Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

Cultivación prohibida (+18) - Capítulo 310

  1. Inicio
  2. Cultivación prohibida (+18)
  3. Capítulo 310 - Capítulo 310: Aura de sangre
Anterior
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 310: Aura de sangre

Durante los siguientes días, comprobamos que están vigilando la salida que tomaron las gemelas. Podríamos intentar acelerar el plan, pero lo haremos poco a poco. Queremos que ganen confianza. Que crean que tienen el control. Que las gemelas ignoran que las siguen.

Lo que pretendemos es que crean que ellas salen a escondidas una vez por semana. Suponemos que a la tercera o cuarta vez intentarán algo. Quizás a la quinta. Creyendo que conocen sus movimientos.

Se lo pondremos difícil, pero no imposible. Que parezca que toman precauciones. Que están confiadas en sus salidas. Que son vulnerables.

Mientras, seguiremos investigando a Jia Xia y a sus amigos. Queremos toda la información posible. Aunque eso signifique que Pen me mire suspicaz. Seguro que se pregunta para qué quiero esa información. Quizás descubra la existencia de las gemelas. Aunque no debería poder relacionarlas conmigo. En el caso peor, la sobornaré con sexo.

La verdad es que preferiría decírselo todo. Sé que es peligroso. Sé que es un riesgo. Pero me sentiría mejor así. Y no solo a ella.

Ayer, Bei Liu y Bi Lang hicieron valer mi promesa. Me hicieron ir a su cabaña a probarme todas las ropas que habían preparado para mí. E invitaron a todas. A Yan Xiulan creo que no le dijeron toda la verdad hasta que ya no pudo escapar. Ye Bi se lo pasó en grande. Pen y Fen Huan no fueron menos.

Reconozco que, con algunas de las modificaciones, consiguieron trajes realmente elegantes. O a mí me lo parece. Y a ellas, a juzgar por los silbidos.

Otras modificaciones se caracterizaban por la falta de ropa. Para su propio disfrute. Claro que no puedo quejarme. ¿Cuántas veces han posado en ropa interior, que a veces no ocultaba nada?

La verdad es que estoy acostumbrado a estar desnudo frente a ellas. Así que no me sentí demasiado avergonzado. A pesar de sus vítores. Claro que lo mismo no pudo decirse de Yan Xiulan.

Nuestra joyera se puso varias veces rojas. Negándose a mirarme a pesar de la insistencia de sus amigas. Aunque, más de una vez, lo hacía de reojo.

Curiosamente, Ye Bi no tuvo ese problema. Se rio mucho. Aunque nos hizo prometer no decirle una palabra a su presunto prometido. Sobre todo, porque me pondría en problemas.

Quizás, lo más sorprendente de estos días es el trabajo que ha hecho Xu Jing en mi bastón y la lanza de Song. Con ayuda de todos, habíamos conseguido unir el mango que compré con la punta de lanza que encontramos durante la expedición, con el cultivador muerto. Era funcional, pero muy mejorable.

Xu Jing la arregló. No solo el balance es mejor, sino que, de alguna forma, el qi circula más fluido. Lo más sorprendente es que la lanza, de alguna forma, se ha “asentado” en un par de días. No encuentro una palabra mejor para describirlo. Es como si ella misma hubiera acabado de perfeccionarse. Después de que Song la usara.

Ya sospechábamos que era como mi bastón. Que es un arma progresiva. Que evoluciona con ella. Por como se había aparentemente adaptado a ella. Por como circulaba su qi, mientras que a nosotros nos costaba. Aunque, de alguna forma, parecía incompleta. Como si partes de ella fueran incompatibles.

Ahora, según Song, es perfecta. Tendremos que verificar nuestras sospechas cuando ella suba de etapa. Si se demuestra, será una buena noticia para ella.

En cuanto a mi bastón, lo ha pulido y retocado. El qi circula igual de bien. Pero el balance ha mejorado. Aunque me ha costado un poco volver a acostumbrarme, reconozco que es mejor. Más parecido al bastón negro. Antes, se sentían diferentes.

Ahora, estoy yendo a un pabellón un tanto peculiar. Hacía tiempo que tenía curiosidad. Y que creíamos que era una buena idea que fuera. Fen Huan también me lo había aconsejado. Y eso que no causa dolor.

También lo habían recomendado en una de las charlas. Así que aquí estoy. Hoy se supone que había una sesión de entrenamiento.

–Hoy hay aura de sangre, ¿verdad?– pregunto al encargado de la entrada.

Es un sirviente que está en la cuatro de Génesis. Su rostro arrugado le hace aparentar más de sesenta. Lo he visto otras veces. Lleva tiempo en la secta.

–Oh, nuestro famoso ex-esclavo. Es un honor. Así es. Son 10.000 puntos la entrada. Si es la primera vez, se recomienda empezar en el círculo inicial. Aunque, habiendo sido un esclavo, no deberías tener problemas si te saltas los tres primeros. Si has experimentado situaciones de vida o muerte, puedes avanzar un par o tres más. Cuando te acostumbres a la presión, acércate más– me explica.

Es amable y respetuoso. Lo era incluso en el pasado. Cuando yo era un esclavo. Y lo es con los demás esclavos.

De hecho, es uno de los pocos sirvientes a los que los estudiantes también tratan con respeto. Quizás, por el tiempo que lleva en la secta. O porque se le ha visto hablando con más de un maestre. Se cree que algunos lo escuchan, lo que le da mucha influencia a pesar de su bajo estatus.

–Es un honor ser reconocido por el Gran Supervisor– lo halago, llamándole por el sobrenombre por el que se le conoce.

–Jo, Jo. ¿Adulando a este viejo sirviente? ¡No creas que te voy a hacer un descuento! Vamos, vamos, paga y entra– me exige, sonriendo ampliamente.

–Gracias por los consejos. Que tengas un buen día– me despido tras pagar. No es barato. Pero se supone que vale la pena.

–Buena suerte– se despide él.

Apenas he avanzado unos pasos cuando oigo que ha llegado alguien más.

–Entrada a aura de sangre– oigo decir al estudiante.

–15.000. Empieza en la última si es la primera vez. Avanza según veas– responde el sirviente, mucho más formal. Y menos atento.

No es tan amable como conmigo. Ni le da consejos. ¿Quizás es por haber sido un esclavo? Bueno, la verdad es que sé que hay sirvientes y esclavos que me tienen en alta estima. Y que aborrecen a muchos estudiantes, o a todos. Lo que es normal debido al trato que a menudo reciben. ¿Al final me ha hecho descuento?

Al entrar al pabellón, llego a una sala enorme. Hay dibujados en el suelo varios círculos concéntricos que se extienden hasta la entrada. Supongo que son las filas a las que se refería.

Hay unos cuantos estudiantes sentados en el suelo. Muchos en la primera fila. Otros más avanzados. Veo que los más cercanos al centro tienen generalmente una cultivación más alta. Aunque ninguno llega a Cuerpo. Supongo que no es su primera vez aquí.

De hecho, se supone que el encargado del aura está en Cuerpo. Y que hay sesiones parecidas de más alto nivel.

Yo avanzo cinco filas. Por lo que me ha dicho el sirviente, podría saltarme entre cinco y seis. Espero que no haya problemas.

Durante un rato, van llegando más estudiantes. Hasta que se abre una puerta al otro lado. Creo que todos nos giramos a ver quién entra. Una estudiante que aparenta tener veintitantos. Lleva ropas anchas que no dejan entrever el cuerpo que hay debajo. Aunque no es que importe. Lo más llamativo es la presión que ejerce. Mucho más llamativo que la cicatriz en su mejilla. ¿Por qué no se la habrá sacado?

Es evidente que está muy por encima de mí en cultivación. Vamos, por encima de todos. Puede apreciarse en las miradas. De respeto. De envidia. Quizás del deseo de llegar a ese punto.

Ella apenas nos mira una vez. Llega hasta el centro y saca un cojín, sobre el que se sienta. Quizás debería haber hecho lo mismo. Pero, aparte de ella, nadie más ha traído uno.

Sin mediar palabra, un libro aparece en su mano. Sonríe amenazadoramente y alza la cabeza.

–Empezamos.

No alza la voz, pero todos la oímos perfectamente. Apenas un segundo más tarde, noto una presión inmensa. Como si algo peligroso me acechara. Amenazante.

La sensación de peligro es tangible. Siento un escalofrío por todo el cuerpo. El impulso de darme la vuelta y salir corriendo. Pero me contengo. Apretando los dientes. Y no soy el único.

Al menos, cinco han saltado hacia atrás. Asustados. Estaban a mi altura, o poco más adelante o atrás. Parece que se han sobrestimado. Quizás, yo habría reaccionado igual de estar más cerca.

Lo cierto es que la sensación me ha cogido por sorpresa. Despierta un miedo primigenio. Paralizándome por un instante. Aunque no es tan difícil de controlar. Es incluso un poco más débil de lo que sentí en la exploración. Con las hienas queriendo alcanzarme. Con los osos. Los simios. Y peor, aquella ave rapaz.

Así que me levanto y avanzo un paso. Dos. Tres… No. El tercero no soy capaz de darlo. Me tiemblan las piernas. Me quedo unos instantes congelado. Con el pie levantado. Incapaz de moverme. Queriendo huir. Pero logro controlarme. Me siento. Concentrándome en vencer el miedo irracional que intenta tomar posesión de mi cuerpo.

No he sido el único que ha avanzado. Aunque ahora mismo me es imposible preocuparme de los demás. Suficiente tengo con no dejarme llevar por el pánico que provoca su aura. Es realmente terrible. ¿Cómo será de más cerca?

Respiro hondo. Queriendo calmarme. Asimilar la presión sobre mí. La que me indica que esa estudiante es un peligro mortal para mí. Sin duda, lo sería si quisiera matarme. La verdad es que me resulta increíble que pueda emanar tal presencia. Y aterrador. ¿Qué habrá hecho para lograrlo?

Me lleva un rato acostumbrarme a esa aura de agresión. A superar el terror que provoca. A levantarme y avanzar un paso. A sentir una presión aún mayor. Como si aquella ave estuviera mirándome directamente a los ojos. Sin la protección de las rocas que tuve entonces.

Dudo unos instantes. Siento mis piernas temblar de nuevo. Pero creo que puedo avanzar un paso más.

Me siento inmediatamente tras darlo. Cierro los ojos. Antes de que el miedo se vuelva a apoderar de mí. No quiero dar un paso atrás como otros han hecho antes.

Aprieto los dientes. No quiero castañearlos. Me intento concentrar en mi respiración. En calmarla. En que no sea tan apresurada. Cuesta respirar hondo en estas circunstancias. Cuando sientes un miedo tan fuerte. Aunque estoy decidido a superarlo otra vez.

—————

–Se acabó– oigo una voz.

De repente, la presión desaparece. Siento un inmenso alivio. Haciéndome más consciente de cuánto estaba siendo presionado.

Me doy cuenta de que mi cuerpo está empapado de sudor. No soy el único. ¿Oh? Esa estudiante de pelo rosado tiene un cuerpo muy sensual. Sus ropas pegadas a él. Delineando sus curvas.

Se pone de inmediato una capa para cubrirse. Al darse cuenta de que la estaban mirando. Y no era solo yo.

¿Me está mirando a mí esa peliverde? Ha apartado la mirada y se ha sonrojado cuando he mirado hacia ella.

Me quedo sentado un rato más. Respirando. Calmándome. La leve brisa resulta inusualmente reconfortante.

Han pasado cuatro horas desde que hemos empezado. O eso se supone. La verdad es que he perdido completamente la noción del tiempo. No puedo evitar sonreír al ver a Yi desnuda corriendo. Perseguida por su hermana. Que tiene el pelo manchado de barro. También desnuda. Sus modestos pechos rebotando obscenamente.

Abro los ojos. Me levanto. Miro hacia atrás. ¿Tanto he avanzado? Lo hacía cada vez que podía soportar la presión. No quiere decir que no la sintiera. Solo que era capaz de moverme. De alguna forma, he llegado a la mitad,

La verdad es que experimentarlo es diferente a escuchar la explicación. Me ha quedado claro por qué tener un aura de este tipo puede ser tan importante. Tu enemigo está siendo presionado continuamente, quizás haciendo sus movimientos más lentos.

Además, si te pilla por sorpresa, puede inmovilizarte unos instantes. O más. Lo cual puede ser letal. El miedo te deja totalmente congelado. Es una sensación extraña y desagradable. No ser capaz de controlar tu cuerpo. Apenas tu mente. Solo sentir miedo.

No puedo decir que haya sido una experiencia agradable. Pero sí ilustrativa. Y que debería repetir. No quiero ser incapaz de reaccionar si me veo sometido a una presión similar. Podría ser mi fin.

Quiero ver hasta dónde puedo llegar. No sé si mi progreso ha sido bueno, pero lo importante es que sé que puedo mejorar. Que seguiré haciéndolo.

Aunque, por ahora, estoy deseando volver a mi cabaña. Ha sido estresante. Necesito relajarme.

Así que ordeno a Rui que se prepare con Ning. Pienso follarlas hasta que pierdan el conocimiento. Ning se ha puesto a saltar entusiasmada cuando se lo ha dicho. Rui se encoge de hombros. Y empieza a masturbarse. Para estar mojada, Preparada para mí. Ning no tarda mucho en hacer lo mismo.

Cuando salgo, veo que quedan unas cuantas estudiantes femeninas mirando a cualquier sitio menos a mí. ¿Se han girado? ¿Debería ponerme algo? Mi camisa se ha quedado muy pegada a mi cuerpo. Da igual. Me voy. Y varias empiezan a levantarse, cuchicheando…

En cuando llego, me divido en dos y las llamo. No les doy tiempo a decir nada. Las cojo. Las empujo contra la pared mientras las beso y las penetro. A lo que sigue media hora de sexo desenfrenado. Que acaba cuando no pueden más.

Mei y Rong no están haciendo nada importantes. Son las siguientes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo