Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 281

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Cultivación prohibida (+18)
  4. Capítulo 281 - 281 Reunión familiar
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

281: Reunión familiar 281: Reunión familiar Al día siguiente, no puedo dejar de pensar en Guo Xai y Jun’er.

Aunque más nerviosa está Guo Hai.

Le he prometido que intentaría que fuera a verlos hoy.

Por otra parte, seguimos avanzando en la recuperación de Tan Huo.

Sus rodillas están completas.

Y funcionales.

Se doblan bien.

Ahora solo falta conseguir que se regenere el resto de la pierna.

Son realmente complejas.

Pero, por suerte, su cuerpo recuerda como crearlas.

Si no, no lo hubiera logrado.

Se la ve esperanzada.

Ilusionada por recuperar su movilidad.

Parecía imposible no hace tanto.

También parece algo ansiosa por lograrlo.

No deja de ejercitar las partes que ha recuperado.

Día tras día.

Incluso con qi.

Haciendo desarrollar su musculatura.

Es algo en que podría ayudarla.

Pero tiene prioridad recuperar el resto.

Su yin es limitado.

Además de que puede ir trabajando en ello por sí misma.

Estoy hablando con ella cuando nos sorprende alguien llamando.

La envío dentro.

Abro.

Es Yan Xiulan.

–Ho… Hola.

¿Molesto?– saluda con timidez.

–No, claro que no.

¿Quieres pasar?– la invito.

–¡No, no!

¡No hace falta!– rechaza mi invitación, enrojecida –He venido a traerte… lo que me pediste.

Me entrega dos anillos.

Son la muestra.

Si van bien, le pediré más.

Lo acordamos así.

–Gracias.

¿Cómo funcionan?– le pregunto.

–Hay… Hay que llenar de qi cada anillo.

Y una muestra del otro qi.

Quedan enlazados.

Podrás sentir el otro cuando lleves puesto uno.

A no ser que uno de los dos se quede sin qi o lo bloquee, o haya alguna barrera.

Como la de nuestras cabañas– explica.

–Oh.

Parece fácil.

¿Quieres probarlo conmigo?– le pido.

–Cla… Claro– ella accede.

Así que cada uno nos ponemos un anillo y le añadimos algo de qi.

El consumo es bajo.

Lleno, debería durar semanas.

Es curioso como puedo sentir su posición.

Incluso si me alejo.

Debería llegar a varios kilómetros.

Aunque no podemos probarlo ahora.

Lo que sí es evidente es que, si entro y cierro el escudo, dejo de detectarla.

–Gracias, es perfecto.

¿Me harás unos cuántos más?– le pido, cogiéndola suavemente de ambas manos.

–Cla… Claro.

Pero primero, pruébalos del todo– responde, sin mirarme a los ojos.

Está algo nerviosa.

Aunque no se resiste cuando la atraigo y la beso.

Tiento mi suerte tratando de alargar nuestro contacto.

Pero ella se separa enseguida.

–Gracias una vez más– le agradezco, mirándola a los ojos.

Aunque los suyos no se atreven a mirarme.

Totalmente roja.

Hemos avanzado, pero aún nos queda mucho.

–Gra… Gracias a ti.

Por todo.

Por dejar… dejarme hacerlos.

Yo… tengo que irme– se suelta de mis manos y se da la vuelta.

Me dejo llevar por la tentación de abrazarla cuando está de espaldas.

De besarla suavemente en la mejilla.

Ella está tensa.

Y más roja.

Aunque no hace intención de resistirse.

–Nos vemos pronto.

–Has… Hasta… pron… pronto– se despide.

No se gira cuando la dejo ir.

Tampoco es que la abrazara muy fuerte.

Aunque sí lo hace cuando llega al final de la calle.

Solo un momento.

Se vuelve de golpe cuando se da cuenta de que la estoy mirando.

Y no tarda en desaparecer de mi vista.

Es adorable.

Aunque estaría bien que fuera un poco menos tímida.

Entro en la cabaña y llamo a Ma Lang.

Era la única que estaba libre.

Bueno, estaba limpiando una espada.

Pero nada que no pueda esperar.

Sin darle tiempo a reaccionar, la abrazo y la beso.

Ella se ve sorprendida por un momento.

Pero no tarda en devolverme el abrazo y buscar mi lengua con la de ella.

–Kong…~ pronuncia mi nombre entre regañándome y apasionada.

–Hola, preciosa.

Xiulan’er me ha traído los anillos.

¿Te los llevas para que podáis probarlos?– le pregunto.

–Primero tendrías que soltarme.

Luego dármelos y explicarme como van– se medio queja con una seductora sonrisa.

–Cierto– le doy la razón.

La vuelvo a besar mientras estrujo sus nalgas.

Y noto sus pechos apretados a mí.

–Aaaah… Kong…~ Estamos un poco más besándonos antes de dejarla ir.

Pero nos prometemos seguir más tarde.

Les doy los anillos y le explico como van antes de devolverla.

Previo largo beso.

No quiero dejarla ir.

Luego me pongo a entrenar un poco más.

Mientras miro como ellas juegan con los anillos.

E incluso me piden que las envíe a un extremo y otro de la Residencia.

No tiene más que unos pocos kilómetros de largo.

Aunque ha ido creciendo a medida que mejoraba mi cultivación.

Y supongo que lo seguirá haciendo.

También lo ha hecho la densidad del qi.

Prueban a meterse dentro de sus habitaciones.

Fuera.

Funciona incluso cuando las pongo lo más alejadas posible.

Solo parece fallar con una de las formaciones que pone Lia Qin.

Aún tendremos que probar la distancia máxima.

Pero no hay duda de que funcionan perfectamente.

Le pediré a Yan Xiulan que haga más, y no solo anillos.

Colgantes, quizás pendientes, ¿brazaletes?

Ya lo discutiremos entre nosotros.

Y yo con ella.

La verdad es que no sabemos si realmente vamos a necesitarlos.

Pero a las chicas les pareció una buena idea.

Más de una vez nos hemos tenido que separar.

Y saber dónde están los demás tranquiliza.

Además de poder ir a ayudar si es necesario.

————— Por la tarde, enviamos a Shun como exploradora.

A la tienda de Guo Xua.

Tarda un buen rato en salir.

–Está la madre de Guo Xua y una de sus hermanas.

Son buena gente, muy amables.

Me han agradecido varias veces la ayuda, aunque casi no hice nada– explica cuando vuelve.

Miro a Guo Hai.

Es su familia.

Su madre ha dicho más de una vez que querían volver a verla.

Aunque no sé cómo se habrán tomado ciertos vídeos que circulan por la ciudad.

Ella suspira.

–Iré.

Como mucho, la abuela me pegará una bronca– acaba decidiendo Guo Hai, después de dudar un rato.

Con el rostro y la cabeza cubiertos, la veo acercarse a la tienda y entrar en ella.

Un par de horas después, llegamos al restaurante frente a la tienda.

He estado en nuestra casa oculta.

Practicando.

Follando.

Mientras Bronceada vigilaba.

–Aún no ha salido.

Han entrado y salido diecisiete personas.

Nadie de los que estaban dentro– me informa.

Asiento, preocupado.

¿Qué estará haciendo?

Cinco de las chicas y yo nos quedamos esperando, probando varios platos que no pedimos ayer.

Y algunos de los que sí.

Hasta que media hora más tarde sale Guo Hai y viene.

La hacemos sentarse y explicar qué ha pasado.

Oh, tiene los ojos enrojecidos.

¿Ha estado llorando?

–Todo está bien.

Estaban preocupadas por mí.

No me dejaban ir.

Me han preguntado mucho sobre mi “novio”.

Y si me obligaba a hacer algo.

Ha sido un poco vergonzoso reconocer la verdad.

Y la abuela me ha abroncado bastante.

Aunque me ha abrazado más.

Me ha hecho prometerle que iré a verla.

¿Podré?– me pide, sumisa, expectante.

Las demás chicas sonríen.

Están aliviadas.

Aunque no lo reconozcan, la aprecian un poco.

A pesar de que no empezaran muy bien.

Me dejan que sea yo quien le dé permiso.

–Claro.

Ya hablaremos de eso.

¿Se irán pronto?

–Sí.

Mamá las estaba echando.

Medio en broma.

Creo que quiere verte.

Sabe por Shun que vendrás cuando se vayan– explica.

Ya veo.

Aunque aún tardan casi una hora en salir por la puerta principal.

Nosotros recogemos, y nos vamos.

Damos un rodeo, las envío dentro y llego al lateral.

Me recibe Hong.

Que me abraza el cuello y me exige un beso.

–Sube, te están esperando.

¡Iiiih!

¡Kong!– protesta.

La he cogido en brazos.

Suspira y me abraza.

Aunque no engaña a nadie.

Se le escapa una sonrisa.

–¡Kong!

¡Suelta a esa aprovechada y cógeme a mí!– bromea Guo Xua.

–¡Envidiosa!– la acusa Hong.

–Yo también quiero…– murmura Lin Tao.

–¡¡BUUAAAAAA!!

–Lo habéis despertado– las regaño.

–Ya le tocaba comer– se levanta Guo Xua, no dándole importancia.

Pronto está sentada dándole de mamar.

Yo a su lado.

Lin Tao al mío.

Hong abrazándome por detrás.

–Sabes, ha venido Hai’er a vernos.

Se ha peleado un poco con mamá.

Mamá estaba un poco escandalizada.

Aunque me ha sorprendido que acabara aceptando el punto de vista de Hai’er.

Sabes, suele ser bastante conservadora.

Aunque creo que, sobre todo, estaba aliviada de verla feliz.

Y quizás tenía miedo de que no volverla a ver si se enfrentaban demasiado– nos explica.

–La debe de querer mucho– deduzco.

–Sí.

Quizás todo el asunto de los vídeos ha sido un tanto duro para mamá, pero apenas la ha abroncado media hora.

Es poco para ella.

Mi hermana estaba sorprendida.

Bueno, yo lo estaba.

Hai’er ha ocultado mucho, pero se la veía feliz.

Mucha más de lo que hubiera estado con esa basura de exnovio.

Me alegro de que haya salido bien.

La familia de Guo Xua no es pobre, pero tampoco muy rica.

No es comparable a la familia Guo.

–Creo que su madre y su hermana sospechan algo.

No se acaban de creer lo del niño, a pesar de la prueba de paternidad.

El problema es que a su hija se la ve demasiado feliz.

Y saben que nunca ha amado a su marido– añade Hong, mientras acaricio a madre, hijo y futura mamá.

–No puedo evitarlo…– infla Xua’er un poco los mofletes, un tanto avergonzada –.

Pero no importa, no dirán nada.

Lo odian.

Nunca hubieran permitido la boda si hubieran tenido opción.

Ninguno la tuvimos.

Su tono es un tanto trista al final.

Con resentimiento.

–Eso es el pasado.

Ahora, eres mía– aseguro, reclamando un beso, al que no se resiste –.

Y tú también.

Beso también a Lin Tao.

Quien se sonroja.

Sonríe extasiada.

–¿Qué hay de mí?– pregunta Hong, aparentando estar celosa.

–¡Aaah!

Espera… ¡Mmmmh!~ Me he dividido en dos.

Mientras mi otro está sentado con las otras dos, yo he cogido a Hong por la espalda.

Le levanto la falda.

Le quito las bragas.

Bajo los tirantes de su vestido, descubriendo sus pechos.

Poniéndola a cuatro patas.

Mientras estimulo su clítoris.

Ella tiembla.

Y su entrada se va humedeciendo.

–Vas a dar mal ejemplo al niño– me acusa Xuo’er un poco más allá.

–¿Quieres que le dé mal ejemplo también contigo?– amenaza mi otro yo.

–Pervertido.

Mmm– me acusa, intentando no gemir.

La mano de mi otro yo está en su nalga.

La otra, en la de Lin Tao.

Mientras, yo introduzco mi pene en la vagina de Hong.

Poco a poco.

Provocándola.

Haciendo que mueva ella sus caderas para meterlo del todo.

Ansiosa.

Sacudo su nalga jugando.

Poco antes del segundo orgasmo de Hong, Guo Xua se levanta para dejar a Jun’er en la cuna.

Momento en el que Lin Tao es atacada sin compasión.

Ya estaba mojada.

Y mi otro yo la ha medio desnudado y tomado.

–Pervertidos– nos acusa Guo Xua.

Deja a Lin Tao sola y se acerca a mí.

Mientras se quita la ropa sensualmente.

Y busca mis labios.

Yo la beso y manoseo sin dejar de follar a Hong.

Bueno, más bien es ella quien se mueve, aún a cuatro patas.

Excitada.

No tarda mucho en llegar a un nuevo orgasmo y ser llenada.

Poco después, empujo suavemente a Guo Xua sobre la cama.

La pongo de lado.

Le levanto una pierna.

Mientras mi dedo lubrica su ano.

Quizás recreándome demasiado.

–¡Aaah!

Kong… No me hagas esperar más… ¡¡¡AAAAAAAHHH!!!

La penetro.

Una y otra vez.

Mientras mi mano estruja su pecho.

Sale algo de leche, mojándola.

Resulta sensual.

Mis labios se recrean en su pelo, cuello, orejas.

A veces, en sus labios.

No queda nada de la reticencia a ser follada analmente.

O a ser grabada.

Hong está en ello.

Pronto podré volver a disfrutar también de su vagina.

La echo de menos.

La irritación y dilatación están prácticamente solucionadas.

Aunque mejor esperar un día más.

Por ahora, disfrutaré de su culo.

Mmmm.

Tan estrecho.

Veo de reojo como Lin Tao está abrazada a mi otro yo después de ser llenada.

Lo que no pasa con Guo Xua hasta al cabo de un buen rato.

Toda ella temblando.

Mucho más intenso que ayer.

Hoy está mucho mejor.

Se acomoda junto a mí.

Y me susurra al oído mientras Hong se pone el otro lado.

–Hoy estoy mejor.

Podemos hacerlo otra vez en un rato, si quieres– me pide, un tanto avergonzada por su perversión.

Definitivamente, soy una mala influencia.

La beso.

Dejándole claro que la he escuchado.

Y que ya no se puede arrepentir.

Y mientras una de mis manos busca las piernas de Hong.

Y lo que esconde entre ellas.

La noche no ha hecho más que empezar-

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo