Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 297
- Inicio
- Todas las novelas
- Cultivación prohibida (+18)
- Capítulo 297 - 297 Reunión secreta
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
297: Reunión secreta 297: Reunión secreta Al día siguiente, los tobillos de Tan Huo están completos.
Los puede girar.
Aunque todavía le falta gran parte del pie.
Eso, lejos de deprimirla, le entusiasma.
Sabe que está cerca de recuperar completamente la movilidad.
Quizás, por eso me ha besado tan efusivamente.
Antes de caer presa de la lujuria y el placer.
Todas sus cicatrices están curadas, internas y externas.
Incluso ha recuperado su cultivación.
Su mar de qi está perfectamente reparado.
Su dantian ha sanado por completo.
Sus meridianos están todos conectados.
A excepción de los que llegan hasta los pies.
Están en camino.
Además, sus meridianos están ahora completamente abiertos.
Limpios de toda obstrucción.
Y su mar de qi ha ido creciendo.
Podría llevarla al reino del Alma.
Pero hemos decidido esperar a que sus pies estén completos.
Que todos sus meridianos estén perfectos.
Ella sigue practicando cuanto puede.
Deseando poder levantarse y caminar, saltar, correr.
De hecho, ha estudiado la técnica de movimiento.
Quiere practicarla cuanto antes.
Por supuesto, no es lo único que podrá hacer cuando esté totalmente recuperada.
Hay algunas posiciones que podremos probar.
Cuando le he preguntado, queriendo burlarme un poco de ella, ha asentido.
Bajando un poco la cabeza.
Sé que ella haría cualquier cosa por mí.
Me lo ha dicho muchas veces.
Que me lo debe todo.
Pero me ha dado la impresión de que ella también estaba deseándolo.
¿Quizás porque ha visto a las demás?
Quién sabe.
Será divertido.
————— Antes de comer, viene Lin Tian a buscar el lubricante.
Y a hacerme un par de preguntas.
Yo le hago también un par de parte de Liang.
Apenas está unos minutos.
Diría que tiene prisa.
¿Tiene algo que hacer, o está deseando probarlo?
Se ha puesto muy rojo cuando le he preguntado.
Apuesto a que su novia lo está esperando.
Por la tarde, voy a la cabaña de mis dos pervertidas.
Bueno, tres.
He quedado con Ken allí.
De hecho, les he dejado la madera por si había algún imprevisto.
Me las encuentro probándole un camisón azul oscuro semitransparente.
Está un poco ajustado en sus pechos.
Lo que hace que sus pezones se aprieten contra la tela.
Haciéndolos aún más visibles que el resto del cuerpo.
No lleva ropa interior.
Muy erótica.
Irresistible cuando me ve y sonríe.
–¡Espera Kong!
¡Aún no hemos acabado!– se queja Bi Lang.
Va vestida con solo ropa interior negra de encaje.
–¡Date la vuelta!– me exige Bei Liu, medio desnuda.
¿Qué puedo hacer sino obedecer?
Me siento en la cama de espaldas a ellas.
Oyéndolas reírse.
Murmurar en voz baja.
–Ya puedes girarte~ anuncia Ken poco después.
Me giro para encontrármela con el mismo camisón.
Un poco menos tenso.
Aunque sus pezones aún están apretándose a la tela.
Diría que un poco erectos.
Su cabello rubio cae sobre sus hombros.
El claro de sus ojos marrones me miran expectante.
Como unos morados y otros verdes a su lado.
Llevan camisones similares.
Más sueltos.
De color un poco más claro.
Se han quitado la ropa interior.
Sus cuerpos desnudos se adivinan tras la tela traslúcida.
–Di algo…– protesta Bi Lang.
–No puedo.
Me he quedado sin habla– aseguro.
–Tonto…~ se queja Bei Liu con una preciosa sonrisa –Para la próxima vez, necesitaremos un camisón más grande en la parte de arriba.
Ken tiene demasiado pecho.
–Pues está muy sexi así– aprecio sus pechos apretados.
–Je, je.
Es un pervertido.
Tendréis que comprar más estrechos para vosotras– ríe Ken.
–No tiene remedio– suspira Bi Lang.
–Quizás podamos adaptarlos…– musita Bei Liu.
–Dejad eso para otro día.
Ahora, venid aquí– las llamo, abriendo los brazos para recibirlas.
No tengo que repetirlo.
Se tiran las tres sobre mí.
Y acabamos teniendo sexo con sus camisones puestos.
Aunque primero, a mí me desnudan completamente.
Entre risas.
Sin darme opción.
Las tres a la vez.
Luego, me besan por todo el cuerpo, incluidas las partes más privadas.
Y Ken se sienta sobre mí.
Abrazándome.
Besándome.
Moviéndose con lujuria.
Ansiosa de tenerme dentro.
De que le dé placer.
De disfrutar de este oasis de felicidad conmigo y sus amigas.
Bei Liu es la siguiente.
Aunque Ken se tiene que ir poco después.
Tras darles una palmada a las dos en sus nalgas.
Entre risas.
Las ha pillado desprevenidas.
Y atrapadas por mí.
Se quejan y amenazan.
Pero solo hasta que se va.
A ellas también les entristece verla ir.
Que no se pueda quedar más.
Que tenga que volver a ser una esclava.
Por mucho que ahora estén mejor.
Me veo obligado a consolarlas.
A hacerles olvidar todo más allá del placer.
Hasta que acaban tumbadas sobre la cama.
Semidesnudas.
Llenas de mí.
Acurrucadas en mi pecho.
Se acaban durmiendo plácidamente.
————— Me quedo en la calle.
Un tanto preocupado.
Preparado para actuar en cualquier momento si hay algún aviso.
Hong ha entrado al edificio donde se supone que hay una reunión secreta.
Entre los que quieren vengarse de Dai Fen.
Y no me gusta dejarla sola.
Por mucho que me acusen de sobreprotector.
Lo cierto es que nadie de los que he visto entrar tenía una cultivación alta.
A no ser que la estuvieran ocultando, claro.
Y todos llevaban oculto su rostro de una forma u otras.
Me siento nervioso.
Y violar a Guo Xua en un callejón mientras Rui vigila no me relaja.
Aunque sí que resulta excitante.
Sobre todo, para ella.
Que estaba muy tensa y apretada.
Y muy mojada.
Temiendo que alguien nos pudiera descubrir en cualquier momento.
O quizás, deseándolo.
Claro que Bronceada estaba vigilando al otro lado.
Pero tampoco se lo he dicho.
Ni que Rui estaba en este.
La he follado apretando su espalda contra la pared.
Amordazándola con dos pañuelos.
Uno, enrollado en su boca.
El otro, atado para sujetar el primero.
Cara a mí.
Sus piernas alrededor de mi cintura.
Yo de pie.
Empujando dentro de ella con mucha intensidad.
Llenándola al cabo de unos minutos, en los que se ha corrido tres veces.
¿Debería follar también a Ning?
Por ahora, le hago limpiar mi miembro con su boca.
Lo que hace con lujuria.
No acabo de decidirme cuando Rui me avisa.
–Están saliendo.
Me apresuro en correrme en su boca.
La envío dentro por ahora.
Dejando que se masturbe.
Voy junto a Rui.
–Se han ido dos.
Van saliendo cada dos o tres minutos– me informa.
Asiento.
Me quedo a su lado.
Agarrando su nalga.
Moviéndola en círculos.
Ella gime en voz baja.
Sin resistirse.
Incluso acercándose más a mí.
Finalmente, sale Hong y viene hacia nosotros.
Se mete en el callejón.
Nos besamos un momento.
La envío a la Residencia.
Ya hablaremos luego.
Yo salgo unos segundos después del callejón.
En la dirección por la que ella ha entrado.
Y me dirijo a la tienda de Guo Xua y Lin Tao.
Ya hace más de una hora que han cerrado.
Entro como siempre por el lateral.
Con Hong.
A la que he llamado después de que ella les haya explicado lo que ha pasado a las chicas.
Bueno, un resumen, supongo.
El único que no lo sabe nada soy yo.
Puedo esperar.
Si fuera urgente, me lo habría dicho.
Tras subir las escaleras, me las encuentro a las dos dando el pecho.
Así que me divido y me siento junto a ellas.
Beso sus mejillas.
Acaricio a mis hijos.
Y Hong las saluda amistosamente.
Después de comer, los bebés no tardan en dormirse.
Lo que deja a sus madres sin excusas.
No es que las necesiten.
Y esos hinchados pechos aún tienen que vaciarse un poco.
Así que los degusto mientras ellas se quejan primero y gimen después.
Tras una primera ronda de sexo, les pregunto sobre varios frutos.
Los que Lin Tian y el libro que me dejó recomiendan para nuestras glotonas.
Guo Xua no los tiene, pero sabe dónde comprarlos.
No es la primera vez comercia con ellos.
Y no son demasiado caros.
Podemos permitírnoslo.
Y más si me los vende a precio de coste.
Se ha negado a que pagará más.
–No los tengo todos, pero puedo pedirlos.
Ten en cuenta que necesitas un anillo especial para conservarlos si no se consumen inmediatamente.
Algunos no aguantan más de un par de semanas– me avisa Guo Xuo.
–No hay problema.
Por ahora, necesitaría 10Kg de este, 50 de este otro… Me mira incrédula cuando enumero las cantidades que quiero.
Deberían ser suficientes para unos meses.
Y en el Almacén se conservan sin problemas.
–No sé si podré encontrar tanto en poco tiempo– responde, sin acabar de creerse cuántos pido.
Normalmente, le encargan unos pocos cada vez.
Gente que tenga alguna bestia, quizás como mascota.
Los profesionales compran directamente a origen.
–No hay prisa.
Ves pidiéndolos poco a poco.
Si no los tienen, solo tienes que pagarme con tu cuerpo~ la amenazo, acercándome a sus labios.
La empujo contra la cama mientras la beso.
Agarrando su pecho al mismo tiempo.
Que rebosa un poco de leche.
–Kong…~ pronuncia mi nombre sensualmente cuando la dejo ir por un momento.
Pero un momento es todo lo que tiene.
Pronto, el placer ahoga cualquier otro pensamiento.
Y no es la única.
Lin Tao es perforada analmente.
Mientras Hong está descansando, respirado pesadamente.
Ha sido la anterior.
Los gemidos de las dos inundan la habitación.
Mientras Hong se recupera y comprueba que los niños sigan durmiendo.
Sin duda, la técnica de aislar el sonido fue una gran inversión.
————— No es hasta la mañana siguiente que finalmente consigo averiguar lo que pasó en la reunión.
–Están todos llenos de odio y frustración.
Son gente humilde, que han perdido una hermana, una hija, una novia, incluso su mujer a manos de Dai Fen.
Ese malnacido es realmente escoria, el mundo estará mejor sin él– explica Hong, con ira contenida.
Puedo ver como Tan Huo aprieta los puños.
No solo perdió a su hermana, sino que ella misma fue víctima de una crueldad imperdonable.
El resto de las chicas también tienen caras serias, unas más que otras.
Las gemelas de las que más.
–El problema es que sus recursos y posición les impide tomar acciones drásticas.
La mayoría aún tienen familia que proteger, que podría verse afectadas si los descubren.
Hay un par que se sacrificarían para matarlo.
El problema es que no tienen el poder ni los medios.
Dai Fen siempre va con guardaespaldas– continúa Hong.
–Entonces, ¿ningún plan concreto?– pregunto.
–Ninguno.
Solo ideas, pero nada que se pueda materializar a corto plazo.
No creo que vayan a ser de mucha ayuda, aparte de para darnos información.
Conseguí durante un rato llevar la conversación a la residencia de la familia al norte.
Los convencí de que me informaran si averiguaban que iba a ir.
O si se iba a quedar un tiempo.
Con suerte, lo sabremos con suficiente antelación– acaba de explicar.
–Espero que tengamos la oportunidad.
El problema en la ciudad no solo son los guardaespaldas, sino que tiene muchos ojos encima.
Al menos, lo tienen vigilado.
Le será difícil cometer más actos horribles…– desea Yi, a la que se ve enfadada.
–Se merece algo peor que la muerte– sentencia su hermana, que no suele ser tan contundente.
–¿Cómo te avisarán?– me intereso.
–Lo dejarán escrito en la pared de un muro medio derruido.
El que está a dos calles de nuestra casa en la ciudad.
“>2d” significa que estará allí en dos días.
“2d<”, que le quedan dos días para irse de allí.
Si pone algo así como “>2d 10d<” significaría que llegará allí en dos días y estará hasta dentro de diez– explica, mostrándome un papel.
Las chicas ya lo deben de haber visto.
No muestran interés.
No es muy sofisticado, pero debería ser suficiente.
Tenemos que asegurarnos de comprobarlo a menudo.
Y tener preparada una excusa para irnos.
A Pen y las demás ya les dije que igual tenía que irme unos días.
Pero que no sabía cuándo.
Y que sería por poco tiempo.
La residencia está a menos de un día de camino, a caballo.
El problema es que nunca he cabalgado en ninguno.
Pero varias de las chicas sí.
Tendrán que llevarme mientras aprendo.
Si es que tenemos la oportunidad.
Cuando lleguemos, habrá que ver si el pasadizo secreto aún existe y es funcional.
Esa parte dependerá de Tan Huo.
Que estoy seguro que insistirá en estar presente incluso si no se ha recuperado.
Y no nos perdonaría si se lo ocultamos para protegerla.
Por supuesto, eso sería si es en menos de un mes.
Es posible que nunca suceda.
Lo único que podemos hacer es esperar.
Mientras buscamos otras oportunidades.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com