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Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 291

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291: 291.

Lecciones 291: 291.

Lecciones Al día siguiente, tengo una cita importante con el instructor.

De nuevo, me recibe su asistenta.

Aunque sé que es mucho más.

Al menos, eso dicen los rumores sobre ella.

Que era una pareja de gran prestigio.

Los dos brillantes.

De alta cultivación.

Pero algo le pasó a ella.

No sé qué pudo ser.

Nadie parece saberlo De ella, no puedo percibir ninguna cultivación.

Lo que contrasta con él.

No sé cuán fuerte es.

Pero se dice que similar a los patriarcas.

U otros maestres.

Solo que no asume ningún cargo de responsabilidad.

Me lleva hasta el mismo patio de siempre.

Incluso ha sonreído por un momento.

Y él aparece poco después.

Con su amplia sonrisa.

Apretando su largo bigote rubio con los dedos.

Empuñado su propio bastón.

–Bien, bien.

Ataca con las nuevas técnicas, a ver qué has aprendido– me reta sin perder tiempo.

Yo cojo mi bastón y lo ataco a rango con “Proyección de bastón”.

Un bastón de qi se abalanza hacia él.

Justo detrás, lo hago yo.

El maestro bloquea mi proyección, luego mi bastón, y finalmente la repentina extensión del bastón con estocada plana.

Una explosión de qi me empuja hacia atrás.

–Bien, bien.

Mejor de lo que esperaba.

Eres diligente y aprendes rápido.

Resulta gratificante enseñar a estudiantes como tú.

A partir de ahora, lo que tienes que hacer es seguir profundizando en lo que ya sabes.

En las técnicas.

En el control del qi.

Tus movimientos se han vuelto mucho más fluidos, pero aún pueden mejorar– me alaba.

–Sí, maestro.

–Bien, Bien.

¿Has aprendido alguna técnica de esas grandilocuentes?

Es bueno tener una, aunque solo sea para asustar.

–Así es, maestro.

Estoy estudiando una llamada Niebla Letal.

Aún estoy en los primeros pasos– respondo.

–Mmm.

No es una mala elección.

Bien, bien.

Enséñame tu progreso en seis meses, en esa técnica y lo demás.

Quédate los manuales hasta entonces.

Ahora, dime, ¿sabes cuál es la esencia del bastón?– me pregunta.

Lo miro confuso.

¿Qué quiere decir con eso?

¿La esencia?

¿La madera?

–No, creo que no, maestro.

No sé muy bien que es eso de la esencia– respondo con sinceridad.

–La esencia de la espada es cortar.

Puede bloquear, puedo apuñalar, pero cortar es su esencia, el fin último.

La del martillo es aplastar.

La del escudo, bloquear.

¿Cuál crees que es la del bastón?– me vuelve a preguntar.

Dudo.

El bastón puede atacar, golpear, pero no parece que sea el objetivo.

También bloquear.

Pero tampoco parece que sea su finalidad.

–No estoy seguro.

Es muy versátil.

¿Quizás un poco de todo?– respondo dubitativo.

–Ja, ja.

Bien, bien.

Aunque totalmente erróneo, no es la peor respuesta que he escuchado.

Bien, bien.

Como bien dices, es versátil, pero su versatilidad no es el fin, es el medio.

La esencia del bastón es control.

Control del tiempo de batalla, de tu enemigo, de la distancia.

Un maestro de bastón no tiene la mayor defensa ni ofensa, pero sí el control.

Déjame que te lo demuestre.

Ataca.

Los siguientes minutos son un continuo intento frustrante de golpearlo.

No usa apenas qi.

Ni me ataca.

Ni bloquea.

Se limita a desestabilizarme, poniendo el bastón entre mis piernas.

A cambiar ligeramente la trayectoria de mis ataques, golpeando en el lugar y momento preciso para desestabilizar mis técnicas.

A veces, el bastón.

A veces, mis manos o brazos.

También me empuja en ocasiones con el bastón.

Ya sea mi cuerpo, una pierna, un brazo.

Lo hace sin hacerme daño.

Sería más fácil si me golpeara.

Lo que demuestra su increíble pericia.

Me ha desarmado más de una decena de veces.

Ha desviado mi movimiento de bastón enrollándolo con el suyo otras tantas.

Como si fuera una serpiente.

A pesar de ser sólido.

Y me ha hecho caer no sé cuántas.

También ha detenido mis técnicas en más de una ocasión.

A veces, cuando estaba a punto de completarla.

Con su bastón y un poco de qi interfiriendo.

Apenas lo suficiente para interrumpir el flujo de qi.

Eso es control.

No dejarme enlazar los ataques.

No dejarme moverme con facilidad.

Interrumpiendo o descarrilando mis ataques.

Creando oportunidades donde podría lanzar los suyos.

Es tan frustrante como ilustrativo.

Me lo quedo mirando.

Intentando recuperar el aliento.

Él sonríe.

Satisfecho.

–Bien, bien.

Ya has visto qué se puede hacer.

Son solo pequeños movimientos en el momento adecuado para interrumpir al enemigo.

Tu trabajo es incorporarlos en tu repertorio.

Alternándolos con ataque y defensa.

Destrozando el flujo del ataque enemigo.

Haciéndolo dudar.

Creando oportunidades.

Hay algunas técnicas que pueden ayudar, pero es mejor que las ignores hasta que lo hayas incorporado en tu flujo de combate.

Que te sea natural ir alternando.

Y el único modo de hacerlo es practicar y practicar.

No te importe si, al principio, resulta contraproducente– me explica, cogiéndose de nuevo el bigote.

La verdad es que resulta abrumador.

¿Seré alguna vez capaz de hacer algo así?

Aunque, incorporar algunos… De hecho, ya a veces hacía tropezar, o lo intentaba.

Pero nunca había pensado en controlar completamente el combate.

–Así lo haré, maestro– aseguro.

Aunque abrumador, tengo que reconocer que resulta un reto estimulante.

Un objetivo que vale la pena intentar alcanzar.

–Bien, bien.

La última lección de hoy es tu técnica de movimiento.

Veo que tu maestría es aceptable, pero solo la usas para moverte– me recrimina.

–¿No son para moverse, maestro?– pregunto, confundido.

–Ja, ja.

Claro, claro.

Pero no solo.

Desaprovechas su potencial si solo las usas para alcanzar o huir de tu oponente.

Debes incorporarla en tus movimientos de combate.

Ayudándote a atacar y defender– explica.

Una vez más, me muestro un tanto confuso.

Parece tener sentido, aunque no sé muy bien cómo hacerlo.

–Bloquea mi ataque.

Lo hago.

Es un ataque sencillo.

Sin qi.

Fácil de bloquear.

Sin mucha fuerza.

Lo detengo con facilidad.

No sé qué pretende.

Se mueve unos pasos hacia atrás.

–Bien, bien.

Otra vez– se abalanza sobre mí.

Puedo notar que el ataque es idéntico.

Pero hay qi moviéndose en sus pies dándole velocidad.

Mis brazos tiemblan al bloquearlo.

–Este es un ejemplo sencillo.

Ahora, intenta defenderte– sonríe amenazadoramente.

Si los anteriores minutos han sido frustrantes por no poder golpearlo, ahora son agónicos.

No me golpea en el cuerpo ninguna vez.

Pero mis brazos sufren al detener muchos de los impactos.

Usa su técnica de movimiento para acelerar de repente.

A veces, aumentando la potencia del choque.

Otras, cambiando el punto o la dirección.

Obligándome a ejercer más fuerza.

Dificultándome la defensa.

No es lo mismo detener un ataque con el centro del bastón que con el extremo.

O tener que moverlo debido al cambio de dirección.

O a que aproveche estar pasando a mi lado con rapidez para atacar desde atrás.

Al principio, la influencia de la técnica de movimiento es evidente.

Luego, poco a poco, la va haciendo más sutil.

Pequeños cambios para golpear con un poco más de fuerza de la esperada.

Desestabilizando.

Dificultando un contrataque.

A veces, tirándose hacia atrás para acolchar mi intento de contrataque.

O haciendo que tenga que extenderlo más.

Rompiéndome el ritmo.

Impidiéndome retomarlo.

Solo son unos pocos minutos.

Pero vuelvo a estar sin aliento.

Al haber sido obligado a improvisar.

A realizar constantemente movimientos bruscos.

A ejercer más fuerza de la que esperaba una y otra vez.

A estrujar mi cuerpo más de lo que parecía necesario.

–¿Lo entiendes ahora?– me pregunta.

–Sí, maestro– aseguro.

Una vez más, me ha abierto los ojos a las posibilidades.

Una vez más, resulta un tanto abrumador.

Entre entenderlo y hacerlo hay un mundo de distancia.

–Bien, bien.

Como con el control, solo la práctica te ayudará a dominarlo.

Ves despacio.

No seas impaciente.

Es algo que lleva su tiempo.

Años, muchos años.

Tienes que marcarte pequeños objetivos cada vez.

Ir incorporándolo poco a poco.

No tengas prisa, es la peor de las consejeras– me avisa.

–Sí, maestro– aseguro de nuevo.

–Bien, bien.

Eso es todo por hoy.

En tu próxima visita, veremos cuánto has mejorado.

Y si tienes preguntas.

Ahora, es hora de irse.

Ah, si tienes tiempo y puntos suficientes, apúntate a las sesiones preliminares de asimilación corpórea, te será es útil– me da un par de palmadas en la espalda.

Duele… –Muchas gracias por sus lecciones, maestro– agradezco con sinceridad.

Sin él, ni siquiera se me había ocurrido.

Aunque duele.

No sé por qué no explican estas cosas los instructores en las zonas de entrenamiento.

¿O quizás lo hacen más adelante?

Quién sabe.

Por ahora, es hora de volver.

Estoy deseando contárselo a las chicas.

————— –Suena interesante.

¡Deberíamos ir a probarlo ya!

Entonces, con la lanza… Bueno, puede haber algo de control, pero la esencia debe de ser pinchar– supone Song.

–Movernos y atacar.

¡Tenemos que hacerlo a la vez!– añade Yi.

Yu asiente convencida.

Parecen impacientes por empezar a probar.

–Si ya tuviera piernas…– se queja Tan Huo, no obstante esperanzada.

–Je, je.

No te vas a librar– amenaza Shi riendo a Ma Lang, quien estaba mirando hacia otro lado.

No le gusta mucho entrenar.

–Aún no he dominado la técnica de movimiento…– se lamenta Shun.

–Moverse y disparar… No parece fácil, pero es interesante– se muestra Liang pensativa.

–Sí, así podrías esquivar a Rayitas– ríe Hong.

Lia Qin, Bai Wang y Xu Jing también están por aquí.

Pero no se las ve muy interesadas.

Aunque sí lo estaban ayer en la cama, gimiendo de placer.

También están mis esclavas.

Bronceada, recostada en Hong, escucha atentamente.

También Rui.

Guo Hai muestra algo de interés.

Mei no tanto.

Su técnica de combate es más bien rudimentaria.

Aunque Rui está entrenándola.

Quiera o no.

En cuanto a Pu Rong, no sé qué piensa.

Y Ning, sí sé qué piensa.

No precisamente en combate.

Así que cuando me voy a visitar a Fen Huan, algunas de las chicas se ponen a entrenar.

Y más de una medio tropieza al intentar moverse y atacar.

Resulta divertido.

Y también un aviso.

Tendré que intentar practicar donde no me vean.

Quizás no resulta tan fácil como parece sincronizar la técnica de movimiento con los ataques.

Hasta Shi tiene problemas.

Y Ma Lang se ha caído de cara.

Suerte que ha podido reaccionar y no morder el polvo.

Pobre.

La han obligado a entrenar con ellas.

De todas formas, parecen divertirse.

Aunque serias, también se están riendo bastante.

Más de una vez, de ellas mismas.

————— –Me parecía un poco pronto, pero si el instructor lo ha dicho, estará bien.

Lo más fácil al principio es practicar solo, quizás contra un maniquí.

Pero si necesitas cualquier cosa, dímelo– se ofrece Fen Huan.

Le he venido a consultar.

Parece que ella ya lo sabía.

Me ha explicado que lo ha practicado desde niña.

Seguramente, es una de las razones por las que es mucho mejor en combate que yo.

No la única.

Pen escucha con atención.

Parece interesada.

Se ha tomado su dominio del látigo en serio.

Y no solo para azotar a su esclava.

Incluso está aprendiendo la misma técnica de movimiento que nosotros.

Se la dejé.

Y va practicando.

Aunque la cantidad de qi a su disposición es aún baja.

En alrededor de un mes, debería poder subir.

También Ai, Shu y Ken.

Así que tendrá un poco más de qi para practicar.

Quienes no se lo toman nada en serio son dos holgazanas.

A mis dos adorables pervertidas también les ofrecí el manual con la técnica de movimiento, pero no estaban muy interesadas.

Otra cosa es hacer vestidos o complementos.

O sexo: A eso, nunca dicen que no.

Creo que lo mejor será entrenar en el bosque.

Es imposible hacerlo en la cabaña.

No hay espacio suficiente.

El problema es que no me perdonarán si no las dejo salir.

Lo que también significa que no podré evitar que me vean tropezar.

Como yo las estoy mirando.

La verdad es que van mejorando.

Al menos, ya no tropiezan tanto como antes.

Uy, Lia Qin se ha caído.

¿Cuándo han conseguido convencerla?

Parece que a Wan ha sido imposible.

Las gemelas han estado insistiendo un rato.

Supongo que en eso.

Pero no lo han conseguido.

En cambio, Xu Jing sí se ha dejado convencer.

Más bien, cuando ha visto que se reían de su propia torpeza, se ha unido a ellas.

No me extrañaría que haya sido quien ha arrastrado a Lia Qin.

Se han hecho bastante amigas.

A pesar de tener personalidades muy diferentes.

Ha sido divertido verlas tan torpes.

No lo será tanto ser visto.

–¿Qué opinas de lo de asimilación corpórea?– le pregunto también a Fen Huan.

–Es importante.

Ves cuando tengas mucho tiempo libre para descansar después– me recomienda.

–¿Tan terrible es?– me sorprendo.

–¿Terrible?

¡No!

¡Todo lo contrario!

¡Es fantástico!

¡Duele un montón!– asegura Fen Huan.

Parece recordarlo con afecto.

Lo cual me preocupa viniendo de ella.

Pen me mira encogiéndose de hombros.

Creo que sufriré un poco.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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