Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 290
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
290: 290.
Cama 290: 290.
Cama Las siguientes horas, Zhou Yong se las pasa estudiando un par de manuales que me ha pedido.
Sobre cultivación sexual.
Usando el semen que tiene dentro.
Sin preocuparse demasiado por estar desnuda.
Acostada sobre la cama.
Es un tanto extraña.
Era virgen hasta hace unas horas.
Pero no hay timidez o pudor.
Está más preocupada en estudiar que en que esté desnuda.
Ni me presta atención más que para pedirme algún libro.
Tampoco mi conexión con ella es muy fuerte.
No es inexistente, pero no podría llevármela.
Incluso si su cultivación fuera menor a la mía.
De hecho, no sé si es por el sexo o por dejarla quedarse.
También se ha puesto las gafas de nuevo.
La verdad es que le dan un toque… diferente.
Y no son porque tenga problemas de visión.
Al parecer, es un artefacto que la ayuda a visualizar las trazas de qi.
Y, por tanto, a estudiar los manuales.
Me ha explicado que es de calidad baja.
Que no se puede permitir uno mejor.
Pero no ha dicho mucho más.
Tenía prisa por estudiar las técnicas.
Nunca lo había podido hacer antes.
No tenía yang “a mano”.
Apenas se ha quedado en mis brazos hasta que se ha recuperado un poco.
Por suerte, no es un problema que esté aquí.
Incluso si tengo que atender a alguien.
La formación que controla esta planta y todos los manuales también tiene algunas funciones adicionales.
Como aislar una parte de la habitación.
Como la que tiene una cama y una preciosidad desnuda.
Eso también me permite traer a las chicas.
Lo que incluye Tan Hao.
Que quiere buscar una técnica.
Las chicas le han enseñado todas las armas.
Se ha sentido atraída por un par de dagas sai.
Así es como me ha dicho que se llaman.
Su calidad es más bien baja.
Pero es lo que tenemos.
De algún estudiante que murió en la expedición.
Tiene una hoja más fina que las normales, diseñada para apuñalar a costa de no poder cortar.
Además, tiene dos protecciones laterales, como dos pequeñas puntas.
Se supone que sirven para desarmar al contrario.
Si usa espada o similar.
Algunas técnicas de espada o daga se pueden adaptar al arma.
Otras, no.
Así que estamos un rato buscando una técnica para ella.
Una que pueda practicar sin caminar.
Y se acaba decidiendo por una llamada “Triángulo mortal”.
No es un nombre muy original.
Es algo así como imbuir qi en las dos laterales.
Luego se puede proyectar inmediatamente sobre la principal para un ataque más potente.
O usar en estas para atrapar un arma enemiga.
Más allá incluso del propio diseño del arma.
También hemos encontrado un manual básico del arma.
Que las chicas están copiando para ella.
Dado que solo tiene texto y no técnicas con qi, es fácil.
La verdad es que ya tiene trabajo imbuyendo y controlando qi.
Pero así tiene un poco de cada.
Y también ha estado mirando la técnica de movimiento.
Aunque no pueda practicarla todavía.
Además, sus besos de agradecimiento han sido muy apasionados.
Tanto, que ha sido follada encima de la mesa.
Tengo permiso de las chicas para consentirla un poco más.
Yo, aparte de sexo y ayudar a las chicas, he estado estudiando atentamente la técnica de “Niebla Letal”.
Me pregunto cuantas técnicas hay que tienen el letal, mortal o similar en el nombre.
Si fuera solo una, quizás quedaría bien.
Pero hay tantas… No voy a practicarla aquí.
No sé si llenar la habitación de qi podría interferir con la formación.
Pero lo tenemos prohibido.
Aunque no traer acompañantes.
Ni tener sexo.
Solo mantenerlo todo limpio.
También he ojeado algunas técnicas, inspirado por Zhou Yong.
