Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 274
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
274: Duchas 274: Duchas No hay signos en los días siguientes de que sospechen de mí.
Ni tampoco a que le den excesiva importancia.
Otra cosa hubiera sido si la víctima fuera un estudiante interno.
Si fuera uno primordial, o directo de un maestre como Da Ting, no quiero ni saber qué pasaría.
Hoy hemos distribuido la grabación de Guo Hai teniendo sexo conmigo.
E insultando a Dai Fen.
Además de airear sus trapos sucios.
Me pregunto como reaccionará.
Evidentemente, a mí no se me ve.
Las chicas se lo han vendido a su contacto en el mercado.
Podrían haber negociado para obtener más beneficios, pero lo que realmente queremos es que se distribuya.
No obstante, el precio ha sido substancial.
Pronto, circulará por la secta y, sobre todo, por la ciudad.
No en vano, Dai Fen es un personaje importante.
Yo tengo que ir a ver a Guo Xua.
Para consolarla si hace falta.
No sé cómo le sentará el vídeo.
Primero, no obstante, acompaño a Liang y Hong a una conocida tienda de artefactos.
Guo Xua se la recomendó a Hong.
Ella compró su ducha allí.
Y eso es precisamente lo que quieren obtener.
–Es nuestro mejor modelo.
Lo tendríamos listo en una semana.
Tenemos que pedirlo a la central– asegura el dependiente.
Han elegido una de las duchas más caras, la más completa.
Eso sí, sin lujos innecesarios como gemas incrustadas para hacer bonito.
Incluye purificación, aunque se han asegurado de que se pueda desactivar.
En la Residencia, tienen acceso a agua.
Pero si la queremos sacar, podría hacer falta.
También se puede controlas manualmente con qi.
–Si fueran cuatro, ¿también sería una semana?
Aunque cuatro a este precio se escapa un poco del presupuesto– negocia Liang.
–¡Claro, estimada clienta!
Por cantidad, estoy capacitado de hacerle un descuento de hasta un 5% por las siguientes– ofrece él.
Al oír “cuatro” le brillaban los ojos.
–Un 5%… Mmmm.
Aún se me escapa.
Si fuera un 10%, podría pagarlo inmediatamente– propone ella.
–Ya me gustaría, pero un 10% es imposible, no nos está permitido.
Bueno, si son cuatro, creo que podría llegar a un 6%.
Al final, consigue un 7%.
En realidad, podríamos pagarlo sin problemas.
Entre los que nos dejaron Chen Duo y Mei, mis ingresos copiando manuales, y los de Ning y Chun Hua como prostitutas, somos bastante ricos.
Al menos, comparados con mortales o discípulos externos de nuestro reino.
Claro que si quisiéramos comprar armas o artefactos de buena calidad, no sería bastante.
En la subasta, había gente obscenamente rica, y productos obscenamente caros.
Pagamos al contado.
Es una casa de prestigio, así que no hay riesgo de que ser estafados.
Guardamos el recibo en el Almacén.
Y añaden algunas toallas.
————— –Parece disfrutarlo… Si ella es feliz… Debe de ser tan vergonzoso ser grabada así…– opina Guo Xua después de ver una copia del vídeo de su hija siendo follada –Había oído rumores de Dai Fen, pero nunca había sabido que fuera tan mezquino.
Hai’er nunca me lo dijo Se lo ha tomado bastante bien.
Más bien, parecía un tanto abochornada, incluso excitada.
Me alegro de que no se haya escandalizado o deprimido.
–¿Quieres que te lo haga como a ella en el vídeo?– le susurro al oído.
Ella baja la mirada y se ruboriza un poco más.
Aunque asiente con la cabeza.
Me lo temía.
Así que la pongo a cuatro patas sobre la cama.
La follo desde atrás.
Intensamente.
Incluso hago que Hong la grabe.
Para que no ocupe la cama, mi otro yo folla a Lin Tao contra la pared.
Cogiéndola en brazos.
Ella abrazándolo.
Besándose a pesar de la abultada barriga.
Luego, las dejo descansar mientras presto atención a Hong.
Que ya se ha encargado de revisarlas.
Y ahora gime mientras la reviso yo.
Yo de pie junto a la cama.
Ella bocarriba.
Su cabeza sobre la cama.
Su entrepierna elevada y sostenida por mis manos.
Sus piernas alrededor de mi cintura.
Sin dejar de gemir mientras la penetro.
Cuando acabamos, Guo Xua está mirando la gema de memoria, muy roja.
–No puede ser… ¿Esa soy yo?
¿Tan obscena?– la oigo murmurar.
–Mucho– me acerco, la abrazo y la beso.
–¡Es demasiado pervertido!
¡Hay que borrarlo!– exclama, más avergonzada que indignada.
–¿No me lo puedo quedar de recuerdo?– le pido, besándole la oreja.
–Pero… ¿Y si alguien lo ve?– se muestra indecisa.
–Nadie lo verá, te lo aseguro.
Estará protegido– le prometo.
Pienso dejarlo en mi zona personal del almacén.
Ni las chicas tendrán acceso.
Aunque me lo pidan.
–No sé… –De hecho, podríamos grabar más.
Eres muy sexy– la tiento en voz baja.
No quiero que me oiga Lin Tao.
A ella no le excita como a Guo Xua.
Pero aun así, querría hacerlo para no ser menos.
–¡Ni hablar!
¡Es demasiado vergonzoso!– se niega.
–Así podré verte siempre, cuando quiera.
Tan sensual, tan erótica– la tiento.
–No… Ya veremos…– cede un poco.
–Piénsatelo– le sigo susurrando.
Como es, acabará siendo ella quien me lo pida.
Como su hija.
Aunque esta quiere que todo el mundo la vea teniendo sexo conmigo.
No insisto más.
En su lugar, la beso.
Bajo poco a poco hasta sus pechos.
Hoy todavía no he tenido la oportunidad de probar su leche.
Gime de placer, olvidándose de todo.
Dejándome que haga con ella lo que quiera.
Que la inunde de sexo y placer.
————— Cuando vuelvo, voy a la cabaña de Chun Hua.
Está durmiendo.
–¡¡AaaaaaaaahhhH!!
Se despierta sintiendo su vagina siendo penetrada.
Y una fuerte palmada en su nalga izquierda.
Hay que igualar, así que otra en la derecha.
Se encuentra una polla frente a la cara.
Que tiene que engullir hasta la garganta.
Es follada intensamente en ambos agujeros, boca y vagina.
Con los ojos tapados.
Con las piernas apenas apoyadas en el suelo.
Alzada por mis brazos.
Bocarriba.
Una de mis manos estruja su nalga con fuerza.
La otra pellizca y estira sus pezones.
Compruebo sus límites Tras absorber su yin, me dejo ir.
No me preocupa su placer, solo el mío.
Lleno su vagina.
Su garganta también es llenada poco después.
Le damos la vuelta.
Ahora a cuatro patas.
Esta vez, le hago trabajar la felación.
Que use su lengua y sus labios.
Mientras mi otro yo penetra su culo.
Se estremece cuando su ano es abierto y recorrido hasta el fondo.
Pero no tiene tiempo de pensar en ello.
Su trabajo es complacerme y ser follada.
Durante media hora, abuso de ella sin dejarla descansar.
Hasta que la soltamos y cae exhausta sobre la cama.
Tras varios orgasmos.
Sus dos agujeros inferiores goteando.
Su cuerpo cubierto de semen.
–Está bien tener un coño para aliviar el estrés.
Me podríais haber invitado antes– me quejo, imitando otra voz.
Como si fuera uno nuevo.
–Bueno, está un poco usado, pero es apretado.
Es una buena puta.
Para poco más sirve.
La muy tonta se lleva toda la culpa mientras su hermana se libra– se burla Song.
–No es que tenga más utilidad que sus tres agujeros.
Sus tetas sus casi inexistentes, y es un tanto estúpida.
Mira que matar a una esclava por una tontería de celos– critica Liang, que las tiene aún más pequeñas.
Queremos que sufra.
Que se deprima.
Que sienta que no es nada.
Solo un trozo de carne para ser follada.
Es parte de nuestra venganza contra la asesina de Heng.
Ella se queda quieta, sobre la cama, bocabajo.
Hay lágrimas en sus ojos.
No se merece más.
————— Una semana después, subo a Hong al reino del Alma.
Y después la llevo de orgasmo en orgasmo hasta que no puede más.
Tenía que comprobar su resistencia.
Además, hoy se quedará con Guo Xua.
Su embarazo está muy avanzado.
Es mejor que esté cerca.
La voy a echar de menos.
Bueno, siempre puedo visitarla.
Cuando se recupera, se pasa el resto del día practicando y despidiéndose de las chicas, sobre todo, de Bronceada.
Quien no quiere dejarla ir.
Pocas veces la he visto llorar.
Y eso que solo estará unas semanas fuera.
Y no muy lejos.
Por la noche, primero nos pasamos a recoger las duchas.
Nos hace una demostración.
Comprobamos así que funcionan.
Por supuesto, no se sorprende cuando desaparecen.
Quizás, entre los mortales, no es normal la existencia de anillos de carga.
Pero ellos tratan tanto con mortales como con cultivadores.
Es cierto que los anillos más sencillos no tienen el tamaño para contener las duchas.
Pero dado que hemos comprado cuatro, no es extraño que poseamos uno más avanzado.
De hecho, los tenemos.
Y varios de los más básicos.
Aunque las duchas han ido directamente a su sitio en la Residencia.
Donde está preparada su conexión a un depósito de agua.
Antes de llegar a la tienda, ya las están probando.
Shi me guiña un ojo, desnuda.
Su pelo negro chorreando.
Sabe que estoy mirando.
Lo que no me esperaba era que Hong nos diera una mala noticia al poco de llegar, tras hacer un chequeo a las embarazadas.
–Está demasiado avanzado.
Es mejor no forzar su vagina, nada de sexo– sentencia sobre Guo Xua.
Esta quiere decir algo, pero se calla.
Parece un poco decepcionada, pero tampoco es para tanto.
Solo es por un tiempo.
Por no hablar de que, habitualmente, las embarazadas no tienen sexo.
Al menos, no en esta ciudad.
Está mal visto.
No sé cómo es en otros lugares.
–¿Yo tampoco puedo?– pregunta Lin Tao, preocupada.
–De momento sí, aunque puede que la semana siguiente, la otra como mucho, tengas que parar también– deja claro nuestra comadrona.
Le gusta bromear, pero en esto es tajante.
–¿Y por el culo?– sigue preguntando Lin Tao.
Hong la mira por un instante, sorprendida.
No se esperaba la pregunta.
Me mira acusadora.
Yo miro hacia otro lado.
Bonito techo.
–Por el culo no hay problema.
Siempre que vayáis con cuidado.
De hecho, incluso después del parto– acepta tras pensárselo un instante.
Habíamos hablado de que sería interesante hacerlo entonces.
Podría ayudarlas a recuperarse mientras las follo analmente.
Por muy pervertido que sea.
–¡Bien!– exclama Lin Tao.
Es adorablemente pervertida.
Noto Que Guo Xua aprieta más fuerte sus manos en mi ropa.
La miro.
Se está mordiendo el labio.
Pensativa.
Se vuelve hacia mí.
Da un respingo al darse cuenta de que la estaba mirando.
Se sonroja bastante.
Baja la mirada.
–Yo… Podríamos probarlo… A Tao’er le gusta, no puede ser tan malo– dice en voz baja.
–¿Probar?– por un momento dudo.
No sé de qué habla.
–Por… Por el culo– susurra, muy roja.
Oh.
Ella nunca lo había ni siquiera insinuado.
Ni yo se lo había propuesto todavía.
–Claro– acepto, cogiéndole una nalga.
Se pone más roja.
Extiende los brazos.
Para que la coja.
La llevo a la cama.
Mi otro yo se lleva a Lin Tao.
Hong nos mira y sonríe.
–Bueno, no estuvo tan mal cuando lo probé– murmura mientras la dejamos atrás.
Dejo a mi embarazada sobre la cama.
Me mira indecisa.
La beso mientras le quito la ropa.
Descubro sus pechos.
Sus pezones oscurecidos.
Acaricio sus formas repletas.
La miro.
–¿Do… Dolerá?– pregunta, un poco asustada.
Es adorable esta faceta de ella.
Además de que ha visto a Lin Tao muchas veces con su culo perforado y gimiendo de placer.
–No.
Confía en mí– le aseguro, acariciando su mejilla.
Asiente.
La beso.
Recorro su cuerpo con mis manos, y después con mis labios.
La hago gemir y correrse antes de ponerla a cuatro patas.
La sigo estimulando, acariciando su vagina y su clítoris.
Hong ha dicho no penetrarla.
Pero otra cosa es acariciarla por fuera.
Meto el dedo lubricado dentro de su ano.
Se estremece.
Por supuesto, lo he limpiado antes con qi.
Es la mejor técnica que he aprendido.
La más útil.
¿Quién quiere matar cuando puede tener sexo?
Juego un poco con su ano.
Gime.
–¡Aaaah!
Es extraño ¡¡Aaaaaah!!
No sabía que daba la impresión… como si fuera más… pequeño… ¡Aaaaaahh!– gime.
–Solo ha sido un dedo.
Ahora viene todo– le susurro al oído tras reírme.
La veo enrojecerse de nuevo.
Se tensa un poco cuando saco el dedo.
Pero se relaja después de unas caricias y un casi orgasmo.
A lo que sigue mi miembro perforando su ano.
Poco a poco.
Con qi.
Se corre.
Voy continuando.
Hasta el fondo.
–¿Y ahora?
¿Sigue pequeño?– la provoco un poco.
–Tan lleno…– murmura.
Aunque pronto pasa de murmuros a gemidos ahogados.
Y luego no tan ahogados.
Voy acelerando el ataque a su cavidad anal.
A medida que veo que lo disfruta.
Y mientras compruebo que ella y el niño están bien.
Puedo sentir su qi.
Vibrante.
Lleno de vida.
Su forma encogida.
Es increíble.
La acabo llenando tres veces seguidas.
Hay más espacio en su ano para mi semen, y lo aprovecho.
Ella acaba agotada y satisfecha.
Me acuesto a su lado.
–¿Qué tal estás?– le pregunto, mientras aparto el pelo sudado de su cara.
–Yo… Es un problema… Es adictivo…~ se queja sensualmente.
La beso en los labios.
Durante un buen rato, la sigo besando suavemente y acariciando, mimándola.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Lordescritor Apoyadme en patreon.com/lordescritor para que pueda dedicarle más tiempo
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com