Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 309

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Cultivación prohibida (+18)
  4. Capítulo 309 - Capítulo 309: Plan C
Anterior
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 309: Plan C

Voy a buscar a las gemelas donde hemos quedado. Como tantas otras veces. Tenían unos encargos de las chicas en el mercado. He oído algo de unos pasteles de fresa. Y de unos creps. También querían arroz. Vete a saber qué más.

Las veo acercarse a mi posición. Charlando animadamente. Tras haber rechazado con rotundidad a un par de estudiantes que se habían acercado a ellas. Probablemente, para ligar. Diría que se están burlando de ellos. O quejándose de que sean tan pesados. ¿Se acerca otro? Dos veces en un día es tener mala suerte.

Frunzo el ceño. Reconozco al estudiante. Su rostro arrogante. Sus facciones similares a las de su hermano. Al que matamos durante la exploración. Es Jia Xia. Al que han prometido con las gemelas. El último superviviente del grupo que las violó y quiso matarlas.

Me acerco. Estoy preocupado por ellas. Aunque no sé muy bien qué puedo hacer en medio de la secta. ¿Quizás jugar a ser un héroe y protegerlas? Él tiene la misma cultivación que yo. Lo que es una etapa más de la que puedo mostrar.

–Tenemos que hablar– él se interpone en su camino.

Están en una zona relativamente aislada. Al fin y al cabo, iban a desaparecer conmigo. Aunque hay estudiantes a lo lejos. Quiere cogerlas de la muñeca. Pero ellas las apartan, impidiéndoselo.

–¡No hay nada que queramos hablar con una basura como tú!– se niega Yi, casi gritando.

–A mí me gusta tan poco como a vosotras, pero nuestras familias…– quiere aparecer calmado. Aunque su puño apretado indica lo contrario.

–¿¡Tanto como a nosotras!? ¿¡Cómo te atreves!? ¡Capullo hijo de qi corrupto…!– le grita Yu.

Es poco habitual en ella perder los nervios así. Pero claro, ante ellas está el que las violó. Queriendo hablarles como si no hubiera pasado nada. Aunque él también está empezando a perder los nervios. Y yo.

De lejos, algunas caras se han vuelto hacia ellos. Deben de pensar que es alguna escena entre amantes o similar.

–¿¡Creéis que quiero casarme con unas zorras mancilladas!? ¡Si no fuera por mi familia…!– exclama, aunque sin gritar demasiado. Supongo que no quiere armar un escándalo

Se calla de repente a media frase. No se esperaba que dos dagas aparecieran en su cuello. Las dos se han movido rápido, a la vez, sincronizadas. Lo han cogido por sorpresa.

–Tienes suerte de que estemos en la secta. Si no, ya estarías muerto. Pero tranquilo, ya encontraremos la oportunidad– lo amenaza Yi con un tono gélido.

Guardan las dagas y se van hacia mí. Están temblando. De rabia. Creo que les ha costado contenerse. No atravesar su cuello en lugar de tan solo dejarle un pequeño corte. Quizás podría acusarlas por eso. Pero no llegaría a ningún sitio. Al fin y al cabo, se cura con un poco de qi.

Las peleas están prohibidas dentro de la secta. Pero algo así sería descartado como algo sin importancia.

Mientras, él se ha quedado de pie. Sus piernas temblándole. Lo han asustado. A pesar de que la cultivación de las gemelas es menor, un ataque por sorpresa podría haberlo matado. No me extrañaría que se hubiera cagado encima. Parece de los que solo es valiente contra los más débiles.

–Envíanos de vuelta– me pide Yu cuando llegan a mi posición.

Antes de hacerlo, las abrazo. Había vuelto a retroceder. Así que estamos ocultos. Aunque no muy lejos.

Sollozan en mis brazos. De indignación. De la tensión. Furiosas. Indignadas.

–Empecemos el plan C– susurra Yi, amenazante.

Su hermana asiente. Hasta ahora, habían dudado. Pero dado que se han enfrentado a él y lo han amenazado, quizás funcione.

Las envío de vuelta y me voy hacia la cabaña. Cuando llego, las vuelvo a traer. Quiero abrazarlas un rato más. Siento que lo necesitan. Quizás, yo también. Solo con oírlo he tenido que contenerme para no matarlo a golpes.

—————

El plan Cebo, o C, necesita atraer a la víctima al lugar adecuado. Hemos de hacerle creer que él tiene la iniciativa. Qué es imposible fracasar. Después de lo que hizo la última vez, asumimos que intentará algo similar.

Su grupo anterior ha desaparecido. Los ejecutamos a todos. Pero sabemos que tiene unos cuantos amigos a los que podría acudir. Basura como él. Que se apuntarían a violar y matar a dos atractivas gemelas. Por suerte, tenemos a la mayoría identificados.

Así que, el primer paso reside en que las vean salir de la secta hacia el bosque. Por uno de los pasos “secretos”. La verdad es que no son tan secretos. Muchos los conocen. Y la secta hace la vista gorda.

No es hasta el tercer intento que uno de los amigos de Jia Xia las sigue. A distancia. Creyendo que nadie lo ha visto. Pero tenemos todos los ángulos vigilados.

Las ve entrar en un agujero de la muralla. Salir al otro lado del bosque. Y se queda observando como desaparecen en la distancia.

Seguidamente, se va caminando deprisa. Yo le sigo. Recogiendo a las chicas que estaban vigilando. Mientras las gemelas deben de estar volviendo.

No quiero dejarlas solas. Pero soy el único que se puede mover por la secta aparte de ellas. Finalmente, llega a la cabaña de Jia Xia.

No puedo ver más allá. Al cabo de un rato, sale solo. No nos queda más remedio que esperar a ver cómo reaccionan.

Yo vuelvo rápidamente al punto de encuentro y recojo a las gemelas. Es un alivio tenerlas de vuelta. Quizás, me preocupo demasiado. Prácticamente, no había ningún peligro.

—————

Al día siguiente, completo la parte de la cultivación yin-yang perteneciente a los huesos. Es extraño que haya tardado lo mismo que las otras. El volumen de los huesos es bastante grande. Ello es debido a que se hace más superficial. Se especificaba que había que hacerlo poco a poco. Esperar a la siguiente ronda para seguir aumentando su densidad, dureza y flexibilidad. Si no, podría ser demasiado para los músculos.

He empezado con las venas. Resulta un poco abrumador. Hay muchísimas. Solo sentirlas requiere una concentración inmensa. Necesito acumular el yin y luego aplicarlo. Hacerlo a la vez mientras tengo sexo resulta demasiado.

Ayuda poder tener sexo con dos a la vez. Y luego unirme con el doble de yin obtenido. No puedo conservarlo mucho rato, pero es suficiente. Para concentrarlo en las venas de una sección del cuerpo. Poco a poco. Con mucha paciencia. Hasta ahora, nunca había sido tan difícil.

Me lleva un par de horas aplicar el Yin de Mei y Rui, y mi Yang. Un poco menos tiempo necesito para el de Ning y Bronceada. Voy mejorando.

Al final del día, puedo hacerlo en media hora para dos de ellas. Aunque sigue siendo algo lento. No obstante, creo que puedo mejorarlo un poco más.

Ayuda el hecho de poder hacer varias cosas a la vez. De alguna forma, el poder desdoblarme ha afectado a mi cerebro cuando solo soy uno. Así que puedo aplicar la técnica a dos venas a la vez. Controlar dos porciones de yin o yang al mismo tiempo. Aplicar el qi donde toca.

Aunque ahora todo eso ya no importa. Lo que importa es que Hong me ha provocado.

–Has estado abusando de mi ahijada. ¿Acaso crees que puedes hacer lo mismo conmigo?– me ha retado.

Lo ha hecho desnuda. Con las manos en jarra. Mirándome con sus traviesos ojos verdes. Con sus modestos pechos llenos de leche balanceándose sugestivamente. Su pelo rojo, suelto, cayendo sobre su espalda y sus hombros. Se lo ha dejado crecer. Le queda bien.

Me acerco a ella. La cojo de sus nalgas y la atraigo hacia mí de golpe. Nuestros cuerpos pegados. Nuestros rostros separados por muy poco. Nuestros ojos, mirándonos fijamente, desafiándonos.

–Comprobémoslo– le respondo, arrogante.

Mis dedos se hunden en sus nalgas mientras mis labios buscan los suyos. Ella se aparta por un momento. Como resistiéndose. Así que le muerdo sensualmente la oreja.

–¡Mmmmm!– ella ahoga un gemido antes de quejarse –¡Eso es trampa…! ¡Mmmmmmmm!

Aprovecho su protesta para, esta vez sí, reclamar sus labios. Mientras mis manos en sus nalgas la alzan para llevarla a la cama.

La dejo ir, queriendo tirarla sobre el colchón. Como castigo por provocarme. Pero ella se ha agarrado a mi cuello.

–No te va a ser tan fácil~ me vuelve a provocar.

Me arrastra con ella hacia la cama. En cuando su espalda toca las sábanas, cojo sus muñecas. Para liberarme de su agarre. E inmovilizarlas firme a los lados.

–¿Ahora te vas a poner rudo~? ¡¡AAAAaaaahhh!! ¡Espera Kong! ¡Sabes que…! ¡¡AAAAaaaaaAAHHHHH!!

Una descarga de qi cuando succiono su pezón sofoca sus quejas. Le encanta que beba su leche. Que estimule sus pezones. Son realmente sensibles. Me gusta verla reaccionar así.

Sus manos me cogen del cabello en cuanto las dejo ir. Como queriendo apartarme. Pero más bien, impidiéndome irme.

Ella ahoga sus gemidos. Mientras yo bebo su deliciosa leche. Quizás sea el qi la que le dé este sabor exquisito. Reconozco que es adictivo. Las otras tres lactantes se suelen quejar un poco más que Hong. Pero también lo disfrutan.

Ahora que las tengo libres, muevo una de mis manos a su otro pecho. Mulléndolo. Incitándolo. Haciéndolo derramar gotas de leche que caen sinuosas por su pecho.

–¡¡¡AAAAAAAAHHHH!!! ¡Eres injusto! ¡No me muerdas! ¡¡¡AAaaaaahhh!!! ¡¡Más!!~ me pide con pasión.

El mordisco en su pezón ha sido dulce. Luego le he mordido el pecho también. Mi lengua jugueteando alrededor. Mis labios, chupando de vez en cuanto. Extrayendo el delicioso néctar.

Mientras, mi otra mano llega a su destino. Ha ido bajando poco a poco por su costado. Acariciándolo con qi. Haciéndola estremecerse un poco más. Hasta llegar a su pelvis. Que ha rodeado por delante.

Sin detenerme, acaricio la parte superior de su vagina por fuera. Estimulando su clítoris. Con un poco de qi. Se tensa un instante en un pico de placer.

Bajo un poco más. Ella me facilita el paso abriendo las piernas. Mi pulgar busca estimular su clítoris. El anular y el medio buscan la abertura de su vagina.

–¿Ya estás mojada?– le pregunto en tono burlón, alzando un instante la cabeza.

–Y tú estás erecto~ ¡¡Aaaaahh!! ¡Rencoroso!! ¡Calla y trabaja! ¡¡¡AAAAAAAAHHHhh!!!– me exige.

Empuja mi cabeza contra su pecho. Que ataco con una descarga más fuerte de qi. A la vez que he penetrado su vagina con mis dedos. Y estimulado un poco más su clítoris. Lo que la lleva al orgasmo.

Aprovecho su momento de debilidad para incorporarme. Para colocar mis rodillas entre sus piernas. Para mirarla fijamente. Esperando a que se recupere un poco.

–Abusón…~ se queja sensualmente.

Su voz es tentadora. Sus ojos verdes parecen estar pidiendo más. Sus manos buscan mi cintura. Queriéndome atraer hacia ella. Sus piernas se van cerrando en mi espalda.

–¡¡¡AAAAaaahhhhh!!! ¡Sigue! ¡¡Aaaaaah!!

La penetro. Poco a poco pero sin parar. No dejo que me empuje con sus piernas. La miro desafiante. Ella me sonríe arrogante. Diciendo así que ha conseguido lo que quería.

Cuando llego hasta el fondo, reclamo por un largo momento sus labios. Luego me incorporo y muevo mi cintura hacia atrás. Para volverla a mover hacia delante. A un ritmo más bien lento. Pero sin detenerme un instante.

Mis manos la agarran de sus pechos. Estimulándolos. Haciéndolos derramar leche sobre mis dedos. Que de vez en cuando llevo a mis labios para lamerla.

Sus manos están estiradas para llegar a mi cuello. Que de vez en cuando atrae hacia ella para besarme. O es ella la que se incorpora para hacerlo. O para morderme desafiante.

También ha atacado mis pezones una vez. Pellizcándolos. Riéndose de mí. Provocándome de nuevo.

Sus pechos están empapados de leche debido a mis acciones. Que cae lujuriosa e incluso ha llenado su ombligo. Es extrañamente erótico.

Sus gemidos son constantes. Entre algunas provocaciones. En las que caigo conscientemente. Para besarla. Morderla. Penetrarla alguna vez más rápido.

A veces, suelto sus pechos para apartarle el pelo del rostro. Para llevar los dedos a su boca y que los lama. Para acariciar sus brazos con afecto. ¿¡Me ha mordido!? Se ríe.

–¿Tengo que abusar más de ti?– le pregunto entre provocativo y con afecto.

–No, ya estás abusando bien. ¡MMMMMMHHHH!!– me sonríe ella para morderse un labio y ahogar un gemido.

Lo que significa que no quiere que acelere. Que le está bien este ritmo. Dulce. Íntimo. Tomándonos nuestro tiempo. Sus orgasmos llegando poco a poco. Creciendo hasta que su cuerpo estalla de placer. La dejo descansar lo suficiente para poder empezar de nuevo.

No sé si mi otro yo estará todavía con Wan’er. Hong quería estar a solas conmigo. Así que hemos puesto una separación y aislado el sonido. Dejándome disfrutarla poco a poco. Sin distracciones. Solos ella y yo.

Finalmente, también yo llego a mi límite. Llenándola mientras toda ella tiembla. Nuestros corazones palpitando con fuerza. Fundidos en un abrazo. Susurrándonos tiernamente palabras dulces o traviesas. A la vez que me prohíbe soltarla para beber su leche. ¡No iba a hacerlo! ¿O sí?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo