Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 272
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- Capítulo 272 - 272 Investigación I
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272: Investigación (I) 272: Investigación (I) Guo Xua se muestra muy tímida en la segunda ronda.
En la cama.
Cara a cara.
–Me siento desnuda sin maquillar– se queja.
–Es que estás desnuda– me río.
–Tonto– protesta.
–El maquillaje te da un toque diferente.
Pero así también eres preciosa.
Me gusta poder verte así de vez en cuando– le aseguro.
Da igual si tiene alguna arruga.
Si su piel no es perfecta.
Bueno, cada vez lo es más.
Aunque solo la puedo ayudar muy poco a poco.
Ella no responde.
Se ruboriza.
Lo oculta besándome apasionadamente.
Mientras mis manos estrujan sus pechos.
Que no tardan en expulsar leche.
Bajo mi boca para saborearla.
Lamiendo sus pechos.
Luego, voy directamente a la fuente.
–¡¡¡Aaaaaah!!!
¡Mi leche!
¡¡Aaaaaahhh!!– oigo gemir a Lin Tao a corta distancia.
Mi otro yo debe de estar haciendo algo parecido.
Bajo la boca para saborear su entrepierna.
Acaricio su abultada barriga por el camino.
Luego, me centro en su vagina y su clítoris.
Para hacerla mojarse de nuevo.
Para hacerla estremecerse de placer.
Me mira jadeando cuando me incorporo.
Se muerde el labio inferior.
Abre más las piernas.
Me invita.
Acepto la invitación Mi miembro vuelve a recorrer el angosto túnel.
A disfrutar del roce de sus lubricadas paredes.
Al entrar y al salir.
Mientras la penetro, la miro a lo lejos.
Ella acostada y yo arrodillado frente a ella.
Acaricio sus muslos.
Sus caderas.
Sus nalgas.
Su barriga.
Disfruto de su piel y de su túnel.
Ella me mira con la boca entreabierta.
Cierra los puños con fuerza en las sábanas.
–¡Más!
¡Kong!
¡AAaaaaaaahh!
¡Te quiero!
¡¡AaAAAaaaaaaaahhhh!!
¡Por el qi!
¡¡¡AAAAAAAaaaahhHHH!!!– gime una y otra vez.
Y no es la única.
De reojo, puedo ver a Lin Tao disfrutar ahora de su vagina siendo penetrada.
Y oír sus gemidos sin control.
Cuando finalmente la lleno, me la quedo mirando.
Como su cuerpo convulsiona durante casi medio minuto.
Como intenta recuperar la respiración.
Y acaba mirándome y sonriéndome, satisfecha.
Me acuesto a su lado.
Acariciando su barriga.
Su pecho.
Busco sus labios.
Con suavidad.
Con cariño.
–Yo también te quiero– le aseguro.
Qué sonrisa más preciosa.
No entiendo como su marido la tenía abandonada.
Mejor.
Ahora es mía.
Como nunca fue suya.
Lo es ahora por propia voluntad.
Lo fue en el pasado, obligada.
Cuando vuelvo a mi cabaña, violo a Rui vaginal y analmente.
A la vez.
Mi mascota lo disfruta hasta la extenuación.
Me había echado mucho de menos.
También Mei.
Después les toca a Song y Shi.
Que deciden recuperar el tiempo perdido.
Y solo dejan unirse a Hong en la tercera ronda.
Al fin y al cabo, ya ha tenido dos antes.
Estamos un par de horas con sexo desenfrenado.
Rotando mis dos yos con ellas tres.
Hasta que ya no pueden más.
Yo acabo también acabo tumbado, agotado.
Nos dormimos los cuatro satisfechos.
Olvidándonos por completo de Dai Quon.
Es cosa del pasado.
————— –Mi señor, gracias, de verdad, muchas gracias– escucho decir a Tan Huo al día siguiente, casi llorando.
Hemos acabado con su lengua.
Está completamente reconstruida.
No solo es preciosa sonriendo, sino que resulta un logro increíblemente satisfactorio.
–Tenemos que ver si funciona bien~ me acerco a ella.
No se resiste a mi beso.
Lo acepta con pasión.
Con devoción.
Su lengua se muestra un tanto insegura al principio.
Pero va ganando confianza a media que nos besamos.
Que aprende con la mía.
Que su pasión se intensifica.
Ha quedado perfecta.
Sus meridianos están en lo que sería la etapa cuatro.
Aún quedan muchos por reparar.
Pero los dos lo llevamos a cabo mucho más hábilmente que antes.
De hecho, tendría más si no fuera por la lentitud de curar su dantian.
Lo siguiente a reconstruir es su ojo.
Creo que no habrá problemas.
He probado a empezar y parecía ir bien.
Y tengo el otro como referencia.
Espero poder conseguirlo.
Aunque, a diferencia de la lengua, no lo sabremos hasta que esté completo.
Sus brazos y piernas van avanzando.
Poco a poco.
Más lento de lo que quisiéramos.
Pero, a pesar de ello, a una velocidad increíble.
Quizás, en menos de 20 días, lleguemos hasta los codos.
Y a las rodillas no mucho después.
Sin duda, está animada, esperanzada.
Y no ha esperado a que estuviera completamente repuesta la lengua para hablar con las chicas y conmigo.
Para expresar su odio, sus penas, su sufrimiento, y también la esperanza y felicidad en su nueva vida.
Además, sus órganos internos y sus heridas han sanado completamente.
Por lo que podemos disfrutar del sexo con intensidad.
–Ojalá fuera más atractiva… pero esté cuerpo aún… ¡¡Aaaaaaaahhhh!!– se lamenta.
La acallo con placer y besos.
Las palabras no tienen el mismo efecto que demostrarle que la deseo.
Sin duda, preferiría que tuviera las piernas y brazos.
Y el ojo.
Y el pecho que le falta.
Las orejas.
Pero eso no hace que no pueda desearla tal y como es ahora.
Que no pueda disfrutarla y hacerla disfrutar.
Oírla gemir es incluso más delicioso en ella.
Y más sabiendo el sufrimiento por el que ha pasado.
Viendo cómo ha mejorado con mi ayuda.
Y como seguirá mejorando.
Aunque, por ahora, se ha acabado su yin.
Así que solo puedo concentrarme en sentir y dar placer.
–¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH!!!!!
————— Para mi sorpresa, tres días después de la desaparición de Dai Quon, han empezado las investigaciones.
No esperaba que se dieran cuenta hasta bastante más tarde.
Cuando no fuera a recoger sus píldoras.
Quizás, a la segunda vez.
Dado que los esclavos estaban atentos a noticias sobre él, me acabo enterando de la razón.
La amiga de Mei, la que colaboró sin saber lo que iba a pasar, estaba preocupada al ver que no volvía.
Quería que la dejara en paz, pero no hacerle daño.
No hay nada que pueda hacer.
Así que, por la tarde, me voy a mi trabajo en la biblioteca como si nada.
Desde mi despacho, mientras Rui me está haciendo una felación, puedo ver que Zhou Yong ha vuelto después del castigo.
Me la quedo mirando asombrado.
Se pone a leer un cuaderno durante exactamente cinco minutos.
Lo deja en su lugar y coge otro.
Que lee cinco minutos más.
Está apurando el límite de lo que puede consultar.
Aquí no debería leerse más que para decidir si te lo llevas o no.
Y pagar los puntos de contribución correspondientes.
Para lo que hay hasta cinco minutos.
Bueno, lo que está haciendo no está prohibido.
Aunque no sea para lo que está pensado.
Y a mí me da igual.
Supongo que la otra vez se pasó de tiempo.
Me corro en la boca de Rui.
Como premio, la dejo estudiar el manual que me ha pedido.
Una técnica silenciosa de asesinato.
Bronceada es la siguiente.
Estaba interesada en un golpe que se proyecta en el interior.
Tendrá que pagar con su boca.
————— Es a media tarde cuando un miembro del cuerpo de orden llama a mi puerta.
Se encargan de investigaciones y castigos.
–Ven conmigo.
Se requiere tu testimonio– me exige.
Me gustaría protestar, pero sé que es inútil.
Tienen ese derecho cuando están investigando.
No puedo negarme.
–¿Cuál es el problema?– le pregunto mientras vamos hacia el edificio donde se llevan a cabo las investigaciones.
–Se te informará en su debido momento– responde secamente, sin ni siquiera mirarme.
Supongo que no puedo esperar amabilidad.
Al menos, sé que son igual con todos.
Me lleva a una habitación con más gente y se va.
Reconozco a algunos.
Hay varios de los que usan bastón, con los que he coincidido en la zona de entrenamiento.
Nos saludamos con la cabeza.
Se los ve nerviosos.
Sin mucha ganas de hablar.
Probablemente, ni saben de qué va esto.
Yo me siento junto a una chica a la que se ve muy nerviosa.
Es la amiga de Mei, Zhao Jong.
Es más bien bajita y delgada.
Sus pechos modestos.
Lleva el uniforme estándar, sin modificaciones, a diferencia de mis pervertidas favoritas.
Su pelo verde está atado en dos trenzas.
Sus ojos verde oscuro me miran con temor cuando me siento a su lado.
–Hola.
¿Sabes por qué estamos aquí?– le pregunto.
Sé que ella es quien ha dado el aviso.
Puede que sepa algo más.
Y si me cuenta de qué va, tengo una excusa para saberlo.
–Ho… la.
Bueno… Dai Quon ha desaparecido… Supongo que lo debes de conocer– responde, sin mirarme a los ojos.
Da la sensación de que me tiene miedo.
Mi mascota, Mei, decía que a su amiga le asustan un poco los hombres.
Que no se siente cómoda en su compañía.
Y Dai Quon la acosaba… –¿Ese bastardo?
Espero que esté muerto– reconozco mi odio por él.
No es ningún secreto.
Se vio en mi combate durante el torneo.
