Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 308

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Cultivación prohibida (+18)
  4. Capítulo 308 - Capítulo 308: Posturas
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 308: Posturas

–¡¡¡Aaaaaaahh!!! ¡Kooong!~ Lia Qin grita mi nombre apasionadamente cuando se corre.

Por fin ha llegado al reino del Alma. Eso quiere decir que puede abarcar más nodos en las formaciones. Sea lo que sean. Bueno, me lo ha explicado un par de veces. Pero no acabo de entenderlo. Solo que son puntos intermedios importantes en estas.

Estaba entusiasmada. No sé si por poder ir más allá, por estar a par con las demás o por estar preparada para el examen de admisión a la secta. Queda menos de un mes para ello.

Xu Jing está al lado. Exhausta. También la he ayudado a llegar a la siguiente etapa. La 6 de Génesis. Se quejaba de que estaba por detrás de las demás. Aunque sabe que solo está a unos meses de atraparlas.

No sé si realmente se sentía un poco deprimida o ha sido una excusa. Para que ahogara sus penas con placer. Sin duda, ha obtenido lo que quería.

–Kong… Malo… Mira como me has dejado…– murmura.

Está sobre la cama. Bocabajo. Su cuerpo temblando ligeramente. Incapaz de moverse. Un líquido blanco se desliza entre sus piernas. Otra sábana para limpiar.

Por suerte, a Ma Lang no le importa limpiarlas. Incluso ha aprendido una técnica para ello. En cierta forma, es similar a la que usamos para limpiarnos nosotros. Pero más profunda. El qi tiene que arrastrar la suciedad desde el interior de la tela. No solo la existente sobre la piel.

Además, de alguna forma, las sábanas no solo quedan limpias. También se suavizan. Incluso dicen que se refuerzan. No estoy seguro de esto último. Pero la suavidad es innegable. Nunca hubiera imaginado que pudieran ser tan sedosas. Las ásperas sábanas de esclavo son un recuerdo lejano.

Mi otro yo está al lado de nuestra carpintera. Sonriendo mientras acaricia su pelo. La besa en la nuca. La abraza.

Yo me dejo caer sobre Qin’er. Le aparto el flequillo de la frente, sonriéndole. Ella me devuelve la sonrisa. Con timidez. Aún jadeando. Y aun así, es evidente que está genuinamente feliz.

Tras recuperar su respiración, alarga los brazos. Envuelve mi cuello con ellos y me atrae hacia ella. Muy suavemente. Como temiendo ser demasiado brusca.

Yo me dejo llevar. Besando por un momento sus labios. Separándome para mirarla. Para ver el adorable sonrojo de sus mejillas. La indecisión entre soltarme y taparse su rostro, o no dejarme ir.

No le doy tiempo a decidirse. La vuelvo a besar. Dulcemente. Está demasiado cansada para más. He sido más intenso con ella. Llevándola a los límites que su nueva cultivación es capaz de soportar. De hecho, es lo mismo. Aún no se ha adaptado.

Me quedo con ellas hasta que se duermen. Y un poco más. Hasta que no tengo más remedio que devolverlas. El día acaba de empezar.

—————

Song ha hecho muchos progresos con su versión de Estocada Plana. Un manual similar para lanza que obtuvimos en la biblioteca le ayudó a disipar sus dudas. Aunque era de menor nivel, junto al manual de mi maestro y horas de prácticas, ha conseguido una técnica bastante peligrosa. La llama Punzada Song. No estoy muy seguro de si en broma o en serio.

Yo también he mejorado en Estocada Plana. Las prácticas con Song y las comparaciones han ayudado. Además de su insistencia en hacerme practicarla.

También voy mejorando mi control sobre Niebla Letal. Sobre todo, en áreas pequeñas como mi cabaña. Aunque también la he practicado en espacios más abiertos. Hay una parte de la zona de entrenamiento para practicar ese tipo de técnicas.

En mi reino, puedo reservar dos horas al mes. Que fueron cuatro con la ayuda de Fen Huan, que no las necesitaba. Junto a Pen, Bei Liu y Bi Lang, las cuatro me ayudaron a entrenarla. Las tres últimas simplemente estaban quietas o se movían. La primera aprovechó para practicar su combate en esas condiciones.

Al final de las cuatro horas, había avanzado un poco. Aunque no tanto como quisiera. Al aumentar el espacio, se hace más difícil de controlar. Además de que mi qi es limitado sin poder recuperarlo con sexo. Así que tenía que limitar el tiempo en la que la extendía. Sí podía enviar leves ataques concentrándome en un punto e ignorando el resto.

Claro que eso tiene un problema. Más tarde, se vengaron de mis “pellizcos”. La excusa de que era para entrenar no sirvió. Solo Fen Huan no dijo nada. Excepto quejarse por lo bajo de que no fueran más fuertes.

Me acabaron perdonando tras unas horas de sexo. El pago acordado por ayudarme a entrenar. Bueno, la verdad es que no recuerdo haber acordado nada. Pero si ellas lo dicen, ¿quién soy yo para llevarles la contraria? Son demasiado deliciosas como para perder la oportunidad.

Ahora mismo, estoy practicando otra vez Niebla Letal. En mi cabaña. Probando mis ataques contra Ning.

Mi objetivo es un control más sutil. Intentar estimular sus pezones. Penetrarla con qi. No es fácil. Pero no parece que le moleste ser sujeta de pruebas si no hay dolor. Incluso si no consigo mi propósito. Su segunda actividad favorita, después del sexo, es no hacer nada.

La verdad es que es culpa suya de que esté practicando así. Después de follarla para recuperar qi, iba a devolverla y seguir con mi entrenamiento. Cuando se le ha ocurrido una idea ridícula.

–¿Esa Niebla, puedes usarla para follarme?– me ha preguntado con expectación.

A pesar de lo absurdo, me ha parecido una idea divertida de probar. Así que he estado intentando dar respuesta a la pregunta. La respuesta es no, y quizás sí.

El primer problema es mi falta de maestría sobre la técnica. Puedo sentir que podría hacer mucho más. Pero no tanto como ella sugería. Y allí es donde radica el segundo problema. Necesitaría solidificar el qi, lo que me resulta imposible.

¿Cómo solventar ese problema? La verdad es que no tengo ni idea. Quizás haya alguna técnica que pueda ayudar, pero me temo que no he visto ninguna. Al menos, no con mi cultivación

Sin embargo, sí que he oído que algo así es factible a medida que avanzas en la cultivación. Eso es debido a que el qi es cada vez más denso. En Cuerpo, debería ser posible. Antes… Quién sabe…

Pero, en cierta forma, es un desafío interesante. Al menos, he podido hacerle algo parecido a un cosquilleo. Aunque difícil de controlar.

Alguien llama, así que me veo obligado a enviarla a la Residencia. Muy a su pesar. La he enviado junto a Rui. Se le ha acabado el descanso. Sus mejillas infladas son adorables. Su cuerpo, una alegoría a la lujuria. Voy hacia la puerta.

–Hola Tian, ¿qué te trae hoy por aquí?– recibo a mi “discípulo”.

–Eeh… Hola, Kong. Bueno, verás…– se muestra avergonzado, mirando alrededor.

Se me escapa una risita mientras él enrojece.

–Pasa. Siéntate. Tengo un poco de té, ¿te apetece?– le ofrezco.

–¿Té? Ah… Sí, gracias– acepta, sorprendido.

No me pregunta cómo tengo té. Ni cómo está caliente. Debe imaginar que lo he hecho yo hace no mucho. O alguna de mis chicas que hayan estado antes por aquí. En realidad, lo ha hecho Ma Lang. Y se conservaba caliente en el Almacén.

–Cuéntame– le animo a decir lo que sea que le haya traído aquí.

–Bueno… Verás… Yue’er está interesada en probar otras… posiciones… Y, bueno… Quizás tú podrías… Seguro que sabes…– se muestra indeciso.

–Oh, claro. ¿Cuáles usáis?– le pregunto inocentemente.

O eso quiero parecer. Es realmente entretenido verlo sonrojarse. Tartamudear nervioso. No atreviéndose a confesar. No sabiendo si debe.

Al final, me apiado de él. Saco un libro con ilustraciones. Lo compraron las chicas en la Casa de los sueños. De hecho, teníamos otros. Pero este es más completo. A excepción de uno que había en la Residencia. Pero ese prefiero no enseñarlo.

Me da un poco de miedo que su cara acabe ardiendo. Está realmente avergonzado a medida que le enseño los dibujos y los explico.

–¿Hay tantas variantes de hacerlo de cara…?– se sorprende.

–¿Es… Eso se puede hacer?– se preocupa ante una posición un tanto complicada.

Ning quiso probarla. Nos costó varios intentos. Tiene su morbo, pero no vale la pena el esfuerzo.

–Tan expuesto…– se refiere a una donde ella tiene totalmente el control. Él tiene las piernas dobladas hacia delante. Ella le coge de los tobillos. Sentada sobre la parte posterior de los muslos. Forzando a su pene a doblarse hacia abajo.

–Soy demasiado bajo para esta…

–Está le encantará…

–¡Imposible!

–¿De verdad?

–Me rompería la espalda si la intento…

Sus reacciones a algunas de las posiciones son realmente divertidas. Al final, le dejo el cuaderno. Con la promesa de que lo devuelva. Que compre uno si quiere. Había varios ejemplares en la tienda.

Lo guarda enseguida en su anillo de carga. No sé si teme que cambie de idea, que alguien lo vea, o simplemente le da vergüenza que esté visible.

Solo se calma cuando le hago algunas preguntas sobre bestias. Liang tenía dudas sobre algunos alimentos. Unos que podían usarse, pero no juntos.

Al parecer, pueden reaccionar entre ellos antes de digerirse. Y el resultado puede ser entre indigesto a incluso venenoso. Aunque solo en casos muy raros. Con alimentos un tanto exóticos que no están a nuestro alcance.

Lo más sorprendente es que algunos alimentos se digieren muy poco a poco. Así que, si la bestia los come, hay otros que no puede comer durante horas, días, meses e incluso años. Bueno, ese último caso es un tanto extremo. De hecho, él solo lo ha leído como mitos. Incluso el de días es poco habitual. El de meses, excepcional.

También hay recomendaciones de no encariñarse mucho con las bestias amaestradas si se quiere llevar a cabo cierto tipo de adiestramientos. Es demasiado tarde en nuestro caso. Ese tipo de adiestramientos ya no son factibles.

Quizás, lo más extraordinario es que se les pueden enseñar algunas técnicas a las bestias. Hay mención en los libros, pero ninguna explicación.

–Es una especialidad apasionante, pero no sé mucho de ella. Solo cuando llegue al reino del cuerpo y haga un contrato con una bestia tengo permitido aprender. En la familia, son muy estrictos con esto– se lamenta.

Es una pena. Sería interesante intentar enseñarles alguna técnica a Rayitas o Terror.

–Lástima. La verdad es que tengo curiosidad de qué clase de técnicas pueden aprender. Me imagino a un caballo empuñando una espada– bromeo.

–¡Ja, ja, ja! ¡Sería gracioso! La verdad es que he visto algunas bestias con algún tipo de técnica para reforzar su físico. Pero no tengo ni idea cuál. O si son compatible con las nuestras. Mamá es muy rácana con esto– se queja

Me pregunto de dónde podríamos sacar ese tipo de información. La secta no tiene una sección de ese tipo. Aunque no sé si habrá manuales. Si le han puesto la condición de que llegue a Cuerpo, estarán en el piso superior. Al que no tengo acceso por ahora.

Estoy seguro de que Liang también querrá saberlo. Por desgracia, no tenemos forma de averiguarlo por ahora.

Se despide más calmado que cuando ha entrado. O que cuando le estaba enseñando las ilustraciones. Al final, he decidido no avergonzarlo más. Estaba tentado de explicarle diferentes formas de atar a su novia. Y de ciertos artilugios muy interesantes. Aprendidas con Fen Huan. Pero mejor lo dejo para otro día.

—————

–¡¡AAAAAAAAHHH!! ¡Asiií! ¡¡¡¡AAAAAAAAAAAHHH!!!!~ gime Di Tao de placer, temblando.

No estamos teniendo sexo. Por ahora. Estaba un tanto deprimida. Y tensa. Así que le estoy haciendo un masaje.

He empezado por sus hombros. Con qi. Incidiendo en algunos puntos concretos. Hasta que he logrado que los relajara. Luego, he seguido por todo el cuerpo. Con más qi. Aunque con más intención de completar el masaje que de darle placer. Hasta que ella me ha pedido más.

Así que he usado el aceite que acentúa la sensibilidad del cuerpo. Y he empezado a estimularla sexualmente. Incluyendo su vagina, su ano, su clítoris.

Se ha corrido tres veces. Y podrían ser más. Pero yo estoy al límite también. Ya hace un buen rato que tengo una erección. Estoy deseando follarla.

–Es hora de que yo también disfrute– le susurro al oído, mientras lubrico su ano.

–Kong… Hazlo…~ susurra con pasión.

Está en la cama bocabajo. Le hago levantar su culo. Ponerse de rodillas. Abrir las piernas. Me acerco a ella mientras acaricio sus nalgas. Ella se muerde el labio. Sus manos cogen las sábanas con fuerza. Expectante.

–¡¡¡AAAAAAAAAAAHHHH!!!– gime y se estremece cuando la penetro.

¿Quizás no debería haber usado tanto qi? Está muy sensible. Culpa del aceite. Que también ha llegado al interior de su ano.

Se corre tras la tercera vez que entro en ella. Apretándome. Temblando. Mordiendo la almohada. Está realmente excitada.

Espero que deje de temblar antes de continuar. Y voy con más cuidado. Con más suavidad. Para que no se corra tan rápido. Y absorbiendo un poco de su qi

Acaba perdiendo el conocimiento al séptimo. Cuando la lleno por segunda vez. Añadiendo mucho qi. Ha sido demasiado intenso para ella estando tan exhausta.

También intenso para mí. Aunque yo no estaba ni mucho menos tan cansado.

Acaricio su pelo, apartándolo un poco. Mientras su corazón y su respiración se van calmando. Espero que al menos le sirva para estar un poco más relajada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo