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Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 283

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  4. Capítulo 283 - 283 14º evento de combates
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283: 14º evento de combates 283: 14º evento de combates Jiao me lleva hasta Da Ting.

Aunque antes la beso efusivamente.

–Felicidades– la felicito cuando nos separamos.

–Mi hermana también subió.

Luego nos das nuestro premio.

Ahora, quita esas manos– exige sensualmente, queriendo parecer enfada.

Le beso la frente antes de soltarla.

Entra en la habitación de Da Ting antes de hacerme pasar.

Asegurándose de que está presentable.

De que no la interrumpimos.

Hoy Da Ting me pregunta sobre la expedición.

Por lo que vi allí.

Tiene curiosidad.

Su maestra no le ha dejado ir.

Su posición es demasiado susceptible.

Y allí no podrían protegerla.

No es la primera vez que hablamos de ello.

Quiere saber más sobre los diferentes animales que vi.

No sobre los estudiantes y sus conspiraciones.

Así que le hablo de hienas, de osos, de simios, de extrañas aves o de serpientes, entre otros.

Y se nos acaba haciendo un poco tarde.

–¡Ah!

¡Se van a reír de mí otra vez!– se preocupa Da Ting.

No enfadar.

Reír.

No sé muy bien de qué va esto.

Solo sé que casi me ha echado.

Y que Jiao parece divertida.

–Llegas tardes– se queja An cuando entro.

–Nos has hecho esperar– también se queja Dandan.

–No eres puntual– las acompaña Sai.

Las ignoro.

Voy hasta Meixiu.

La abrazo.

–Felicidades.

Como su hermana, ha subido a la etapa dos.

–Gracias– responde ella dulcemente, besándome.

–¡Eh!

¡No nos ignores!– exige An.

Las miro.

Les saco la lengua.

No se lo esperaban.

Se han quedado un segundo sin habla.

–Primero ellas.

Es su premio– anuncio.

–¡Ah!

¡Nos ha sacado la lengua y nos abandona!– exagera Dandan.

–Ya no nos quiere– hace ver Sai como que solloza.

Las ignoro.

Entre risitas de Jiao y Meixiu.

Que pronto se transforman en sensuales gemidos.

Cuando se rinden totalmente a mí.

Compruebo que están bien.

Que sus meridianos estén bien abiertos.

Que no haya fracturas.

E incluso los limpio ligeramente.

Todo eso mientras disfruto de sus cuerpos desnudos.

De su pasión.

De sus estrechas vaginas.

De sus entregados besos.

Las dejo descansando sobre la cama.

Sus verdes cabellos extendidos sobre las sábanas.

Unos más oscuros.

Otros más claros.

Me giro hacia las otras tres.

–No queremos saber nada de ti.

–Nos has ignorado, ahora te ignoramos.

–No te hablamos.

Se hacen las duras.

Las ofendidas.

Hacen como que me ignoran cuando les beso la piel.

Cuando muerdo sus pechos.

Cuando acaricio sus muslos.

Aprietan los labios para ahogar sus gemidos.

Aprietan las piernas para intentar parecer que se resisten a mí.

A pesar de estar mojadas.

Se cubren sus cuerpos desnudos con brazos y piernas, a pesar de haberse desnudado ellas mismas.

Pero no pueden resistirse a besarme cuando las beso.

A abrazarme.

A dejar salir la pasión que apenas habían contenido.

Me dejo devorar por ellas a la vez que las devoro.

Siento sus manos recorrer mi cuerpo a la vez que yo recorro el de ellas.

Estoy es desventaja, ya que son tres contra uno.

Hasta que deciden un orden.

Y es uno contra uno.

La batalla es intensa con cada una de ellas.

Placenteramente intensa.

Y acabamos los seis tumbados en la cama.

Riéndonos.

Hasta que se medio incorporan y se miran.

–¿Quién es la primera de la segunda ronda?– pregunta Sai.

–¿Lo sorteamos?– sugiere An.

–¿Competición de…?

¡¡Aaaaah!!

¡Kong!– protesta Dandan.

Jiao y Meixiu solo suelen unirse cada dos rondas.

Su cultivación es baja.

Ahora no tenía ganas de esperar.

Así que he raptado a Dandan.

Me la llevo sobre la mesa.

Donde la pongo bocabajo.

Sus pies en el suelo.

Su vagina siendo estimulada de nuevo.

–¡Socorro!– hace ver que pide ayuda, sin ninguna intención de resistirse.

Así que pronto es penetrada sobre la mesa.

Su piel blanca contrasta con la madera.

Contra la que su pecho está aplastado.

Sus brazos extendidos.

Siendo follada por detrás.

Dominándola.

Como domino poco después a sus dos hermanas.

Y como me dominan las cinco en la tercera ronda.

Rencorosas.

Después de hoy, las tres deberían subir.

Sai a un paso de Alma.

Sus hermanas a dos.

No sé qué pasará después entre nosotros.

