Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 288

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Cultivación prohibida (+18)
  4. Capítulo 288 - 288 288
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

288: 288.

Duchas 288: 288.

Duchas Me quedo mirando de nuevo a las salamandras jugando con Rayitas y Terror.

Saldos fue la primera.

Pero, poco a poco, las demás se han ido sumando.

Liang me contó que lo primero que hicieron fue atacar la cola de la tigresa.

Cuando tocó el agua.

A partir de allí, los juegos han ido a más.

Incluso no tienen miedo cuando Rayitas se sumerge en el agua entre ellas.

No parece que el veneno de las salamandras le afecte mucho.

Se rascaba un poco al principio.

Pero se ha ido acostumbrando.

Por suerte, aún es débil.

Terror lo tuvo un poco peor.

La primera vez que tocó a Saldos, se le hinchó la pata.

Pero también parece que se ha ido acostumbrando.

Poco a poco.

Incluso nada entre ellas.

Aunque las salamandras parecen burlarse de su técnica de nado.

Nadando alrededor.

Sobrepasándola.

Ellas son increíblemente ágiles en el agua.

Claro que, cuando salen a tierra, Terror tiene ventaja.

Y corre alrededor de ellas.

Provocándolas.

O eso me imagino que piensa.

Veo que Song y Shi han acabado de entrenar.

Se van a las duchas.

Pueden limpiarse con qi.

Pero les gusta sentir el agua sobre su piel.

Y a mí me gusta verlas.

Me las quedo mirando mientras se aclaran su pelo enjabonado.

Como cae sinuoso sobre su cuerpo.

El agua se desliza por su piel, tentadora.

Y gotea por su vello púbico, como invitándome.

Sus manos acarician su piel sensualmente al enjabonarse.

Y al aclararse.

Resulta realmente tentador ver sus manos sobre sus pechos.

Moviéndolos mientras los lavan.

O en su entrepierna.

Imaginar que hacen algo más.

¡Ya es suficiente!

¡Me niego a seguir siendo provocado por sus eróticos cuerpos bajo el agua!

Lo más fácil sería dejar de mirarlas.

Pero, ¿por qué no hacer algo más?

Las traigo.

Con duchas incluidas.

No parecen darse cuenta.

He esperado a que cerraran los ojos para que no les entrara agua.

Y bajo la ducha, quizás no han notado las fluctuaciones.

O quizás lo hacen ver.

Me acerco a Shi por detrás.

Me meto en la ducha.

El agua templada me salpica.

La cojo suavemente de la cintura desde atrás.

Apretándome a ella.

–¿Quién…?

Kong~ se da cuenta enseguida.

Mis labios besan su cuello mojado.

Mis manos suben poco a poco desde su estómago.

Llegando hasta sus pechos.

Los cubro.

Masajeándolos.

Mientras mi cuerpo se aprieta a su espalda.

Mi miembro medio erecto entre sus nalgas.

Mis labios suben a su oreja.

No me importa mojarme.

Mientras ella alarga sus manos para cogerme la cabeza.

Para acariciar mi pelo.

Despeinándome.

–Aaaaahh… Kong… ¡Aaaaah!

No se queja.

Se deja hacer.

Incluso colabora.

Mueve ligeramente sus caderas.

Tentando a mi miembro.

Una de sus manos deja mi pelo y coge una de las mías.

Ambas mojadas.

Acariciándola.

Guiándola lejos de su pecho.

Pasando por su estómago de nuevo.

Hasta su entrepierna.

Me gusta como cae su pelo negro mojado sobre sus hombros cuando gira su cuello para besarme.

Mientras mis dedos empiezan a jugar con su vagina.

Tientan su clítoris con un ligero qi.

Abren sus labios vaginales.

Exploran la entrada más secreta.

Estamos un rato de pie.

Acariciándonos.

Besándonos bajo la ducha.

Apasionados.

Mientras ella se va excitando más y más.

La humedad que noto en su vagina ya no es solo agua.

–¡¡AAAaaahh!!

Hay algo muy tieso apretando muy culo… Pervertido… ¡¡AAaaaaaahhhHH!!

Mételo~ me pide, inclinándose ligeramente.

Eso hago.

Desde atrás.

Poco a poco.

Reclamando su vagina.

Ella se inclina ligeramente para facilitarme la entrada.

Luego se incorpora, despacio.

Dejando al alcance de mis labios su cuello y oreja.

O sus pechos, para que los masajee desde atrás.

Su mano acaricia mi cabello mojado en la nuca.

La otra acaricia todavía una de mis manos.

A la que vuelve a guiar hasta mi pecho.

Exigiendo mis caricias.

Entro y salgo de ella despacio.

Apretándome contra sus nalgas.

Con su cabello mojado cayendo ahora sobre mi hombro.

Y el agua mojando nuestras cabezas.

Es hipnótico como un pequeño reguero circula por su cuello.

Bajando entre sus pechos.

Serpenteando por su piel hasta llegar a sus caderas.

Recorriendo su pierna izquierda.

–¡Aaah!

Eres demasiado seductora, mi amor.

Demasiado irresistible.

¡Aaaaahhh!– le susurro al oído entre beso y beso.

Disfrutando de ella.

–¡¡Aaaahhh!!

¡Todavía será culpa mía!

¡¡AAaahhh!!– se queja entre gemidos.

–Siempre.

¡¡Aaaahhh!!

Es culpa tuya que te quiera tanto– sigo susurrándole sin pensar lo que digo.

Es mi corazón quien habla.

–Tonto… ¡¡¡AAAAAAaaahhh!!!

Si dices eso… Es injusto… ¡¡AAAaaahhhh!!

No puedes seducirme así… Otra vez… ¡¡¡AAAAAAaaaahh!!!~ –Es solo la verdad… ¡¡¡Aaaaaaahhh!!!

Estás muy apretada… –¡AAAahhhh!

Hazme tuya otra vez… ¡¡AAAAaaaaahhh!!

Mi amor… Mi todo… ¡¡¡AAAAAAAHHH!!!– me reclama.

Se queja de que la seduzco con mis palabras.

Pero, ¿no sé da cuenta lo que hace con la suyas?

Soy incapaz de resistirme a ella.

Es demasiado maravillosa.

Estamos cerca de una hora bajo la ducha.

Haciendo el amor.

Con suavidad.

Con intimidad.

Con pasión.

Nuestros cuerpos mojados frotándose el uno contra el otro.

Su vagina siendo penetrada sin parar.

Mis manos explorando su cuerpo.

Muy a menudo, jugando con sus pechos y pezones.

En ocasiones, llegando a su boca.

Siendo mis dedos chupados lujuriosamente.

Las suyas están sobre las mías y hacia atrás.

A veces, hacia arriba sobre mi cabeza, mi pelo.

Otras, hacia abajo, acariciando provocativamente mis nalgas.

Pellizcándomelas traviesa en un par de ocasiones.

Cuando la lleno, también se corre.

He perdido la cuenta de cuantos lleva.

Nos quedamos abrazados.

Yo sosteniéndola.

Apenas se tiene en pie.

Luego, se da la vuelta.

Envuelve mi cuello con sus brazos y me besa apasionadamente.

Aún con el agua cayendo sobre nosotros.

Pero no importa.

Solo importa ella.

Su calidez.

Su dulzura.

Su sensualidad.

Abrazarla me hace sentirme feliz.

Realizado.

Lleno.

Cuando nos separamos, soy incapaz de resistirme a su mirada, a sus intensos ojos azules.

–Te quiero– le vuelvo a confesar, como si fuera la primera vez.

Me sonríe.

Parece iluminar el mundo al hacerlo.

–Y yo a ti, mi todo– me vuelve a besar una vez más.

————— Mientras mi otro yo se acerca a Shi, yo cojo a Song por la espalda.

Pegándome a ella.

Buscando su cuello para besarla.

–Kong… Malo…~ me reconoce tras tensarse un momento.

Mis manos suben a sus pechos.

Incapaces de cubrirlos.

Hundiéndose en ellos.

Mis labios contactan con su piel pecosa y mojada.

Ella se deja hacer.

Incluso se aprieta contra mí.

Su pelo mojado está inusualmente suelto.

Cayendo por la espalda.

Sus manos acarician las mías.

Sin detenerlas.

Dejándome abusar de sus pechos.

Incluso pinchar sus pezones.

–¡¡Aaahhh!!

¡Más…!~ pide cuando una de mis manos empieza a estimular su clítoris.

Así que subo de intensidad.

Besando su piel mojada.

Estrujando su pecho izquierdo.

Moviendo mi miembro entre sus nalgas.

Tentándola.

Se estremece en un orgasmo.

Paro por un instante.

Aunque sigo acariciando su pecho.

Y besándola.

Mimándola.

–Malo…~ me acusa de nuevo.

Quita mis manos de su cuerpo.

Con suavidad.

Para girarse.

Y mirarme con sus ojos verdes llenos de lujuria.

Me besa apasionadamente.

Colgándose de mi cuello.

La abrazo.

Noto como el agua circula entre mi cuerpo y el espacio entre sus pechos.

Aplastados contra mí.

Cojo su nalga derecha.

Estrujándola.

Incapaz de contener la pasión.

Ella se separa de nuevo.

Se apoya contra la pared de la ducha.

Me mira.

Se muerde el labio inferior lascivamente.

–Ven~ me tienta.

Soy incapaz de negarme a su voz apasionada.

Al verde de sus ojos.

A la sensualidad de su cuerpo.

A sus curvas.

Me acerco.

Ella alza la pierna sobre mi hombro.

La que estaba lisiada.

Y que ahora es increíblemente flexible y aterciopelada.

Su entrada queda expuesta.

Preparada para ser invadida por mi miembro.

Al igual que mi lengua invade su boca.

Y la suya contrataca con ferocidad y lujuria.

Son preciosos los mechones de pelo anaranjado cayendo mojados por su frente pecosa.

O el resto, también mojado, cayendo sobre sus hombros.

Mientras sus pechos a veces se aplastan contra mí.

A veces me frotan.

En especial, sus pezones erectos.

Entro en ella.

Follamos con intensidad.

Como si tuviéramos prisa.

Y la vez, no queriendo acabar nunca.

–¡Más!

¡Aaaah…!

¡Dame más, mi amor!

¡No te contengas!

¡Lléname todas las veces que quieras!~ me pide con lujuria tras su segundo orgasmo.

No tiene suficiente de mí.

Ni yo suficiente de ella.

A pesar de que no estaba previsto nuestro encuentro en la ducha.

A pesar de que pudiéramos tener planes.

Ahora, solo existe mi preciosa pecosa pelirroja de ojos verdes y mullidos pechos, y yo.

Así que en el tercero nos corremos juntos.

Y en el quinto.

Y en el séptimo.

–¡¡¡¡AAAAAAAAHHH!!!!

Tan llena… Gotea.

¡¡Aaaaaahhh!!

Más… ¡¡¡AAAAAaahhh!!!~ Parece más excitada de lo normal.

Sin importarle que su vagina esté llena de mi semen.

Aunque mejor salgo un momento y la vacío.

Con un poco de qi.

–Lléname otra vez, mi vida~ me pide sensualmente.

Como resistirse.

No sé por qué está tan excitada hoy.

Pero no voy a quejarme.

Mientras levanta la otra pierna.

Agarrándose a mi cuello para no caer.

–Cuantas veces quieras, mi amor– le aseguro.

–¡Lo has prometido!

¡No te voy a dejar escapar!– ríe ella –¡¡¡AAaaaahhh!!!

¡Espera!

¡¡¡AAAAAAHHHH!!!

Soy aún más intenso.

Ella intenta moverse a mi compás.

Aunque no es fácil en su posición.

Follamos hambrientos el uno del otro.

Como si no nos hubiéramos visto en años.

Haciéndola disfrutar.

Disfrutando de ella.

Dejándonos ir.

Como animales en celo.

Salvajes.

Apasionados.

Desenfrenados.

No sé cuanto tiempo pasa hasta que no puede más.

La ayudo a bajar sus piernas mientras su vagina gotea de nuevo.

A sostenerse.

Me mira.

Cansada pero sonriente.

Me abraza.

Sus labios llegan a la altura de mi oído.

Que me muerde por un momento.

–Has sido muy malo.

Peor, me has hecho ser mala– se queja antes de confesar dulcemente –.

Te quiero, mi vida.

Siempre seré tuya.

–Y siempre me tendrás para ti, mi preciosa, adorable y salvaje pecosa.

Te quiero.

¡Ay!

Me ha vuelto a morder la oreja.

Se ríe.

Me mira.

¿Cómo resistirse a esa sonrisa y esos ojos verdes?

No lo sé.

Ni quiero saberlo.

La beso.

Me recibe con pasión.

A pesar de que sus piernas no las sostienen y lo tenga que hacer yo ————— –Sabes que las demás también querrán, ¿verdad?– me recuerda Shi.

Está recostada sobre mí, los dos sobre la cama.

Su mano acaricia mi pecho suavemente.

La mía está sobre en su espalda.

Está totalmente seca.

Usar qi es muy conveniente.

–No tienen por qué saberlo– responde Song, traviesa.

Está sentada sobre la cama.

Mi otro yo detrás de ella.

Trenzando su cabello anaranjado.

No es la primera vez.

Tengo práctica.

Y me gusta hacerlo.

Resulta relajante.

–Sabes que acordamos que todas igual– le recuerda Shi.

–Sí, sí.

Pero eso no quiere decir que lo tengan que saber de antemano– conspira su amiga.

–Oh.

Cierto.

¿Quiénes deberían ser las siguientes?

¿Kong?– inquiere mi preciosidad de pelo negro.

–Ni idea.

La verdad es que no estaba planeado– reconozco.

–Siempre pensando con lo que tienes abajo… Entonces, no nos queda más remedio que conspirar– suspira Song, como resignada.

Sé que le encanta.

Tanto conspirar como criticarme.

–Hemos de decidir cómo nos coordinamos con Kong– propone su amiga.

–Y como convencer a las víctimas– sonríe la pelirroja traviesamente.

Se están divirtiendo.

Mientras compartimos estos momentos de intimidad.

Y puede que las otras sospechen que algo está pasando.

–¿Y qué haréis si preguntan?

Lleváis mucho rato desaparecidas– les recuerdo.

–Les diremos verdad.

Aunque no una verdad completa– sonríe mi preciosidad de ojos azules.

–Qué tal un: “Aún no podemos contártelo.” –Quizás un: “Es una sorpresa” –¿Qué te parece: “Es pronto para revelarlo”?

–“Es un misterio que pronto será resuelto.” –“Kong nos ha prohibido decir nada por ahora.” –“No quieras saberlo.

Kong…” Suspiro.

Sé que ya no van en serio.

Quizás las primeras.

Pero está bien.

Me encanta verlas así.

Jugando.

Sonrientes.

¡Cuánto hemos cambiado!

No hace tanto, compartíamos un cuarto de esclavos, temiendo lo que fuera a venir mañana.

Lo que me pesa es que Ai, Shun y Ken aún están en esa situación.

O Chen, mi mejor amigo cuando era esclavo.

Y con quien ahora no puedo hablar mucho.

Aunque poco más puedo hacer que ayudarlo con su cultivación.

A ellos y a otros esclavos.

En especial, a esos cuatro.

Los que me son más cercanos.

Y antes también estaba Heng.

Antes de que esa zorra la matara.

Me quito esos pensamientos de la cabeza.

Al menos por unos momentos, quiero disfrutar de la compañía de mis preciosas amantes.

Y aprovechar que no me tengan en cuenta que me haya saltado todas las normas.

Se suponía que tenía que practicar.

Y acabaré saltándomelas unas cuantas veces más.

Con todas.

Follándolas en la ducha.

Sonrío al pensarlo.

–Míralo como sonríe.

Seguro que está pensando en follar a las demás– me critica Shi.

–Es un pervertido sin remedio– se suma Song, negando con la cabeza.

Yo me callo.

Es mejor así.

Además de que tienen bastante razón.

Me conocen demasiado bien.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo