Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 270
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- Capítulo 270 - 270 Operación venganza I
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270: Operación venganza (I) 270: Operación venganza (I) Cuando entramos por la noche en la cabaña de Chun Hua, está como se le ha ordenado.
Sobre la cama.
Desnuda.
Preparada para recibirnos.
Sus pezones brillan al entrar luz, reflejada en los piercings.
Además de eso, está mojada.
Masturbándose.
El sonido de sus jadeos resuena por la habitación.
Sin duda, el afrodisíaco ha hecho efecto.
–Mira esa zorra.
Hace dos días era virgen, y ahora masturbándose.
Esperando a que la violen.
Es una verdadera zorra– se burla Song.
–No… Yo no… No sé qué –¡Calla y ábrete de piernas!– le grita.
Chun Hua obedece.
Se coge las piernas con las manos.
Tirándolas hacia atrás.
Respirando rápidamente.
Expectante.
Temerosa.
Abochornada.
Confusa por sus propias acciones.
–Di que es lo que quieres.
Pídelo– le exige Shi.
–Yo… –¡Plaf!
–¡Ay!
Song le da un fuerte golpe en sus indefensas nalgas.
–¡Responde!
–Yo… Folladme… – pide en un susurro.
–¡Más alto!
–¡Folladme!
–¿Qué más?
–¡Destrozad mi coño!
¡Uno tras otro!
–Bien.
Buena zorra está hecha.
A cuatro patas.
Al borde de la cama– le ordeno.
Eso hace.
Su vagina gotea.
Está excitada y avergonzada a la vez, además de sumisa.
La penetro de golpe.
Hasta el fondo de una vez.
–¡AAAaaaaaahh!– gime de placer.
–Muévete.
Como la puta que eres– le ordeno.
Eso hace.
Y empieza una felación en cuando mi otro yo se sienta frente a ella.
Mueve sus caderas ansiosa.
Excitada.
Asustada.
Confusa por su estado.
Hace que salga y entre en ella.
Al principio, despacio.
Va acelerando.
Dejándose llevar por la lujuria.
No hay duda de que es débil mentalmente.
Quizás, si no lo fuera, no hubiera hecho lo que hizo.
Además de que los sucesos de los dos últimos días le han debido afectar.
Ser violada una y otra vez.
Correrse mientras pasaba.
Sumado al efecto del afrodisíaco, Mis manos se recrean en sus nalgas.
Mucho más abundantes que sus pequeños pechos.
Y le doy una buena palmada a su nalga izquierda.
Dejando la marca de mi mano.
Poco a poco se va enrojeciendo –¡Más rápido!– le ordeno, a la vez que golpeo su otra nalga.
Durante el transcurso de los siguientes minutos, la golpeo varias veces.
Es excitante verlas vibrar.
Y causarle dolor es algo que se merece.
Finalmente, la acabo cogiendo con fuerza de sus nalgas.
Clavando incluso las uñas.
Y empiezo yo a moverme salvajemente.
Noto como el placer se acumula.
Y descargo dentro de ella.
Llenándola.
Mientras ella se estremece de placer y dolor.
Salgo de ella.
Le hacemos girarse.
Todavía a cuatro patas.
–¡¡AAaaaaaaahhh!!– gime cuando mi otro yo penetra su ano.
Mientras, yo la cojo del pelo.
La hago que me mire.
Bueno, lo haría sin la venda.
–Ahora eres nuestra putita, pero no es suficiente para compensar lo que hiciste.
Tienes que ganar dinero para nosotros– declaro.
–¡Aaah!
¿Dinero?
Yo… No sé…
¡¡Aaaaah!!
¿Cómo?– pregunta mientras gime.
–Mañana irás al burdel a ofrecer tus servicios– aclaro.
–¡No puedo hacer eso…!
¡Aaaahh!
¡No voy a…!
– se queja.
–¡Plaf!– una bofetada la hace callar –¡¡AAaaaaayyy!!– se queja –¡Plaf!– otra bofetada en el otro lado –¡Plash!
¡Plash!– varios golpes en sus nalgas –No era una petición o una pregunta.
Lo harás.
O tendremos que recuperar dinero de otra forma.
Tenemos muchas grabaciones tuyas.
Seguro que se venden bien– amenazo –No… ¡Aaaaaah!
Por favor… No pueden saber…– suplica.
–No tienes que hacer nada que no estés haciendo ya.
Además, puedes ocultar tu rostro.
Ahora, chupa– le ordeno, metiendo mi miembro en su boca.
La follo un rato más por el culo y la boca.
Luego le dejo a mis esclavas que continúen durante unas horas.
Le ponen pequeñas cadenas en los piercings, que estiran.
Algunas llevan con consoladores atados a la cintura.
Ning va con uno doble, es decir, consolador por cada lado.
A la vez que la folla, se folla a sí misma.
Lo disfruta.
La he enviado a la Residencia con la cama.
Así, no notará el cambio.
Yo tengo que ocuparme de mis chicas.
Y con esa asesina cerca, nos aguaría la fiesta.
Así que, tras enviarla, traigo una nueva cama.
Y pasamos unas horas de sexo desenfrenado.
Luego, la traigo de vuelta.
Y no puedo resistir violarla una vez más.
Mientras asegura que irá al burdel, totalmente sometida, suplicando correrse.
Veo que la han convencido.
————— Al día siguiente, observamos como reparten las píldoras a los de Génesis.
A lo lejos.
Si me ve, podría estropear el plan.
Vemos a Dai Quon medio escondido.
Cuando la amiga de Mei aparece, se pone detrás de ella en la cola.
Se acerca mucho.
Se pone a hablar.
Se la ve bastante agobiada.
Quizás, frustrada.
Algo le dice ella.
Yi, que está cerca de ellos, asiente con la cabeza.
Suspiro.
Es la parte del plan que no me gusta.
Dejar ir a las chicas.
No saber de ellas.
No poder protegerlas.
Supongo que tienen razón cuando me acusan de sobreprotector.
Sé que pueden defenderse.
Pero no puedo evitarlo.
Voy hasta el mercado y dejo salir a Shi, Song, Rui y Hong.
Las gemelas pueden ir y venir solas.
Son discípulas de la secta como yo.
Mei también.
Ha salido antes que yo.
Y me espera donde acordamos.
Se ha vuelto muy obediente.
Aunque está un poco nerviosa.
Luego, me vuelvo dentro de la secta.
Y me quedo observando hasta que Dai Quon sale.
Va con la cara cubierta y ropa diferente.
Pero sé que es él.
Por su forma de andar y su físico.
Las gemelas salen poco después tras él.
Solo irán al mercado.
Van descubiertas, que las vean.
Puede que tengan enemigos, pero no les pueden hacer nada en el camino entre la secta y el mercado.
Ni en el mercado.
Yo no salgo de la secta.
No pueden sospechar de mí.
Suspiro y me voy a la cabaña.
A practicar.
A tener sexo para recuperar qi.
Y para olvidarme de mi ansiedad.
La espera se hace larga.
Hasta que las gemelas entran en su cabaña.
Donde yo las estoy esperando.
Se tiran sobre mí y me abrazan.
–Hong ha dicho que todo ha salido bien.
Lo han cogido.
Ha dicho que lo torturarían un poco– explica Yi.
–También ha dicho que dejaras de preocuparte, que ya son mayorcitas– ríe Yu.
Las beso con pasión.
Aliviado.
–¡Aaaahh!
Espera… Es pronto…– apenas se resiste Yu.
–Tengo que recuperar qi– pongo como excusa.
Bueno, sí que tengo que recuperar.
Pero no es que sea urgente.
Pero ahora que las tengo en mis brazos, no las pienso dejar escapar.
Las deseo.
–Ahhh… Si no hay otro remedio~ Yi se rinde totalmente.
Me divido en dos.
Les quito la ropa mientras las beso.
Mientras recorro su espalda.
Su vientre.
Sus pechos.
Que blanditos.
Sus hombros.
Sus costados.
Sus nalgas.
Sus muslos.
Subo hasta su entrepierna ––¡¡AAAAAAAHHH!!~~ las dos gimen casi a la vez.
Me quedo sentado sobre la cama.
Yu se sienta sobre mí.
Sus bragas agarradas a solo una de sus piernas.
Su sostén, desaparecido.
Su camisa está abierta por delante.
Su falda, en su sitio, aunque plegada.
Ya no cubre nada.
Una mano se recrea en su modesto pecho izquierdo.
La otra en su mullida nalga derecha.
Sus labios buscan los míos tanto como yo los de ella.
Nuestras lenguas se separan dejando un puente de saliva entre ellas.
Aunque la separación es breve.
Lo justo para mirarnos fijamente con deseo.
Y volver a sellar nuestros labios.
Mientras Yi gime, penetrada a cuatro patas, Yu se levanta un poco para que mi miembro se coloque bajo su vagina.
Sus ojos verdes me miran con deseo.
En un momento de descanso para nuestros labios.
Baja despacio para que mi miembro entre la punta.
Y se deja caer para que la penetre hasta el fondo por sorpresa.
–¡¡¡AAAAAAAAAAaaaaahhHHHH!!!– gime.
Tan estrecha.
Sus paredes se frotan contra mi pene.
Haciéndome estremecer de placer.
Sonríe satisfecha de su pequeña victoria.
Mordiéndose el labio.
Descarada y presumida a pesar de su timidez… Es preciosa.
La cojo de sus dos nalgas.
Y la fuerzo a mover con mis manos.
–¡¡AAaaaaahhh!!
Rencoroso~ protesta sensualmente.
Reclamo de nuevo sus labios.
Volvemos a besarnos con pasión.
A ratos, guio sus movimientos con mis manos.
Aprovechando para disfrutar de sus suaves nalgas.
A ratos, es ella quien se mueve.
Y mis manos son libres para recorrer el resto de su delicioso cuerpo.
Estamos demasiados ocupados el uno en el otro como para preocuparme de como mi otro yo devora a su hermana.
Cuando nos juntemos, uniremos nuestras sensaciones y recuerdos.
Sabré como he estado abusando de Yi mientras estaba a cuatro patas.
Como más le excita.
Nuestros cuerpos se frotan el uno contra el otro.
Ya sea dentro de su vagina, en nuestras bocas o piel contra piel.
Me encanta notar sus pezones erectos contra mi piel.
Pellizco uno.
Me muerde.
Sus pechos se aplastan contra mí.
Sus nalgas y muslos chocan contra mis piernas.
Su pelo rubio cae tras sus espalda, y a veces se enreda entre mis dedos.
Me encanta su tacto sedoso.
Puedo notar como el placer se apila en ella.
Como su cuerpo se estremece cada vez más.
Como su lengua me busca con desesperación.
Como se mueve más y más rápido.
Ansiosa.
Deseando un nuevo orgasmo.
Uno más fuerte.
Que nos satisfaga a los dos.
Cuando todo su cuerpo se estremece, la tengo bien sujeta en mis brazos.
Apretada contra mi cuerpo.
No dejo ir sus labios, que se aprietan con lujuria contra los míos.
Así no me muerde.
Su vagina ordeña mi pene para que la llene de un líquido blanco.
Irresistible.
Nos separamos jadeando.
Nos miramos.
Me sonríe.
Su cara enrojecida del esfuerzo.
Es realmente hermosa.
Le devuelvo la sonrisa.
Nos volvemos a besar.
–Aahh… Mira los tortolitos… Siempre están igual…– Yi nos critica desde la cama con voz cansada.
Está tumbada sobre las sábanas arrugadas.
Con semen saliendo de su vagina.
Agotada.
Mi otro yo acariciando su pelo y su vientre.
–Envidiosa…– la critica su hermana.
–Si tú supieras… Mi Kong ha estado muy intenso– presume Yi.
–¡No tanto como el mío!– la contradice Yu.
Miro a mi otro yo.
Nos entendemos perfectamente.
Bueno, somos uno.
Antes de que empiecen a pelearse, acallo a Yu con otro beso.
Se resiste un poco.
Pero sus manos pronto vuelven a abrazarme.
Aunque con menos fuerza que antes.
Está cansada.
Sé que mi otro yo está haciendo lo mismo con Yi.
Es la única forma de que no se peleen.
A veces, pienso que lo hacen queriendo.
No puedo descartarlo.
————— Más tarde, paso a recoger a Mei.
Le hacemos contarnos lo que ha pasado con detalle.
–Me he acercado a él en el punto de encuentro, como habíamos planeado.
Le he dicho que ella lo estaba esperando, que estaba un poco asustada.
Parecía muy excitado.
Me ha seguido sin dudar.
Y ha entrado en la casa.
Allí, le han dado una paliza y lo han atado– resume, algo perturbada.
La paliza ha debido asustarle.
A saber qué están haciendo con él.
Estaban muy enfadadas cuando me traicionó.
Cuando me vendió a los secuaces de Dai Fen.
Casi me da pena.
Casi.
–Lo has hecho bien– la alabo.
Le doy palmaditas en la cabeza.
Parece gustarle.
Se ha vuelto muy dependiente.
Las demás se muestran aliviadas.
Todo ha salido bien.
Ahora solo queda esperar.
Las devuelvo, mientras la boca de Mei se mueve hacia mi entrepierna.
Es hora de darle su premio a mi mascota.
————— Por la noche nos pasamos a ver a mi nueva esclava.
Chun Hua está en la cama.
Desnuda.
Con una venda en los ojos.
Masturbándose.
Como le ordenamos.
Se ha vuelto obediente.
Y también pervertida.
No hay afrodisíaco hoy.
Bueno, quizás queden restos.
Se gira hacia nosotros.
Supongo que nos ha oído.
Aunque girarse con una venda no sirve de mucho.
–De cuatro patas– le ordeno.
Ella obedece.
Me pongo tras ella.
La cojo de la cintura.
La penetro de golpe.
Entro sin problemas.
Está bastante lubricada –¿Has ido al burdel?– le pregunto.
–Sí… Amo…– responde, con su respiración acelerándose.
–¿Dónde están las ganancias?
–Sobre… Aaahh… Sobre la mesa Yi va hacia allí.
Coge la tarjeta de puntos.
–¿Tan pocos?– se queja, amenazante.
–Aah… He tenido que aprender… Aaah… La técnica de limpiar… Aaah… Luego han subastado mi primera vez allí… Se ha hecho tarde…– aclara Chun Hua.
–¿Te has divertido?– le pregunta Liang con ironía.
–No… Por favor… Ahhh… ¿Puedo no hacerlo más…?– suplica.
Como si nos fuera a dar lástima la asesina de Heng.
–¡Plash!
¡Plash!
Como respuesta, sacudo sus dos nalgas.
¿¡No hacerlo más!?
Esto acaba de empezar.
–¿Ya habéis acabado de hablar con esta zorra?– mi otro yo inquiere con fingida impaciencia.
–Sí, toda tuya– asegura Liang.
–Chupa– mi otro yo le exige, poniendo su miembro delante de su boca.
Ella obedece, engulléndolo.
Mientras la follo por detrás.
–Je.
Una pidiendo no prostituirse, mientras quien tuvo la idea está la más que feliz– añade Liang.
Se refiere a su hermana.
Intenta sembrar la semilla de discordia.
Por ahora, nos limitamos a esa frase.
Nos pasamos las siguientes tres horas follándola.
Bueno, yo la dejo en la residencia con la cama.
Cegada.
Mientras las voluntarias la someten con consoladores.
Y mientras yo paso un rato muy íntimo con las chicas.
Prefiero estar con ellas a abusar de esa asesina.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Lordescritor Suuport me at patreon.com/lordescritor
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