Con ellas dejando de ser esclavas.

Siendo discípulas directas como Da Ting.

Por ahora, todo lo que puedo hacer es ayudarlas.

Y disfrutar de mi tiempo con ellas.

Va siendo hora de la cuarta ronda.

————— Al día siguiente, las gemelas suben a 6.

Bueno, están en Alma, pero en 6 de Génesis oficialmente.

Tienen que informar a la secta.

De esa forma, demuestran que progresan.

Y pueden seguir en la secta.

Se sienten un poco culpables al informar a sus padres.

Sobre todo, porque no es la verdad.

Les gustaría contárselo.

Pero no se puede garantizar que no haya quien lea la carta antes.

Aunque no se sienten tan culpables por el mensaje oficial a la familia.

Esperan que rompan su compromiso con esos dos perdedores.

Aunque tampoco les importa mucho.

No piensan volverlos a ver.

Aunque su familia se lo ordene.

También lamentan no poder exponer su cultivación real.

Les hacía ilusión participar en el torneo.

En la categoría de dos contra dos.

Tendrán que esperar.

Y conformarse con apalizar a mis dos yos.

Las he dejado para que hagan los trámites y todo los demás que vayan a hacer.

Solo me cuentan lo que quieren.

No me extrañaría que estuvieran conspirando con las otras contra mí.

O entre ellas.

Yo voy al 14º evento de luchas, organizado por mis dos pervertidas favoritas.

Hay que decir que están también preciosas hoy.

Las dos con vestidos rosas a juego con Yan Xiulan.

Aunque el de nuestra joyera es mucho más recatado.

Parece que han hablado todo lo que tenían que hablar.

Le han confesado lo de los besos.

A pesar de lo avergonzadas que estaban.

Aunque me contaron que Xiulan’er se avergonzó más que ellas al escucharlo.

No me extrañaría que le contaran demasiados detalles íntimos.

Di Tian y Jian’er llegan juntos y muy acaramelados.

Para envidia de algunos de los “solteros”.

Él infla el pecho, orgulloso.

Presumiendo de su pareja.

Ella lo coge del brazo, muy pegada a él.

–Míralo.

Pavoneándose.

Nadie diría que ella es quien manda.

Je, je– susurra Bei Liu, –No fue muy difícil sonsacarle todos los detalles a ella.

Fue incapaz de resistirse ni por un segundo.

Aún están trabajando en su aguante.

Aunque dijo que había mejorado un poco– se burla Bi Lang.

Me imagina lo avergonzada que debía de estar mientras mis dos cotillas se las arreglaban para que les explicara cada detalle.

No sé cómo lo consiguieron.

Con lo tímida que es.

Aunque también lo consiguen con Xiulan’er.

Quien no se atreve a besarme en público.

A pesar de que las otras dos la han animado varias veces.

Le ha durado poco su ventaja sobre ellas.

–¿Cómo fue con el instructor?– le pregunto a nuestra joyera.

–¡Muy bien!

Nos enseñó algunas cosas que no sabía.

Y corrigió nuestros errores.

La instructora es seria, pero agradable– explica ella.

¿Instructora?

–¿Nadie te molestó?– me intereso.

–Bueno… Lo intentaron…– dice, dudando si explicar más.

–Huan’er los provocó y consiguió que la retaran.

Les pegó una paliza a cada uno.

Los últimos querían escaparse, pero hubieran quedado como cobardes ante todos sus compañeros.

Fue una masacre.

Ja, ja– ríe Pen, divertida.

Parece que también fue.

No quería perdérselo.

–Eran unos bocazas blandengues.

Estaban creciditos por ser muchos y de cultivación superior a los que molestaban.

Pero eran bastante decepcionante.

Una panda de matones sin carácter– se queja Huan’er.

Conociéndola, esperaba tener alguna pelea interesante, y no fue así.

–Casi daban pena…– murmura Xiulan’er.

No puedo evitar imaginándolos todos por los suelos.

Llenos de contusiones.

Apenas pudiéndose poner en pie.

Escapando renqueantes con el rabo entre las piernas.

Conociéndola, no debo de estar muy lejos de la verdad.

–Y no pude ir a verlo– se queja Ye Bi.

–No te preocupes.

Lo grabé– sonríe Pen.

–-¿¡De verdad!?

¿Dónde está?–– se entusiasman las organizadoras.

–¿Eso hiciste?– se sorprende Yan Xiulan.

–¡Quiero verlo!– exclama Ye Bi.

–Y yo– me uno.

–¿Las palizas o a Yan Xiulan entrenando?– me guiña Pen un ojo.

–¿¡Eso también lo has grabado!?

¡Bórralo!

¡Es muy vergonzoso!– protesta nuestra joyera.

Pen tarda un poco en confesar que lo último no es verdad.

Lo que acaba con nuestra joyera recriminándole con los mofletes hinchados.

Muy mona.

Yo ya lo sabía.

Seguramente Ye Bi también.

Y Fen Huan.

No dejan grabar los entrenamientos.

Otra cosa son combates extras donde se apalizan a matones del tres al cuarto.

Lo que sí sé es que, después del evento, nos reunimos para ver lo que Pen grabó.

Y no son pocas las exclamaciones de asombro.

Que no hacen sino dejarme con las ganas hasta que llega mi turno.

En resumen, es brutal.

Fen Huan no tiene piedad de ellos.

Uno tras otro, son apaleados brutalmente en unos segundos, antes de tener tiempo a rendirse.

No les rompe nada, aparte de alguna nariz, y algún ojo morado.

Pero seguro que sus cuerpos les dolerán los suyo.

Y a algunos les cuesta incluso caminar.

Puedo ver en los últimos el miedo y la resignación.

Incapaces de negarse ante la presión del público.

Algunos de los cuales dirían que les tenían ganas.

Yan Xiulan no era ni la primera ni la única con quien se habían metido o acosado.

No son abucheados como cobardes, pero sí humillados, ridiculizados.

Y magullados.

Bueno, excepto un par que sí que huyen entre abucheos y burlas.

Y que les costará volver por ahí bastante tiempo.

Si es que lo hacen alguna vez.

Quizás, es mejor ser humillado en combate que ganarse el desdén como cobardes.

Como sea, no creo que vuelvan a meterse con nadie durante un tiempo.

Quizás, incluso hayan aprendido la lección.

Aunque puede que eso sea mucho pedir.

————— –¡Todo es culpa de mi hermana!

¡¡Aaahh!!

¡Esa zorra!

¡Aaaahh!

¿¡Por qué tengo que prostituirme mientras ella presume por ahí y me regaña!?

¡¡Aaaaaahh!

¡Ay!– se queja Chun Hua.

–Porque es mejor que tú– la provoca Song, conteniendo su odio.

Sabemos que le tiene envidia.

Que se siente inferior a ella.

Y queremos explorar ese sentimiento.

–¡No lo es!

¡Aaah!

¡Ella…!

¡Ay!

¡Solo es la mayor!

¡¡AAaahhh!!

¡Por eso la consienten más!

¡¡Aaahh!!

¡Es injusto!

¡Ay!

–Pues haz que lo comparta contigo.

Que también sea nuestra puta– sugiera Song La vuelve a intentar convencer de que venda a su hermana.

Poco a poco, la idea va calando.

Aunque no está convencida, ya no es tan reacia.

Yo la estoy follando sobre la mesa.

Ella con su cuerpo sobre esta.

Bocabajo.

Su culo totalmente abierto.

Engullendo mi miembro.

Por el qi… Es tan estrecha… Me encanta violarla analmente.

Y golpear sus nalgas con fuerza.

Someterla al placer y al dolor.

Denigrarla.

Que sufra, como hizo sufrir a Heng antes de matarla.

Estrujo su culo con fuerza.

Estiro su pelo.

Muevo la mano entre ella y la mesa para pellizcar sus pezones.

Estirarlos de los piercings que le pusimos.

Directamente.

Clavándoselos.

–¡Aaahh!

Yo… No sé… ¡Ay!

Ella… ¡Aaah!– sigue dudando.

No importa.

Tenemos tiempo –Calla y chupa– exige mi otro yo, al otro lado de la mesa.

Le coge el pelo.

Llena su boca con su miembro.

Mientras yo disfruto de su estrecho culo.

Del roce con sus paredes.

Entrando y saliendo sin parar.

Hundiendo mis dedos en sus nalgas.

Empujándola contra la mesa.

Usándola para mi placer.

Hasta que me vuelvo a correr en ella.

Llenándola.

La azoto un par de veces antes de salir.

Pero no tiene tiempo para descansar.

Dejo que Song la viole también con un consolador.

Aunque sobre, todo la azota con un palo flexible diseñado para eso.

Y que habitualmente uso con Fen Huan.

La odia.

Con toda su alma.

El dolor y el placer invaden una y otra ve su cuerpo desnudo.

Sus tres agujeros son abusados sin parar.

Humillándola.

Haciéndola sufrir y gozar.

Yo observo sobre la cama.

Esperando a que Song se canse.

Y sea sustituida por Pu Rong.

La cojo.

La abrazo.

Descargar su rabia contra Chun Hua siempre le afecta.

Quizás porque se acuerda de Heng.

Quizás porque no es suficiente.

Así que me la quedo abrazando mientras que el objetivo de nuestra venganza sigue siendo penetrada por uno, dos o tres agujeros a la vez.

No es la primera vez ni será la última.

Aunque estamos haciendo planes para algo más.

Aparte de añadir a su hermana.

La otra culpable de la muerte de Heng.

Solo entonces podremos completar nuestra venganza.

Una vez las hallamos usado para nuestra conveniencia.

Los planes finales aún no son definitivos, pero van tomando forma.

Si todo va como queremos, cuando acabemos con ellas, quizás desearán estar muertas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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