Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 298
- Inicio
- Todas las novelas
- Cultivación prohibida (+18)
- Capítulo 298 - 298 Humillación
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
298: Humillación 298: Humillación No puedo evitar quedarme un rato parado mirando el cementerio.
O así lo llamamos.
Aquí entierran a los esclavos.
Apilados.
Sin un nombre.
Sin ningún tipo de cuidado.
Solo los esclavos mostramos respeto por el sitio.
Y una tremenda tristeza.
Los estudiantes, ni se acercan.
Está sucio y apartado.
Y huele a muerte.
Hay muchos antiguos compañeros enterrados aquí.
Recuerdo a Kai, uno de los que ayudé a enterrar.
Era optimista a pesar de ser esclavo.
Pero eso no le salvó de una muerte horrible e injusta.
Todas sus uñas estaban quemadas.
Sus dedos rotos.
También sus piernas y brazos.
Sus huevos, seccionados.
Su culo, totalmente abierto y sangrando.
No quiero ni imaginar con que lo habían penetrado.
Cómo lo habían torturado.
¿Cuál fue su crimen?
No apartarse suficientemente rápido cuando un estudiante interno andaba sin mirar y tropezó con él.
Este solo tuvo que pagar el precio de un esclavo.
A nadie le importó su crueldad.
Ese estudiante murió un tiempo después.
Corre el rumor que algún esclavo filtró a uno de sus enemigos en la secta el dónde y el cuándo iba a ir a la ciudad.
Aunque nadie lo sabe con certeza.
Lo que sí sé es que más de uno lo hubiera hecho de haber tenido la oportunidad.
¿Cómo olvidar a Xian?
Su rostro estaba completamente desfigurado y sus orejas arrancadas.
Ella solo estaba limpiando donde le mandaron cuando un grupo de estudiantes la acusaron de estar espiándolas.
Recuerdo a todos los que enterré.
Y a otros que no lo hice.
Y, por supuesto, está Heng.
A la que perdimos porque Chun Hua quería matar a Ken y las confundió.
Aprieto los puños al recordarlo.
Por no hablar de que me da miedo perder a alguna más.
Aún inmerso en la tristeza y el odio por los culpables, sigo mi camino hacia la cabaña.
Veo entonces a Chun Hua discutiendo con unos estudiantes.
Son de menor nivel que ella.
Un par de sus pretendientes están con ella.
Si ellos supieran… –No hemos hecho nada…– se defiende uno de los estudiantes.
–¡La has mirado con lujuria!
¡Arrodíllate y pide perdón!– espeta uno de los seguidores de esa zorra.
–Pero… –¡Nada de peros!
¡Arrodillaos!
No les queda más que humillarse y arrodillarse.
No sé cómo la han mirado realmente.
Pero me parece excesivo.
Aunque no sería de mi incumbencia si no estuviera Chun Hua metida en esto.
Se me ocurre una idea.
Así que me alejo de la pequeña aglomeración que se ha formado para contemplar el espectáculo Escribo una nota y se la mando a Shun, que está dando de mamar a Wei.
Esta llama a las chicas.
A las que estaban entrenando cerca.
Casi todas.
Se reúnen para discutir el contenido.
Mientras yo sigo al humillado grupo.
Finalmente, Liang y Shi se visten de estudiante masculino.
Disimulando sus curvas.
Llevan los dos distorsionadores de voz que compramos.
Un pequeño artefacto con el que se puede manipular la voz.
En este caso, debería sonar como hombre.
Las llamo.
Me besan cada una en una mejilla.
Se cubren el rostro con un pañuelo.
Se acercan al grupo.
Que están hablando indignados entre ellos.
Las miran reacias.
Pero sus rostros cambian cuando las escuchan.
Excitados.
Con unas muecas bastante pervertidas.
Creo que han aceptado.
¿No temen que sea una trampa?
Son un tanto ingenuos.
Aunque, por suerte para ellos, no es una trampa.
Bueno, no del todo.
En el futuro, quizás se arrepentirán.
Pero tampoco me dan ninguna pena.
He visto como empujaban de mala manera a un esclavo que pasaba por allí.
Solo porque estaban frustrados.
No ha ido a más.
No se han atrevido.
Ellas vuelven.
Asienten.
Las devuelvo.
Y yo camino hacia delante como si nada.
Es hora de la siguiente fase del plan.
————— Chun Hua entra en su cabaña nerviosa.
Liang le ha hecho la señal para que fuera allí.
La estábamos esperando.
–Ponte esto– le tira Shi unas ropas muy reveladoras.
Cubren poco y transparentan mucho.
Estoy con ella y Liang en la cabaña de Chun Hua.
Obedece y se pone la ropa.
Está sexy.
Lástima que sea una asesina sin escrúpulos.
A la que todos odiamos.
Nos mira tras vestirse.
Esperando nuestras órdenes.
Que la follemos, humillemos, dominemos.
Pero hoy tenemos otros planes.
–Ves al burdel.
Han reservado una sala a nombre de Chun Hua– le ordena Liang.
–Ah… Pero… Así… ¿Mi nombre?…– entra en pánico.
–No saben que eres tú.
Solo que eres parecida con las tetas más pequeñas.
Puedes llegar allí como quieras.
Pero entras así.
No tardes– le ordena Shi.
Ellas se van.
Bueno, las envío a la Residencia sin que Chun Hua se dé cuenta.
Yo me paro antes de irme.
–Espera.
Primero, chúpala– le ordeno, bajándome los pantalones.
Lo hace.
Gano tiempo para que haga efecto el afrodisíaco.
Yo he tomado el antídoto.
Mmm.
Ha aprendido mucho.
Tras correrme en su boca, me voy.
Me quedo vigilando a lo lejos.
Veo que sale.
Lleva una capa encima.
Y su rostro cubierto con velo y capucha.
La sigo.
Está nerviosa caminando por la secta con la ropa reveladora que lleva debajo de la capa.
Recibe algunas miradas.
Aunque no muchas.
No es la primera ni la última que va cubierta.
Sobre todo, si van a salir.
La sigo fuera de la secta.
Hacia la zona del mercado.
Dejo a algunas de las chicas fuera.
Querían aprovechar para hacer compras.
No me gusta dejarlas solas.
Pero no me han dado otra opción Cuando va a entrar al burdel, la cojo del brazo.
Ella se gira sobresaltada.
–Entra conmigo.
Vamos, te están esperando– le ordeno, con una voz cambiada que reconoce.
–Sí… Amo…– responde, nerviosa.
Sus piernas restregándose.
Un líquido baja por el interior de su pierna.
Está excitada por la poción.
Preguntamos por la sala “Chun Hua”.
Nos llevan al segundo piso.
A una sala con puerta azul celeste.
Le quito la capa.
–Llama.
Golpea la puerta.
Abren.
Al estudiante casi se le cae la baba al verla.
O sin el casi.
–Entra y empieza a trabajar– le ordeno.
Cierro la puerta tras de mí.
Me quedo apoyada a esta, vigilando.
Y grabando la escena sin que ellos lo sepan.
Pretendemos usarlo más adelante.
Ella duda.
Totalmente paralizada.
Los ha reconocido.
Los mismos a los que ha humillado antes.
Veo como aprieta los puños.
Probablemente, se sienta humillada.
Eso es lo que pretendemos.
–¿¡Qué haces!?
¡Empieza!– le ordeno de nuevo, golpeando su nalga.
Ellos están excitados, aunque no saben muy bien qué hacer.
Ella avanza unos pasos.
–Podéis tocarla.
Incluso sacudirle las nalgas.
O hacer que os haga una mamada.
Podéis follarla mientras chupa.
Oh, cierto.
También podéis usar su culo si lo preferís.
Pero tenéis que usar este lubricante.
Empezad a pagar– les informo.
No les cobro el lubricante.
De hecho, hemos alquilado a Chun Hua a muy bajo precio.
El objetivo es humillarla, no ganar dinero.
Aunque, entre todos, no está tan mal.
Uno de ellos se acerca y me pasa los créditos.
Parece que los han reunido antes.
Los otros se acercan a ella.
–¡De verdad se parece a Chun Hua!
¡Incluso el peinado!
Lástima de las tetas…– aprecia otro, manoseando una.
Ella está muy quieta.
Aún no recuperada del shock.
No se lo esperaba.
–Zorra, chupa, que para eso hemos pagado– uno le exige tras bajarse los pantalones.
Creo que aún no se ha recuperado.
Pero obedece.
Sin quitarse el velo.
Puede ver la cara de placer del estudiante.
Es buena.
Ha mejorado bastante –¡Qué culo más blandito!
¿De verdad se puede por ahí?– pregunta uno, indeciso.
–No hay problema.
Está limpio– le aseguro.
Aunque no tiene tiempo de probarlo.
Otro se adelanta y le baja el tanga.
Está excitado.
Su pene erecto penetra su vagina inmediatamente.
Suerte que ya estaba mojada de antes.
–¡Oh!
¡Por el qi!
¡Qué estrecha!– se muestra sorprendido.
–¡Aah!
¡Qué bien las chupas!
¡Aaahh!– se corre uno en su boca.
¿Ya está?
¿Cuánto ha durado?
¿40 segundos?
No me extraña que a veces Ning se queje.
–¡Aparta, quiero probar!– lo empuja otro, excitado, sin pantalones.
Ella abre la boca.
Quizás instintivamente.
Dejándose llevar por los que ha aprendido con nosotros.
Por la excitación.
Puedo ver cómo mueve sus caderas incluso cuando el que la estaba follando se ha detenido, tras correrse.
Tampoco ha durado mucho.
–El siguiente.
Zorra, limpia tu coño– le ordeno mientras ella chupa al segundo.
–Ese culo… ¿Cómo se pone esto?
¿Con los dedos?
¡No puedo esperar más!
El dedo se desliza bien… A ver algo más grande… ¡Aaaah!
¡Esto sí que es estrecho!– el siguiente la penetra analmente.
No es que ese algo sea mucho más grande.
Uno tras otro, la penetran mientras ella está de pie.
Inclinada, chupándole el pene a otro.
Hasta que todos se han corrido en su vagina, culo o boca.
Entonces, es ella la que va a por el siguiente.
–¡Qué zorra!
¡Sí, chupa!
¡Así!– se sorprende uno de los estudiantes.
Ella lo hace.
Hasta que se le pone erecto.
Lo monta.
Excitada.
–¡Oh!
¡Así!
¡Muévete!
¡Muy bien!
¡Aah!
¡Así!– se excita también el estudiante.
Aguanta un poco más que la primera vez.
No mucho más.
Y ella va a por el siguiente.
Cuando uno se acerca por detrás, ella se inclina para ofrecerle el culo.
Y se la chupa a un tercero que también se ha recuperado para una segunda ronda.
La hemos enseñado bien.
Tengo la sensación de que es incapaz de razonar.
Que está cegada por la estimulación del afrodisíaco.
Y por lo que le hemos hecho pasar.
Y puede que frustrada.
No se ha corrido ni una vez.
Quizás estremecido.
Pero está claro que quiere más.
Consigue que todos tenga una segunda ronda.
E incluso algunos una tercera.
–Esta tía es alucinante.
Me ha dejado seco– reconoce uno, cansado.
–Una verdadera perra.
No puedo más… Vale lo que hemos pagado– se rinde otro.
–Deja de chupar.
No ves que ya no se levanta…– pide un tercero, frustrado.
–Límpiate y vámonos.
Hemos terminado– le ordeno –.
A no ser que alguno quiera más.
Todos niegan con la cabeza.
Ella sí parece querer más, pero obedece.
Se limpia con qi.
Ya lo domina perfectamente.
Le hago ponerse la capa.
Totalmente desnuda por debajo.
–Quiero más… Fóllame…– me suplica antes de salir.
–Vuelve a la cabaña y empieza a masturbarte– le ordeno.
Salimos.
Ella cubierta solo por la capa.
Su ropa la tengo yo.
Incluso sus zapatos.
Cuando se da cuenta, ya me he ido.
Volverá descalza.
————— Cuando entro en su cabaña, está desnuda.
Masturbándose desesperada sobre la cama.
La capa por el suelo.
Nos mira a expectante.
Hambrienta.
A mí, a mi doble y a tres de las chicas.
Disfrazadas.
–Mírala.
Es realmente una zorra pervertida– la acusa Song.
–Ábrete de piernas.
Suplícalo.
Reconoce lo puta que eres– le exige Shi.
–¡Soy una puta!
¡Quiero sexo!
¡Folladme, Amos!
¡Por favor!
¡Soy vuestra puta!
¡Haré lo que sea!– suplica.
–¿Y por qué quieres que lo hagamos?
¿Tan degenerada eres?
¿No lo has hecho suficiente?– pregunta Liang.
Normalmente, es dulce, pero no con ella.
–¡No ha sido suficiente!
¡Quiero más!
¡Mi cuerpo quiere más!
¡Sí, soy una degenerada!
¡Necesito que me follen!
¡Ahora lo entiendo!
¡Lo necesito!– grita fuera de sí.
¿Quizás nos hemos pasado con ella?
¿La hemos roto?
Está totalmente fuera de sí.
Con sus piernas abiertas.
Cogiéndoselas con las manos.
Moviendo sus caderas insinuante.
Suplicando que la follen.
–Mírala.
Al fin reconoce lo que es.
Un agujero para follar.
Nada más– la desprecia Song.
–¡Eso soy!
¡Una agujero!
¡Por favor!
¡Metédmela, Amos!
¡¡¡AAAAAAAAAAHHHH!!!
Así que la acabamos follando un rato.
Se la dejo a Rong y Ning.
Mientras Song la azota un poco.
Y a mí me la chupa.
Cuando acabamos, está despatarrada sobre la cama.
Con fluidos por todo el cuerpo.
Con la boca entreabierta.
Jadeando.
Su rostro distorsionado de placer.
La hemos corrompido totalmente.
No sé muy bien qué pensará mañana cuando se levante.
Cuando el efecto del afrodisíaco haya pasado.
Pero no importa.
Aunque quiera negárselo a sí misma, no podrá olvidarlo.
La humillación de ser follada por los que había humillado.
De haberse excitado por ello.
Incluso de haber querido más.
Por no hablar de que lo tenemos grabado.
Y de que podemos repetirlo cuantas veces haga falta.
Hasta conseguir que sea totalmente depravada.
Que sea adicta al sexo.
Que haga cualquier cosa por ello.
Por no hablar de que le hemos ido inculcando que su hermana tiene la culpa.
Que tiene que pagar.
Aunque es pronto para ello.
Mejor esperar a subir de etapa.
O a que esté suficientemente cerca.
La dejamos allí.
Medio inconsciente.
Babeando.
Incapaz de moverse.
Sin imaginarse de que esto es parte de nuestra venganza.
Los preparativos.
Para llevarla a una total desesperación.
Junto a su hermana.
Aunque aún llevará tiempo.
Primero, han de servir su propósito.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com