Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 277

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Cultivación prohibida (+18)
  4. Capítulo 277 - 277 Treceavo evento en grupo I
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

277: Treceavo evento en grupo (I) 277: Treceavo evento en grupo (I) Ha pasado tiempo desde la última vez que mis dos preciosidades organizaron el evento de peleas.

Con el torneo por en medio, el cupo de combates mensual se suspendió.

Así que no ha sido necesario hasta ahora.

Cuando llego, están ellas dos con Yan Xiulan.

Se la ve muy avergonzada.

Bei Liu y Bi Lang me saludan efusivamente cuando me ven.

Nuestra joyera no se atreve a mirarme.

¿Qué ha pasado?

–¡Kong!

¿Por qué no nos dijiste lo del beso con Xiulan’er?– lo suelta Bei Liu en cuando llego a ellas.

No ha hecho falta ni preguntar.

Estaba deseando decirlo.

Y hacer avergonzar un poco más si cabe a la víctima.

Lo de guardar secretos no es su fuerte.

Al menos, no cuando no quieren guardarlos.

–¡Eso!

Tampoco había para tanto.

Solo era un beso– añade Bi Lang, besándome.

Sin duda, lo dice más para nuestra joyera que para mí.

La quieren mucho, pero no pueden evitar avergonzarla.

En parte, lo entiendo.

Es adorable.

Pero me da un poco de lástima.

Creo que debería defenderla.

Y se me ocurre cómo.

Intento no sonreír traviesamente.

Se merecen un pequeño escarmiento.

–Bueno, eso lo decís ahora.

Recuerdo la primera vez que en cuanto a besos… Mmmmmm.

Las dos me han tapado la boca a la vez.

Casi en pánico.

Y sonrojándose un poco.

La primera vez que tuvimos sexo, no me dejaron besarlas.

En la segunda, me acusaron de que no tenían tantos orgasmos como las esclavas, y les dije que a ellas sí las besaba.

Ahí es cuando cedieron.

Y fue su primer beso.

A día de hoy, lo hacen con naturalidad.

Pero entonces, eran reacias.

Yan Xiulan, aún roja, nos mira con curiosidad.

No le es difícil deducir que hay algo que mis dos pervertidas no quiere que se sepa.

–¿Qué primera vez?

¿Qué pasó?– pregunta, inquisitiva.

–¡No pasó nada!

¡Nada de nada!– asegura Bi Lang, no muy convincente.

–¡Tú no digas nada más!– me amenaza Bei Liu.

Alzo las manos rindiéndome.

Pero el mal ya está hecho.

Je, je.

No se van a escapar de esta fácilmente.

Puedo verlo en el rostro de nuestra joyera.

Sospecha algo.

–De acuerdo, no digo nada.

Contárselo vosotras si queréis– me abstengo de decir más.

Ya es suficiente.

–¿Qué me estáis ocultando?– les pregunta Yan Xiulan, mirándolas fijamente.

–¡Nada!

Oh, mira, ya llegan.

Voy a hablar con ellas– se escabulle– Bei Liu.

–¡Espera!

¡Yo también voy!– se une su amiga.

Nuestra joyera las mira incrédula.

Me mira una tanto desconcertada.

–¿Se han escapado?– pregunta lo obvio.

Es evidente que no lo esperaba.

No puedo evitar reírme.

–Ja, ja.

Eso parece.

Estaban un poco avergonzadas.

Quién lo diría… –¿Qué pasó?– me pregunta con curiosidad.

–No puedo decir más.

Tendrás que sacárselo a ellas.

Como ellas hacen contigo– la provoco un poco.

Ella se gira para no mirarme.

Aún está avergonzada.

–No sé si podré…– reconoce algo alicaída.

–Siempre puedes presionarlas sin hacer nada.

Hasta que ellas confiesen, tú puedes usarlo para no decirles nada.

Si ellas no quieren contarte sus secretos, ¿por qué vas a contarle tú los tuyos?– le recomiendo.

–¡Ah!

¡Es una buena idea!

Eso sí podría funcionar… ¡Gracias Kong!

Se gira hacia mí sonriendo.

Es realmente preciosa.

Está a punto de abrazarme.

Pero se detiene de golpe.

¿Quizás lo hubiera hecho si estuviéramos solos?

No estoy seguro.

Se ha sonrojado de nuevo.

Vuelve a no mirarme.

Por suerte, sé como lidiar con esta situación.

–¿Quieres practicar?

Podrías enseñarme como usas las joyas– le propongo.

–¡Claro!

Cabe decir que ha mejorado desde la última vez.

El torneo la ha ayudado bastante.

Está con más confianza.

Y su control del qi es mejor.

Empezamos con ella usando solo la alabarda.

Que sin duda maneja con más soltura.

Hasta que decide que ya ha tenido bastante.

Que ya ha probado lo que quería.

–Empiezo a usar las joyas– me avisa.

Yo asiento.

Y sin duda, resulta más difícil bloquear sus ataques.

Es cierto que yo no ataco, lo que le facilita las cosas.

Pero también que es más impredecible.

Puede alternar un escudo en cualquier momento.

Empujarme con qi.

Un extra de qi en sus ataques, inesperadamente.

Aunque es limitado lo que puede hacer, no se puede subestimar a una joyera.

Bueno, a nadie con buen equipo.

Pero al igual que Ye Bi puede extraer más potencial de los talismanes, Xiulan’er lo hace de las joyas.

–Se ha… acabado– anuncia un rato después, respirando pesadamente.

No ha sido fácil defenderme.

–Ha sido realmente interesante.

Con el apoyo de las joyas, tienes más recursos, eres más impredecible.

No me extraña que sorprendieras a unos cuantos durante el torneo.

Y has mejorado mucho en el control de qi– la halago.

–Pero estoy muy lejos de ti…– se queja, aunque está sonrojada por los halagos.

–Ja, ja.

Si usas tu tiempo para entrenar en lugar de hacer joyas, aún serías mejor– me río –.

Aunque entonces perderíamos a una maravillosa joyera.

Aunque ha progresado mucho, no le dedica tanto tiempo como yo.

Es cierto que tengo otras ventajas, pero mejor no hablar de ello.

Ella no responde.

Aunque sonríe.

Pero su expresión cambia cuando ve a mis pervertidas.

Que se habían olvidado de lo de antes y nos han estado animando.

–Veo que ahora tenéis tiempo.

¿Por qué no me contáis lo que pasó esa primera vez?– inquiere.

–Eeehh… Tenemos que organizar los encuentros… –Sí, sí.

No los hagamos esperar.

Se van casi corriendo.

Yan Xiulan y yo nos miramos.

Nos reímos.

Sin duda, se está divirtiendo.

Por una vez, tiene un arma contra ellas.

Y yo soy cómplice.

————— Mientras organizan los combates y van llegando los asistentes, Yan Xiulan entrena un poco con Fen Huan.

El entrenamiento es diferente a conmigo.

Sin gastar mucho qi.

Y sin utilizar las joyas, que todavía hay que rellenar.

Fen Huan le va indicando todos y cada uno de los errores que vio durante el torneo.

Y en el entrenamiento previo conmigo.

Algunos ya se los había dicho, pero aquí puede mostrárselos.

Pen está apoyada a mí.

Cogiéndome de la cintura.

Cogiéndole yo la de ella.

Los dos mirando el combate.

Conversando.

Riendo.

Contándome las últimas noticias.

–Algo ha pasado con Dai Fen.

A raíz de un vídeo de su ex-novia.

¡Es más pervertida que esas dos!

Pero no sé los detalles– me explica.

Es normal.

Fuera de la secta, el alcance de lo que pueden averiguar los esclavos es mucho menor.

Me pregunto si Hong se habrá enterado de algo.

Tendré que preguntarle cuando la vea.

La echo de menos.

También Bronceada.

Aunque no lo reconozca abiertamente.

–¡Pen!

¡Te estás aprovechando!– se queja Bei Liu, que acaba de volver.

–¡No deberías abrazar a ese traidor!– refunfuña Bi Lang.

–¿Traidor?

¿Qué les has hecho?– se extraña Pen.

–Nada.

Solo estaban hablando de besos y… MMmmmmm.

Me han vuelto a tapar la boca.

Con rostro entre enojado y avergonzado.

Pen se ríe.

Pero no pregunta.

Aunque eso no significa que no tratará de averiguarlo.

Dudo de que ninguna de las dos pueda resistirse mucho tiempo a sus indagaciones.

Pen no es Yan Xiulan.

Y sabe como sonsacarles información.

Sin que siquiera parezca que lo intenta.

–¡Kong, deja de hablar de tonterías!

¡Es hora de empezar la operación JiaTian!– exclama Bi Lang, entre advirtiéndome con la mirada y excitada.

–Vale, vale.

Voy… –¡Y no vuelvas a sacar el tema!– me exige Bei Liu.

Yo levanto las manos, rindiéndome de nuevo.

Aunque por dentro, encuentro sus reacciones de lo más divertidas.

Y Pen está sonriendo.

Me voy hacia el sector masculino de nuestros asistentes.

Bueno, lo que queda de él.

Una parte importante ha pasado al mixto.

Entre parejas y sus amigos o parientes.

Las organizadoras lo han ido sutilmente promocionando.

Solo quedan aparte los más tímidos.

Hablo un poco con ellos, hasta que consigo estar a solas con Di Tian.

–¿Qué tal?

¿Has encontrado novia desde la última vez?– le saludo.

Dijo que quería una, algo celoso de otros.

Dudo que lo haya logrado, pero nunca se sabe.

–No, estaba muy ocupado.

Si no, la podría haber conseguido en cualquier momento– se jacta.

Aunque los dos sabemos que no es verdad.

Quiere pretender ser misterioso.

Ser especial.

Pero en realidad, es sumamente tímido con el sexo contrario.

No se da cuenta de la casi imperceptible señal que les doy a las chicas.

Si hubiera dicho que sí, habría que haber anulado el plan.

–Oh.

Pues allí hay unas pocas.

Ah, mira, está Jia’er.

Es guapa y simpática.

Estuvimos hablando durante el torneo.

Tendría que ir a saludarla– apunto a la artesana.

Aunque muy tímida, confesó que le gustaba Di Tian.

Y ahora mis dos pervertidas quieren emparejarlos.

Lo primero es saber qué opina de ella.

–¿¡La conoces!?

No la habrás seducido también, ¿verdad?– me pregunta entre acusador, suspicaz y algo enojado.

Es evidente que la conoce, y que le importa.

Por como ha reaccionado, diría que le gusta.

–¿Seducirla?

¿Por quién me tomas?– me muestro ofendido.

Él me mira como incrédulo.

Como si fuera evidente.

Me siento un poco dolido.

No me junto con cualquiera.

Solo tengo… Bueno, quizás pueda parecerlo… –Entonces, ¿no tenéis una relación?– quiere asegurarse.

¿Ha suspirado de alivio?

–No, claro que no.

Aunque, si nadie es capaz de ver lo especial que es, quizás debería intentarlo…– insinúo.

–Ah… Esto… No hace falta… Es evidente para cualquiera puede ver que es especial…– intenta convencerme un tanto torpe.

Intento no reírme.

Ahora estoy seguro.

Así que toca atacar.

–¿Oh?

Dime, ¿te gusta?– me muestro interesado.

Se queda con la boca entreabierta.

Sin saber qué decir.

Sonrojándose.

Entrando un poco en pánico.

Creo que quiere negarlo, a la vez que decir que sí para que yo no me acerque a ella.

Je, je.

Entiendo por qué les gusta hacer esto.

Es divertido.

Aprovecho que no me mira para hacerles un par de gestos.

Que todo va como planeamos.

Y que no podemos confiar en que él dé el primer paso.

–¿Tian?

Si no te gusta, déjamela a mí– lo provoco un poco más.

–¡No!– exclama.

Algunas cabezas se giran hacia nosotros, aunque pronto pierden el interés.

Él enrojece más.

Me mira suplicante para que no lo exponga.

Sonrío.

–Bueno, al menos tengo que ir a saludarla.

Ven conmigo si no quieres dejármela– contengo la risa.

Aunque incómodo y reacio, me sigue hasta donde están Jia’er y Bi Lang.

Bei Liu no está muy lejos.

Suficientemente cerca como para oírnos.

–¡Hola!

¿Cómo va todo?

Este es Di Tian.

Creo que ya os conocéis– la saludo e introduzco a mi acompañante.

–Ho… hola.

Todo bien… Sí, le conozco.

Bue… Buenos días, senior– nos saluda.

–Bue… nos días, junior– responde él.

Lo hace forzando la voz.

Queriendo parecer misterioso.

¿Más varonil?

Esforzándose por no tartamudear.

–¡Ah!

¿Es de tu misma rama?

¿Tu senior?

¿No tenías unas dudas?

Podrías preguntarle a él.

No te importaría, ¿verdad?– interviene Bi Lang, dirigiendo la última pregunta a Di Tian.

–Eh… No, claro que no.

Cualquier pregunta, hazla– él responde, hinchando su pecho, tras tragar saliva.

No es fácil negarse a una petición que hace Bi Lang sonriendo.

Y menos cuando expone bastante piel, y él es sumamente tímido.

Por no hablar de que la chica que le gusta está delante, y es a ella a la que tiene que ayudar.

–¡Ves que bien!

Aunque… Dijiste que para algunas necesitarías las herramientas… experimentar…

Bueno, pregunta las que puedas ahora, para las otras… Oye, Tian’er, ¿tienes taller en tu cabaña?– le vuelve a preguntar dulcemente, inclinándose y mostrando ligeramente su escote.

Lo tiene a su merced, y lo sabe.

Bei Liu se está aguantando la risa.

Jia’er está muy nerviosa.

Mirando a los dos alternativamente.

Tragando saliva.

–Ehh… Síí, ¿por…?– pregunta él entre nervioso y extrañado.

–Entonces, ¿no podrías invitarla y enseñarle lo que necesita?

¿Qué tal después de los combates?– lo pide casi rogando.

Mirándole con ojos suplicantes.

Es imposible negarse.

–Cla… Claro.

Ningún problema– acepta él, tras tragar saliva, e intentado recuperar la compostura.

Recuperar su pose misteriosa.

Jia’er casi salta de alegría.

Aunque no tarda en ponerse muy roja.

Está muy nerviosa.

–¡Perfecto!

¡Muchas gracias!

¿Has oído Jia’er?

Puedes hacer las preguntas primero, y luego vas con él.

Os dejamos.

Je, je, nosotros no entendemos vuestro oficio.

El resto es cosa tuya– se despide y me arrastra con ella.

Bei Liu también se acerca.

Diría que la última frase tiene doble sentido.

Lo que me confirman poco después.

–Le hemos dicho que tendrá que ser ella quien tome la iniciativa.

Aunque está muy nerviosa, creo que será capaz.

Le hemos dado varios consejos.

En cuanto muestre un poco de piel, él caerá sin resistencia– asegura Bei Liu, orgullosa de sí misma.

Las miró sin saber qué pensar.

Aunque creo que tienen razón.

Él se dejará arrastrar.

Y más por ella.

Espero que sea buena idea.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo