Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 305

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Cultivación prohibida (+18)
  4. Capítulo 305 - Capítulo 305: Novias
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 305: Novias

Por la noche, paso a visitar a Di Tao. A follarla analmente. Mientras su vagina permanece virgen. Realmente, resulta irónico oírla gemir. Pedir más. Tomarla una y otra vez. Y que siga teniendo su himen intacto. Lleno de Yin.

Lo que me preocupa es que está cada vez más ansiosa. Más presionada. Por el prometido que le es infiel. Bueno, ella también lo es. Pero él empezó.

Sigo sin saber cómo ayudarla. Aparte de darle placer de vez en cuando. De ayudarle a combatir el estrés orgasmo tras orgasmo.

Luego, visitamos a Chun Hua. Una asesina que no merece ninguna compasión. Está totalmente entregada. Carente de cualquier tipo de resistencia. Su mentalidad totalmente rota. Nada queda de la arrogante princesita, más allá de su fachada. De lo que aparenta ser ante sus amigos y seguidores.

Cuando no la ven, ejerce de prostituta. O suplica correrse. O pide perdón para no recibir más castigo. Podemos decir que la primera parte de nuestro plan ha sido un éxito.

Ni siquiera se revela ante el dolor. Ni los abusos con algunos de los nuevos juguetes que las chicas han comprado en la tienda de objetos sexuales. Como un consolador de un diámetro exagerado. Es sorprendente que quepa. O un gancho para colgarla por el culo. ¿Debería comprárselo a Fen Huan?

Al final, le dan dos vibradores para que los lleve mañana todo el día. En su ano y su vagina. Hay el peligro de que la descubran. No está en nuestros planes, pero sería interesante.

La dejamos sobre la cama. Cubierta de fluidos por todo el cuerpo. Por dentro y por fuera. Mi semen. Su sudor. Su saliva. Sus fluidos vaginales.

—————

Al día siguiente, por la tarde, voy de nuevo a encargarme de la librería. Me tocaba ayer, pero a la que le tocaba hoy me pidió cambiar. Fue una suerte. Así pude ir ayer con Yan Xiulan a comer pasteles. Y a comerla a ella. Aunque solo un poco.

Podría parecer frustrante que avancemos tan lentamente. Pero la verdad, disfruto de cada momento con ella. Aunque espero que algún día pueda hacerla totalmente mía. Llevármela. No perderla jamás.

Zhou Yong me está esperando fuera. Entro con ella. Y se quita la ropa nada más entrar. Toma la iniciativa de hacerme una felación. De montarme. De frente, vaginalmente. De espaldas, analmente. Aunque tengo que ser yo quien se mueve al final. Está exhausta.

Dice que lo hace para que le deje estar. Y para seguir probando las técnicas con Yang. Pero sus apasionados gemidos parecen desmentirlo. De hecho, he notado que se ha formado un vínculo con ella, aún débil. Casi podría llevármela. Si no fuera porque su cultivación es mayor que la mía, claro.

La dejo descansando. Leyendo manuales y practicando. Mientras algunas de las chicas piden también manuales. Como Xu Jing, que ha pedido un libro de iniciación de runas. Estaba antes en su taller. Con el signo de que me prohíbe espiarla. ¿Qué estará tramando? Tengo curiosidad. Pero prometí respetar sus deseos.

Lia Qin sigue estudiando formaciones. Pero le iría bien tener un maestro. Hay muchas cosas que no se explican en los manuales. Y muchos manuales que no están en la librería. Además de que no es fácil saber cuáles son los adecuados hasta que ha invertido un buen tiempo en ello.

Hemos estado hablando su situación. Aunque la conocen en la ciudad, no así en la secta. Si es discreta, no deberían reconocerla. Las chicas han estado probando algunas opciones. Preferiría no tener que cambiarle la cara. Me gusta como es. Pero un nuevo peinado y maquillaje la cambian bastante.

El plan es que entre en la secta. Lo más sencillo y discreto sería que se apuntara a los exámenes de entrada. Que son en un par de meses. Se puede entrar fuera de ellos. Si destacas, tienes una buena cultivación para tu edad o alguien te avala.

También podríamos hacerlo con Xu Jing, quizás con Hong o Shun. Pero ninguna de ellas está interesada.

En cuanto a las gemelas, no se limitan a pedir manuales. Quieren algo más. Las chicas exigieron su turno aquí. Como no puedo entrenar, es el mejor lugar para compartir nuestro tiempo. O eso dijeron.

Yo creo que era una excusa. Pero me está bien que así sea. Si puedo estar con ellas. O devorarlas. O ambas cosas.

Apoyadas en mí, llenas de mí, se quedan leyendo un manual de una técnica dual. Una que deberían llevar a cabo entre las dos. Pidiéndome mi opinión en algunos momentos. Mis manos en sus cinturas. Los tres aislados en una formación. Mientras Zhou Yong está en otra. Y mi otro yo se encarga de recibir visitas.

—————

Al día siguiente, recibo la visita de mis adorables pervertidas. ¿Qué querrán?

–¡No es justo! ¡Ella es tu novia y nosotras no!– se queja Bei Liu, inflando sus mejillas.

–¿Por qué no podemos serlo nosotras también?– protesta Bi Lang.

¿Están celosas? ¿O quizás inseguras? A pesar de que les aseguré de que eran mías y no las iba a dejar ir…

Me acerco a Bei Liu. La cojo de ambas manos. La miro. Antes de que pueda reaccionar la atraigo a mí. Sin dejar de mirarla fijamente.

Noto la calidez de su cuerpo contra el mío. El latido de su corazón que se acelera. Le sonrío.

–Bei Liu, mi preciosidad de pelo morado y sonrisa cautivadora, ¿quieres ser mi novia?– le pregunto, sin dejar de mirarla.

–¡Sí!– ella responde sin dudar, emocionada.

Nos besamos. Durante quizás un minuto. Nuestras lenguas entrelazadas. Mis manos en sus nalgas. Apretándolas.

Cuando nos separamos, puedo ver que está un tanto sonrojada. Me sonríe mientras la dejo ir poco a poco. Para mí, que tenga el título de novia no cambia nada. Para ella, parece ser importante.

Me giró hacia Bi Lang. Que me está esperando nerviosa. ¿Anhelante?

Me acerco a ella. La atraigo hacia mí. Ella se muerde el labio mientras me mira. A la vez que sus manos rodean mi cuello con suavidad.

–Bei Liu, mi preciosidad de pelo verde y ojos insondables, ¿quieres ser mi novia?– le pregunto, sonriéndole.

–¡Sí, quiero!– ella responde sin dudar.

Es ella la que toma la iniciativa de besarme. Lo estaba esperando. Deseándolo. Sus labios y lengua se mueven con gran pasión. Sin quererme dejar ir.

Su sonrisa es tan hermosa cuando nos separamos que no puedo dejar de mirarla. Mientras siento un cuerpo apretarse en mi espalda. Y unas manos abrazar mi cintura. Mientras sus dientes me muerden la oreja, sugerentes. Y sus labios me hablan sensualmente.

–Ya tenemos lo que queríamos. Ahora te dejamos tranquilo– parece despedirse.

Pero sé que no es lo que quiere. Ni tampoco los ojos verdes que mi miran suplicantes.

–¿Oh? ¿Os creéis que el ser mis novias es gratis? Sabéis, viene con responsabilidades– las medio amenazo.

–¿Qué clase de responsabilidades?~ Bei Liu quiere parecer atemorizada. No lo consigue en lo más mínimo.

–Unas que no necesitan mucha ropa~ le respondo sugerente.

Es una hora después cuando las dejo descansar. Agotadas sobre la cama. Llenas de mí. Cubiertas de besos. Y chupetones. Que han amenazado con dejar a la vista. Y se han ganado más. Bueno, yo también. Rencorosas.

Las dejo durmiendo. Tengo una cita en la ciudad. En realidad, yo no. La tiene Guo Hai.

—————

Mi exhibicionista está muy nerviosa. Vestida recatadamente. Frente a la puerta de la casa de su familia materna. Con un velo para que no la reconozcan fuera.

Veo desde la distancia como se cierra la puerta tras ella. Suspiro. Debería estar bien.

No hay un lugar donde esperar. Y se notaría mucho si me quedo de pie. Así que hemos quedado que volverá a nuestra casa en la ciudad. A veces, me preocupo demasiado, Las chicas siempre dicen que soy sobreprotector. Pero me da miedo perderlas. Incluso a mi exhibicionista.

Así que me quedo practicando con ellas. Hemos acondicionado el comedor para ello. Es la habitación más grande. El espacio es limitado, pero suficiente para intercambio de golpes. Aunque no para correr. Y esquivar más bien poco. No tenemos espacio para tanto.

Hay casas que tienen un gimnasio para ello. Pero tampoco podemos quejarnos. Al fin y al cabo, esta fue un “regalo” del ex de Mei.

Es al cabo de unas horas de entrenamiento, juegos y nada de sexo, para mi pesar, que llaman a la puerta. Ma Lang va a abrir, y entra Guo Hai. A la que lleva a la sala de entrenamiento. Aunque ya no lo parece. Hemos sacados sofás y una mesa. Y estamos probando algunos pasteles de fresa.

–Siéntate. Come y cuenta– le exige Song.

Guo Hai obedece. Aún le tiene un poco de miedo. Aunque las chicas ya hace tiempo que la han perdonado. Y a menudo hablan con ella. Como cuando ayudó con maquillaje a las gemelas no hace mucho.

En cierta manera, es una más. Aunque su relación conmigo es algo diferente. Ella también lo quiere así. Me suplicó que no cambiara.

En una situación similar están Bang Rui y Mei. Las dos quieren ser mis mascotas. Aunque Bang Rui entrena a menudo con las chicas, en especial las gemelas y Bronceada.

Mei, por su parte, no le gusta demasiado entrenar o pelear. Ayuda en el huerto. O a Lia Qin. O a Xu Jing. O a Ma Lang. De alguna forma, se lleva bien con las tres. Un poco como su ayudante. Y juguete, a veces. Como cuando tuve sexo con las cuatro. Fue excitante.

En cuanto a Bronceada, también la han perdonado. Entrena a menudo con las chicas. Aunque sigo abusando de ella. Curiosamente, me lo pidió Hong, su ahijada no se atrevía a hacerlo. Así que, a menudo, abuso de ella. A veces, lo hacemos más dulcemente. Otras, la follo junto a Hong.

A Ning, por su parte, las chicas la han dado por imposible. No la odian, solo que es difícil que se concentre en algo que no sea sexo. Ser la ayudante de Wan’er es una de las pocas cosas que hace bien. Aunque sea una mala influencia.

Así que están todas en la mesa excepto Rong. No ha querido someterse ni adaptarse. Así que ni yo ni las demás la tratamos más que como a una esclava.

–Me han pegado bastante bronca. Un poco por los vídeos, pero sobre todo por haber desaparecido. Estaban muy preocupados por mí– confiesa entre lágrimas.

–¿Oh? ¿Entonces, lo de los vídeos les parece bien?– pregunta Bronceada, curiosa. Son bastante cercanas.

–Bueno, se han quejado durante cinco minutos. Pero ni mi abuela ni mis tías parecían muy enfadadas. Una de mis tías incluso tenía curiosidad. Je, je. Ha recibido una buena regañina de todas la demás– sonríe Hai’er.

Sus ojos están un poco humedecidos. Parece feliz.

–Oh, eso es inesperado. Creía que estarían más enfadadas– levanta una ceja Hong.

–Bueno, se ve que el abuelo lo estaba. Algo de que sus amigos habían visto el vídeo… Por eso, no le han dicho que venía– menciona en voz un tanto baja.

Diría que se está mojando de pensarlo. De hecho, estuvo muy excitada cuando le dije que su vídeo estaba en la tienda de juguetes sexuales.

–Pues has tenido suerte entonces. Te has escapado de una bronca más dura– se muestra sorprendida Yi.

–Bueno, no tanto…– reconoce amargamente-

–¿Oh? ¿Qué ha pasado?– se interesa Yu.

–Cuando se enteraron de por qué empezó todo… De que quise robaros… Bueno… Se han enfadado mucho conmigo. Diciendo que la familia Guo me había corrompido… Aunque se han calmado cuando les he asegurado de que no haría nunca más algo así. Y que ahora soy feliz– explica.

Al principio parecía un tanto deprimida y cabizbaja. Pero al final, sonreía ampliamente. Puedo ver que las chicas sonríen al escucharla.

–Sí, claro que lo es. Ahora que puede dar rienda suelta a sus perversiones…– la acusa Rui con una sonrisa burlona.

–Mira quien habla…– se defiende esta.

–La culpa es de Kong, que nos ha corrompido a todas– me acusa de repente Hong.

¡Yo no había dicho nada! ¿Por qué tiene que meterme en esto? ¿Y por qué todas asientes? ¿Mei y Rui también? ¡Lo van a pagar!

Algunas no pueden resistir más y estallan en carcajadas. Y todos nos acabamos contagiando. No sé si yo las he corrompido a ellas o ellas a mí. Pero no hay duda de que las quiero.

Acabamos de comer mientras Hai’er nos cuenta que han intentado sonsacarle información sobre mí. Pero que no ha dicho nada. Bueno, quizás ha expuesto indirectamente que le encanta el sexo conmigo.

También le han hecho prometer que vaya a verlas de vez en cuando. No puedo negárselo. Aunque sí se ha negado ella a prometer que no habría más vídeos.

No sé muy bien qué pensarán de ella o de mí. Pero, a pesar de ello, está claro que la quieren. Quizás no ha tenido suerte con su familia paterna, pero sí con la materna. Me caen bien. Aunque me abstendré de la sugerencia de que me presente a la tía que estaba interesada en sus fetiches. Al menos, por ahora.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo