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Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 300

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Capítulo 300: Negocios (I)

–No vendemos ese tipo de artículos, no es nuestro negocio– se muestra tajante Guo Xua.

No es por vergüenza. Simplemente, sería un problema para su tienda vender algo que no está en su línea. Además, parece que hay algún tipo de acuerdo no oficial entre las diferentes líneas de negocio y familias para no hacerse la competencia. Al menos, entre algunas familias y algunos negocios.

Lo dice tumbada de lado en la cama. Desnuda. Su cuerpo sudado. Sus pechos llenos de leche apoyados en mi brazo. Medio recuperada después de un sexo algo salvaje.

–¿Es el que pones en el culo?– pregunta Lin Tao.

–Sí. ¿Por qué? ¿Quieres que te lo ponga?~ le insinúa mi otro yo.

–Ah… Bueno… Déjame descansar un rato primero– pide, no negándolo. La segunda ronda es anal para ella.

–¿Alguna sugerencia?– le pregunto a Guo Xua.

–Solo hay una tienda oficial que venda productos para sexo, la Casa de los sueños. Siempre podrías llegar a un acuerdo con mercaderes itinerantes, pero es más problemático. La tienda que te digo es de la familia Zhao. No sé si has ido alguna vez– me medio pregunta.

–No, lo tengo pendiente. Quizás pueda encontrar algo interesante para mis mamás. ¡Au!– me quejo cuando me pellizca.

He exagerado. No ha sido tan fuerte. Y es cierto que lo tengo pendiente. Lin Tian me habló de ella. Antes no tenía ni idea de su existencia. Tan solo de algunos vendedores que ofrecen algunos de esos productos. Y la tienda de ropa en la zona intermedia, que vende lencería.

He pasado antes por delante, pero no tenía tiempo. No parece una tienda de productos sexuales. De hecho, no parece ni una tienda. Aunque se ve que por dentro es más interesante. Pero por fuera, han de mantener el ‘decoro’. Cuando todo el mundo debe de saber que está allí.

Ahora que lo piensa. ¿Familia Zhao? Me resulta familiar.

–¿Zhao Zhijie es de esa familia Zhao?– pregunto.

–¿Oh? ¿La conoces?– me pregunta suspicaz.

¿Hay celos en su voz? No creo, sin duda me lo he imaginado. Así como que sus dedos no están preparados para pellizcarme, ¿verdad? Al fin y al cabo, sabe que tengo otras amantes. Además de ellas dos y Hong.

–Coincidimos en el Gran Hall. Habían traído unas rocas de esas que pueden tener gemas dentro, y yo elegí una valiosa. Ella me la compró a buen precio, y me dio su tarjeta– le resumo, obviando todos los detalles.

–¿Oh? ¿Tienes su tarjeta? Entonces es fácil, ves a verla. Si no se encarga directamente, puede hacer de intermediaria. ¡Pero no te dejes seducir fácilmente!– me medio amenaza.

–Entonces, ¿me puedo dejar seducir un poco difícil?– bromeo.

–Tonto… No es mala chica, pero es un tanto promiscua… Bueno, eso da igual ahora. Si no quieres tener que preocuparte de la producción o la venta, lo mejor que puedes hacer es venderle la fórmula. Es dura negociando, pero es honesta– me sugiere.

–Y promiscua~ añado sensualmente. –¡Espera! ¡Ja, ja! ¡Era broma!

Me ataca con la almohada varias veces. Poniéndose sobre mí. Al final, me ha hecho prometer que no intentaría nada. Con sus dedos a punto de pellizcarme otra vez. Me ha costado un poco tranquilizarla. La verdad es que no estoy interesado en meterme en otras relaciones sin un motivo. Por no hablar de que Zhao Zhijie me vio con Yan Xiulan.

Como sea, Guo Xua ha aprovechado su posición encima para montarme. Para ‘drenarme’. Muy seria al principio. Muy erótica al final. Totalmente entregada.

Lin Tao, por su parte, ha sido perforada analmente. De lado. Dejándome hacer lo que quisiera con ella. Así que la he hecho disfrutar de lo lindo, en parte como recompensa. Al fin y al cabo, no solo le parece bien que seduzca a Zhao Zhijie, sino a cualquier otra. Le parece normal que su marido tenga muchas amantes. Buena chica. La he enseñado bien.

A Hong he tenido que sobornarla para que no dijera nada a las demás. Se lo contará igualmente, pero sobornarla resulta delicioso. Por mucho que no tenga efecto más allá de sus gemidos de placer.

En cuanto a mis hijos, Ming’er y Jun’er están preciosos. Ya abren los ojos. Jun’er tiene los de su madre, así como su pelo morado. Dicen que tiene mi nariz, aunque la verdad, no sabría qué decir.

Lin Dao dice que Ming’er tiene mis ojos y mi pelo. Bueno, el color de los ojos es azulado, pero dicen que cambian. En cuando al pelo, Lin Tao lo tiene negro como yo. Así que no sé de quién lo ha heredado. Hong dice que tiene nariz de su madre. Me confunden con las narices. Tan pequeños, ¿puede apreciarse?

Ellos siguen durmiendo mucho. Solo los he visto despiertos un ratito, comiendo. La verdad es que resulta extraño que sean tan adorables.

—————

A media mañana del día siguiente, vuelvo a ir a la ciudad. Después de copiar unas cuantas hojas. Y de nuestros ‘ejercicios matutinos’.

Algunas de las chicas querían venir también. Pero al final, han decidido que en otro momento. La tienda no se va a mover. Así que iré yo solo por esta vez. El objetivo es echar un vistazo, ver cómo es. Y ver si es viable venderles el lubricante.

Por fuera, es una puerta de madera que se puede abrir empujando. Es discreta, sin llamar la atención. Luego, hay una segunda puerta. Y, tras ella, apareces en una sala iluminada y muy colorida. Si no estuviera sobre aviso, me habría sorprendido.

La mayoría llevan velos o máscaras. No quieren ser reconocidos. O, si lo son, así pueden ignorarse mutuamente.

Lin Tian ha venido algunas veces, arrastrado por su novia. A él le da un poco de vergüenza. Conociéndolo y viendo lo que hay por aquí, no me extraña.

A mi derecha, hay varios consoladores de diferentes materiales, colores y tamaños. Los letreros indican que algunos vibran. ¿Serán las runas?

Al otro lado, hay unos agujeros que se supone son vaginas artificiales. También los hay con runas.

Más allá se pueden ver anillos y otros objetos que no sé muy bien para qué sirven. Muchos de ellos vibran. ¿Y esas bolas atadas en una cuerda?

Hay todo tipo de lencería y disfraces. ¿Eso es un uniforme de la secta? Oh, se transparenta. Hay varios, de muchas tallas. Debe de ser popular.

¿Muñecas de tamaño real? ¿Y ese precio? Vale más que una esclava… Hay otras más pequeñas también. Pone que si les das una grabación o pintura, te las hacen del aspecto que quieras. Por ese precio, ya podrían caminar por sí solas y hablar. No lo hacen, ¿verdad? No, no lo parece.

¿Oh? Esto es interesante. Podría… No había venido a comprar, pero les quedará bien a mis mascotas.

Ah, aquí está. Esto es lo que había venido a ver. Tienen lubricante. Y lo venden más caro de lo que esperaba. Dicen que huele mal. Aunque aquí no puedo verlo. Los frascos están cerrados herméticamente. Compraré uno pequeño para comparar.

También tienen pinturas eróticas. Y grabaciones en cristales de memoria. ¿Hay uno que pone Guo Hai? ¿Y a ese precio? Tendré que hablar con las chicas. La próxima vez, lo vendemos aquí. Aunque no sé con quién deberíamos negociar. Se lo dejaré a ellas. Que hagan lo que quieran.

Me voy tras comprar los accesorios. Quizás, otro día debería investigar con más calma. Aunque me da un poco de miedo traer a las chicas. A saber qué ideas sacan.

—————

Entro al restaurante más lujoso de la ciudad. Según Guo Xua, es aquí donde Zhao Zhijie tiene su oficina. En uno de los pisos superiores.

–Ahora mismo, no estamos abiertos. ¿Desea hacer una reserva?– me recibe el encargado.

–Quería ver a Zhao Zhijie– reporto.

–¿Tiene cita?

¿Necesito cita? Eso no lo esperaba. Pensaba que sería suficiente con venir a visitarla. Como mucho, esperaba que me preguntaran por qué he venido.

–No, no la tengo– confieso.

–En ese caso, por favor, declare el motivo de su visita. Se lo pasaremos a su secretaria, y le haremos saber cuándo puede concertar una visita– me exige.

Su tono es seco. Como si no se fiara de mí. ¿Quizás hubiera sido mejor si hubiera venido vestido con mis ropas de estudiante?

–No me dijo que fuera a ser tan complicado cuando me dio su tarjeta…– me quejo para mí.

¿Quizás debería preguntarle a Guo Xua? Aunque ella no dijo que fuera a ser complicado.

–¿¡Tiene una tarjeta de lady Zhijie!? ¿Puedo verla?– me pregunta entre incómodo e incrédulo.

–Claro– la saco del Almacén y se la enseño.

Parece sorprendido al verla. Me mira ahora con un poco más de respeto. Veo que hace señales un sirviente para que se acerque. Es un chico de unos doce años.

–¿Qué nombre debo anunciar?– me pregunta el encargado.

¿Anunciar? ¿Ya no hay que pedir cita? Tendría que haber entrado con la tarjeta en la mano.

–Kong.

Me da la sensación de que quiere preguntar mi apellido. Pero no tengo. De todas formas, no lo hace. Quizás estoy equivocado. O quizás no quiere ser indiscreto.

–Informa a lady Zhijie de que ha venido a verla alguien llamado Kong con una tarjeta bronce– ordena al sirviente.

Este asiente. Sale corriendo hacia una puerta. Me parece oír sus pasos subiendo.

–Espere un momento, por favor. Si está libre, le atenderá enseguida. ¿Quiere tomar algo mientras espera? La cocina no está abierta, pero tenemos algunos aperitivos y bebidas– me ofrece.

Es ahora bastante más amable. Pero prefiero esperar sin tomar nada. Vaya, ya ha sacado algo. Supongo que no me queda más remedio que aceptar.

–Gracias.

No está mal. Crujientes. Un poco salados. Con un vino suave. O algo así. Parece bueno. No soy experto. No he tomado muchas veces. Solo unas pocas desde que soy estudiante. Como esclavo, el vino era un lujo que no estaba a mi alcance.

El sirviente no tarda en volver. Respirando pesadamente. Creo que ha venido corriendo. Algo le dice al encargado, que se acerca a mí.

–Lady Zhijie le atenderá ahora. El sirviente le acompañará– anuncia.

–Gracias– me despido de él.

Sigo al sirviente hasta la misma puerta en la que ha desaparecido antes. Como suponía, hay unas escaleras.

–¿Cómo te llamas?– le pregunto al sirviente, ahora que estamos solos.

–Li Jie, señor– responde muy respetuosamente. Quizás algo temeroso.

Aún me resulta extraño ser tratado así. No hace tanto, yo era un esclavo. Mi rango era más bajo que el de un sirviente. Ahora, un sirviente me tiene que tratar con mucho cuidado. No vaya a ser que me enfade y la tome con él.

–Tranquilo, no muerdo. ¿Qué tal es el trabajo por aquí?– me intereso.

Los sirvientes tienen mucha información valiosa. Aunque no creo que pueda ganarme su confianza en el tiempo que subimos la escalera.

–Duro, como en todas partes. ¡Pero la comida es increíble! ¡Aunque sean las sobras, son mejores que en ningún otro sitio!– asegura.

Su expresión me hace sonreír. Sacando la lengua y relamiéndose los labios. Parece que se esté imaginando comiendo.

Sin duda, es muy bueno para él. Lo más probable es que sea de una familia humilde. Que trabaje como sirviente, y le dé todo lo que gana a sus padres. La comida, en cambio, es para él.

–Oh, me estás dando envidia. ¡Ja, ja!– bromeo.

–La comida aquí es cara, pero muy buena. Si el señor no ha venido nunca, le recomiendo probarla– me asegura, queriendo parecer profesional.

–Nunca he tenido la oportunidad. Lo tendré en cuenta. ¿Alguna recomendación?– continúo la conversación. Parece cómodo hablando de comida.

–¡Los huevos de Shuuvia con guarnición de Alma! Solo los he probado una vez, ¡pero estaban increíbles! Los vinos no me dejan tomarlos, así que solo sé lo que dicen. Los más caros son los más buenos. Aunque algunos de los sirvientes aseguran que hay que elegir el que va bien con cada comida. Puedes preguntarles. Y los postres… ¡Todos son increíbles!– exclama con entusiasmo. Sin duda, hablar de comida es bueno para romper el hielo.

–¿Qué tal los jefes? ¿Te tratan bien?– me intereso.

–El encargado es un poco estirado… No nos deja pasar ni una…– se queja –Pero Lady Zhijie siempre nos trata bien. A veces, incluso deja sobras para nosotros. ¡Y es muy guapa!

Sí, es guapa. Aunque tengo presente el aviso de Guo Xua. Al menos, sé que no es una déspota. Los he sufrido y odiado.

No tenemos más tiempo. Llegamos al cuarto piso en el que nos espera una mujer que no reconozco. Puedo percibir que su cultivación está en Alma, diría que cuatro o cinco. Debe de ser su secretaria, guardaespaldas, o ambas.

–Jie’r, puedes dejarnos. Usted debe de ser el señor Kong. ¿Puede mostrarme la tarjeta?– me pide.

Li Jie hace una reverencia y se va a toda prisa. Diría que le tiene un poco de miedo.

–Sí, soy yo– confirmo, volviendo a mostrar la tarjeta, mientras ella me mira de arriba a abajo inquisitivamente.

–Bien, pase por aquí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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