Ella abre mucho los ojos.
Por primera vez, mira los míos.
–¿Qué te hizo?– pregunta con curiosidad.
Parece que puede más que el miedo.
–Pensaba que éramos amigos.
Me vendió, me traicionó.
Casi muero por su culpa.
Ha tenido suerte de no acabar en mis manos– aprieto el puño mientras lo crítico.
–¿De verdad?
Pensaba que solo era un pesado.
No sabía que…– musita.
Ya ha dejado de mirarme.
–La secta está mejor sin discípulos como él que te apuñalan por la espalda.
Lo que sea lo que le haya pasado, le deseo lo peor– admito.
En parte, se lo digo porque nos sentimos algo culpables de haberla involucrado.
De que ella pueda sentir que tiene la culpa de su desaparición.
Si sabe que era escoria, debería sentirse algo aliviada.
–Ya veo…– es todo lo que dice.
No le vuelvo a hablar.
No quiero ser “pesado”.
Que se sienta cohibida.
Sobre todo, sabiendo que se siente incómoda.
Aunque tampoco me voy.
Sería extraño.
Estamos un rato esperando, callados.
Yo concentrándome en no tener una erección mientras miro a las chicas desnudas.
Shun, siendo perseguida por Rayitas, es especialmente erótica.
Sus modestos pechos llenos de leche rebotan sin cesar.
Al final, nuestra tigresa la atrapa.
Y le quita el trozo de carne que ella llevaba.
Se ríe en el suelo, mientras Liang, también riéndose, trae a Wei.
Algo dice la niña y se tira sobre su madre.
Es muy graciosa.
Shun la abraza con cariño.
La alza en brazos desde el suelo.
Wei ríe.
Mei está practicando con el florete.
Cerca de Rui.
Quien se asegura de que mi otra mascota trabaje.
Se ha convertido en la jefa de Mei.
Las dos llenas de semen.
Con la prohibición de gotearlo.
Cada una hace sus propios movimientos.
Cortos pero bruscos.
Me encanta como vibran sus pechos y sus nalgas.
Tendría que fijar una señal para hacerlas bailar o saltar.
Aunque más lo hacen los de Guo Hai y Bronceada.
Están practicando juntas.
Bronceada es claramente superior.
Y más rápida.
Le dije que entrenara un poco a mi exhibicionista.
De todas formas, no son comparables con los enormes pechos de Pu Rong.
La he emparejado con Ning.
Ninguna de las dos es entusiasta con las prácticas.
Pero Rui no está muy lejos.
Es una pena que Song esté ahora quieta.
Aunque es también muy sexy tumbada en su baño exterior.
Con Shi, Liang, las gemelas, Ma Lang y Hong.
Han estado entrenando, y ahora se están tomando un descanso.
Se han traído también a Tan Huo.
Me ha parecido que protestaba, pero no le han hecho caso.
Terror está en el borde, mirando alrededor.
Xu Jing está haciendo unos armarios.
Aún es pronto para ella entrenar.
Aunque a veces practica los básicos de dos mazas.
Suerte que tenemos bastantes armas de Génesis.
De la exploración.
Lleva un delantal de cuero que llega hasta sus piernas.
Nada más.
Es muy sensual vista desde atrás o el lateral.
En cuando a Lia Qin y Bai Wan, están a lo suyo.
Una con formaciones y otra con alquimia.
La primera desnuda.
La segunda también con solo un delantal.
Preciosas.
–¡Zhao Jong!– llaman entonces a mi vecina, tras abrirse la puerta.
Ella se levanta de golpe.
Nerviosa.
Quizás intimidada.
–Suerte– le deseo.
–Gra… Gracias– se despide, inquieta.
La veo atravesar la puerta, que se cierra tras ella.
Al cabo de un rato, llaman a otro.
Como es habitual, no la vemos salir.
Siempre evitan que nos crucemos con lo que ya han declarado.
La espera resultaría enormemente aburrida si no pudiera mirar las chicas.
También practico un poco “Armadura Interior”.
Aunque ya la domino a este nivel de qi, es una de las pocas que puedo practicar aquí.
Y siempre se puede mejorar.
No avanzo mucho.
Es aburrido, así que paso a “Detectar qi”.
Sin duda, ha sido una idea bastante más acertada.
Somos más de veinte esperando.
Con diferentes cultivaciones.
No siempre tengo la oportunidad de practicar así.
De apreciar las diferencias.
Más sutiles cuanto más cercana es la cultivación.
Es cierto que podría hacerlo con la ayuda de las chicas.
Pero siempre hay cosas más interesantes que hacer cuando estoy con ellas.
Y no solo sexo.
Ahora mismo, no tengo nada mejor que hacer.
Aparte de mirarlas.
También podría intentar hablar con algunos de los que están aquí.
Pero ya tienen sus grupitos, están demasiado preocupados o me miran con desdén.
Y tampoco tengo un gran aliciente para acercarme a ellos.
La única chica sola ya se ha ido.
Finalmente, me llaman.
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