Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 294
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
294: 294.
Entrenamiento a trompicones (I) 294: 294.
Entrenamiento a trompicones (I) Tras la pequeña celebración, ayudamos a Ye Bi a volver sin que su presunto prometido la descubra.
Él sigue empeñado en que lo es.
Ye Bi no lo ha aceptado como prometido.
Sigue enfadada con su padre por ello.
Pero no del todo seguro de qué pasará en el futuro.
De si puede evitarlo.
De hecho, dicho prometido estaba esperando a la entrada de la secta.
Y nos ha abordado en cuanto he aparecido con Pen, Fen Huan, Bi Lang, Bei Liu y Yan Xiulan.
–¿¡Dónde está Ye Bi!?– nos exige, gritando.
–¿Ya está otra vez este plasta?
¡Ni que fuéramos las niñeras de Bi’er!– Bi Lang se muestra exasperada.
–¡Cómo te atreves, puta!
¿¡Quieres morir!?– amenaza e insulta él, levantando la mano.
Está más agresivo que las últimas veces.
No sé qué ha pasado.
El problema es que es más fuerte que cualquiera de nosotros, bastante más.
Pero eso no le da derecho a tratarla así.
Doy un paso hacia delante, poniéndome frente a Bi Lang.
Sin decir nada.
Mirándolo fijamente.
Apretando el puño.
Deseando impactarlo en su cara.
Resulta frustrante no poder hacerlo.
No solo estamos dentro de la secta, sino que no soy suficientemente fuerte.
Fen Huan se pone a mi lado.
También cubriendo a su amiga.
Apoyándome.
Yan Xiulan parece asustada.
–¿¡Te crees que puedes hacer lo que te dé la gana!?
¡No te mereces a Bi’er!– le grita Bei Liu.
Está enojada de verdad.
Aunque también diría que está un poco asustada.
–¡¡Tú…!!– se vuelve hacia ella.
Pero Fen Huan y yo estamos en su camino.
Es entonces cuando aparece Ye Bi.
Había entrado con Yawen y Tai Feng.
En principio, tenía que pasar desapercibida.
Pero parece furiosa.
–¡Gao Ao!
¿¡Qué les estás haciendo a mis amigos!?– se acerca, gritando.
Al menos, su dirección es de dentro de secta.
Y se ha quitado la capa y el velo.
Parece que simplemente ha aparecido por casualidad.
No que venga de fuera.
Tai Feng y Yawen miran desde la distancia.
Parecen preocupados.
–¡Bi’er!
No es nada, solo les estaba preguntando…– quiere negarlo.
–¿¡Crees que soy estúpida y sorda!?
¡Y llámame por mi nombre completo!
¡Si vuelves a molestar a mis amigos, no te lo perdonaré!– le sigue gritando.
Hoy todo el mundo grita.
Varias cabezas se han vuelto hacia ellos.
Curiosos.
Quizás deseando ver el drama.
Algunos incluso se han acercado.
Supongo que es la naturaleza humana.
–No, claro que no.
Yo solo estaba preocupado por ti– asegura él.
–¡No necesito que te preocupes por mí!
¡No necesito nada de ti!– sigue Ye Bi gritándole.
Está muy enfadada.
–¿¡Cómo que no necesito preocuparme!?
¡Eres mía!– también grita él ahora.
Parece que las últimas palabras de Ye Bi han tocado su fibra sensible.
–¿¡Tuya!?
¡En tus sueños!
¡Déjame en paz!– lo rechaza ella.
Se da media vuelta y se va a paso rápido.
Visiblemente exasperada.
Él la sigue.
Entre enojado y suplicando.
–¡Espera!
¡No te vayas!
¡Sabes que lo serás!
¡No corras!
¡Mi Bi’er, espera!
Su voz se pierde a medida que se alejan.
Lo miramos entre indignados, irritados y estupefactos.
–Ese idiota…– masculla Fen Huan, visiblemente molesta.
Bei Liu y Bi Lang me abrazan por detrás.
Noto su aliento en mi cuello.
En mis orejas.
Sus suaves labios en mis mejillas.
Pen acaricia el pelo de Fen Huan.
Felicitándola.
Algo le dice en el oído que la hace sonrojar.
Me guiña un ojo y me envía un beso.
Yan Xiulan me coge tímidamente de la ropa.
Me giro hacia ella.
Liberándome por un momento de mis dos adorables pervertidas.
–¿Estás bien?– me intereso.
Está un tanto pálida.
Aunque sus mejillas están tomando un tono rosado.
–Sí…– responde, sin mirarme, soltándome.
Antes de que me dé cuenta, Bei Liu y Bi Ling se me adelantan y la abrazan.
–Ha estado guay, ¿verdad?– oigo que le dice Bi Lang.
–Está tan bueno cuando nos defiende… ¿A que sí?– se una Bei Liu.
Veo que nuestra joyera se sonroja más.
Intenta infructuosamente librarse de ellas.
Pen se ríe.
Aprovecha que se han despistado para besarme brevemente en los labios.
Y me señala a Fen Huan.
–Bien hecho.
Luego hablaremos de tu recompensa~ le susurro a mi pelirrosa.
No le gusta que la bese en público.
Pero eso no impide que sus ojos brillen excitados ante mis palabras.
Sonríe y asiente.
Finalmente, Yan Xiulan consigue librarse de las dos.
Aunque estas siguen bromeando con ella un rato.
Mientras volvemos a nuestras cabañas.
Bueno.
Yo a la de Pen y Fen Huan.
Es hora de darle su premio.
Aún estoy algo dolorido.
Como si tuviera agujetas.
Pero eso no me va a impedir atarla y abusar de ella.
————— Al día siguiente, por la mañana, completo otra fase de la cultivación Yin Yang.
No he tenido problemas con mi corazón.
Incluso aseguraría que es más potente que cuando empecé.
Aunque no sé muy bien cómo medirlo.
Ahora toca mejorar los huesos.
Lo que me da bastante menos miedo.
¿Qué es lo peor que puede pasar?
Bueno, mejor no llamar al mal tiempo.
Hoy me siento ya totalmente recuperado de la sesión de asimilación corpórea.
Así que estoy en plena forma para vengarme de las chicas.
De lo que se han reído y aprovechado de mí.
–¡¡¡AAAAaAaaaahhh!!!
¡¡Kong!!
¡No seas malo!
¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH!!!!~ gime Song.
Está a cuatro patas sobre la cama.
Sus brazos cruzados sobre la almohada.
Su cabeza sobre los brazos.
De sus jugosos pechos, uno está vibrando sin parar.
El otro está siendo mullido por mis dedos.
Se ha quejado un poco cuando he palmeado su nalga con la otra mano.
Como castigo por todo lo que hizo ayer.
Aunque me gusta más mullirla también.
Hundir mis dedos en ella.
Mientras disfruto del interior de su apretada vagina.
Su trenza anaranjada cae suavemente hacia un lado.
Dejando expuestos sus hombros.
Toda su preciosa espalda pecosa.
Que a veces recorro con mis dedos y qi.
Haciéndola estremecer mientras extiendo las gotas de sudor que se forman en ella.
La hacen brillar sensualmente.
–¡¡¡AAAAAAAAaaaahhh!!!
¡¡Kong!!
¡Espera!
¡Yo no quería!
¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHH!!!!~ gime también Xu Jing.
–¿No querías?
¿Seguro?– le pregunto con incredulidad.
Es evidente que no me creo una palabra.
–¡¡¡AAAaahhh!!
¡Lo siento!
¡¡¡AAAAAAAAaaaa!!!
¡Más!~ sigue gimiendo.
La última palabra es la única verdad.
Ella fue de las que más se divirtió y burló de mí.
A pesar de que lleva poco tiempo con nosotros, es de las más atrevidas.
Está al otro lado de la cama.
Bocarriba.
Con sus manos apretadas contra las sábanas.
Cogiéndolas con fuerza.
Yo estoy arrodillado frente a ella.
Ligeramente inclinado sobre su musculoso cuerpo.
Su cabello negro se extiende sobre la almohada.
La cola que llevaba se ha deshecho en algún momento.
Sus modestos pechos solo dejan de rebotar cuando los agarro.
Y gime con pasión cuando pincho sus pezones.
Le encanta que lo haga.
Por mucho que a veces quiera negarlo.
Aunque, suele más bien pedirlo.
Son las dos últimas de las que tengo que vengarme.
Las demás están descansando.
Muchas durmiendo.
¿Quizás he sido demasiado intenso?
Aunque antes sonreían.
Estaban más que satisfechas.
No dudo de que estaban deseando mi venganza.
Aunque puede que luego tenga que sufrir.
Pero eso será luego.
Mi miembro se introduce en toda su extensión.
Con una medida descarga de qi.
Xu Jing se estremece.
Su cuerpo curvándose hacia arriba.
Su boca entreabierta.
Gimiendo de placer.
Yo la cojo de ambos pezones.
Estirándoselos.
Llenándolos de qi.
Saliendo de ella para volver a empujar otra vez.
Una vez más.
Otra.
Haciéndola temblar en cada embestida.
Hasta que su cuerpo se tensa del todo.
Y cae sobre la cama sin fuerzas.
Totalmente exhausta.
Llena.
Sus ojos azules están humedecidos por las lágrimas de placer.
Todo su cuerpo cubierto de sudor.
Aún temblando.
Sin poder contenerse.
Habiendo perdido totalmente el control.
Puedo notar los rápidos latidos de su corazón.
Su respiración entrecortada.
Su media sonrisa de satisfacción.
–Aaaaah… Tan intenso… Aaahh~ murmura con la mirada perdida.
Me acuesto a su lado.
Acariciando suavemente su pelo.
Hasta que recobra el control de su cuerpo.
Me mira.
Me sonríe.
Y se acurruca junto mí.
Aún exhausta.
Al mismo tiempo, Song no deja de temblar.
Mientras la agarro ahora de sus caderas.
Y empujo dentro de ella sin parar.
Con mucha intensidad.
Resbalando mi miembro continuamente en el interior de su lubricada vagina.
Frotándose contra ella.
El qi no solo invade el interior de su vagina.
También el exterior.
Especialmente su clítoris.
Que tiembla.
Erecto.
Estimulado continuamente.
Con más intensidad que a Xu Jing.
Al fin y al cabo, la cultivación de Song es mayor.
Puede resistir una mayor estimulación.
La lleno cuando noto que está en la cúspide del placer.
Cuando me está apretando, queriendo ordeñarme.
Entrando y saliendo de ella unas veces más.
Más despacio.
Acabando de descargar en ella.
Mientras sus salvajes gemidos son ahogados por la almohada.
Cuando salgo, la dejo caer poco a poco.
Sus piernas no son capaces de seguir aguantándola.
–Aaaaaahh… Kong… Malo…~ se queja un poco después.
Es demasiado sensual como para ser realmente una queja.
–¿No es lo que querías?– le susurro al oído.
–Malo… Mímame– me pide.
No suele pedirlo tan explícitamente.
Y me es imposible negárselo.
Así que acabamos abrazados.
Besándonos con suavidad.
Me encanta como me sonríe.
Esa preciosa nariz pecosa.
La presión de sus mullidos pechos contra mí.
La de sus piernas enrolladas entre las mías.
Nos quedamos un rato los dos juntos.
Hasta que se duerme.
E incluso me quedo un poco más.
Me gusta demasiado tenerla en mis brazos.
De reojo, puedo ver que Xu Jing también se ha dormido.
Junto a mi otro yo.
No puedo esperar a unirnos y acceder a todas las sensaciones y recuerdos.
Ha sido una mañana intensa.
————— Por la tarde, salgo al bosque.
Doy varias vueltas.
Me meto por algunos caminos ocultos.
Asegurándome de que nadie me sigue.
Tengo enemigos.
Finalmente, llego a una zona apartada que conozco.
Me gustaría poder ponerme a practicar sin que nadie me viera.
Pero las chicas no me lo perdonarían.
Así que tengo que llamarlas.
A todas.
Bueno, a Wan solo un rato.
Se da una vuelta.
Recoge algunas plantas.
La envío de vuelta.
Al parecer, son solo plantas auxiliares.
No muy importantes.
Pero ya que tiene la oportunidad, las recoge.
Sobre todo, porque se pueden mantener frescas en el Almacén.
Quizás, incluso puedan hacer crecer alguna.
Las chicas me animan mientras practico la técnica de movimiento.
Al mismo tiempo que amago con atacarlas.
Están colocadas alrededor, esperándome.
Es más difícil de lo que pensaba.
Vuelvo a tropezar.
Se ríen.
Otra vez.
No debería haberme reído de ellas.
De hecho, lo tengo más difícil que ellas.
Usar la técnica de movimiento a la vez que se ataca ya es de por sí complicado.
Y más si usas una técnica adicional.
Hay que controlar dos flujos de qi.
Es demasiado fácil que el qi de Movimiento Creciente se desestabilice.
Y que te haga tropezar al perder el control.
Por suerte, mis reflejos son buenos.
He conseguido que no sea demasiado aparatoso.
He rodado y me he levantado.
–Clap, clap, clap.
–Ja.
Ja.
–¡Tú puedes!
Por supuesto, las chicas se lo están pasando en grande.
Me aplauden, se ríen y me animan.
A ellas también les pasó al principio.
La diferencia es que ellas no habían hecho una sesión de asimilación corpórea.
No se nota al caminar o con movimientos normales.
Pero sí al llevar el límite el cuerpo.
Puedo exprimirlo un poco más de los que estaba acostumbrado.
Mi flexibilidad ha aumentado.
Y eso hace que me sea un poco más difícil controlar mis movimientos cuando hay un problema.
La solución es sencilla.
Practicar.
Y tropezar unas cuantas veces más.
No es la primera.
————— Mientras mi otro yo se cae, yo estoy practicando Niebla Letal con una extensión más grande que en la cabaña.
No da muchos problemas.
Pero el gasto de qi se multiplica.
Así que pronto tengo que recuperarlo con Yu.
Que se ha ofrecido voluntaria mientras las otras estaban demasiado ocupadas riéndose de mi otro yo.
Así que lo hacemos yo de pie.
Ella agarrada a mí.
Sus piernas en mi cintura.
Mis manos levantándola de sus nalgas.
Besándonos mucho.
Ignorando las quejas de las demás cuando se dan cuenta.
No haberse reído tanto.
Cuando acabamos, Yu consigue ponerse en pie con las piernas temblando.
Me besa y no me deja ir durante un rato.
Hasta que puede sostenerse sin problemas.
Yi se acerca.
–Deja de hacer el vago y practica más– me exige.
–Je, je.
Lo que quieres es que gaste el qi y tenga que recuperarlo contigo– la expone su hermana.
–¡Serás…!
Empiezan a perseguirse.
Y yo me pongo a practicar.
No se alejan mucho.
Yi no quiere que nadie se le cuele.
Aunque, antes de Niebla Letal, ejecuto Explosión de yin yang.
El yin de Yu se mezcla con mi yang.
Se crea una fuerte explosión.
Aunque nada que no pueda hacer solo con qi.
Creo que he desaprovechado demasiado yin.
Debería poder mezclarlo mejor.
Y quizás no usarlo todo de golpe.
Podría hacer más de una explosión por ahora.
Lo intentaré después de volver a recuperar qi.
Por ahora, tengo que gastarlo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com