Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 284
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- Capítulo 284 - 284 Nacimiento II
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284: Nacimiento (II) 284: Nacimiento (II) Al día siguiente, acabo de ayudar a Tan Huo a completar sus muñecas.
Puede moverlas, aunque resulta un tanto grotesco cuando no hay manos más allá, solo carne viva.
Y una suave tela protegiéndolas.
Es algo que pronto solucionaremos.
–Tienes una sonrisa preciosa– la alabo.
Ella me mira.
Sonríe más si cabe.
Aún le faltan manos y pies, pero ha recuperado la sonrisa, la esperanza.
–Bésame, mi señor– me pide.
He renunciado a intentar que me llame de otra forma.
Sus brazos envuelven mi cuello.
Nuestros labios se juntan.
Me invade su fragancia.
Su pasión.
Mientras masajeo su pecho antes mutilado.
Le encanta que lo haga.
Le recuerda que vuelve a tenerlo completo.
Aunque no podemos descuidar el otro.
–¡¡Aaaah!!
Hacemos el amor despacio.
Tiernamente.
Y luego nos quedamos un rato en la cama.
Compartiendo la calidez de nuestros cuerpos.
He completado antes una nueva fase de la cultivación yin yang.
El de mi aparato reproductor.
Aunque sutil, puedo notar que es más resistente.
Y que puedo incluso durar más.
También entiendo por qué no es una cultivación del cuerpo muy popular.
La mayoría tardaría años en cada fase.
Además de que los resultados no son espectaculares.
Una pequeña mejora en resistencia de cada parte del cuerpo.
Claro que yo estoy tardando un mes por fase.
Bueno, eso era antes.
Cada vez hay más chicas.
Así que tardo menos.
Y no me representa ningún esfuerzo.
El sexo lo tendríamos igualmente.
Además, se puede repetir.
No sé si tiene un límite.
Cada vez debería reforzarse un poco más el cuerpo.
Se dice que, en miles de años, el resultado puede ser espectacular.
Había una mención de alguien que supuestamente lo logró.
¿Quizás podría lograrlo en decenas de años?
Yo creo que cientos como mucho.
El siguiente órgano a reforzar es el corazón.
He ido con cuidado al empezar a hacerlo hoy.
Aunque no parece que sea diferente a cualquier otro músculo.
No obstante, observaré con cuidado.
No puedo permitirme problemas.
Aunque más peligroso para el corazón es ver a Wei jugando con una espada de madera.
Es absolutamente adorable.
Irresistible.
Incluso “ha ganado” a Shi en un combate.
Shi está en el suelo, haciéndose exageradamente la muerte.
La niña ríe.
Aunque antes ninguna ha podido resistir la risa al verla blandir torpemente la espada y caerse.
Y levantarse como si no hubiera pasado nada.
Lo peor es que yo estaba caminando por la secta.
Algunos me han mirado como si estuviera loco cuando he empezado a reírme solo.
Quizás no debería mirar a la niña jugar con las chicas cuando estoy fuera.
Pero me ha sido imposible resistirme.
Xu Jing le ha hecho la pequeña espada.
Y también otras armas.
Ayer me venció bastón contra bastón.
Las chicas me criticaron por ser muy mal actor.
Y por aprovecharme y coger a la niña en brazos para besarla en las mejillas.
Mientras esta se reía.
Sobre todo, porque me adelanté a ellas.
Cabe decir que nuestra carpintera está realmente ocupada.
Aprendiendo y practicando cómo usar el qi con la madera y otros materiales.
Y muy feliz con la madera que le conseguimos ayer.
Bueno, que nos acordamos de darle.
Todo empezó cuando ella sugirió conseguir mejor madera.
–Estaría bien tener madera de más calidad, y que pueda circular qi.
Podría fabricar cosas más interesantes.
–¿No te sirve la de los monos?– preguntó Liang entonces.
–¿La de los monos?– se extrañó ella, no sabiendo de qué estábamos hablando.
Todos nos miramos.
Y luego nos pusimos a reír.
Era la segunda vez que nos olvidábamos totalmente de lo que teníamos.
La primera fue con las formaciones que encontramos junto al esqueleto durante la expedición.
Ella se nos quedó mirando.
Hasta que le explicamos la situación y le enseñamos unas muestras.
Además de dejarle el resto a su alcance.
Los restos de los árboles destrozados tras la batalla entre los dos enormes simios.
No pudimos hablar mucho más con ella.
Tras tener la muestra en sus manos y probarla con qi, solo podía pensar en trabajar con su nuevo juguete.
El resultado han sido varias muebles, algunas flechas, una nueva asta para la lanza de Song y algunos juguetes, como las “armas” para Wei.
También ha hecho un par de arcos, pero no está muy contenta con ellos.
Sigue intentando mejorarlos.
Nunca había hecho uno.
También ha puesto su atención en las runas.
Las mismas que se aplican a joyería o talismanes pueden aplicarse a la madera.
Con sus diferencias, o eso dicen.
De hecho, también tienen relación con formaciones.
Pero es pronto para nuestra carpintera.
Su cultivación es baja.
Además de que tenemos que conseguir información.
————— Unos días después, le toca a unas de mis mascotas subir a la siguiente etapa.
A Mei.
A la 9.
No resulta difícil conseguirlo.
Su mirada es de absoluta devoción tras lograrlo.
Su sometimiento a mí es total.
–Amo…– me pide en un susurro.
Empiezo a moverme de nuevo dentro de ella.
Despacio.
Disfrutando de su estrecha vagina.
De la adoración en sus ojos amarillos.
–¡¡AAAAaaahh!!~ gime cuando la cojo de ambos pechos.
Mis manos los aprietan.
Deformándolos.
Hundiéndose los dedos en su suavidad.
Su elasticidad.
Dejando que recuperen su forma para volverlos a estrujar.
A moverlos.
A apretar sus pezones.
Ella está sobre la mesa.
Con las piernas totalmente abiertas.
Agarradas por sus manos a la altura de las rodillas.
No me pide que vaya más rápido.
Ni más lento.
Simplemente, disfruta de ser usada como me venga en gana.
Ha tenido una buena maestra.
Sus labios responden con pasión cuando la beso.
Se estremece cuando bajo de sus pechos.
Recorriendo con qi su estómago.
Su ombligo.
Toda su piel.
Dejando que sus modestos pechos oscilen suavemente.
Su pelo anaranjado cae sobre la mesa.
Pegándose en parte a su frente por el sudor.
Sus nalgas también son suaves.
Aunque más firmes que sus pechos.
Su clítoris es demasiado sensible.
–¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH!!!!
Estoy un buen rato follándola despacio.
Mientras mi otro yo acaba con Ning y empieza con Rui.
La llevo poco a poco a clímax tras clímax.
Hasta que la lleno de mí.
La miro.
Recorro su cuerpo con mi dedo.
Ella me mira jadeando.
Con pasión.
Sin atreverse a pedir más.
Aunque deseándolo.
Bueno, como siempre que suben, tengo que comprobar hasta dónde aguantan.
Empujo sus piernas.
Alzando así su culo.
Mostrándome su ano, que es penetrado hasta el fondo.
–¡¡¡¡AAAAammmoooo!!!!
¡¡¡AAAAAAAaaahhhh!!!
Empiezo a entrar y salir cada vez más rápido.
Disfrutando de su cavidad anal.
Dejando que sus modestos pechos reboten ahora con fuerza.
Su respiración se acelera.
Su boca entreabierta saliva.
Sus manos se cogen ahora con fuerza a la mesa.
Ya me encargo yo de coger sus piernas.
Usándolas para impulsarme dentro de ella.
Son suaves.
Su vagina gotea algo de semen mientras su ano es recorrido por mi miembro.
Mientras ella tan solo puede jadear y gemir sin fuerzas.
Y más cuando se corre y yo no la dejo descansar.
Solo paro unos momentos cuando la lleno.
Pero pronto vuelvo a empujar.
Toda ella se estremece continuamente.
Llena en sus dos agujeros.
Hasta que el placer es demasiado para ella.
Pierde la consciencia.
Con media lengua fuera.
Aunque la sigo usando para acabar de llenarla una vez más.
No es suficiente.
La devuelvo llamo a Guo Hai.
La pongo sobre la mesa bocabajo.
Y continúo disfrutando del placer de que sean mías.
————— Mientras voy al mercado, me acuerdo de Zhou Yong.
Ayer no vino a la biblioteca.
Me pareció raro.
Así que he preguntado.
Parece que hace unos días la volvieron a expulsar.
Se volvió a pasar de tiempo.
Estará dos semanas sin poder ir.
Debe de estar deprimida.
Me da un poco de pena.
Pero es culpa suya.
Debería ir con más cuidado.
Dejo a varias de las chicas comprando.
Me voy a visitar a Rubí con mi pase.
Quien me recibe con un camisón amarillo semitransparente.
Y sin nada más.
Acabamos follando de pie.
Ella de espaldas a mí.
Mis manos recorriendo la parte delantera de su cuerpo.
Con especial énfasis en sus pechos y su entrepierna.
Mis labios recorriendo su cuello.
Hoy apenas hablamos.
Estaba de un humor extraño.
Solo quería que la abrazara y follara.
Así que le pregunto a Ning más tarde.
–No estoy segura.
Pero tiene problemas con un cliente.
Es un tanto posesivo.
Quiere que sea suya, exclusiva.
Así sin más.
Sin pagarle.
Su amante.
Ella se ha negado, pero él es insistente.
Dice que es un estudiante interno– explica.
La miro.
No sé si enfadarme porque no me lo hubiera dicho antes.
Aunque la verdad es que no le había preguntado.
Y tampoco hay nada que pueda hacer.
Es un problema si dicho estudiante no es un estudiante externo como nosotros, sino interno.
Es decir, tiene más prestigio y recursos.
Veré si puedo averiguar algo sobre él.
Aunque no será hoy.
Tengo que ir a la tienda de Guo Xua.
Lin Tao debería dar a luz hoy, si todo va como está previsto.
Vuelvo a sentirme nervioso.
————— A diferencia de con Guo Xua, esta vez puedo estar en la tienda.
Lin Tao no tiene parientes.
Y no es una figura de prestigio.
Así que no hay nadie que tenga que venir a verla.
Como mucho, alguna amiga.
Pero no será hoy.
No obstante, no me dejan entrar a la habitación.
Dicen que molesto.
Están Hong y Shun dentro con Lin Tao.
Guo Xua está abajo, atendiendo la tienda.
Ya se ha recuperado completamente.
Jun’er está durmiendo plácidamente en mis brazos.
Un poco de qi muy suave le ayuda a conciliar el sueño.
Llevan horas dentro.
Estoy bastante ansioso.
Oigo pasos subir la escalera.
Es Guo Xua.
Ya ha cerrado la tienda.
Me sonríe cuando me ve con el bebé en brazos.
–Pareces cansada– aprecio al verla.
–Imagina… Hoy que estaba sola, han tenido que venir todos los clientes problemáticos.
¿No podían venir otro día?
¿Se han puesto de acuerdo?– se queja.
Normalmente, está con Lin Tao.
Y Hong también ayuda estos días.
Pero hoy las dos están ocupadas.
Se sienta a mi lado.
Alargo un brazo para rodearla.
Nos besamos suavemente.
El niño se despierta y llora.
¿La ha oído?
Se lo paso.
Abre su vestido y le da un pezón para que lo chupe.
–Glotón– lo acuso.
–No seas malo– me regaña ella con una enorme sonrisa.
Es preciosa.
No puedo evitar besarla.
Abrazarla.
Tenerla apoyada sobre mí.
Charlamos mientras el niño come.
Y luego se duerme.
También nos besamos más de una vez con suavidad.
Compartiendo nuestro calor.
Apoyándonos.
Haciéndonos compañía.
Los dos estamos un poco nerviosos.
Finalmente, oímos lloros.
Los dos nos levantamos.
Ansiosos.
Aunque aún tardan un rato en abrir la puerta.
Shun aparece.
Sonriente.
–Es un niño precioso y sano.
Lin Tao está bien– nos resume las buenas noticias antes de que preguntemos.
Cuando entramos, nos encontramos a Lin Tao sobre la cama.
Parece cansada, pero también sonriente.
El niño está succionando su pecho, y ella lo mira con ternura.
Alza la vista al oírnos.
–¡Marido!– exclama excitada –¿¡Verdad que es guapo!?
Nuestro hijo… Dale un nombre.
Guo Xua lo eligió ella.
Pero Lin Tao ya me había pedido que lo hiciera yo.
Y yo pedí ayuda a las chicas.
Al final, nos decidimos por uno.
Así que me acerco y le acaricio el pelo mientras sigue comiendo.
–Eres Ming.
Lin Ming.
No puedo darle un apellido.
No tengo.
Los esclavos no tienen.
Así que usamos el de ella.
–Lin Ming.
Lin Ming… ¿Te gusta tu nuevo nombre, Ming’er?– le pregunta al bebé con una voz realmente dulce.
El bebé sigue succionando el pecho.
Bebiendo la leche materna.
Ignorando que ahora tiene nombre.
Después de comer, se duerme en mis brazos.
Es extraño ser padre.
Por segunda vez.
Yo, que era un esclavo.
No sé cómo me siento cuando lo dejo en la cuna.
Pero sí que no puedo evitar besarlo en la frente con suavidad.
Luego, tengo sexo con las cuatro.
Con Lin Tao analmente.
Ayudándola a curarse.
A recuperarse del parto y el embarazo.
A disminuir las dilataciones de su vagina y su vientre.
Con mucha suavidad.
Guo Xua prefiera tener sexo vaginal.
Aunque no le desagrada el anal, prefiere usar el agujero “normal”.
No le queda ni rastro del embarazo.
Ni por dentro ni por fuera.
A excepción de unos pechos abultados y llenos de leche.
Con sus pezones oscurecidos.
Y que me ocupo de saborear.
Jun’er no puede con toda la leche él solo.
Es mi deber como padre ayudarlo.
Por supuesto, también ayudo a Ming’er con la de Lin Tao.
Y me aseguro de comparar el sabor con las de Shun y Hong.
Por mucho que me llamen pervertido.
Y que giman de placer cada vez que chupo sus pezones.
Me quedo por la noche.
Aunque me voy pronto por la mañana.
Shun se vuelve conmigo.
Y Hong se quedará unos días más.
Aunque las dos han prometido visitarlas.
E incluso traer a Wei.
Me pregunto como reaccionará con los dos niños.
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