Danmachí: Combinación Exponencial. - Capítulo 13
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13: Estoy en casa.
13: Estoy en casa.
Punto de Vista: Alexander Matar a humanos realmente no es de mi agrado.
Lo hice en mi otra vida tras escapar de casa y tener que sobrevivir en las calles los primeros meses.
No son recuerdos que realmente me agrade tener que revivir, y creo que eso es bueno; en el momento en que disfrute el hacer algo tan morboso como asesinar, será cuando deje de matar por defensa y sea por gusto…
Y si hago eso…
¿podré mirar a Hestia a los ojos?
Es increíble cómo, a pesar de apenas habernos conocido hace menos de 24 horas, ya la considero alguien importante para mí; la primera en mucho, mucho tiempo.
Y me aterra la idea de que ella me odie o le dé miedo saber lo que hice.
Finalmente salgo de la Mazmorra y me acerco a uno de los guardias; tengo entendido que son de la Familia Ganesha o algo así.
Cuando llego a su lado, toco su hombro y este me mira con curiosidad.
—¿Mhmmm?
¿En qué puedo ayudarte, aventurero?
—me pregunta.
Saco varias bolsas de valis, sin contar la mía y algo extra que me dejé para mí.
—Quisiera reportar que eliminé a tres miembros de la Familia Soma que intentaron extorsionarme y, posiblemente, matarme si no les entregaba mis piedras.
Posiblemente le hayan hecho lo mismo a cualquier miembro de Nivel 1 que fuera en solitario.
Por lo que, si pueden devolverle las piedras a sus legítimos dueños, sería un gesto noble para su Familia —digo, y el hombre me mira sorprendido y confundido a partes iguales.
Toma los objetos que le ofrezco con torpeza.
—Cla-claro…
Aunque no sé cómo podríamos hacer eso…
—Dile a tu Dios, o a cualquier Dios que esté dispuesto a colaborar, que confirmen si los que vienen a reclamar las piedras son realmente los legítimos dueños.
O que te describan a los tipos que les robaron: un hombre muy delgado y pálido, uno algo regordete y calvo, y otro musculoso que vestía ropa con tirantes y un hacha a dos manos —digo antes de darme la vuelta e irme simplemente.
—¡Ah, sí, eso servirá!
—dice antes de verme partir—.
¡Gracias por tu colaboración!
¡Nosotros informaremos al Gremio por ti para que castiguen a esa Familia por sus actos!
¡Lo declaro en nombre de mi Dios, Ganesha!
En ese momento juré escuchar un segundo grito de “¡Yo soy Ganesha!” a lo lejos, pero ignorando eso, simplemente regreso al Gremio.
Como no tardé más de una hora, el viaje de ida y vuelta duró más que todo lo demás que pasó en la Mazmorra.
Cuando llego, busco el puesto de Eina, quien al verme llegar me mira de arriba abajo y asiente.
—Bien, veo que tomaste mi consejo de prepararte un poco más antes de ir a la Mazmorra.
Es bueno ver que alguien finalmente escucha mis consejos de vez en cuando.
Posiblemente se refiera a la armadura que creé tras eliminar a esos tres tipos.
Tomé las partes de las armaduras que tenían y las mezclé todas en una armadura que aunque parezca pesada, es bastante ligera; es resistente como el hierro y fácil de mover como el cuero.
En cuanto a las armas, aunque tuve que dejar la lanza del flaco y el hacha del jefe, utilicé su espada para combinarla con la mía, mejorándola un poco más.
Nada muy notorio, ahora es una espada curva mucho más resistente y filosa.
—¿Entonces vienes a intercambiar gemas de monstruos por valis?
—pregunta amablemente mientras me ofrece una especie de balanza.
Saco mi bolsa de pelaje y comienzo a poner todas las gemas en ella; todas menos diez que aparté de antemano, pues planeo usarlas como material para practicar con mi habilidad.
Vi el rostro de Eina quedar sorprendido por la suma de 86 gemas de monstruo.
Y aunque todas son de goblins y algunas de kobolds, no quita que sea una gran cantidad para un aventurero primerizo como yo.
Ella las miró, luego a mí, y finalmente frunció el ceño.
Claramente parece enojada, tal vez por arriesgarme demasiado, pero se guarda sus palabras mientras suspira y se aleja con las piedras.
Poco después regresa con una bolsa con dinero y un papel; en el papel indica cuántas piedras eran de kobolds y cuáles de goblins, con el precio de cada una, dándome un total de 3,440 valis.
Con un asentimiento recibo los valis y los guardo en un bolsillo dentro de la armadura para más seguridad.
Le doy las gracias a Eina y le deseo una buena tarde y noche; con eso terminado, camino hacia la biblioteca.
Cuando entro, me quedo en el umbral…
aún dudoso con todo lo que hice, con las vidas que quité…
Pero…
lo único que hice fue defenderme…
eso…
¿eso estuvo mal?
Cuando mi mente estaba distraída, de repente escuché unos pasos rápidos, el sonido de pies descalzos en la madera de este lugar, y de repente…
—¡Aleeeeeex!
Un misil en forma de Hestia se estrelló contra mi estómago abrazándome.
Me tomó tan por sorpresa que casi me tira al suelo.
Yo lentamente intenté reorientarme y ver a la que casi me lanza al suelo.
Además, tuvo mucha suerte o calculo donde impactar, porque un poco más arriba y estaría con una diosa con la cabeza adolorida por el impacto en la placa aunque flexible, resístete y dura como el hierro.
—¿Hestia?
—pregunte confundido, y esta se acurruca y…
¿me está olfateando?
—¡Alex!
¡Estaba preocupada!
¡Sentí que algo te había pasado y me preocupé mucho!
—¿Sentiste…
algo?
—pregunto confundido, y ella me suelta para mirarme a los ojos.
—Sí, como eres mi Familia yo…
yo me sentí intranquila.
Podía sentir casi como si estuvieras pasando por algo malo.
Y…
y…
Vi a mi Diosa…
la Diosa que derrama lágrimas por mí…
la Diosa que se preocupa tanto por mi bienestar…
Eso me hizo feliz…
me hizo sentir…
sentir que…
yo…
—Yo…
maté a otros aventureros…
—digo esperando el odio, esperando el rechazo…
esperando que su asco la alejara.
No quería mirarla a la cara, no quería…
Sus manos…
con suaves guantes blancos, tomaron mis mejillas, me levantaron la mirada y me hicieron verla.
En sus ojos no hay furia, desprecio, asco ni ningún sentimiento de rechazo hacia mí…
Ella solo…
me mira con preocupación, con una genuina preocupación y cariño.
—¿Fue algo que debiste hacer?
—me pregunta, con una mirada que no me juzga ni planea reprocharme por lo que sea que hice.
—Yo…
sí…
no tenía opción…
o tal vez sí…
pero era la mejor…
la única que encontré en ese momento…
—digo con la mirada caída y triste.
—¿Disfrutaste matarlos o causarles daño de algún tipo?
—vuelve a preguntar, y yo…
sentí miedo.
Miedo de que, en el fondo, tal vez sí me gustara hacerlo…
Pero yo…
—No…
odio tener que matar a otro humano o ser consciente…
Los…
los monstruos solo son marionetas…
creados por…
por esta Mazmorra…
Pero ellos…
eran humanos…
personas…
Yo nunca…
—Entonces está bien…
—me da una sonrisa…
una muy hermosa sonrisa.
Yo no puedo dejar de ver ese rostro divino que me da—.
Bueno…
ahora creo que hay algo que debes decir…
¿Algo que debo decir?
Miro a mi Diosa confundido antes de pensar un poco…
y luego, con una pequeña sonrisa, suelto un suspiro y la miro al rostro.
—Estoy en casa…
mi Diosa.
—Bienvenido, mi Alex — me dice y tras sonreirme me da un abrazo donde esta vez ella se recuesta en mi pecho, y el calor de su cuerpo, el como ella también me necesita, que tambien busca mi cercanía y que yo soy algo más que una fuente de dinero.
Que soy su apoyo y pilar ahora en este mundo…
me hizo sentir con un propósito…
un nuevo propósito en mi vida…
proteger a mi diosa.
[Fin del Capítulo] REFLEXIONES DE LOS CREADORES NecroX_Sombra Hey, NecroX Aqui, y lamento no haver publicado nada aller.
Sinceramente estaba muy cansado y estaga trabajando en una historia en ingles.
Despeus de esta semana la proxima pobilicación diaria de capitulos.
Es decir 4-5 capitulos seguidos sera de esta otra historia que estara en ingles a ver si más gente de otras lenguas se interensan en leerlas.
Por cierto, espero que les guste el capitulo y de antemano digo, tal vez sea un harem, pero sera uno pequeño, como mucho 3 a 4 chicas, como mucho 5.
El prota tiene traumitas, asi que no es el prota que va y dice “Ollo que veo, ollo que relleno.” Para eso vayan a ver mi historia de {Chaos Gacha: Protector de la trama} Que ya tiene a un Darkness bien amaestrada actualmente.
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