Relacionadas con el uso de yin y yang.
Y varias de las chicas me han ayudado.
Entre interesadas y divertidas.
Además de llamarme pervertido.
Tanto por las técnicas como por cierta estudiante desnuda recién desvirgada.
Para usarlas, ellas tendrían que guardarse yang en su interior.
Lo más fácil en forma de semen.
Me han acusado de querer usarlo para tener más sexo.
Es falso.
No se me había ocurrido.
Pero no es mala idea.
Por mi parte, yo tendría que guardarme yin.
Lo que es más delicado.
He de absorberlo y aislarlo dentro de mi cuerpo.
Para que no se mezcle y anule con el yang.
O cause una reacción peligrosa.
Dicha reacción es la parte final de la técnica.
De hecho, las chicas pueden hacerlo también con el yang.
Aparte de tener su vagina llena de semen.
O su culo.
O ambos.
Incluso pueden combinar todas las opciones.
Su límite sería la cantidad de yin disponible.
De hecho, se podría aumentar reconstruyendo su himen y dejando que fuera acumulando yin.
Aunque todas se han negado rotundamente cuando Liang lo ha sugerido en broma.
Pervertidas.
El gran aliciente de este tipo de técnicas es que suelen ser bastante explosivas, inesperadas y peligrosas.
La desventaja es la limitación de usos.
El yin que puedo aislar es limitado.
Y no se puede recargar durante el combate.
No es como si pudiera a pedirle al rival que se esperara un momento mientras tengo sexo.
En otras palabras, es interesante y peligroso, pero de uso limitado.
Aunque es muy adecuado para usarlo como excusa para tener más sexo.
La técnica que hemos elegido ha sido “Explosión de yin yang”.
Sobre todo, porque es bastante básica.
Después de practicarla, ya decidiremos si queremos algo más complejo.
Básicamente, se usa la energía de la fusión del yin y el yang para crear una explosión, proyectándola al lugar adecuado.
Me pregunto cuán poderosa será.
O qué rápida.
Ya lo veremos.
Se puede decir que ha sido una jornada provechosa.
Además de muy sensual.
Desvirgando a una estudiante un tanto especial.
Y a la que tengo que interrumpir.
Esta vez, sin compasión.
–¡Vístete!
¡Mi turno se acaba dentro de poco!
¡Es hora de que salgas!– le exijo.
–Pero… Solo un momento– me pide.
Sí, claro, un momento.
Si le hago caso, siempre será un momento.
Ya lleva tres momentos.
Y se está empezando a hacer tarde.
–¡Plaf!
–¡Ay!
–¡No hay más tiempo!
¡Vístete!– insisto.
Le he dado un cachete en su nalga.
Vibra sensualmente.
¿Debería darle más?
Por ahora, le tiro la ropa encima.
Inflando un poco sus mofletes, se viste.
Se pone las bragas por el agujero que no toca.
Me acerco y le cierro el libro.
–Pero… –¡No más peros!
¡No más momentos!
¡Es hora de irse!
Acabo ayudándola a vestirse.
Prácticamente, forzándola a hacerlo.
Aprovechando para sobar y estrujar sus nalgas.
O sus pechos.
Y le cojo los libros para evitar que vuelva a abrirlos.
Me mira indignada.
Sonrío.
La atraigo hacia mí.
La beso.
No se resiste.
–Hasta la semana que viene– me despido de ella.
–Aahh… Hasta la semana que viene– finalmente se rinde, mirándome una vez más antes de salir.
Un par de minutos después, llega mi relevo.
Demasiado justo.
Aunque tampoco hubiera pasado nada si la hubiera visto.
De hecho, mi relevo es una estudiante que viene acompañada de quien diría que es su novio.
Su amante al menos.
Ella le está cogiendo el culo.
Nos saludamos, le cedo el control y nos despedimos.
–Aaah.
Espera un poco… Al menos, cierra la puerta…– protesta él en voz baja.
No quiero saber más.
La puerta se cierra, y yo me alejo.
————— Liang y Shun entran en un taller de muebles.
Encargaron algo hace unos días.
No me han dicho el qué.
Y no me dejan entrar con ellas.
De hecho, llevan un anillo de carga.
Para poder llevarse lo que quiera que han comprado.
Y no dejarme verlo.
Dicen que es una sorpresa.
Se rieron de mí cuando intenté sonsacarles algo.
Después de ello, voy a nuestra casa en la ciudad.
Y tenemos sexo bastante salvaje.
Antes de ir a ver a mis mamás con Hong.
Shun estaba demasiado excitada para esperar a más tarde.
Y a Hong le ha costado.
Como siempre, entramos por el lateral.
Y me encuentro a las dos dando de mamar a mis niños.
Sonriéndome al vernos aparecer.
Las beso cariñosamente.
–Hong, han llegado todas esas peticiones– señala Guo Xua un montón de cartas sobre la mesa.
–¿Tantas?– alza Hong ambas cejas.
Sin duda, sorprendida.
–No hay tantas comadronas.
Y aún menos que tenga una cultivación un poco alta.
Además, los dos niños están sanos, y nosotras también– explica Guo Xua.
No sé si aceptará alguna.
Si lo hace, no se quedará con ellas como con mis dos mamás.
Como mucho, las visitará.
Y estará para el parto.
El problema es si hay una urgencia.
Si se adelanta.
Se sienta en una silla y las empieza a leer.
Aunque solo a una le dedica más tiempo.
Y la aparta.
Hasta que acaba con todas.
–La ayudé a nacer hace más de veinte años.
Su madre no quería darle de mamar.
Se decía entonces que era de plebeyos.
Algunos todavía piensan así.
Así que estuvo más de un año a mi cuidado.
Era una niña preciosa.
Y siempre que me veía, aunque fuera una esclava, me saludaba.
Y me abrazaba si podía.
Me gustaría ayudarla.
Aunque sus padres sean unos pretenciosos estúpidos, ella no lo es– explica.
–Es una buena chica.
Vino en persona preguntando.
Su comadrona la dejó por otra clienta que pagaba más.
Y es reacia a hacer lo mismo con la de alguien más pobre– asiente Guo Xua cuando lee el nombre.
No tengo nada que decir.
Ya acordamos que hiciera lo que quisiera.
Su cultivación le permite protegerse de cualquier idiota que quiera acosarla.
Además de que, como comadrona, tiene la protección de la familia.
Por si acaso, le pediré a Yan Xiulan un collar de aviso.
Si necesita nuestra ayuda, podrá llamarme.
Me explicó que funciona similar a los anillos para detectar presencia.
Mantiene un vínculo, y puede activar una alerta.
Aunque su rango es la mitad de los anillos.
Necesita no solo sentir la conexión, sino enviar información.
–¿Podrás avisarla?– pide Hong.
–Claro.
Dijo que vendría mañana.
De hecho, vino también ayer.
Está un poco preocupada.
Está de 7 meses– explica Guo Xua.
Están un rato más hablando.
Decidiendo.
Hasta que los bebés acaban de comer y se duermen.
Entonces, sin dejarles prepararse, ataco a mis mamás.
Sin piedad.
No es que la pidan.
Más bien, piden más.
Apasionadas y lujuriosas.
Antes no eran tan pervertidas.
Pero no seré yo quien las critique.
O me echarán la culpa a mí.
————— Al día siguiente, después de volver de hacer copias, me echan de mi propia cabaña.
No sé qué están tramando las chicas.
Aunque no tardan mucho en abrir y dejarme entrar.
Me obligan a cerrar los ojos.
¿Uh?
Parece que han movido la cama cerca de la entrada.
De alguna forma, se siente diferente de la habitual.
¿Han puesto una de las otras?
Me subo a ella ayudado por Ma Lang.
Que de inmediato me suelta y se aparta.
–Ya puedes abrir los ojos~ me da permiso sensualmente Shi.
Ooh.
No puedo negar que estoy sorprendido por lo que me muestran mis ojos.
Han quitado todos los muebles excepto una cama.
En la que estoy subido.
Es una cama enorme.
Llena completamente la habitación Ellas están desnudas sobre el colchón.
Unas arrodilladas.
Otras acostadas.
Bocarriba, bocabajo, de lado.
Con las piernas estiradas.
Encogidas.
Abiertas.
Cerradas.
Todas mirándome.
Preciosas.
Eróticas.
Así que esto era lo que habían comprado mis hermosas conspiradoras.
–Puedes hacer lo que quieras conmigo.
–Y conmigo.
–No tardes… –Ven aquí… –No las escuches, ven conmigo.
–Estoy tan caliente… –Kong… Me tientan.
Me provocan.
Algunas más descaradas.
Otras avergonzadas mientras lo hacen.
Todas saben perfectamente que soy incapaz de resistirlas.
Así que me divido en dos.
Y durante unas horas, se oyen gemidos, risas e insinuaciones en la habitación.
Incluso han traído a mis esclavas.
Son casi 20.
No es habitual que ellas tomen la iniciativa durante el día.
Se supone que todos teníamos que entrenar.
Aunque tampoco es la primera vez que nos permitimos un descanso.
Bueno, si tener sexo desenfrenado se puede llamar descansar.
Luego, nos relajamos.
E incluso hay una pequeña guerra de almohadas.
Por suerte, el todas contra mí ha durado poco.
Abusonas.
Cabe decir que no son las únicas que estrenan la cama.
Incitado por las chicas, invito a Bi Lang, Bei Liu, Fen Huan y Pen a que vengan por la noche.
Están un tanto excitadas cuando las hago pasar con los ojos cerrados.
En especial, las dos primeras.
Que abren mucho los ojos cuando ven la enorme cama.
De hecho, todas ellas.
–¡Qué gran idea!
¿¡Cómo no se nos había ocurrido a nosotras!?– se lamenta Bei Liu, lanzándose de cara contra el colchón.
–Ja, ja.
Es enorme– Está saltando Bi Lang sobre la cama.
A veces, son como niñas.
No lleva sujetador.
Es evidente en la forma en la que se mueve sus pechos debajo de su vestido ajustado.
Aunque pronto deja de saltar.
Cuando recibe un almohadazo en toda la cara.
Pen tiene mucha puntería.
Se ríe.
Como era de esperar, Bi Lang se vuelve.
Las demás se apuntan.
Y me apuntan a mí.
Se tiran las diferentes almohadas y cojines esparcidos por la cama.
Se persiguen por ella.
Y, de alguna forma, todos acabamos perdiendo nuestras ropas en algún momento.
A mí, me desnudan entre las cuatro cuando me tienden una encerrona y me tiran sobre la cama.
A ellas, las tengo que ir desnudando yo.
Poco a poco.
Cada vez que las cojo mientras huyen de mí.
La verdad es que todo acaba siendo un tanto confuso.
Persiguiéndonos.
Follando.
Riendo.
Solo sé que, cuando me levanto al día siguiente, todas están durmiendo desnudas sobre la cama.
Algunas están en posiciones un tanto expuestas.
Las despierto una a una.
Con besos, caricias y sexo.
Bueno, algunas se hacen las dormidas esperando que las ataque.
Deseando que lo haga.
Sus vaginas mojadas las delatan.
Disfrutando cada momento.
Y negándose a irse después.
Incluso Fen Huan se suma.
Son adorables.
Las demás chicas se quejan entre risas de estar exiliadas cuando follamos en la cabaña de las gemelas.
Ha sido todo un poco caótico.
Tendremos que repetirlo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com