Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 296

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Cultivación prohibida (+18)
  4. Capítulo 296 - 296 Consulta
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

296: Consulta 296: Consulta Al día siguiente, Lin Tian llama la puerta.

Se le ve igual de tímido que siempre.

–¡Kong!– me saluda sorprendentemente entusiasmado cuando abro.

–Pasa– lo invito.

Entramos.

Parece un tanto nervioso.

Pero el entusiasmo de antes indica que no ha ido mal.

–Dime, ¿qué te trae hoy por aquí?– le pregunto con curiosidad.

–Bueno, tenía algunas preguntas…– empieza dubitativo.

–Dime.

–Verás… ¿Es raro que se… corra… solo con los pezones…?– me pregunta un tanto preocupado.

–No es lo más normal, pero tampoco es tan raro.

Cada una es diferente.

Si le gusta y le estimula, no hay nada de malo– aseguro, intentando contener la risa.

Así que a su novia le gusta que jueguen con sus pezones… A nuestra carpintera también le encanta.

–Menos mal…– suspira aliviado.

–Así que ha ido bien, al menos con sus pezones– me burlo un poco de él.

Su rostro se pone rojo como un tomate.

No sabe qué decir.

¡Qué difícil es no estallar en carcajadas…!

Al fin y al cabo, es él mismo el que lo ha confesado.

–¿Solo tenías esa pregunta?– finalmente me apiado de él.

–Ah… Bueno… ¿Es malo si tiene muchos orgasmos?– pregunta tímidamente –¡Ja, Ja, ja!

Ya no puedo resistir más.

No es que haya dicho nada gracioso.

Es su forma de decirlo.

Casi pidiendo perdón Totalmente abochornado.

Me cuesta un poco controlarme.

Y bastante más disculparme.

Conseguir que se le baje el color rojo.

Y poder seguir hablando.

Tiene varias preguntas sobre cuánto estimular.

Sobre si es malo hacerlo mucho.

Dudas sobre varios detalles de aplicar qi.

Sobre posturas.

Sobre juguetes sexuales.

Sobre atarla.

Todo parece indicar que ella es bastante simple.

Ya lo noté aquella vez… Le hablo de una tienda que hay en la ciudad.

Aunque no he ido nunca.

Tengo bastante con los juguetes que aparecieron en el Almacén.

Y lo que vamos encontrando a veces por el mercado junto a la secta.

O el mensual.

Igual tendría que ir un día a ver qué tienen.

La verdad es que me he reído varias veces.

Y muchas más se ha puesto rojo.

Aunque no parece enfadado.

Más bien, parece bastante contento.

Al parecer, ha logrado satisfacer a su novia más de una vez.

Y ella está encantada.

–Sabes, he conseguido durar más.

Casi cinco minutos.

Creo que podré hacerlo mejor más si mejoro la técnica– presume.

Mejor no digo nada.

No quiero deprimirlo.

Pero si su novia está satisfecha, no voy a ser yo quien lo desanime.

Además, son cinco minutos de penetración.

No cuenta el antes o el después.

Ahora sabe que hay antes y después.

Y supongo que sí puede mejorarlo.

–Ah… Esto… ¿Me puedes conseguir más lubricante?

¿Cuánto costaría?– me pregunta, otra vez abochornado.

–Oh.

Así que a tu novia le gustó el sexo anal… No es barato… Una botellita entera cuesta 11.000 puntos– revelo.

Es el precio que acordamos con las chicas.

El coste de hacerlo es menos de 1.000.

A Wan’er le cuesta una hora hacer un cubo, que son muchas botellitas.

De hecho, lo tengo en el Almacén, esperando que lo embotellemos.

Yo lo uso directamente.

–¡Vale!

¡Toma los puntos!

¿Cuándo lo tendrías?– pregunta entusiasmado.

Me parece que a su novia le ha gustado bastante.

No creo que ella haya usado un consolador o similar con él, ¿verdad?

Mejor no lo pregunto.

Si fuera así, no quiero saberlo.

–Ven pasado mañana.

Mejor si es antes de comer.

La verdad es que podría tenerlo en cualquier momento.

Pero mejor disimular.

Que no sepa que soy yo quien lo hace.

Bueno, Bai Wan.

Luego está un rato explicándome algunas dudas que tenía sobre el tratamiento a las bestias.

Sobre todo de su alimentación.

En realidad, son las dudas de Liang.

Y él se muestra sorprendido que las tenga tan pronto.

Que me haya leído todo el libro.

Aunque las responde todas sin dudar.

La verdad es que Liang es muy aplicada.

Por supuesto, antes de irse, no puedo evitar burlarme de él un poco más.

Así que se va con la cara totalmente roja.

Es de lo más divertido.

Adictivo.

————— Llamo a Liang mientras algunas están practicando las técnicas de movimiento.

Ella se había parado un momento.

Que he aprovechado para secuestrarla.

Sonríe.

No me niega un beso.

Me mira con ojos curiosos.

Preguntándose por qué la he llamado.

–Ha venido Lin Tian.

Ha respondido a tus preguntas– le revelo.

–¿De verdad?

¡Dime, dime!– pide con interés.

Así que la siento en mi regazo.

Los dos mirándonos.

Sus manos alrededor de mi cuello.

Las mías en su muslo y su cintura.

Le repito lo que me ha dicho.

Sin poder evitar besarla de vez en cuando.

–Mmm.

Quizás tenga que ponerlas un poco a régimen a esas glotonas– amenaza ella.

–Pobrecitas– me compadezco.

Ella se ríe.

No sé si lo hará.

Hay métodos para domesticar que juegan con darles o quitarles comida.

Como recompensa o castigo.

Pero Rayitas y Terror ya son bastante obedientes.

Cuando no estás jugando.

Y las salamandras parecen estar aprendiendo de Terror un poco.

Creo.

También es verdad que las consentimos un poco.

Y no creo que vaya a cambiar.

Lo más importante es buscar algunos frutos que son beneficiosos para ellas.

Incluso para la tigresa.

Y mezclarlos con la comida.

Lin Tian aseguraba que eran fáciles de encontrar.

Y no muy caros.

Consultaré con Guo Xua.

Debe de estar familiarizada.

Por ahora, me quedo un rato más con Liang.

Aunque no vamos más allá.

Por la noche, no se librará tan fácilmente.

————— Al la tarde del día siguiente, Zhou Yong me está esperando a la entrada.

Entro con ella a la sala de control de la primera planta de la biblioteca.

La siento sobre la mesa.

La beso.

Colabora con más pasión de la que esperaba.

Empujo su vestido de una pieza hacia arriba.

Tengo que levantarla un poco para pasarlo por debajo de las piernas que están sobre la mesa.

Luego lo subo por su cintura.

Sus pechos.

Su cabeza.

Lo dejo caer y vuelvo a besarla.

Mientras ella trata de quitarme torpemente mi ropa.

Desabrocho su sostén con facilidad.

Se estremece cuando agarro uno de sus abundantes pechos.

Cuando lo estrujo con suavidad.

Me mira jadeando cuando me aparto un poco.

Le quito las bragas.

Volviéndola a levantar un poco.

Su respiración se acelera.

–Me… Me lo harás también… anal– me pide, dubitativa.

–¿Oh?

¿Tu culo?– me muestro sorprendido ante la inesperada petición.

–Así… tendré… más yang para… practicar.

Y sabré cómo es– aclara, jadeando.

Vaya, no es que sea una pervertida.

O, al menos, tiene una buena excusa.

Aunque resulta que esté tan excitada.

–Si es lo que quieres… Le doy la vuelta.

La hago apoyarse contra la mesa.

Sus pechos aplastados contra la madera.

Sus pies en el suelo.

Su culo apuntando hacia fuera.

–¡¡¡AAaaaaaaah!!!~ gime cuando me agacho y lamo su vagina.

Con una buena dosis de qi.

La exploro con la lengua y los dedos.

Tentándola.

Estimulándola.

Sin olvidarme de su clítoris.

Haciéndola estremecerse.

Hasta que toda ella tiembla y se tensa en un fuerte orgasmo.

Varias veces.

Me levanto.

Agarro sus nalgas.

Las aprieto.

Recreándome en su suavidad.

Mientras ella se recupera.

Cuando su respiración se calma un poco, pongo mi miembro erecto frente a su apertura, oculta de nuevo tras la tentadora ranura.

Empujo poco a poco.

Abriendo sus labios vaginales.

Descubriendo de nuevo su agujero.

Que voy ocupando despacio.

A la vez que ella vuelve a tensarse.

Salgo y vuelvo a entrar en ella.

Agarrándola de su cintura.

O recorriendo su espalda.

También jugando con sus nalgas.

Con una de mis manos, me acerco a su entrepierna.

Recorro el contorno de su entrada.

Humedeciendo los dedos con sus fluidos.

Lubricándolos.

Con qi, me aseguro de limpiar su conducto anal.

E introduzco uno de los dedos ya lubricados.

Poco a poco.

Provocando que vuelve a tensarse.

Mientras sigo follando su vagina sin parar.

Sin excesiva intensidad.

Pero tampoco despacio.

–¡¡Aaah!!

¡Mi culo!

¡Mi coño!

¡¡Aaaah!!

¡¡¡AAAAaah!!!– ella gime con abandono, entregada.

Su ano es estrecho.

Pero pronto se ensancha.

Dejando pasar otro dedo.

Hasta que son tres los que están entrando y saliendo de él.

Estimulándolo.

Lubricándolo.

Sin dejar de ocupar también su vagina.

–¡¡¡¡AAAAAAAAaaaaaahhh!!!!

¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH!!!!– se acaba corriendo no mucho después.

Por supuesto, la lleno.

No solo para mi disfrute.

También tengo que cumplir mi parte del trato.

Necesita mi Yang para practicar.

Esta vez, no la dejo descansar.

Mientras están jadeando inmóvil sobre la mesa, penetro poco a poco su culo.

Abriendo sus nalgas con las manos.

–Espera… ¡¡AAaaaahhh!!

Por el qi… Esta sensación… ¡¡¡Aaaaahh!!!

Es tan extraña… ¡¡Aaaaaaahhh!!

Empiezo despacio.

Estimulándola.

Pero dejándola recuperarse.

Por no hablar de que es estrecha.

Y cuesta un poco moverse.

Así que salgo y añado un poco de lubricante extra.

–¡¡¡AAAAAAAHHHH!!!

Mucho mejor.

Mi pene se desliza con más facilidad.

Reclamando la propiedad de su culo.

Que acabo llenando dos veces.

Voy a por la tercera, pero salta una alarma.

¡Mierda!

No he activado la formación para crear un espacio aislado para ella.

Y tarda un poco en formarse.

–¡Escóndete aquí debajo!

Ella se mete bajo la mesa, confusa, sus piernas débiles.

Mientras, me coloco la parte de arriba de mi ropa bien.

Por suerte, no estaba del todo desnudo.

Me he excitado demasiado.

Tendría que haberla llevado al otro espacio y follarla con mi otro yo.

La formación trae a una estudiante de pelo verde.

Ups.

La ropa de Zhou Yong está en el suelo.

La guardo en el almacén rápidamente.

No sé si la habrá visto.

Por no hablar de que yo estoy desnudo de la cintura para abajo.

Pero la mesa lo oculta.

–¿Por qué estoy aquí?– pregunta la recién llegada.

Parece preocupada.

–No puedes quedarte leyendo los manuales.

¿No has visto los avisos?

Puedes ojearlos para ver si los quieres, pero no más.

El límite son tres minutos.

Si no, es una infracción, a menos que cojas prestado ese manual– le informo.

Por supuesto, tendría que pagar lo que cuesta el alquiler si se lo lleva.

–¡Ah!

¿Entonces?

¿Qué me va a pasar?

¿Tengo que pagarlo aunque no quiera?– se muestra inquieta.

¿Mmm?

¿Qué hace Zhou Yong?

¿Ha puesto mi pene en su boca?

¿Me está haciendo una felación?

Es un poco torpe, pero placentero.

Y me pone en una situación un poco delicada.

Tengo que responder sin que se note.

–La… La primera vez es solo un aviso.

Si vuelve a pasar, se te prohibirá la entrada una semana.

Si se repite, será peor.

Así que, mejor si no vuelve pasar– le explico, controlando mi expresión.

Ahora está moviendo la lengua.

Estimulando la punta.

Mmmm.

Tengo que contenerme.

Aunque está lejos del nivel de Ning, resulta muy estimulante.

–Ah, menos mal… ¡No volverá a pasar!– asegura la estudiante.

–Eso espero.

No seas como otros.

Los hay que han sido sancionados varias veces.

No aprenden… ¡Augh!

¡Maldita!

¡Me ha mordido!

–¿Estás bien?

¿Te ha pasado algo?– se preocupa la estudiante, acercándose peligrosamente.

–¡Estoy bien!

¡Estoy bien!

No ha sido nada.

Solo me he mordido la lengua– me apresuro a buscar una excusa para que se esté quieta.

Tampoco es que vaya a pasar nada si nos descubre.

Pero prefiero no pasar por eso.

–Je, je.

A mí me pasa muchas veces– empatiza conmigo.

¿De verdad le pasa?

–Bueno, eso es todo.

Puedes irte.

Recuerda ir con cuidado– la echo.

Tengo asuntos urgentes que tratar.

–Gracias por todo, has sido muy amable– se despide, sonriendo.

Quizás no es lo que llaman una belleza, pero es bonita.

Claro que ahora tengo otras cosas de qué ocuparme.

–¡Me has mordido!– acuso a Zhou Yong.

–Ha… sido un accidente– miente miserablemente mal.

Es evidente que le ha molestado que la criticara.

Por mucho que no dijera su nombre.

–Mereces un castigo…– la amenazo.

Ella me mira un poco asustada.

Aunque pronto está gimiendo de nuevo.

Esta vez sobre la cama.

En un espacio separado.

A cuatro patas.

Su culo siendo perforado.

Esta vez más duro.

Y sus nalgas sacudidas como castigo.

No demasiado fuerte.

Tampoco me ha mordido fuerte.

Acabo corriéndome de nuevo dentro de su culo.

Se queda quieta sobre la cama.

Recuperando la respiración.

–¿Estás bien?– me preocupo.

–Sí… Ha sido… intenso… Tengo un montón de yang…– la oigo decir en voz muy apagada.

Me quedo un rato con ella.

Hasta que se pone a practicar y me ignora.

En fin… Abro un segundo espacio aislado.

¿Mei no está?

Ya veo.

Está con mi otro yo.

Haciéndole una felación.

Muy sumisa y dedicada.

Llamo a Bai Wan.

Estaba descansando de lo que estuviera haciendo antes.

–¿Kong?

¿Qué…?

Mmmm.

¡Aaaaaah~!

¡Aaah!

¡¡AAAAaaaahh~!!

Se sorprende al principio.

Pero no tarda en resignarse a su destino.

Tarda como un segundo en rendirse a mí.

Al placer.

A que la haga de nuevo mía.

A que estruje y disfrute de su voluminoso cuerpo.

De sus enormes pechos.

De su total y absoluta sumisión a mí.

Al menos, cuando tenemos sexo.

Si no, no estoy seguro si no prefiere la alquimia.

Aunque eso ahora da igual.

Ahora es mía durante un rato.

Y la voy a disfrutar.

Los dos vamos a disfrutar.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Lordescritor Apoyadme y acceder a los últimos capítulos en subscribestar.adult/lordesc

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo