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Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 280

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280: Nacimiento (I) 280: Nacimiento (I) En estos días, el codo de Tan Huo se ha completado.

Puede doblarlo y moverlo con naturalidad, aunque aún le falta el resto del brazo.

Y las manos.

Está realmente animada por el progreso.

Aunque no es difícil percibir el dolor en su interior.

La pérdida de su hermana a manos de Dai Fen.

El ser capturada, humillada y torturada al tenderle una trampa.

Cuando aún ni siquiera sabía qué le había pasado a su hermana.

Al parecer, lo hicieron para que no pudiera vengarse.

Y también por crueldad.

No imaginaban que sobreviviría.

Y que se uniría a mí.

Lia Qin ha alcanzado la etapa a 8, y Xu Jing la 4.

Ambas están encantadas con su progreso.

La primera, para seguir estudiando formaciones.

La segunda, por poder trabajar la madera más eficientemente.

Ha descubierto que el qi ayuda a manipularla, doblarla, incluso repararla.

Las gemelas han recibido una carta de su familia.

Les preguntan por los recursos de cultivación.

Se las ve irritadas.

–¿¡No les dijimos ya que nunca habíamos recibido nada!?

¿¡Qué todo lo manejaba Bai Xuan!?– se queja Yi.

–Habrá que repetirlo… Y decirles que no queremos nada de ellos, que no hace falta que nos envíen nada.

Bueno, más suave– añade su hermana.

–¿Esperamos una semana para enviar la respuesta?– sugiere Yi.

–Que sean dos.

Que esperan– propone Yu, algo enfadada.

–¿No será mucho?

–¿Diez días?

–Que sean diez.

Así que escriben la respuesta, con nuestra colaboración.

Bueno, o sabotaje.

Casi han escrito que se metieran sus recursos por el culo, a sugerencia de Song.

Aún se están riendo.

Solo falta Hong para reírse con todas.

La carta no decía nada de sus prometidos.

Ellas lo interpretan como buenas noticias.

Esperan que simplemente los descarten.

Sobre todo, cuando suban de etapa.

Tienen previsto subir a 6 en menos de un mes.

Bueno, decir que han subido.

En realidad, están en el siguiente reino.

Esperan que entonces consideren a esos prometidos demasiado inferiores para ellas.

Y anulen el compromiso.

Aunque, lo hagan o no, ellas son mías.

Me da igual lo que diga su familia.

Solo importa lo que digan ellas.

Y la última vez, asintieron, muy avergonzadas.

Aunque también con preciosas sonrisas.

————— Cuando finalmente llega el día, no pensaba que estaría tan nervioso.

Lo peor es que no puedo acercarme a la tienda.

Hay varias personas de la familia de Guo Xua.

Incluidos sus padres.

De la familia Guo, la de su marido, hay un par de concubinas.

No sé si para vigilar, para guardar las apariencias o por cualquier otra razón.

Shun también está con ellos, ayudando a Hong, como su asistente.

A Wei la están cuidando entre las chicas.

Ha llorado antes un poco, quizás porque no veía a su madre.

Pero de alguna forma, han logrado consolarla.

Yo estoy en la terraza de un restaurante.

Con vistas a la tienda.

Con el rostro tapado.

Tomando unos aperitivos junto a Yi y Jing.

Ambas con velos ocultando también su rostro.

Han ganado algún juego para estar aquí.

Yu parecía especialmente irritada.

–Este licor es dulce.

¡Camarera!

¡Trae dos botellas más!– reclama Yi.

Creo que la ha mirado un tanto sorprendida.

Quizás pensando que es una alcohólica.

O que lo somos todos.

Una botella ya es fuerte.

Aunque con nuestra cultivación, lo podemos tolerar fácilmente.

Por no hablar de la cantidad de comida que estamos pidiendo.

La cuenta va a ser abultada.

Aunque no significativa para nosotros.

Lo que no sabe es que tenemos oculta gran parte de nuestra cultivación.

Y el alcohol no es para nosotros.

El resto de las chicas están sentadas y disfrutando de lo que les enviamos.

E incluso pidiendo más.

¿Quizás debería haber venido con todas?

Quizás otro día.

La espera se hace larga.

No puedo evitar sentirme ansioso.

Cuando noto algo subiendo por mi pierna.

–¡Yi!– exclamo en voz baja La acuso con la mirada.

Era su pie.

Ella ríe.

También Jing.

Que se abstiene de hacer lo mismo cuando la miro advirtiéndola.

Las dos vuelven a reír.

Y se sirven un poco de bebida como celebración.

Serán… Aunque no puedo evitar sonreír.

No tengo dudas de que lo han hecho para distraerme.

Lo cual no significa que no merezcan una lección.

Ambas se tensan cuando mis pies acarician sus piernas.

Uno en cada una.

Con qi.

Aunque no tardan en expulsarme con su otra pierna.

Me miran como enfadadas.

Y los tres nos reímos.

De repente, percibo una señal de qi en la ventana del piso superior de la tienda.

Sonrío.

Todos lo hacemos.

Es Shun.

Significa que todo ha ido bien.

Suspiro aliviado.

–Felicidades, papá– murmura Yi, traviesa.

–¿Cómo será el pequeño Kong?

Espero que no tan pervertido como su papá… ¡Ay!– me provoca Jiang, antes de recibir una patada.

En realidad, apenas ha sido una caricia.

Ella ha exagerado un poco.

Me guiña un ojo.

Mientras les envío una señal a las chicas.

Todas lo celebran.

————— Varias horas después, finalmente se han ido todos.

Incluso su marido.

Ha llegado más de una hora después del nacimiento.

Y apenas ha estado unos minutos.

Shun me abre la puerta.

Me sonríe.

Me deja pasar.

Me besa.

–Todo ha salido bien.

Es un niño precioso.

La sangre de Xua’er ha servido para superar la prueba– me explica mientras subo las escaleras.

Por costumbre, en las familias adineradas, se hace una prueba de paternidad.

Al parecer, es una prueba sencilla.

De alguna forma, se compara la sangre de los padres con la del niño.

Y parece ser que es imposible de falsificar.

Así que hemos usado la sangre de Guo Hai.

Que es hija de Guo Xua y su marido.

Dado que la comadrona es la encargada de proporcionar la sangre, ha sido fácil.

Hong simplemente la ha sustituido.

Es un alivio que todo haya salido bien.

Al principio, Guo Xua estaba dispuesta a negarse y ser expulsada de la familia si era necesario.

Pero es mejor mantener el estatus quo por el momento.

Podría incluso ser peligroso para ellos en caso contrario.

Mejor no tentar la suerte.

–¿Cómo está Xua’er?– me intereso.

–Bien, aunque cansada.

Estaba durmiendo.

Cuando llegamos arriba, me hace pasar a la habitación.

Allí está Hong acunando al bebé en sus brazos.

Lin Tao le está acariciando los mofletes con sus dedos.

–¡Esposo!– exclama cuando me ve.

–Shhh– le reclama Hong silencio.

En la cama, Go Xua está durmiendo plácidamente.

Ha debido de ser un día agotador para ella.

–¿Quieres cogerlo?– me ofrece Hong.

–Claro.

Me es imposible negarme.

Es tan pequeño.

Tan frágil.

Sus ojos cerrados.

Su rostro algo arrugado.

Resulta extrañamente adorable.

No soy ajeno a tener un bebé en mis brazos.

Aunque Wei ya era algo mayor cuando Shun y ella vinieron con nosotros.

No puedo evitar sonreír.

Mirarlo fijamente.

¿De verdad es mi hijo?

Siento el deseo de protegerlo.

De mimarlo.

Miro a Hong sin dejar de sonreír.

Ella me devuelve la sonrisa.

Miro a Shun.

También me sonríe.

Miro a Lin Tao.

–El mío será al menos igual de guapo– asegura, acariciándose la barriga.

–Sin duda– le doy la razón, besándola en la frente.

Estamos un rato hablando en voz baja.

Yo con el bebé en brazos.

Sin querer soltarlo ni por un momento.

Ni cuando Lin Tao me mira queriéndolo coger ella.

Ya tendrá tiempo.

Ahora es mío.

Hasta que el niño se pone a llorar.

–¡BUUUUUUAAAA!

–Tiene hambre– me lo coge Hong, dispuesta a darle de mamar.

–Tráemelo– pide Guo Xua, que me sonríe –.

Hola Kong.

Supongo que el llanto la ha despertado.

Hong le lleva a nuestro hijo.

Al que acomoda en su pecho.

Y pronto empieza a succionar el pezón.

–Me está haciendo la competencia– me quejo, sentándome al otro lado de la cama y besándola.

–Tonto– se queja ella con una enorme sonrisa.

Está preciosa.

No puedo evitar darle otro suave beso en los labios.

A la vez que acaricio su cabello y la abrazo.

–¿Cómo estás?– le pregunto, mirándola a los ojos.

–Bien.

Es precioso, ¿verdad?

–Lo es.

Estamos un rato sobre la cama.

Abrazados.

Mirándonos.

Mirando al bebé que ella está amamantando.

Su sonrisa es preciosa.

Y contagiosa.

No ha dejado de sonreír un momento.

Resulta extrañamente relajante e íntimo.

No me importaría que el tiempo se parara.

Poder disfrutar más de este momento.

En cuanto a Lin Tao, ha desaparecido.

Con mi otro yo.

Que la debe de estar follando analmente.

Tampoco están Shun o Hong.

Nos han dejado a los tres solos.

No es hasta al cabo de un buen rato que el bebé ha comido y se acaba durmiendo.

Lo dejo en la cuna.

Me vuelvo junto a ella.

Abrazándola de nuevo.

Besándolo suavemente.

No sé muy bien cuando nuestros abrazos y caricias se han intensificado.

Cuando he reclamado su otro pezón para mí.

Cuando ella me ha pedido más.

A pesar de estar cansada.

Aunque claro, una cultivadora no es igual que una persona normal.

Tengo que alzar una capa de qi para aislar el sonido y no despertar al niño.

A Jun’er.

Así lo ha llamado.

Oficialmente, Guo Jun.

Se queda tumbada en la cama mientras acaricio todo su cuerpo.

El qi la hace estremecerse.

Sus pechos se deforman bajo mis manos.

Su leche está deliciosa.

Pronto, su ano acaba siendo perforado.

Recorrido hasta el fondo.

Mientras ella gime.

Y yo compruebo que esté realmente bien.

Ayudo un poco con su dilatada vagina.

Con su barriga.

Con su piel.

Mientras disfruto de su cavidad anal.

Mientras la beso.

Mientras la lleno de placer y de mí.

–Ahh… No duele.

Se siente bien… Aaaahh… Más– me pide.

Es normal que sienta bien.

Cuando la estoy ayudando a recuperarse.

Como pide, la sigo follando durante un buen rato.

Perforando su culo.

Aunque con más suavidad de lo habitual.

Disfruto de ella.

De su calor.

De su estrechez.

De su compañía.

Sin dejar de acariciarla cariñosa y sensualmente.

No puedo dejar de jugar con sus prominentes pechos llenos de leche.

Con sus mullidas nalgas.

Con su apasionada lengua, que siempre pide más.

La acabó llevando al orgasmo unas cuantas veces.

Y llenándola un par.

Hasta que está demasiado exhausta para continuar.

Me acuesto junto a ella.

Acariciándola.

Besándola suavemente en la boca, pelo cuello, hombros o pechos.

Y me la quedo abrazando hasta que se duerme.

Con algún que otro beso adicional.

Las otras tres tardan un buen rato en volver.

Parece que mi otro yo las estaba disfrutando.

Y ellas sin duda también.

Cuando finalmente vuelven, Lin Tao es traída en brazos y puesta a mi lado.

Me abraza y cierra los ojos.

La beso en la frente.

Mi otro yo se va.

Y tarda horas en volver.

Y en unirse a mí Descubro entonces lo que he estado haciendo.

Y que Hong y Shun está dentro de la Residencia.

Charlando con el resto mientras toman un baño.

Algunas más recuperadas que otras de la extensa sesión de sexo.

Ha sido intenso.

Además de que solo había uno para todas.

Y algunas han decidido aprovecharlo para abusar un poco de mí.

Lo pagarán.

¿O soy yo el que lo ha pagado por esta mañana?

No importa, lo pagarán.

Aunque, eso será mañana.

Por hoy, cumplo su deseo de dejarles ver al niño.

A todas ellas.

Puedo ver deseo en algunas de ellas.

En las otras, o no están tentadas o lo disimulan mejor.

Por desgracia, sería problemático tener hijos con ellas.

No podrían estar en la Residencia embarazadas.

Cuando hablamos de ello, todas acordaron esperar.

Quizás en el futuro tengamos la oportunidad.

Guo Hua está realmente tentada de cogerlo.

Pero está durmiendo.

Y no queremos que se despierte.

Parece emocionada de tener un hermanastro.

–¿Podré venir?– pide.

–Claro.

A pesar de ser mi esclava, las chicas la han perdonado.

Y yo también.

Así que no vamos a prohibirle que vea a su madre y al niño.

Aunque tenemos que asegurarnos de que no hay otros invitados.

Especialmente, las otras concubinas.

Sus “tías”.

De hecho, la única que sigue estando relegada es Rong.

Sobre todo, porque ella no colabora.

Bueno, también está Chun Hua.

Pero ella no está dentro.

Y su crimen es demasiado grave.

Sin vuelta atrás.

Me quedo hasta altas horas de la noche antes de irme.

Me gustaría estar más tiempo, pero mañana vendrán visitas.

Es mejor que no me vean.

Dejo a Hong también con ellas.

Aunque me llevo a Shun.

Intentaré volver pronto.

Antes de irme, les doy un beso en la frente.

Y a mi bebé.

Aún no me lo creo.

Tan pequeño…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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