Cultivo Eterno de Alquimia - Capítulo 721
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Capítulo 721: Aprender cosas nuevas
Era el atardecer cuando Alex salió de la sala de Alquimia. Durante su sesión de Alquimia de 6 horas, consiguió fabricar unas 25 píldoras curativas de alto grado.
Incluso sin proponérselo, ya estaba empezando a alcanzar un 70 % de éxito con las buenas recetas.
«Debería poder hacerlo mejor si consigo controlar mi maldito cuerpo», pensó mientras obligaba al poco yang que se fugaba a regresar a su cuerpo.
Salió y vio a Shurin esperando a un lado del vestíbulo.
—¿Shurin? ¿Por qué sigues aquí? —preguntó Alex.
—Lo estoy esperando, hermano Yu —dijo ella.
—Oh, ¿necesitabas algo? —preguntó Alex.
—No, solo estoy haciendo mi trabajo —dijo ella.
—¿Y esperarme a mí? No es necesario que hagas eso. Te avisaré si necesito algo, pero la mayor parte del tiempo no necesitaré nada —dijo Alex.
—No, mi trabajo es acompañarlo —dijo Shurin—. Ese es el trabajo que su alteza, la princesa, me encomendó.
—Ya veo —dijo Alex. Ahora que lo pensaba, los miembros de las familias reales iban a todas partes con guardias y personal similar. Quizás esto era algo parecido.
Ambos salieron del gremio y emprendieron el camino de regreso al palacio.
—No eres una sirvienta, ¿verdad? —dijo Alex.
—No —dijo Shurin—. ¿Pensó que lo era?
—Bueno, la princesa dijo que me asignaría a alguien, así que supuse que sería una sirvienta —dijo Alex—. Pero luego, esta tarde, oí lo que dijiste sobre que tu madre era una princesa, y pensé que nadie convertiría a una princesa en sirvienta.
Shurin inclinó un poco la cabeza, avergonzada. —Yo… no soy una princesa —dijo.
—¿Eh? ¿No lo eres? Entonces, ¿a qué venía eso de que tu madre sí lo era? —preguntó Alex.
—Mi madre es una princesa, pero yo no lo soy —dijo Shurin.
Alex seguía confundido, así que ella le explicó con más detalle. —Todo aquel que esté a más de dos generaciones de distancia de la rama principal no se considera parte de la Familia Real.
—El abuelo de mi madre fue el hermano del Emperador de aquella época. Por eso, mi abuela y mi madre son consideradas parte de la Familia Real, por lo que son princesas.
—Pero como soy de la tercera generación, no obtengo dicho título —dijo Shurin—. De hecho, si ve a alguien que viste estos colores, puede considerarlo alguien con linaje real, pero no un miembro de la realeza.
—Entonces el chico de esta tarde, él era…
—Su bisabuela fue una princesa durante la misma época que mi bisabuelo —explicó Shurin.
—Ya veo, no me había dado cuenta de que algo así sucedía. Eso significa que, técnicamente, la Familia Real es enorme —dijo Alex.
—Se podría decir que sí —dijo ella.
—Y estas túnicas, ¿para qué son? —preguntó Alex.
—Son las túnicas que visten los discípulos de la Familia Real —dijo Shurin.
—¿La Familia Real tiene una secta? —preguntó Alex.
—No, no la tiene —dijo Shurin—. Bueno, técnicamente es una secta, pero no la llaman así, ya que solo aceptan a miembros con el linaje de la Familia Real que ya no pertenecen a la realeza.
Según Shurin, había al menos mil discípulos distintos en la Familia Real que entrenaban a diario.
El lugar donde entrenaban se encontraba más allá de la enorme montaña que había detrás del palacio.
—Ah, es verdad —dijo Alex mientras sacaba algo de su bolsa—. Ten, he hecho esto para ti.
Shurin tomó lo que Alex le daba y lo miró. —¿Una píldora? —preguntó mientras abría el frasco de píldoras. Dentro había una píldora azulada con un olor vagamente dulce.
—¿Qué es esto? —preguntó ella.
—Es una píldora para ayudarte a entrar con facilidad en los Reinos Verdaderos —dijo Alex—. Solo tómala antes de que vayas a hacer tu avance y entrarás en el Reino Verdadero con toda seguridad.
—¡Vaya! ¿De verdad? He estado pensando en encargar que me hicieran algo así —dijo Shurin—. ¿Cuánto tengo que pagarle?
—¿Pagarme? Es un regalo. No tienes que pagarme nada —dijo Alex.
—¿E-está seguro? No puedo aceptar que me dé algo como esto. La familia pensará que me he aprovechado de estar con usted —dijo Shurin.
—Bueno, si ni siquiera puedes sacar provecho de una oportunidad, ¿qué sentido tiene tener esa oportunidad? —preguntó Alex.
Shurin reflexionó un momento antes de asentir. —Gracias —dijo.
No tardaron mucho en llegar al palacio y Shurin se marchó con las píldoras que Alex había preparado para los demás.
Estaba muy contento con el resultado que obtuvo de esas píldoras, pero cuando pensó en las espantosas heridas que podían curar, le pareció un desperdicio enorme que alguien con heridas leves las tomara.
Deberían reservarse para alguien con heridas más graves. Pero ¿qué más podía hacer? No podía simplemente cortar una píldora en trozos y dárselos a la gente.
Eso arruinaría la píldora.
Necesitaba encontrar otras formas de curar una…
«¡Eso es!», pensó Alex. «Me había olvidado por completo de ellas».
Alex regresó rápidamente a su habitación y cerró las puertas con llave antes de vaciar todo el contenido de una de sus bolsas de almacenamiento sobre la cama.
De las bolsas salieron múltiples viales y talismanes. Alex abrió rápidamente uno de los viales y miró en su interior.
Dentro había pastas medicinales.
«No se habrá estropeado, ¿verdad?», pensó, y se puso a mirar los talismanes que estaban llenos de recetas para las pastas medicinales.
Cuando se dio cuenta de que podía reunir los ingredientes con facilidad, decidió aventurarse en el arte de la fabricación de pastas medicinales.
«Bueno, puede que eso solo tampoco ayude», pensó Alex. Tendría que hacer algo simultáneamente para que fuera más efectivo.
Tras una noche entera de cultivación, a primera hora de la mañana siguiente, Alex fue a buscar a la princesa.
La princesa se encontraba en el jardín con otra princesa a la que Alex veía por primera vez.
—Hermanito Yu, te presento a mi hermana Xianzi —dijo la princesa, presentando a la princesa más joven, pero casi igual de hermosa, que estaba frente a ella.
—Mis respetos, princesa Xianzi —la saludó Alex, y ella le devolvió el saludo.
Tras unas cuantas conversaciones cordiales, Alex se dirigió a la princesa Xumei y le dijo que, por ahora, planeaba dejar de fabricar píldoras en lote y que quería probar a hacer pastas medicinales.
—¿Qué son las pastas medicinales? —preguntó la princesa.
—Oh, son esto —dijo Alex, sacó un vial de su bolsa de almacenamiento y le explicó rápidamente todo lo que sabía sobre ellas hasta el momento.
—No es necesario tomar píldoras caras para curarse, e incluso la persona con menos talento puede fabricarlas, ya que la receta es muy simple —dijo Alex.
La princesa estaba intrigada. —¿Cualquiera puede fabricarlas? —preguntó.
—Sí —dijo Alex.
—¿Puedo fabricarlas yo? —volvió a preguntar.
—Supongo que sí —dijo Alex con expresión confusa—. Pero usted es una princesa. ¿Querría dedicarse a esto?
—Fabrico Venenos todo el tiempo —dijo la princesa—. Esto no es nada en comparación.
—¿Venenos? Ah, es verdad. Por un momento lo había olvidado —dijo Alex al recordar que la Familia Real Wei era conocida por las artes del Veneno.
—Entonces, ¿puedes enseñarme? —preguntó ella.
—Primero tendré que practicar yo mismo, pero no veo por qué no podría enseñarle —dijo él.
—¡Genial! Dile a Shurin lo que necesites. Ella te lo conseguirá —dijo la princesa.
—Gracias —dijo Alex—. Además, quería pedirle otra cosa, princesa.
—¿Qué quieres? No tienes más que pedirlo —dijo la princesa.
—Me preguntaba si habría libros o diarios con conocimientos médicos de algún galeno o doctor —dijo Alex.
—Mmm, debería haber algunos en los archivos reales. Haz que Shurin te lleve esta tarde —dijo la princesa.
—Gracias, princesa —dijo Alex—. Con su permiso, me retiro.
Alex no había avanzado mucho cuando encontró a Shurin esperándolo fuera del jardín. Le dijo lo que necesitaba y, tras llevarlo a los archivos reales, ella se marchó a buscar sus cosas.
Alex entró en la enorme sala del palacio que albergaba los archivos reales. Era una sola sala repleta de libros, pero tenía tantos que probablemente no podría terminar de leerlos ni en cien años.
Ya había unas cuantas personas dentro que le lanzaron una mirada extraña por su falta de escolta o de atuendo real. Aun así, como había conseguido entrar, nadie lo molestó en absoluto y continuaron con su estudio.
Alex comenzó a buscar los libros que quería leer. No tardó mucho en encontrar uno sobre enfermedades y dolencias generales.
Sacó el libro y comenzó a leerlo despacio. La mayor parte de la información del libro era algo que ya había leído antes. Aun así, lo terminó entero por si contenía más información.
Cuando terminó, fue a buscar otro libro y también lo leyó.
Después de unas horas, Alex salió de los archivos con el conocimiento equivalente a unos tres libros en su mente, el cual necesitaba procesar durante un rato.
Cuando salió, Shurin le entregó los ingredientes que necesitaba, y Alex se dirigió al Gremio de Alquimia.
Alex intentó decirle a Shurin que no era necesario que lo siguiera a todas horas, pero ella se mantuvo firme en que debía seguir las órdenes de la princesa.
«Tendré que hablar con la princesa sobre esto», pensó, y tomó nota mental de ello.
Una vez en el Gremio de Alquimia, Alex fabricó unas cuantas píldoras para empezar y luego se puso a hacer más píldoras curativas durante unas horas.
Solo después de eso sacó por fin los ingredientes que había encargado, así como el mortero y la maja que necesitaba.
Era el momento de preparar algunas pastas medicinales.
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