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Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 301

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Capítulo 301: Negocios (II)

–Bien, pase por aquí.

Me abre una puerta que lleva a una espaciosa habitación. Ella entra conmigo. Tengo la sensación de que me está vigilando.

Sentada frente a una lujosa mesa está Zhao Zhijie, igual que la recuerdo. Tiene el mismo pelo negro, que cae tras su espalda. Sus ojos marrón oscuro, que miran fijamente, estudiándome. Su vestido ajustado marca sus prominentes pechos. Su sonrisa es amable, reconfortante, quizás queriéndome hacer bajar la guardia.

–¡Kong! ¡Realmente eres tú! No solo has venido a verme, sino que los has hecho más pronto de lo que esperaba. Acércate, prueba este té. Es un poco amargo, pero te deja un regusto muy agradable. ¿Qué te trae por aquí? ¿Tienes más cristales para venderme?– me saluda con familiaridad.

No es que seamos tan familiares. Al fin y al cabo, solo nos hemos visto una vez antes. Pero supongo que es algo que los mercaderes saben hacer. Conseguir que te sientas cómodo.

¿Le había dicho entonces mi nombre? No lo recuerdo. Aunque lo he hecho antes. ¿Ha reconocido la tarjeta o ha sido al verme?

–Hola, lady Zhijie. No he venido por los cristales, sino por otro negocio que podría interesarte. ¿La Casa de los sueños es tuya?– me quiero asegurar.

Es el nombre que le dan a la tienda de juguetes sexuales. Supongo que un nombre menos explícito es conveniente.

–No exactamente, pero puedo representarlos. ¡Y no me llames lady Zhijie! Zhijie’r es mucho mejor– me pide, guiñándome un ojo –. Dime, ¿de qué se trata?

De reojo puedo ver que la secretaria hace una mueca de resignación y desaprobación, además de chasquear la lengua. ¿Quizás no es tan normal que ella sea tan cercana? ¿O hay algo más que se me escapa? Bueno, no es mi problema, espero.

Saco un pequeño frasco con lubricante y lo dejo sobre de la mesa. Ella lo mira con interés. Puedo ver que su secretaria también lo mira fijamente, un tanto más tensa. ¿Quizás teme que pueda ser algo peligroso?

–¿Qué es?– pregunta Zhao Zhijie después de inspeccionarlo, sin abrirlo.

Lo ha cogido y movido. El comportamiento del contenido transparente revela que es un líquido viscoso. Que no se mueve con facilidad. Aunque poco más puede averiguar con solo mirarlo.

–Es un lubricante, para sexo. El coste de los ingredientes es una cuarta parte del que vendéis vosotros, al precio que yo puedo comprarlos. El proceso de producción no es muy exigente, puede hacerlo un aprendiz de alquimista. Y el olor es suave, a hierbas. Me han dicho que el olor es uno de los problemas del vuestro. Además, se limpia fácilmente, es suficiente con agua– le explico.

De hecho, antes he abierto el que he comprado. No es que el olor sea muy fuerte, pero no es agradable. Además, es un poco pegajoso. Se lo he dejado a Wan’er por si quiere estudiarlo.

–Oh… Interesante. ¿Puedo abrirlo?– pide.

–Claro. Puedes quedarte la muestra– le aseguro. Ella me sonríe seductora

–¡Yo lo…!– quiere coger el frasco su secretaria.

Pero Zhao Zhijie se adelanta. Abre el frasco mientras siento una mirada penetrante en la espalda. Como amenazándome, si algo le pasa a su jefa. Quién ha inclinado el frasco y se ha puesto una gota en sus dedos.

Los aprieta. Los restriega varias veces. Mirándolos fijamente. Quizás, comprobando que realmente se deslicen. Los acerca a su nariz y los huele. Se limpia con un poco de agua y un pañuelo.

–Huelen bien. El resto tendríamos que comprobarlo~ dice insinuante –. ¿Cuál es tu propuesta? ¿Suministrarlo?

–No. Mi propuesta es vender la fórmula. Podemos acordar un pago único o un porcentaje de las ventas– propongo.

–¿Oh? ¿Venderla? No es lo más habitual. ¿Cuál es el motivo?– pregunta, suspicaz.

Supongo que no es normal para ella. Suministrarlo es mejor negocio a largo plazo. Pero yo no estoy interesado en ello. Solo quiero librarme de un problema y ganar dinero.

Probablemente, lo mejor es decirle la verdad. O podría sospechar que planeo algo. Quizás, alguna estafa. Suspiro.

–Le di un poco a un amigo que lo quería… para su novia. Ellos se lo contaron a otros amigos, y también vinieron a pedírmelo. No es que sea un problema, y ganar dinero siempre está bien, pero todo indica que irá a más. Y eso es algo que no puedo manejar. Ni la producción ni los inconvenientes de tratar con los clientes si son demasiados. Me es mucho más conveniente vendérselo a una profesional. Además, vosotros tenéis los medios de venderlo a más gente y sacar más, incluso exportarlo. Todos ganamos, y yo me ahorro los problemas– confieso.

Ella me mira fijamente. Parpadea un par de veces. Hasta que al final se pone a reír. Y soy yo quien se la queda mirando, confuso.

–Perdona, perdona, ja, ja. Estoy tan acostumbrada a tratar con otros mercaderes y proveedores, que a veces se me olvida que no todos lo somos. Que otros tenéis otras prioridades que no sea ganar dinero. A veces, nos perdemos en nosotros mismos. Bien, el negocio es prometedor, pero tenemos que verificar el producto. ¿Qué puedes decirme de los ingredientes sin darme la fórmula? ¿Cómo de fácil es obtenerlos?– se interesa.

Saco una lista y se la doy. No me importa exponerlos. El proceso es sencillo una vez se sabe. Pero no nada fácil de averiguar, incluso con los ingredientes. Bai Wan me lo ha asegurado. El método requiere algunas sutilezas que incluso a ella le sorprendió. Y que son imprescindibles.

–Es la lista de ingredientes. El método y las cantidades exactas te las daré si llegamos a un acuerdo– le entrego el papel que había preparado.

Ella parece un tanto sorprendida. Supongo que no lo esperaba. Aunque no por eso deja de leerla con atención. Asiente un par de veces.

–Son ingredientes asequibles. Se pueden obtener en cantidades. ¿Qué te parece si vienes en una semana? Es lo que necesito para que lo prueben y llegar a un acuerdo con mi hermano, que es quien lo lleva– me propone.

–Me parece bien, en una semana nos vemos. ¿A alguna hora en particular?

–¿Qué tal por la noche y…? ¡Era broma! ¡Era broma! ¡Meng’er, no te pongas así! Cof, cof… Quería decir, por la mañana mejor, pero puede ser por la tarde. Si quieres estar seguro de que no tienes que esperar, ¿qué tal si reservamos a esta misma hora? Así mi carceler… ¡Ejem! Mi secretaria podrá reservar una cita– sugiere ella.

Estoy un tanto confuso por su interacción. ¿Es su amante? ¿Su guardián? Su relación es un tanto extraña. Sobre todo, porque se supone que Zhao Zhijie es la jefa. Bueno, no es de mi incumbencia. Y ya me va bien a esta hora.

–De acuerdo. En una semana, a esta hora entonces– acepto.

–¡Perfecto! Me aseguraré de sacarle a ese tacaño… digo, a mi querido hermano un buen acuerdo. Ha sido un placer volver a verte– se despide.

Lo hace levantándose. Dándome la mano. Es suave. Se ha inclinado ligeramente, lo que me da una buena visión de su prominente y sensual escote. Que me apresuro a ignorar, apartando la mirada. He notado un qi circulando amenazadoramente detrás de mí.

Su secretaria me acompaña fuera. Me temo que vaya a reprenderme o amenazarme, pero solo me da otra tarjeta.

–Enséñala cuando vengas la próxima vez. Así te enviarán directamente aquí, sin demoras– me explica.

Me da una leve reverencia y se despide. Justo cuando llega Li Jie para escoltarme. Sé el camino, pero supongo que no quieren a nadie deambulando por el edificio.

La secretaría entra de nuevo en la habitación. Cierra la puerta tras de sí.

–¡Meng’er, he dicho que era broma! ¡No se lo digas…!– se oye la voz de Zhao Zhijie. Parece asustada

De repente se hace el silencio. ¿Se ha callado? ¿Han aislado el sonido? Parece más lo último.

–¿Has visto a lady Zhijie? Es guapa, verdad, y amable. En cambio, Lady Meng da un poco de miedo– inicia él la conversación. Parece que se ha abierto un poco conmigo. Y mira con aprensión hacia la puerta.

–Sí, es muy amable, y atractiva. ¿Lady Meng no es solo su secretaria?– le pregunto. Es algo que me tiene confundido.

–Bueno… Sí y no. Es su hermana mayor, que hace de secretaria desde hace medio año. Hay rumores que dicen que está para vigilar a su hermana, pero solo son rumores. ¿Qué necesidad hay de ello? No te creas las historias sobre lady Zhijie y sus relaciones. Son solo envidia contra nuestro ángel– me avisa, muy seguro de sí mismo.

Aunque yo no estoy tan seguro. Gua Xua la calificó de promiscua. Y si actitud no indica lo contrario. Si la tal lady Meng es su hermana mayor, todo tendría sentido. Incluso, en cierto modo, sería gracioso.

De todas formas, no es asunto mío. Y no quiero estar en el punto de mira de lady Meng.

Como sea, todo ha ido bien. Espero que la semana que viene me presenten una oferta decente. ¿Me daría para comprar a Ai? ¿Y a las demás? No lo sé. Aunque probablemente tendría que convertir oro a puntos, con lo que se perdería mucho.

No es momento de pensar en ello. Por ahora, habrá que esperar. Ya tendremos tiempo de planear en el futuro.

Tengo un rato libre hasta llevar a Hong a su cita. Así que me voy a nuestra casa en la ciudad. Así puedo contarles todo a las chicas. Y disfrutar de su compañía por un rato.

Ahora las estoy avisando mientras llego a un callejón donde cambiar de ropa. Todas precauciones son pocas. Estar en la ciudad es peligroso para mí. Por mucho que difícilmente se atreverán a intentar algo en público.

—————

Vigilo a lo lejos mientras Hong se acerca a una mansión. Es evidente que la familia de Sheng Xin, la embarazada, es rica. Aunque no tanto como la de Guo Xua. La residencia Guo no consta solo de la mansión principal, sino de varias más pequeñas y un terreno enorme. Por no hablar de sus múltiples negocios.

Como han acordado, simula tener una cultivación en Génesis, en siete. De esa forma, no llamará tanto la atención. Una comadrona en Alma tendría demasiada notoriedad, y no la queremos.

De todas formas, lo que más me preocupa no es ella. Son las chicas. Cinco de ellas ha ido a la Casa de los sueños. Xu Jing en especial estaba muy animada. A Yu la han medio arrastrado. Tenía curiosidad. Pero también estaba un poco avergonzada. Hong quería ir también. Otro día tendrá que ser.

En fin. No vale la pena preocuparse. No hay nada que pueda hacer al respecto. Y sé que, si compran algo, no me dejarán verlo.

Tienen dos formas de conseguirlo. Una, dejarlo en donde yo he prometido no mirar. La otra, dejarlo dentro de un anillo de carga. No puedo ver su contenido sin apropiarme de ellos.

Me quedo sentado en la terraza de un restaurante. Con mi supuesta mujer y mi hija. Shun y Wei. A la espera que traigan la comida.

Wei está especialmente curiosa. No la dejamos salir normalmente, más allá de mi cabaña. Esto es nuevo para ella. Toda la gente desconocida caminando o sentada. Las mesas. La camarera que nos sirve unas bebidas mientras se hace la comida. Y que se muestra muy cariñosa con Wei. Incluso le trae un palo de caramelo.

Normal. Es una niña encantadora. Y más cuando quiere hablar y no consigue siempre completar las frases. Más difícil aún con el caramelo en la boca. Está muy concentrada lamiéndolo.

Puedo escuchar varias risitas. Parece que una niña pequeña es bastante popular. En especial, entre los de mayor edad. Un par se han acercado. Diciendo que hacemos muy buena pareja. Shun se ha sonrojado un poco. Aunque también está sonriendo mucho. Está disfrutando de su papel de esposa. Mientras esperamos que Hong salga.

Lo hace casi una hora y media después. Con Wei durmiendo sobre su madre. Y nosotros habiendo pedido tal cantidad de comida que la camarera nos mira un tanto extrañada. Aunque solo un poco. No es lo más habitual, pero tampoco es tan raro tener un anillo de carga, y guardarlo para más tarde o para otros.

En mi caso, es para las chicas. Que han vuelto hace un rato de la Casa de los sueños. Sonriendo. Sé que han comprado algo. Sus sonrisas a lo lejos me indican que no me lo van a contar así como así.

Todas ellas se han ido a la casa de la ciudad. Y Hong después de que la viéramos. Allí, las recogeré.

Shun y yo pagamos y nos levantamos. Ella cogida de mi brazo. Y habiéndome dado un dulce beso. Comportándose como la mujer que se supone que es. En realidad, lo es. Aunque compartiéndome con unas pocas más.

Con el otro, brazo llevo a Wei de la mano. Se ha despertado, y quería estar en el suelo, no en brazos. Va mirando a todos lados a medida que caminamos. Y no es hasta que estamos solos que las envío a las dos dentro de la Residencia.

Es gracioso ver a la niña extrañada por el cambio de escenario. Aunque pronto se distrae y se pone a perseguir a Terror. Mientras yo llego a la casa, donde me reúno con las demás.

No obtengo mucha información. Solo la confirmación de que algo han comprado. Y muecas amenazadoras, traviesas, provocadoras. Evidentemente, no me van a contar nada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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