Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 273

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Cultivación prohibida (+18)
  4. Capítulo 273 - 273 Investigación II
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

273: Investigación (II) 273: Investigación (II) A diferencia de la mayoría, me levanto con calma.

No es ni mucho menos mi primera vez en una situación similar.

Y ahora, ni siquiera soy esclavo.

Puedo mentir.

–Siéntate– me ordena uno de los presentes.

Me miran fijamente.

Creo que quieren intimidarme.

Me controlo para no sonreír.

Maté al ex de Rui siendo un esclavo y conseguí escapar.

Esto no es nada.

Por no hablar de que no lo secuestré directamente.

–¿Sabes por qué estás aquí?– me pregunta uno de ellos.

–Supongo que porque ha desaparecido el bastardo de Dai Quon y debo de ser uno de los sospechosos– respondo con calma.

–¿¡Cómo lo sabes!?

¿¡Tienes algo que ver!?

¡Confiesa!– me intenta intimidar otro.

–Sabes, estos jueguecitos igual valdrán con otros, pero yo he sido un esclavo, los he visto antes.

Así que os los podéis ahorrar.

En cuanto a la pregunta, una chica que ha entrado antes me lo ha contado.

No es que fuera ningún secreto.

Todos los que esperan deben de saberlo– respondo, intentando contener el tono de burla.

Por la cara que ponen, no estoy seguro de si lo consigo del todo.

–¿Dónde estabas cuándo desapareció?– pregunta otro.

Se los ve molestos.

No les debe de haber gustado mi respuesta.

Quizás, podría haber sido más humilde.

Pero no he podido evitarlo.

Reconozco que les tengo manía.

No puedo sonreír ante la pregunta.

¿Quieren pillarme?

Recuerdo una vez escuchar a un estudiante responder la pregunta, reconociendo implícitamente que sabía cuándo su víctima había desaparecido.

Prácticamente, reconoció ser el culpable.

–Y eso, ¿cuándo fue…?– respondo, no preocupándome si sueno condescendiente o burlón.

–Hace tres días– aclara, sin inmutarse.

–¿Hora?– insisto.

–A partir de media mañana– vuelve a aclarar.

–A ver… Por la mañana fui al taller del maestro Mu para hacer mi trabajo– empiezo.

A ver si al escuchar su nombre les intimida un poco.

Aunque no creo –.

El resto del día estuve en la secta, sobre todo en mi cabaña.

Supongo que podéis comprobar de alguna forma que no salí.

–¿Cuál es tu relación con Dai Quon?– me pregunta otro.

¿En serio?

¿No ha quedado claro cuando lo he llamado bastardo?

–Le deseo lo peor.

Espero que esté muerto– dejo claro.

En mi experiencia, es mejor así.

Como si no tuviera nada que esconder.

–¿Conoces a Xu Mei?– siguen preguntando.

–No me suena el nombre.

–¿Y a Chen Duo?

–¿No es ese el idiota que le gusta abusar de esclavas?

Deberían castrarlo… Y no, no lo conozco personalmente– muestro mi desdén hacia él.

Murmuran un rato entre ellos.

Alguno me mira de reojo.

Yo los miro aburrido.

No pueden tener nada contra mí.

De hecho, yo estaba realmente en la secta cuando desapareció.

No creo que esperen que alguien lo secuestrara por mí y luego me dejara matarlo al día siguiente.

Es demasiado rebuscado.

–Puedes irte.

Por esa puerta– finalmente acaban.

Mientras me voy, puedo oír como llaman al siguiente.

Es uno de los estudiantes que usan bastón.

Reconozco el nombre.

Se lo veía nervioso.

No es que tenga nada que ver.

Al fin y al cabo, el culpable somos las chicas y yo.

Y Mei es la principal sospechosa ————— Al día siguiente, me entero de que hay una recompensa por el paradero de Mei.

Cien mil puntos.

No es mucho.

Menos de lo que gana Chun Hua prostituyéndose.

Bueno, lo que gano yo al apropiarme de sus ingresos.

Además de su yin.

Ya no hace amago de rebelarse.

Se ha resignado a su suerte.

Solo nos suplica de vez en cuando que no la azotemos.

Aunque de poco le sirve.

Queremos hacer su vida miserable.

Seguimos recordándole que a su hermana, también culpable, no le pasa nada.

Ayer, masculló algo en su contra.

Queremos que pague también.

Ahora estoy con Sai, An, Dandan, Meixiu, Jiao, Pen y Da Ting en el mercado.

Todas van vestidas iguales.

Incluso le han traído un vestido a Pen.

Y a mí, a juego.

Por suerte, masculino.

Todos vamos con la cara tapada.

Han venido a comprar una caja de música, a pesar de Da Ting.

Aunque es solo una excusa para salir.

Si no, podrían habérmelo pedido a mí o a Pen.

Como la última vez, visitan todos los puestos.

Y compran comida de más de uno.

Este pescado frito está un poco aceitoso, pero tiene buen sabor.

Es nuevo, no estaba la semana pasada.

Dice el vendedor que es fresco, que es la temporada de pesca no sé dónde, cerca de aquí.

Están preciosas cuando se prueban nuevas ropas.

Y se divierten cuando me hacen probar a mí lo que han elegido.

¿Por qué es tan ajustado?

Las oigo reír, pero ninguna me devuelve la mirada.

Son todas culpables.

Bueno, quizás Da Ting no.

Está muy ruborizada.

Sin querer mirarme.

Aunque lo hace furtivamente de vez en cuando.

La están corrompiendo.

Me voy a cambiarme a ropa más normal.

Me las pagarán.

Se ríen.

Aunque, como compensación, me muestran su nueva ropa interior.

Excepto Da Ting, claro.

Por mucho que las otras la animen, entre risas, burlándose.

Son malvadas.

Aún es una niña.

Y saben que no lo hará.

–Ven a verme algún día~ me susurra Fan Genji al oído cuando salimos de la tienda de ropa, de donde es dependienta.

Como respuesta, le toco el culo.

Supongo que tendré que follarla otro día.

No sé cómo me ha reconocido.

Gan Ren está en su puesto vendiendo hierbas.

Un par de las chicas han ido a comprarle algo.

Supongo que encargo de Bai Wan.

Las he dejado salir cuando he tenido la oportunidad.

A veces, me sorprende que pueda moverse con el volumen de su cuerpo.

A Xu Jing y Lia Qin se las ve bastante interesadas en los puestos.

Creo que han comprado algo.

Ya lo veré más tarde.

Supongo.

Nos sentamos en un restaurante para comer, en una habitación individual.

Es algo más caro, pero pueden descubrir sus rostros sin que nadie las reconozca.

Una vez han servido la comida.

La verdad es que no debería haber ningún problema porque estuvieran aquí.

Pero la identidad de Da Ting es un poco delicada.

Como discípula directa de una de las maestres.

Y las de Sai, An y Dandan también, como casi lo mismo.

En cuanto lleguen al reino de Alma y dejen de ser esclavas.

Aunque ya las tratan como tales.

Por cierto, Sai ya está en la etapa 8, y sus hermanas en la 7.

Les queda poco para lograrlo.

Me alegro por ellas.

————— –¡Aaaaaahh!

¡Kong!

¡Ahí!

¡Ese es el sitio!~ gime Ma Lang La estoy usando para practicar masajes.

Ayer lo hizo ella conmigo.

La verdad es que es delicioso acariciar todo su cuerpo.

Brillante por el aceite que he extendido por él.

Y también lo fue cuando fueron sus manos las que untaron mi cuerpo.

Me encanta recorrer su espalda.

Notar como sus músculos se destensan.

Recrearme en sus nalgas, amenazando de llegar a su entrepierna.

Doy buena cuenta de sus muslos, por detrás y por los lados, frotándolos.

Bajo por sus rodillas.

Poco a poco.

Acariciándolas.

Apretando en ciertos puntos.

Añadiendo un poco de qi.

Llegando hasta sus pies.

Mientras ella me da instrucciones de vez en cuando.

–Un poco más fuerte allí.

–Aquí más suave.

–Un poco más a la izquierda –¡Para!

¡Cosquillas no!

¡Ja, ja!

¡No seas malo!

No he podido resistirme.

Le beso el pie como disculpa.

Vuelvo a subir.

Me vuelvo a recrear en sus nalgas.

Apretándolas.

Estrujándolas.

Separándolas.

Juntándolas.

Me acerco a su entrepierna sin llegar.

Puedo notar que se estremece.

Expectante.

–A… Ahí no– me pide tímidamente cuando paso por encima de su ano.

Nunca se ha atrevido con sexo anal.

Subo por su espalda.

Bajo y subo por sus costados.

Masajeo su hombro.

Bajo por sus brazos.

Acaricio y masajeo también su cuello.

Beso su cabello castaño.

Suelto.

No lleva sus habituales trenzas.

–Mmmmm.

Mmmmm.

Mmmm.– va gimiendo.

–Date la vuelta.

–Sé bueno– me pide.

–¡Siempre lo soy!– aseguro, queriendo parecer inocente.

Ella me mira de reojo.

Con una mueca de incredulidad.

Me conoce bien.

No puedo evitar admirar también su cuerpo por delante.

Sus prominentes pechos especialmente.

Aunque no los ataco directamente.

Empiezo por un suave beso en los labios.

Luego voy de su nuca a su barbilla.

Paso por su cuello.

Por sus hombros.

Recorro brevemente sus brazos antes de volver a los hombros.

Voy aplicando aceite mientras lo hago.

Bajo poco a poco hasta sus pechos.

Acaricio y estrujo los dos a la vez circularmente.

En toda su extensión.

Hago los círculos cada vez más pequeños.

Hasta que llego a sus pezones.

Que acaricio y aprieto.

Y añado algo más de qi que al resto.

–¡¡MMMMMMMM!!– intenta no gemir.

Incluso cuando tiene un pequeño orgasmo.

Me paso un rato más disfrutando de sus pechos.

Y no soy el único que disfruta.

Luego bajo por su estómago.

Cubriéndolo de aceite.

Con especial atención a su ombligo.

Los encuentro adorables.

No sé por qué.

Bajo por sus caderas.

Llego a su entrepierna.

Que evito.

Recorriéndola por fuera.

Bajando de nuevo por sus muslos.

Poco a poco.

De nuevo hasta sus pies.

Esta vez sin cosquillas.

Y luego vuelvo a subir.

Masajeando por el camino sus piernas.

En especial, tobillos y rodillas.

Mis manos rodean de nuevo su entrepierna.

Una vez hacia arriba.

Otra vez hacia abajo.

Cada vez más cerca.

Finalmente, llego hasta su vagina.

Que acaricio por fuera.

Recorro el exterior de sus labios vaginales.

En un suave y erótico masaje.

Vuelve a correrse.

Los acaricio por encima.

Por fuera.

Por los lados.

Los aprieto.

Se estremece cuando sobrepaso su oculto clítoris.

Tentándola.

Provocándola.

Vengándome de su masaje de ayer.

–¡Está bien!

¡Tú ganas!

¡Aaaaahhh!

¡Me rindo!

¡Fóllame!

¡Aaaahhh!– sucumbe, como me hizo sucumbir a mí ayer antes de cabalgarme.

La venganza es un plato que se sirve frío, y con mucho aceite.

Mis dedos abren sus labios vaginales.

Encuentran el túnel que lleva a su interior.

La perla escondida un poco más arriba.

La penetro con los dedos y estimulo con más qi, antes de hacerla llegar a su tercer orgasmo.

–Hazlo~ me pide, abriendo más las piernas.

Me arrodillo frente a ella.

Pongo mi miembro delante de su entrada.

Tentándola.

Me mira suplicante.

Supongo que ya la he provocado lo suficiente.

La penetro.

Con una descarga de qi.

–¡¡¡AAAAAAAAAAaaaaahhhh!!!

La cojo de sus muslos para impulsarme.

Para entrar y salir de ella.

Mientras observo sus hipnóticos pechos rebotar obscenamente.

Sus gemidos llenan la habitación.

Su cuerpo aceitoso es realmente tentador.

No pueda dejar de devorarlo con los ojos.

No me canso de verlo temblar de placer.

De verla disfrutar, totalmente entregada.

Mis manos recorren sus muslos al principio.

Pero luego me inclino sobre ella para subir por su estómago.

Mis pulgares se introducen en su ombligo por unos segundos.

Mis manos acarician alrededor.

Luego, subo hasta sus pechos.

Con el noble objetivo de no dejarlos rebotar.

En su lugar, los estrujo con lujuria.

Juego con ellos.

Sin dejar de penetrarla.

Los subo.

Los bajo.

Los aprieto.

Pellizco sus pezones.

Vuelvo a recorrerlos.

Sin que ella se queje de que me recreo demasiado en ellos.

Ya ha asumido que son míos.

Para mi uso y disfrute.

Bueno, sus palabras fueron algo así como que era un pervertido.

Aunque, oyéndola gemir, pedirme que no pare, es evidente que no soy el único.

Tras un buen rato de bombear en su interior, de jugar con su cuerpo como ayer ella jugó con el mío, me acabo rindiendo al placer.

La lleno de mi esencia, disfrutando del placer que me provoca su estrecha vagina.

Descargar en ella.

Los dos nos estremecemos.

Nos miramos.

Sus ojos marrones son preciosos.

Y tentadores, una vez humedecidos debido al intenso placer.

Su rostro desencajado de placer es extrañamente sensual y tentador.

Sus húmedos labios parecen estar llamándome, irresistibles.

Me acerco a ella.

Me abraza.

Nos besamos apasionadamente.

Estaba muy excitada.

Ha sido un éxito.

–¿Estoy aprobado, maestra?– le pregunto, provocándola un poco, sonriéndole.

Ella me devuelve la sonrisa.

¿Cómo puede ser tan preciosa?

–Suficiente para practicar con las demás.

Pero aún es mejorable.

Lo sabes, ¿verdad?– ella me da el visto bueno, queriendo parecer experta y estricta.

–Sí, maestra, lo sé– digo antes de besarla.

Es sensual llamarla así.

Ella ha sido la primera interesada en los masajes.

Pero entre todas, con ella a la cabeza, decidieron que yo aprendiera también.

Sin duda, para su propio disfrute.

Aunque también yo disfruto recorriendo sus cuerpos con mis manos.

Eso sí, han puesto restricciones.

Solo dos por día.

Excepto circunstancias especiales.

Que no han dicho cuáles son.

Aunque todos las sabemos muy bien.

Cuando la situación o nuestro ánimo nos lleven a ello.

Como con el sexo, no son restricciones absolutas.

Solo intentan evitar que nos sumerjamos todos los días en una vorágine de placer.

Aunque, por un día de vez en cuando no pasa nada.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Lordescritor Support me at https://www.patreon.com/lordescritor

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo