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Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 285

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285: Aprendiz 285: Aprendiz Un par de días más tarde, llaman a la puerta.

Es un estudiante que no conozco.

Aunque, por alguna razón, me resulta familiar.

¿Dónde lo habré visto?

Su cultivación no parece muy alta.

Aunque no puedo sentirla a través del escudo de la cabaña.

Por sus ropas, diría que es un estudiante en Génesis.

Se le ve nervioso.

No puede estarse quieto.

Se ha mordido el labio tres veces.

Otras tantas, ha intentado quedarse quieto.

Y ha fracasado.

Moviendo las manos.

Sin saber dónde ponerlas.

Sus pies también inquietos.

Suspiro.

Supongo que puedo abrir.

–Hola.

¿Necesitas algo de mí?

¿No te has equivocado?– lo saludo.

–¡Ah…!

Ho… Hola.

Soy Lin Tian.

¿E… Eres Kong?– me pregunta, nervioso.

–Sí, ese soy yo– respondo, extrañado.

–¡Ah!

¡Por fin te encuentro!

¡Necesito tu ayuda!

¡Por favor!

¡Por favor, por favor!– se acerca excitado y suplicante.

Coge mi mano con sus dos.

–Eh… Esto… ¿Qué necesitas?– le pregunto, totalmente confundido.

Reconozco que me ha cogido por sorpresa.

No entiendo nada.

Es un tanto incómodo que me mire así.

Como si fuera su última esperanza.

–Ah… Verás… Mi novia… Esto… ¿Podemos… hablarlo en otro sitio?– me pide, mirando a todos lados.

Bueno, no creo que sea peligroso.

Está en la 7 de Génesis.

Aunque nunca se sabe si puede ocultar su cultivación.

De todas formas, se le ve muy joven.

Aunque a saber su edad real.

Sea como sea, no se puede atacar dentro de la secta.

Por si acaso, aviso a las chicas.

Que estén alerta.

Aunque en principio no tenga que ser peligroso.

Además, me escama que me resulte tan familiar.

Lo he visto en algún sitio, pero no recuerdo dónde.

Tampoco tengo la sensación de que lo odie o algo así.

–Pasa– lo invito al interior de mi cabaña.

–Gra… Gracias… Entra mirando a todos lados.

Aunque no hay mucho que ver.

La cama.

Una mesa.

Un par de sillas.

Al menos, está todo limpio.

No lleno de fluidos como estaba la mesa hace unas horas.

Se han encargado de limpiarlo.

Se sienta en una silla.

Yo frente a él.

Se lo ve muy nervioso.

–¿Cuál es el problema?– le pregunto.

Él abre la boca para decir algo.

Pero se detiene.

Respira hondo un par de veces.

Intentando calmarse.

–Ve… Verás.

Quizás todo empezó durante la expedición de los de Génesis el año pasado.

Bueno, mi novia y yo estábamos… Ella es muy dulce, y apasionada.

Tuvimos sexo… Fue muy intenso, como nunca… Ella estaba muy satisfecha– empieza él.

Se le ve avergonzado.

No entiendo por qué me está explicando esto.

–Lo peor es que me caí después de… Ya sabes… No recuerdo nada de cómo fue el… sexo.

Ni de cómo conseguí que le gustara tanto.

Me di un golpe en la cabeza con una piedra– sigue explicando.

Oh… Ahora me acuerdo.

¡Es él!

¡El estudiante que nos encontramos en el suelo inconsciente!

Y con su novia atada y vendada pidiendo sexo.

A la que follé para evitar que sospechara, haciéndome pasar por él.

Vaya… El karma… Esto sí que es inesperado.

Me siento culpable.

Por mucho que no tuviéramos más remedio.

Y que ella y yo lo disfrutáramos.

Intento mantener la compostura.

No parece que se haya dado cuenta de mi reacción.

Bueno, está cabizbajo.

No mirándome directamente.

Es un alivio.

–El problema es que no sé cómo hacerlo otra vez.

Yo… Quiero satisfacerla… Y durar más… Pero no sé… Pero tú, ¡tú tienes muchas amantes!

¡Tienes fama de ser bueno con el sexo!

¡Enséñame!

¡Por favor, maestro!– exclama suplicante.

Me lo quedo mirando fijamente.

Parpadeo varias veces.

Sin acabar de creerme lo que me está pidiendo un absoluto desconocido.

Es una situación bastante absurda.

No puedo evitar imaginarme a las chicas por el suelo, sujetándose el estómago, sin poder parar de reír.

¿Qué he hecho yo para merecerme esto?

Aparte de follarme a su novia mientras él estaba inconsciente, haciéndome pasar por él.

Pero él no lo sabe.

Suspiro.

–No sé cómo puedes durar más.

Te recomiendo que vayas a la biblioteca y ojees técnicas de cultivación sexual.

Algunas hablan sobre ello.

Puedes ignorar el resto.

En cuánto a satisfacerla… Quizás pueda ayudarte, pero no te conozco de nada– le respondo.

En realidad, quiero ayudarle.

Me siento culpable.

Pero aceptar sin más podría incluso resultar sospechoso.

–¡Puedo pagarte!

¡O hacerte recados!

¡Lo que quieras!

¡Puedo incluso explicarte como domar bestias mágicas y criarlas!– ofrece.

Oh.

Eso último es interesante.

Aunque necesito una excusa para pedirlo.

No es que tenga oficialmente ninguna bestia mágica.

¿Saldos acaba morder la cola de Rayitas?

Liang solo las mira.

Parece que están jugando.

Es la primera vez que lo veo.

Ya le preguntaré más tarde.

–¿Bestias mágicas?

¿Sabes de eso?

No tienes mucha cultivación– me muestro escéptico.

–Bueno… Aún no he empezado.

¡Pero me sé la teoría!

¡Mi familia es famosa por criarlas y venderlas!– asegura con orgullo.

–La verdad es que no tengo ninguna, aunque… Bueno, puede que nunca lo use, pero siempre es interesante.

A ver, ¿qué sabes sobre el cuerpo de una mujer?

Mis dos pervertidas se habían quejado alguna vez.

Rubí y Ning también.

La mayoría de estudiantes masculinos no saben ni se preocupan por el cuerpo de sus parejas.

Ni siquiera saben lo que es el clítoris, o cuánto placer puede darles a ellas.

Solo saben lo que les da a ellos placer.

Además, tanto hombres como mujeres son reacios de hablar de esos temas.

Parece que mis chicas son una excepción.

Casi todas ellas.

¿Quizás por eso están conmigo?

Quién sabe.

Así que tengo que hacerle un resumen.

Explicándole los puntos sensibles más comunes.

Cómo estimularlos.

Y se avergüenza bastante, o abre mucho los ojos, en otras explicaciones.

Sería una monada si fuera una chica.

De hecho, si no fuera porque puedo sentir su yang, dudaría que no es una disfrazada.

También le doy los fundamentos de usar qi para estimular a su pareja.

Aunque primero tendrá que practicar consigo mismo para controlarlo.

Sin control, puede causar tanto dolor cómo placer.

Luego, tendrá que practicar con su novia.

Con su consentimiento.

A lo cual ha asentido avergonzado otra vez.

–Gra… Gracias por todo.

Te traeré los libros que tengo para que los mires– me promete antes de irse.

Está realmente ilusionado.

Al menos, tiene un objetivo y un método de llegar a él.

Ahora, lo que necesita es práctica.

Más adelante, ya seguiremos hablando.

Intentaré resolver sus dudas.

Y le he prometido explicarle algunas posturas sexuales.

O como atarla sin causar dolor.

Su novia está especialmente interesada en ello.

Por no hablar de juguetes sexuales.

La verdad es que son una pareja curiosa.

El muy tímido y pequeño, un tanto afeminado.

Ella más bien alta y musculosa.

Al parecer, bastante extrovertida.

Y tenía un buen culo.

Eso mejor no se lo digo.

Espero que les vaya bien.

Que consiga satisfacerla.

Así, me sentiré menos culpable.

Si no, siempre me la puede traer para que la satisfaga… Mejor no pienso en ello.

————— Mis temores se han cumplido.

Se han reído un buen rato.

Aunque también estaban muy interesadas en lo de las bestias mágicas.

En especial Liang.

Mi “aprendiz” me ha explicado cosas que ya sabíamos o suponíamos.

Como que su progreso está directamente ligado a la calidad de su comida.

También que suelen tener límites raciales.

Aunque pueden romperse con recursos determinados de suficiente calidad, que pueden ocasionar mutaciones.

De todas formas, rara es la bestia que sus límites raciales estén por debajo del reino de Cuerpo.

O eso es lo que me ha contado Lin Tian.

Así que no es algo que nos tenga preocupar por ahora.

Así que, para incrementar su progreso, necesitamos comida de mayor calidad.

A las salamandras, aún les queda, pero Rayitas y Terror deben estar al límite de los que les podemos ofrecer.

No es fácil comprar comida de más calidad.

Tantos plantas como carne en Cuerpo o superior están controladas por la secta.

A veces, se puede encontrar algo en el mercado mensual.

O en la subasta.

Pero es muy cara y no es mucha.

La venden más como exquisitez que como comida para bestias.

Bien cocinada, la concentración de qi se ve que la hace un delicioso manjar para los de baja cultivación.

Y puede ayudar un poco a reunir qi.

La mejor solución que tenemos sería ir nosotros mismos a buscarla.

Coger alguna de las misiones de cazar bestias.

El problema es que mi cultivación es baja, y más la oficial.

Y no es fácil encontrar misiones adecuadas.

Además de que sería más seguro si fuéramos más fuertes.

Lo dejaremos para el futuro.

Y seguiremos atentos para ver qué podemos conseguir.

Bueno.

Parece que ya se están comenzando a controlar.

Hacía tiempo que no se reían tanto.

Suspiro.

Por el qi, son preciosas.

————— Lin Tao se está recuperando bien.

Es adorable.

Tan tierna con nuestro hijo.

Muy apasionada cuando estamos solos.

Sin tanta barriga.

Pero con sus abultados pechos llenos de leche.

Deliciosa.

Tanto ella como la leche.

Y no menos Guo Xua.

Aunque ahora, no estoy con ellas.

Sino colándome en la cabaña de Fen Huan.

Con la complicidad de Pen.

Es el cumpleaños de Fen Huan.

Y, a estas alturas, es difícil sorprenderlas con una fiesta.

Así que tendrá otro tipo de sorpresa.

Duerme completamente desnuda.

Acostada de lado.

Indefensa una vez negada la protección de las sábanas.

Su pelo rosado se extiende sedoso sobre la almohada.

Su calmada respiración hace su pecho subir y bajar tentadoramente.

Sus labios carnosos expiran aire tentadores.

Me acuesto de lado, tras ella.

Beso su cuello.

Su oreja.

Una de mis manos acaricia la suavidad de su pelo.

La otra se mueve por su estómago.

Su piel es tan suave… –Mmmm.

Kong… Con un muy ligero qi en mis besos y manos, logro un suave gemido.

Temo haber sido descubierto, pero sigue dormida.

¿Qué estará soñando?

Me recreo un tanto en sus pechos.

Añadiendo qi.

Haciéndola excitarse en sueños.

Estremecerse ligeramente.

Bajo poco a poco a su entrepierna.

Disfrutando de su preciosa piel clara mientras lo hago.

Hasta llegar al inicio de su vagina.

Dónde se esconde la perla más sensible.

Que estimulo ligeramente con el dedo pulgar y un poco de qi.

Con el resto de los dedos, acaricio el resto de su vagina.

Los labios que la protegen.

El principio de su entrada.

Que se está humedeciendo.

Con mi otro mano, lubrico su ano.

Ya limpio con la técnica más útil que he aprendido hasta ahora.

Y que domino perfectamente.

Es mucha práctica.

Sin dejar de estimular su entrepierna, penetro su culo, despacio.

Por el qi.

¡Mmmm!

Tan apretado como siempre… Ella se tensa ligeramente.

–Aaaaahh… Kong… Más…– gime en sueños.

Entro y salgo de ella despacio.

Besando su piel.

En la espalda.

En el cuello.

Estimulando con qi su clítoris.

Sus pezones.

Su oreja.

Su ombligo.

Sus nalgas.

Siempre muy suave.

Hasta que noto que se tensa.

Parece que se ha despertado.

Y aún está confusa.

Entre sueño y realidad.

Con un poco de placer.

–Buenos días, preciosa.

Feliz cumpleaños– la felicito–.

Estás realmente apretada por la mañana.

No te muevas.

Solo disfruta de tu regalo.

No dejo de moverme.

Despacio.

Tarda unos segundos en tomar plena conciencia de lo que está pasando.

–¡AAaaahh!

¡Kooong!

¡¡AAAAAAAAAAAHHH!!

¡Más!– me pide.

Le muerdo la oreja.

Pellizco con fuerza su pezón.

Estiro del piercing que lo atraviesa.

Acelero y añado más qi.

Aumentando la fricción.

El placer de ambos.

De repente.

Corriéndonos los dos.

Apenas le doy unos segundos de descanso antes de volver a moverme.

De abusar de su ano.

De escuchar sus gemidos apasionados.

Ocho orgasmos más tarde, y dos míos, salgo de ella.

Se medio da la vuelta.

Quedándose bocarriba.

Jadeando.

Mirándome intensamente con sus ojos rosas.

Sonriéndome satisfecha.

Le devuelvo la sonrisa.

Me acerco a ella.

Nos besamos apasionadamente durante no sé cuanto tiempo.

Me incorporo.

Pongo mis manos sobre sus rodillas.

Las abro.

Descubriendo su vagina.

Que aún no ha recibido suficiente atención Me mira con anticipación.

No la hago esperar.

Me recibe su cálida y húmeda vagina.

Bien lubricada y estrecha.

La cojo de ambos pechos.

Hundiendo los dedos en ellos.

O estirándolos.

Mientras la penetro una y otra vez.

A veces nos besamos.

Otras, nos miramos apasionadamente.

Mientras ella gime y jadea.

Mientras todo su cuerpo tiembla.

Y acaba siendo llenada tras muchos minutos de pasión.

–¿Has disfrutado de tu regalo?– le pregunta sensualmente Pen.

Ha estado a un lado.

Mirándonos.

A veces masturbándose.

Está excitada.

Pero no quiere pedirlo.

Es el regalo de su amiga, y la vez dueña y esclava.

–Sujétala.

Que no escape– le susurro a Fen Huan.

Ella asiente y sonríe.

Coge a Pen de la muñeca por sorpresa y la atrae hacia ella.

–¡Ah!

¿¡Qué haces!?

¡Esclava rebelde!– protesta Pen.

No se lo esperaba.

Yo me acerco por detrás.

Subo su camisón.

No lleva bragas.

–Estás muy mojada– la acuso.

–¡Kong!

¡Traidores!

¡No te atrevas!– amenaza.

Sus palabras contradicen la expectación en su voz.

Y pronto son solo gemidos lo que sale de su boca.

Creo que aún tardaré en completar el regalo de cumpleaños.

Esta vez, para las dos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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