.
Las venas de su brazo se salían para afuera y tenía ambos ojos rojos.
Era difícil soportar el sabor amargo de haber sido traicionado por la persona en la que más confiaba.
Sentía como si un cuchillo se hubiera clavado sin piedad en su corazón, en especial porque él consideraba a Ye Han como su propio hijo.
Nunca se imaginó que este tendría la sangre tan fría.
La inteligencia de Ye Zong le hizo suponer que Ye Han probablemente había deslumbrado a esa Familia Wugui.
Ye Han tenía incluso más maldad que el Gremio Oscuro, que había estado intentando ocupar Ciudad de Gloria para su propio provecho.
Al pensar que Ciudad de Gloria pronto se enfrentaría al peligro, Ye Zong sintió como si un cuchillo hubiera hecho un tajo en su corazón.
Él mismo había causado esos problemas, por no poder distinguir la naturaleza de las personas.
Él pensaba que Ye Han solo era un conspirador, nunca se imaginó que sería un traidor que entregaría a Ciudad de Gloria.
No tenía idea de adónde se había ido Nie Li.
De pronto, Ye Zong se dio cuenta de que, luego de su partida, ya no tenía con quién discutir tácticas.
Cuando Nie Li estaba allí, Ye Zong deseaba golpearlo.
Sin embargo, cuando se marchó, no pudo evitar extrañarlo un poco.
Como era el Señor de la Ciudad, hasta la gente de su entorno más cercano, como Ye Xiu y los demás, se mostraba respetuosa frente a él, siempre dejaban ver una pequeña distancia entre ellos.
Nie Li era el único que nunca lo hacía sentir como el Señor de la Ciudad.
Aunque él siempre le llevaba la contra, eso le permitía sentirlo cercano.
—¡Ye Zong!
Se escuchó un grito grave.
Al escuchar esa voz imponente, los ojos de Ye Zong se iluminaron.
Levantó la cabeza y vio a un hombre parado en la puerta del salón principal.
Aunque era de edad avanzada, tenía una figura imponente.
Ye Zong se dirigió hacia él con alegría.
—Padre, ¿ha regresado?
Ye Zong se inclinó mostrando respeto.
Cuando estaba al borde de la desesperación, la imagen de Ye Mo le había devuelto el coraje.
—Sí, he regresado con el nieto político —respondió Ye Mo asintiendo con la cabeza.
—¿Nieto político?
¿Qué nieto político?
Ye Zong tenía una expresión extraña en el rostro.
En ese momento, un joven salió desde atrás de Ye Mo y le dijo a Ye Zong con una sonrisa: —Suegro, tanto tiempo sin verlo.
Nie Li respiró profundo.
Como el aire de Ciudad de Gloria era mucho mejor que el del Reino del Inframundo, se estaba sintiendo intoxicado.
Al ver a Nie Li, Ye Zong adoptó de inmediato una expresión sombría y le dijo con solemnidad: —Mocoso apestoso, ¿qué le has dicho a mi padre?
Aunque la Ye Zong era capaz de asustar a otros, no tenía ningún efecto sobre Nie Li, quien se encogió de hombros y le dijo: —Le he contado todo.
Ye Zong casi podía imaginarse la escena de Nie Li hablándole a Ye Mo con grandilocuencia.
¿Y si lo había engañado?
Ye Zong se puso serio y estaba a punto de reprenderlo; sin embargo, Ye Mo bufó y dijo con voz solemne: —Ye Zong, una familia pacífica es una familia próspera.
¿Qué clase de actitud estás mostrando al estar todo el día con mala cara frente a un miembro de la familia?
El carácter autoritario de Ye Mo asustó a Ye Zong y le hizo temblar el corazón.
Después de todo, Ye Mo era la persona a la que le temía desde pequeño.
Aunque ya se había convertido en un experto de rango Leyenda, no era tan fácil deshacerse de ese miedo que le calaba hasta lo más profundo de sus huesos.
—Sí, padre.
Ye Zong no se atrevió a discutir con Ye Mo y le respondió de inmediato al tiempo que se paraba junto a él respetuosamente.
Nie Li descubrió que, en ese mundo, uno dominaba al otro.
¡Aunque Ye Zong era el Señor de la Ciudad, aún le tenía miedo a Ye Mo!
La próxima vez que se enfrentara a Ye Zong, tendría el apoyo de alguien.
Al ver cómo Ye Zong temblaba de miedo, Ye Mo tosió secamente y dijo: —Estoy bastante satisfecho con el nieto político que has elegido.
Tiene un talento y un conocimiento extraordinarios.
Aunque la Familia de las Marcas Celestiales solo es una familia aristocrática, a mi Familia Viento Nevado no debería importarle ese punto de vista tan simplón.
Además, el nieto político me ha enseñado cómo comprender el poder de la ley —Ye Mo le lanzó a Nie Li una mirada llena de agradecimiento.
Ye Zong abrió la boca, con la intención de decir algo, pero, al final, solo asintió con la cabeza.
—Sí.
No sabía qué tipo de poción de encantamiento le había dado Nie Li a Ye Mo para que este tuviera un concepto tan alto de él.
Como la situación ya estaba planteada así, no había nada que él pudiera hacer para cambiarla.
En cuanto al poder de la ley, Ye Zong sabía una o dos cosas de ella.
Sin embargo, Ye Zong le daba curiosidad saber cómo había hecho Nie Li para enseñarle a Ye Mo a comprender el poder de la ley.
¿Acaso Nie Li había comenzado a cultivar el poder de la ley desde pequeño?
Si lo pensaba de esa forma, tenía sentido.
¿Si no cultivaba el poder de la ley, cómo era que su fuerza crecía con tanta rapidez?
Lo que Ye Zong no sabía era que la fuerza de Nie Li no tenía demasiada relación con el poder de la ley.
Ye Mo miró a Ye Zong y dijo con frialdad: —Tú no me has dado demasiadas satisfacciones desde que eras pequeño.
Aunque tienes un talento extraordinario, siempre has sido muy rígido en el manejo de las cosas.
Tienes un problema para tratar a la gente.
En cuanto al asunto de Ye Han, no has podido ver su naturaleza.
¿Sabes que te equivocaste?
—Me he equivocado.
—Ye Zong sentía que tenía la cara en llamas.
Aunque era el Señor de la Ciudad, estaba recibiendo un sermón frente a Nie Li.
¿Cómo podría conservar su prestigio después de eso?
—Yo no sentía simpatía por Ye Han y, aun así, insististe en empujarlo hacia la posición de Señor de la Ciudad.
¿Ves lo que has hecho ahora?
Por suerte, no logró quedarse con el cargo.
¿Te imaginas cómo habrían terminado las cosas de haber sido así?
—Ye Mo bufó con frialdad—.
Ahora Ye Han le ha contado a la Familia Wugui acerca de Ciudad de Gloria.
Si fuera solo esa familia, yo podría con ellos.
Sin embargo, ¿qué haremos si las otras familias del Reino del Inframundo deciden venir?
¿Cómo haremos para detenerlos?
Con lo enojado que estaba Ye Mo, ¿cómo podría Ye Zong atreverse a contradecirlo?
—Tienes un buen chico como Nie Li haciendo lo mejor que puede por Ciudad de Gloria y, aun así, tienes una actitud tan desagradable.
¿Qué pasaría si asustaras al chico?
Sigues confiando más en aquel traidor de Ye Han, ¡es ridículo!
—Ye Mo lo regañó sin rodeos, mientras que se agitaba cada vez más a medida que hablaba.
Ye Zong se sentía deprimido.
Aunque él había sido un poco duro con Nie Li, no le había hecho nada.
¿Nie Li asustado?
Ya debía agradecerles a los dioses que no le aplastara la cabeza.
Además, Nie Li lo había engañado varias veces, lo que lo llenaba de indignación.
Sin embargo, no se atrevía a contradecir a su padre.
—Abuelo Ye Mo, no se preocupe.
El Señor de la Ciudad siempre se ha comportado así.
Ya me he acostumbrado —dijo Nie Li, en un intento por consolar a Ye Mo mientras hacía de cuenta que no veía a Ye Zong que clavaba sus grandes ojos sobre él.
—Mira qué obediente es.
¡Un niño de trece o catorce años es más sensato que tú!
—Ye Mo volvió a bufar—.
¡Ve a reflexionar sobre eso!
En cuanto al matrimonio entre Nie Li y Yun’er, se arreglará de esta manera.
Esperaremos a que se arregle la situación con la Familia Wugui.
Luego, yo visitaré a la Familia de las Marcas Celestiales y hablaremos sobre el día de la boda.
Ye Zong se llenó de amargura y dijo: —¿No es un poco inapropiado que nuestra Familia Viento Nevado tome la iniciativa de visitar a la Familia de las Marcas Celestiales?
De cualquier manera, deberían ser ellos los que vengan hacia nosotros y propongan el matrimonio; de otra manera, ¿en qué posición quedaría Yun’er?
Además, ¿no es demasiado joven Yun’er?
—¡Una visión simplona!
—Ye Mo agitó su manga y resopló con frialdad—.
Con todas las familias que hay, ¿qué muchacha no se casa joven?
¿Has pasado tanto tiempo con ese cabrón de Huyan Xiong que quieres que Yun’er se convierta en una mujer mayor como esa Huyan Lanruo y no se pueda casar?
Ye Zong tenía una expresión extraña y Nie Li estaba hacienda fuerza para no reírse.
No era de extrañarse que Huyan Lanruo siempre estuviera pegada a él.
De modo que era porque no podía casarse.
¿Cómo hubiera reaccionado Huyan Lanruo si se enteraba de lo que había dicho Ye Mo?
¿Cómo podría Ye Ziyun no casarse?
Si Ye Zong hubiera salido a decirlo, ¿cuántas familias se habrían parado en la puerta de la Mansión del Señor de la Ciudad?
—Sí—respondió Ye Zong con respeto.
Originalmente, él planeaba presionar un poco a Nie Li para que su comportamiento mejorara.
Al final, con el regreso de su padre, se había dado cuenta, de pronto, que era él quien se encontraba en el lado más débil.
Ahora que Ye Mo había aceptado el matrimonio, ¿quién podría seguir oponiéndose?
De inmediato, Nie Li dijo con sinceridad: —Abuelo Ye Mo, en cuanto al asunto de proponer matrimonio, naturalmente debe hacerlo mi Familia de las Marcas Celestiales.
Cuando este asunto haya terminado, haré que el Patriarca y mi padre vengan en persona a hablar con usted.
Al escuchar las palabras de Nie Li, Ye Mo sonrió y asintió con la cabeza: —Bien, bien, bien.
En cuanto al regalo de compromiso, cualquier cosa estará bien.
¡En la Mansión del Señor de la Ciudad no falta nada!
Ye Mo posó sus ojos sobre Ye Zong.
¿Cómo podría negarse a algo en presencia de su padre?
—En cuanto al asunto con la Familia Wugui, debemos pensar una manera de controlarlos lo antes posible.
Pero primero, iré a echar un vistazo a Yun’er.
Cuando vio el comportamiento respetuoso de Ye Zong, Ye Mo ya no quiso seguir dándole sermones.
Ahora que había regresado después de tanto tiempo, primero tenía que visitar a su querida nieta, luego recluirse de inmediato para comenzar su entrenamiento.
Ye Zong miró a Nie Li y le dijo: —Nie Li, tú quédate aquí.
Tengo que discutir algunos asuntos contigo.
El enojo que reflejaban los ojos de Ye Zong hizo estremecer un poco a Nie Li, quien respondió: —Yo también he estado ausente durante algún tiempo.
Iré a visitar a Ziyun primero.
Ye Mo reflexionó y dijo: —Nie Li, quédate.
Si Ye Zong se atreve a hacerte algo, vienes y se lo dices al abuelo y yo le daré una lección.
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