Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 282

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Cultivación prohibida (+18)
  4. Capítulo 282 - 282 Casi expulsión
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

282: Casi expulsión 282: Casi expulsión Durante los siguientes días, voy tan a menudo a ver a mis mamás y a mi hijo como puedo.

El niño va abriendo un poco más los ojos.

Aunque prácticamente solo come y duerme.

Lin Tao está cada vez más cerca.

Hong dice que en un par de semanas.

Sin duda, lo está deseando.

Además de estar muy mimosa.

A Guo Xua se la ve feliz.

Muy cariñosa.

Me confesó que no esperaba que me preocupara tanto de ellas y del niño.

Su marido no les hace ningún caso a sus hijos.

Solo un poco cuando crecen.

Y se suele desentender totalmente, más allá estar presente cuando no tiene más remedio.

Los dos sabemos que, como padre, mi interacción será limitada.

Incluso así, es mucho más que la del idiota de su marido.

Marido que lo es solo en nombre.

Aunque ahora estoy en mi cabaña.

Acariciando dos preciosos pechos.

Asegurándome que ambos sean igual de mulliditos.

Igual de suaves.

–¡Aaahh!– gime con suavidad Tan Huo.

No se queja de que me esté aprovechando de la situación.

Solo me mira sonriendo.

Con deseo.

Con devoción.

Diría que feliz de que esté abusando de sus dos pechos.

De que los tenga de nuevos para ser abusados.

He acabado la reconstrucción del que había sido mutilado.

Ha quedado bastante bien.

Está superando las pruebas de calidad.

A ver la circulación de qi… –¡¡Aaaaaah!!

Perfecto.

Su pezón parece correcto.

A ver como sabe…

–¡¡Aaaaaah!!

Después de un rato de jugar con ellos, levanto la cabeza y la miro.

Ella me mira con la boca medio abierta.

Respirando la pesadamente.

–¿Más?– le pregunto, en lo que es una amenaza sugerente.

–Sí, mi señor… Más… ¡¡Aaaaaah!!

¡¡AAAAAHHH!!

¡¡¡AAAAaaahhh!!!

Gime cuando reanudo la intensidad de mis embestidas y el qi.

Aún queda un poco de yin tras completar el pecho y avanzar en brazos y manos.

Así que empiezo la reconstrucción de su oreja.

Es lo último que falta además de sus extremidades.

Y los meridianos.

Su dantian ha mejorado ostensiblemente.

Así que hemos podido reconstruir varios meridianos más.

Debería acabar antes que sus piernas.

A excepción de los meridianos en estas, claro.

La acabo llevando al orgasmo siete veces.

Dejándola agotada.

Solo así consigo que descanse un poco.

¿O quizás es una excusa para abusar de ella?

Tampoco es que importe.

El resultado es el mismo.

Y el proceso, delicioso.

————— Hoy es el cumpleaños de Tai Feng.

Yawen ha reservado una sala en un restaurante de la zona del mercado para ellos dos.

O eso es lo que le ha dicho.

En realidad, estamos unos cuantos más esperando.

Quizás sea un poco caro, pero solo para un mortal medio.

Para alguien de la secta, unos pocos puntos de contribución son suficientes.

Además de que todos hemos colaborado.

Como parte del regalo.

Se abre la puerta, y Tai Feng entra mirando hacia atrás, hacia Yawen.

–No tenías que haberlo reservado para…– lo oímos quejarse.

––¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!–– le recibimos.

Puedo ver al empleado que los ha acompañado sonreír.

Ellos lo sabían.

A Yawen reír ante la cara de sorpresa de Tai Feng.

Si se esperaba una fiesta, no era aquí ni ahora.

Aunque pronto la sorpresa se transforma en sonrisa.

–Ja, ja.

Me habéis engañado bien– se ríe.

Me abraza.

Las abraza a todas.

Puede que al principio solo fuera mi amigo.

Pero ahora todas han llegado a apreciarlo.

Y él ha perdido gran parte de su timidez inicial.

–Yawen se va a poner celosa– ríe Pen.

–Mira que me quedo con Kong– amenaza Yawen.

–¡Es mío!– se escandaliza Bi Lang.

–¡Eh, Eh!

¿¡Cómo que mi Kong es tuyo!?– la rebate Bei Liu.

–¡Dejad a MI Kong tranquilo!– intenta abrazarme Tai Feng.

Todas se ríen mientras yo lo esquivo.

Y él va a parar a los brazos de Yawen.

Con quien se besa.

Y que era su intención inicial.

Sabía que me apartaría.

–¡Eh!

¡Yawen!

¡Deja de acapararlo!

¡Tienes toda la noche para eso!– los avergüenza un poco Ye Bi.

Aunque ya no tiene tanto efecto como en el pasado.

Yan Xiulan también está aquí.

No ha dicho nada.

Solo mira con una sonrisa.

Y ligeramente sonrojada.

Fen Huan simplemente sonríe.

Y maniobra para sentarse a mi lado en la mesa.

Ignorando las quejas de sus amigas cuando se dan cuenta demasiado tarde.

Pronto empezamos a comer.

Ignorando cualquier protocolo o costumbre, le van dando los regalos durante la comida.

En cualquier momento.

Cuando les parece bien.

Quizás, el que más éxito ha tenido ha sido un tanga para hombre transparente, de parte de mis pervertidas.

Yawen se ha reído mucho.

Además de insinuar que le hará ponérselo.

Tai Feng parecía un tanto abochornado.

Aunque, a estas alturas, debería haber esperado algo así.

De hecho, yo tengo uno parecido que un día me regalaron y me hicieron probar.

Me queda bien.

O eso dicen.

–… ¿Por qué no vas al insructor de alabarda?

Podría corregirte y responder a tus preguntas– sugiere Yawen en cierto momento.

–Bueno… Fui una vez, pero… ellos…– responde Yan Xiulan, reticente.

–¿Ellos?– frunce el ceño Ye Bi.

Es bastante protectora de nuestra joyera.

–Bueno… Eran muy desagradables… Siempre están allí…– empieza a explicar.

Al final, la hacen confesar el problema.

Unos pocos estudiantes de una o dos etapas superiores la estuvieron molestando verbalmente la última vez que fue.

Hostigándola.

Insinuándose.

Riéndose de ella y de otras.

Para nuestra tímida joyera, es suficiente para no volver.

Y parece que no es la única.

–¿¡Cómo se atreven!?– se enoja Ye Bi.

–¿Por qué no te acompaño la próxima vez?

Será divertido– se ofrece Fen Huan, en un tono amenazante.

–Pero… –Hazle caso.

Lo iba a proponer yo, pero si va Huan’er, será todavía mejor.

¿Sabes cuándo estará el instructor?– apoya Ye Bi.

–No… Tendría que mirarlo.

–Bien.

Yo también estaré cerca cuando vayáis– se ofrece nuestra inscriptora de talismanes, –Ah… Vale…– no tiene nuestra joyera más remedio que aceptar.

Se la ve algo cohibida.

Pero también conmovida por el interés de sus amigas.

–Yo también… –No, tú no vengas.

Será mejor así– me interrumpe Fen Huan.

–Tiene razón– la apoya Pen.

–Nosotras estaremos por ahí, mirando, como apoyo moral– se ofrece Bei Liu.

Al final, han decido ir con Yan Xiulan y me han excluido.

Aunque puede que tengan razón.

Además de que no tengo duda de que me explicarán todos los detalles.

Se lo dejo a ellas.

Estamos un par de horas en el restaurante.

Comiendo.

Hablando.

Riendo.

Sobre todo de Tai Feng.

Que encaja bien las bromas de las chicas.

Su amada es una conspiradora más.

Y se ríen una vez más de él cuando nos despedimos, diciéndole que ya puede ir a probarse el tanga.

Pidiendo grabaciones.

A lo que Yawen asiente con notable interés.

Aunque dudo que grabe nada.

Quizás, hoy no ha habido baile y juegos.

Pero ha sido una celebración agradable.

Y parece que Yawen tiene algo planeado para esta noche.

Ellos dos solos.

No le han podido sonsacar más que eso cuando estuvieron preparando la celebración.

————— Los siguientes días transcurren sin muchos problemas.

Las gemelas envían finalmente la carta de respuesta a su familia.

Y Song está haciendo progresos en su unión entre Estocada Plana y una técnica que leyó en la biblioteca.

Básicamente, una estocada plana menos contundente y con filo.

Puede que haya un manual de algo similar.

Pero no está a nuestro alcance en la biblioteca.

Puede que, igual que Estocada Plana, lo tenga algún instructor.

O alguno de los maestres.

Para dárselos a los estudiantes elegidos por ellos.

En eso, he tenido mucha suerte.

Sigo visitando a mis mamás cuando puedo.

Y echando de menos a Hong.

Que se quedará hasta que Lin Tao dé a luz y se hayan recuperado por completo.

También Yan Xiulan nos ha hecho unas cuantas joyas más.

Anillos y collares.

Para poder detectarnos.

Y he podido besarla una vez más.

Aunque de nuevo, ha sido corto.

He completado la oreja de Tan Huo, así como eliminado varias cicatrices.

La verdad es que la oreja ha sido de lo más fácil y rápido.

Aunque es bastante sensible en ella.

Gemía cada vez que la mordisqueaba.

Hoy ha ido Yan Xiulan con Fen Huan a entrenar con el instructor de alabarda.

Estaba ilusionada y temerosa.

Espero que no haya problemas.

Me han prohibido ir o hacer nada.

Me lo contarán en el próximo evento de peleas.

No sé si intentar sonsacarles algo antes.

No sería muy difícil con ciertas dos.

Aunque Pen me ha amenazado.

Supongo que puedo esperar.

Hoy estoy de nuevo vigilando la biblioteca.

Ojeando algunos manuales con lentas pero poderosas técnicas de ataque.

Ninguna me acaba de convencer por ahora.

Veo que Zhou Yong ha vuelto a venir.

Lo hace todos los días en los que estoy yo.

Y parece ser que también en los demás.

Casi siempre.

Pregunté por curiosidad.

Casi todos la conocen.

Más de uno la ha sancionado por pasarse de tiempo.

Y ha ido acumulando castigos.

Por eso, estuvo hace poco una semana sin venir.

Una vez más, veo que apura al máximo.

Deja el libro casi al límite.

Coge otro.

Lo repite una y otra vez.

Hasta que en uno se sobrepasa.

Alguien ha chocado con ella ligeramente.

Quizás eso la ha desconcentrado.

Suspiro.

Es mi deber castigarla.

Aunque… –Te has pasado del tiempo– la acuso tras traerla.

Ella baja la cabeza.

Esta vez no discute.

Sus ojos se humedecen.

Tendrían que ser dos semanas de castigo.

Suspiro.

–Has tenido suerte.

Lo he visto a tiempo.

Han pasado menos de diez segundos.

Así que puedo dejarlo en un aviso.

Pero la próxima vez, no tendrás tanta suerte– la perdono.

De hecho, podría castigarla igualmente.

Pero tenemos ese margen.

Ella abre los ojos y me mira fijamente.

Las lágrimas caen.

–¡Gracias!

¡Gracias!

¡Gracias!– se muestra emocionada.

–Está bien, ha sido casualidad.

¿Por qué apuras tanto?

Sería más fácil si dejaras más margen– aconsejo.

–Lo sé… pero… ¡Son tan interesantes!

No puedo dejarlos, y claro…– medio explica, radiante por unos instantes.

De alguna forma, me recuerda a Bai Wan.

O a Lia Qin.

Se quedan absortas en su alquimia o en sus formaciones.

Zhou Yong lo hace en leer los diferentes manuales.

No sé para qué.

–Mira, no quiero que me des más problemas hoy.

Así que quédate aquí y lee lo que quieres.

Pero solo por esta vez.

No te acostumbres– le ofrezco.

–¿Leer lo que quiera?– se muestra extrañada.

–Sí.

Si estás aquí conmigo, puedes leer lo que quieras sin límite– le aclaro.

Abre aún más los ojos.

Medio salta sobre mí y me abraza.

No me lo esperaba.

–¡Gracias!

¡De verdad, gracias!

Puedo sentir sus generosos pechos contra mi cuerpo.

Resulta estimulante.

No debería ser tan efusiva con alguien que apenas conoces.

La hago separarse un poco.

–En serio… No deberías hacer eso.

Podría hacerme la idea equivocada si una chica guapa se abraza así a mí– la regaño un poco.

–Ah… Lo siento…– se muestra avergonzada.

–Da igual, aprovecha el tiempo.

¿Quieres seguir con el que estabas u otro?– le pregunto.

–¡El que estaba!– exclama, olvidando todo lo demás.

Lo he traído con ella, así que simplemente se lo doy.

Se sienta en el suelo, ignorando la silla.

Y parece aislarse del mundo.

Yo sigo ojeando algunos manuales.

Buscando algo interesante.

Y durante un buen rato hay solo silencio entre nosotros.

–Guapa…– la oigo murmurar al cabo de un rato.

Apenas distingo la palabra.

Y no sé a qué se refiere.

Tampoco le doy mayor importancia.

A saber qué le pasa por la cabeza.

También me abstengo de mirarla.

Tal y como se ha sentado, su falda se ha quedado un poco atrás.

Muestra sus piernas, la parte baja de sus nalgas y casi su ropa interior.

Además de que se aprecia como sus pechos se hunden en sus rodillas.

¿No sé da cuenta de lo sensual que es?

Por suerte, tengo otras vistas con las que distraerme en la Residencia.

Aunque entonces tengo que contener una erección.

Así que sigo revisando manuales.

Si no estuviera ella, me traería a Ning un rato.

Sigue sin convencerme ninguno.

Pero al menos me voy familiarizando con ellos.

Sé lo que existe.

Así pasa el tiempo hasta que me toca irme.

Parece decepcionada de que se haya acabado ya.

Pero vuelve a darme las gracias varias veces.

En parte, me gustaría invitarla otros días.

Pero tengo varias chicas ocultas.

Y tampoco la conozco suficiente.

Además, las chicas me acusarían de intentar seducirla.

Es posible que me acusen igualmente.

Solo espero que se controle un poco y no la expulsen por un par de semanas.

Me da un poco de pena.

Antes parecía destrozada cuando creía que la iba a sancionar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo