Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 293
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293: 293.
Inesperado talismán 293: 293.
Inesperado talismán Ma Lang me ha masajeado todo el cuerpo.
TODO.
Ha estado provocándome jugando con mi miembro.
Sabiendo que no puedo hacerle nada.
Que no tengo fuerzas para oponerme.
Me las pagará.
Ahora está sentada sobre mí.
Tentadora.
Sus manos moviéndose suavemente sobre mi abdomen.
Sus pechos danzando al compás.
Desnuda, tentadora.
Inalcanzable.
Por el momento.
Entra alguien.
Son las gemelas.
Normalmente, las voy a buscar fuera.
Pero hoy me es imposible.
Así que tienen el rostro oculto.
Y el pelo negro.
Es un tinte de un día.
A su prima le es fácil hacerlo.
–¡Ah!
¡Yo también quiero un masaje!
¡Lo tienes muy consentido!– critica Yi.
–¿Estás bien?– se preocupa Yu.
–No.
Pero un poco mejor gracias a Lang’er.
Ha sido horrible– me quejo.
Puedo ver a Ma Lang sonrojarse un poco.
–A ver… Cierto.
No se mueve– me provoca Yi, tocándome con el dedo en diferentes puntos de mi cuerpo.
Con un poco más de fuerza de lo que debería.
–Cuando me recupere, me las pagarás– amenazo.
–Je, je.
Es lo que quiere– la expone su hermana.
–¡Mentira!
¡Te vas a enterar!– se enoja Yi, queriendo disimular y a punto de atacar a Yu.
–¿Cómo ha ido?– pregunta Ma Lang, en parte interesada, en parte queriendo evitar que se peleen.
–¡Bien, sin problemas!
¡Ya estamos oficialmente en la etapa 6!
Y les hemos enviado la carta a la familia.
Espero que esta vez se libren de nuestros prometidos definitivamente.
No están a la altura de nuestros talentos– presume Yi.
Por mucho de que su talento tiene mucho que ver con tener sexo conmigo.
–Espero que nos dejen en paz– desea Yu, que me está acariciando el cabello.
Me encanta su sonrisa.
¿Oh?
Alguien llama.
Son Yawen y Tai Feng.
–¡Ah!
¡Mejor nos vamos!– se apresura Yi.
–¡Ayudadme a vestirlo!– pide Ma Lang.
Lo hacen entre las tres.
Prácticamente en serio.
¿Quién me ha metido mano?
No me dan tiempo a averiguarlo.
Las envío a la Residencia.
Y abro la barrera de qi.
Sin moverme de la cama.
Ellos dudan.
Se miran.
Entran.
–¿Kong?
¿Pasa algo?– pregunta Tai Feng.
Está extrañado de que no haya salido.
Él y Yawen están mirando alrededor.
Tardan unos instantes en descubrir mi presencia sobre la cama.
Estirado.
–Hola.
Siento no poder levantarme.
Me duele todo– los saludo acostado.
–¿¡Qué te ha pasado!?– pregunta Yawen con tono preocupado, acercándose.
–Nada grave.
He tenido una sesión de Asimilación Corpórea.
Por el qi.
No sé cómo lo llaman así en lugar de Tortura Corpórea– me quejo.
–¡Ja, ja!
No me extraña que estés así.
Sé de algunos de la facción que lo han hecho.
Aún se quejaban una semana después– ríe Tai Feng –¿Qué es eso?– pregunta Yawen, intrigada.
–Un tratamiento que refuerza el cuerpo de alguna forma, pero que es muy doloroso– explica él.
–¿Y el qi no es suficiente para aliviarlo?– se extraña ella.
–No puedo usar qi durante unas horas, o el tratamiento podría arruinarse.
Por eso estoy así.
¿Qué queríais?– pregunto.
–Qué fastidio… Bueno, ¡Yawen está en 7!
Queríamos celebrarlo, pero parece que no estás en condiciones– se resigna Tai Feng.
–Mañana estaré mejor.
No te libras de invitarme– bromeo.
–Ja, ja.
¡Hecho!– acepta él sin dudar.
–Luego iremos a avisar a Pen y las demás para mañana.
¿Quieres que le diga a alguna que venga?– ofrece Yawen.
–No, no.
Solo necesito descansar.
No hace falta preocuparlas.
No les digas nada– le pido.
–Como quieras.
¿No necesitas nada?– ofrece.
–Estoy bien.
Intentaré dormir un rato.
Me faltan unas horas para poder usar qi.
–Entonces, no te molestamos más.
Nos vemos mañana.
¿Te va bien a media mañana?
–Perfecto.
Hasta mañana– aseguro.
Sería después de copiar páginas.
Aunque no sé si mañana iré.
No sé si mis dedos estarán suficientemente recuperados.
–¡Qué te mejores!– me desea Yawen.
–Gracias.
En cuanto se van, me traigo de nuevo a Ma Lang.
Que me mira y sonríe.
–¿Más masaje?~ me ofrece sensualmente.
Asiento.
Y sus manos vuelven a recorrer suavemente mi cuerpo.
Aunque, esta vez, no son solo las manos.
Puedo notar sus pechos restregándose en mi espalda.
E incluso sus muslos.
Seguro que la han convencido las demás chicas.
Estaban hablando mientras esperaba.
No sé de quién habrá sido la idea.
Yi es sospechosa.
Y Song.
Aunque podría haber sido cualquiera.
Si me entero, recibirá su merecido.
O, quizás, su premio.
Es realmente estimulante.
————— Tras las seis horas, la caricia del qi resulta sumamente reconfortante.
Aunque sigo estando agotado y algo dolorido.
Al menos, puedo comprobar el efecto del tratamiento.
De alguna forma, percibo mi cuerpo no solo más flexible, sino ligeramente más adepto al qi.
No solo puede absorber un poco más, sino que puedo controlarlo mejor.
Siento que técnicas como Movimiento Creciente pueden ser explotadas a mayor nivel.
Claro que ahora estoy demasiado agotado para comprobarlo.
Las chicas tienen piedad de mí.
Así que son ellas quienes me montan.
Quienes me hacen el amor despacio y dulcemente.
Bueno, Song es un poco más salvaje.
Y Shi a ratos.
Y Bai Wan se deja llevar.
Y Xu Jing un poco también.
A pesar de unas pocas un tanto traviesas, recibo muchas caricias y besos.
Y no pocas burlas por mi estado.
Una vez se han asegurado de que estaba bien Lo mejor es que siento que podría hacerle a las chicas lo mismo que yo he sufrido.
Pero sin dolor.
Con sexo.
Ahora que lo pienso… ¡Es injusto!
Bueno, de momento no les digo nada.
Esperaré a acabar el tratamiento.
Y veré si puedo aprovecharme.
Si puedo sobornarlas.
Si se dejan.
Por ahora, disfruto de ellas.
De la calidez de sus cuerpos.
De la estrechez de sus lubricadas vaginas.
Del espectáculo de su desnudez botando sobre mí.
Del aterciopelado tacto de sus húmedos labios.
De la música de sus risas y gemidos.
De la suavidez de sus caricias.
Lo hacen una a una.
Mientras otras juguetean con mi cuerpo.
Hoy me cuesta demasiado desdoblarme en dos.
Aunque eso no me impide tratarlas.
Mejorar su cultivación.
E incluso avanzar las piernas hasta el inicio de los tobillos en Tan Huo.
Ya solo le faltan los tobillos y los pies.
Me ha besado muy efusivamente.
Y usado mucho las manos para acariciarme.
Como si aún no se creyera que las tiene completas.
————— A la mañana siguiente, estoy mucho mejor.
Aún me queda una sensación similar a agujetas.
Aunque no lo son.
Estas se aliviarían mucho más rápido con un poco de qi.
Al menos, puedo moverme.
Aunque hoy no iré a hacer copias.
Podría desconcentrarme fácilmente y estropear el trabajo.
Hoy me doy fiesta.
Aunque no necesito tanta concentración para otras actividades.
Incluso puedo dividirme de nuevo en dos.
Así que Bai Wan y Shun son mis primeras víctimas de la mañana.
Pero ni mucho menos las últimas.
Luego me paso un buen rato estudiando mi cuerpo.
Flexionándolo.
Moviéndolo.
A pesar de un poco de malestar, puedo percibir las diferencias.
En especial en la flexibilidad.
Y eso que solo he hecho ejercicios ligeros.
Si son demasiado bruscos, duele.
Se supone que mañana estaré totalmente recuperado.
También tengo la sensación de que puedo ejercer algo más de fuerza.
Aunque mejor dejo el ejercicio físico para mañana.
Aparte del sexo.
Sí que puedo entrenar otras técnicas.
Como la Explosión de yin yang.
Aunque, mejor, no.
Lo dejo para cuando esté fuera.
No quiero destrozar la cabaña.
Sí que puedo practicar Niebla Letal.
Extender el qi.
Focalizarlo en un punto.
Y atacar contra una dura roca que he sacado del Almacén.
Por supuesto, estoy limitado al tamaño de la cabaña.
Pero es suficiente para ir familiarizándome con ella.
Aunque, aun así, es gasto de qi es considerable.
No solo por mi falta de maestría sobre la técnica, sino porque mueve mucho qi de por sí.
Expandirla homogéneamente no resulta fácil.
Concentrarla requiere un gran control.
Y fallo estrepitosamente en el primer intento.
La única ventaja de hacerlo en la cabaña es que al qi le cuesta disiparse.
Y puedo volver a usar parte de él.
Gastando menos en los siguientes intentos.
Aunque en ninguno he logrado concentrar más que una pequeña parte.
¿Llaman?
Oh, son Bei Liu y Bi Lang.
Les abro.
Se tiran a mis brazos.
Me besan.
Disimulo el dolor.
Las aparto un momento para mirarlas.
Bei Liu va con unos pantalones ajustados negros.
Los laterales están abiertos.
Uniéndose las dos partes por varias bandas horizontales.
Muy sexi.
También lo es la blusa azul oscuro, que acaba en el ombligo.
Y no cubre sus hombros.
Bi Lang.
Lleva un vestido blanco que le llega casi hasta las rodillas.
Ajustado.
Delineando el contorno de sus nalgas.
De sus muslos.
Sus piernas están cubiertas con unas finas medias negras.
El vestido es de cuerpo completo, así que también cubre su parte superior.
Ajustado.
Sin ocultar sus formas.
Y acabando en dos tirantes.
Además de un generoso escote.
Ambas llevan pendientes a juego con el cabello de la otra.
Los reconozco.
Mi regalo.
Los que hizo Yan Xiulan.
–Estáis preciosas– las alabo de corazón –Je, je.
Me alegro de que te guste~ me vuelve a besar Bei Liu.
–Tengo una versión semitransparente, solo para ti~ me susurra sensualmente al oído Bi Lang.
Nos besamos un poco más.
Mientras me aseguro de que sus nalgas sigan conservando su forma redondeada.
Aunque no puedo ir más allá.
O se enfadarán por arrugarles la ropa.
Además de que pronto llegan las demás.
Han decidido que mi cabaña era el punto de reunión.
Fen Huan y Pen visten más modestas.
Aunque no por ello me besan con menos pasión.
Y soy perfectamente consciente de lo que hay debajo de sus ropas.
Unos cuerpos sensualmente irresistibles Fen Huan lleva un collar plateado.
Y Pen una pulsera dorada.
Ambos mis regalos.
Son adorables.
Salimos cuando llegan Yan Xiulan y Ye Bi.
La primera lleva la horquilla roja que ella misma fabricó y yo le regalé por sorpresa.
Parece que las han convencido a todas.
Con la excusa de celebrar que Yawen ha subido.
Tai Fen y Yawen no tardan mucho en llegar.
Y acabamos todos de compras antes de sentarnos a tomar algo y brindar por su logro.
Ahora, Tai Fen está en 8 y ella en 7.
Ya están casi a la par.
Así que la cultivación de él debería acelerarse.
Y la de ella no ir tan rápido.
Resulta agradable charlar y reír con todos ellos.
A pesar de que Tai Feng expone mi estado, que había logrado ocultar.
Lo que lleva a que me regañen un poco.
Que la próxima vez pueden ayudar.
Es una comida plácida hasta que un grupo de estudiantes parecen querer estropearlo.
Acercándose mientras miran a algunas de las chicas con intenciones claramente obscenas.
¿Quizás piensan que hay demasiadas chicas para dos chicos?
¿Acaso creen que ellos pueden decidir por ellas?
Fen Huan frunce el ceño, preparada para actuar.
Cuando Ye Bi saca un talismán y lo activa.
Formando una fina barrera alrededor de nosotros.
Dejando claro que no son bienvenidos.
No parece muy resistente.
Pero una cosa es acercarse, y la otra atacar una barrera.
Lo segundo llamaría la atención de la seguridad del mercado.
Una de esta seguridad está mirando en nuestra dirección, alertada por la fluctuación de qi.
En el restaurante, siempre suele haber un par.
Ellos se detienen sorprendidos.
Alguno chasquea la lengua.
Hay incluso quien maldice en voz baja.
Pero se van en otra dirección.
A otra mesa.
Parece que han captado la indirecta.
–¡Guau!
No parece fuerte, pero puede ser muy útil por aquí.
¿Cuestan mucho?– se interesa Bi Lang.
–Bueno, es un talismán fallido.
Tenía que ser una barrera de protección, pero casi no quedaba tinta y tuve que extenderla demasiado.
La verdad es que, hasta ahora, no sabía cuál sería el resultado.
Es tan decepcionante como inesperadamente útil.
Si quieres, puedo hacerte algunos a bajo precio.
Son fáciles de hacer, y consumen poco qi.
Podrías activarlos sin dificultad– ofrece Ye Bi.
–Yo también quiero un par.
Por aquí irían bien para alejar moscones– se suma Bi Lang.
Es entonces cuando se acerca una mujer, cubierta por un velo.
Es una de las vigilantes del mercado.
La que nos estaba mirando.
Golpea ligeramente el escudo, llamando, pidiendo permiso.
Ye Bi desactiva el talismán.
Total, ya ha hecho su función.
–Hola.
¿Querías algo?– la saluda Fen Huan.
–Buenos días.
He visto el talismán y el escudo que ha activado.
¿Puedo preguntar de dónde lo habéis sacado y el precio?
Nunca se me había ocurrido que uno tan débil existiera y pudiera ser tan útil.
Si el precio es razonable, nos podría venir muy bien por aquí– pregunta educadamente.
–¿De verdad?
Lo hice yo como una prueba, y no esperaba que pudiera servir para nada.
Aún tengo que refinarlo, así que no puedo darte un precio concreto, pero estaría alrededor de los 2000 puntos– responde Ye Bi, un tanto sorprendida por la popularidad de su talismán fallido.
–¿¡Tú eres la creadora!?
¡Qué inesperada coincidencia!
No quisiera interrumpirlos más, pero, ¿tendrías un rato luego para hablar de negocios?
Estoy toda la tarde por aquí– pide ella, bastante entusiasmada.
Debe de ser algo más que parte de la seguridad.
–Claro, será un placer– acepta Ye Bi.
Así que, un rato después, se va a hablar con ella.
Los demás nos vamos a dar una vuelta, a visitar los puestos nuevos de la tarde.
Cuando vuelve, nos explica que ha llegado a un sustancioso acuerdo preliminar.
Primero, tiene que registrar el talismán, y luego hacerlo ella misma.
O dejar que lo hagan otros y llevarse una comisión.
Como ya hizo Yan Xiulan con los brazaletes.
Parecía bastante satisfecha de sí misma.
Sin duda, le puede aportar algunos ingresos extras.
Aunque tendrá que invitarnos a otra celebración.
No se ha podido escapar.
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