Danmachí: Combinación Exponencial. - Capítulo 23
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Capítulo 23: De corazón a corazón
Punto de Vista: Alexander
Mientras estaba recostado en mi cama, mi mente aún divagaba en lo sucedido con Lyra, la gélida mirada de Braxon y la forma en que los miembros de su propia familia me observaban. No había respeto ni admiración en sus ojos… solo envidia y un profundo desprecio. Sumido en esos pensamientos, sentí el familiar movimiento sobre mi colchón; un pequeño peso comenzó a avanzar desde los pies de la cama.
Solté un suspiro resignado. Aun algo borracha, ella parecía incapaz de dormir en otra cama que no fuera la mía. A este punto, estaba considerando seriamente juntar ambos muebles para hacer una sola cama más grande si continuaba con este hábito, aunque sentía que era dar un paso demasiado grande para nuestra situación actual.
Sentí cómo se levantaban las sábanas antes de notar el cálido cuerpo de Hestia apretándose contra el mío. Esta vez, la sensación era diferente. Por puro respeto la había dejado con su ropa habitual, pues no quería cambiarla a su pijama; sentía que hacerlo sería casi como intentar propasarme con ella. De pronto, una pequeña mano se posó en mi rostro.
“Alex… ¿estás despierto?” Su voz sonaba tímida y vulnerable, pero al mismo tiempo cargada con una confianza y seguridad que rara vez escuchaba en ella.
“Sí, mi Diosa, aún estoy despierto”, respondí manteniendo los ojos cerrados, lo que provocó que ella me pinchara la mejilla con más insistencia. Continuó haciéndolo hasta que, tras un suspiro, abrí los ojos lentamente. “¿Qué sucede? ¿Tuviste una pesadilla o…?”
Al abrir los ojos por completo, la vi. En la penumbra de la habitación, iluminada apenas por la tenue luz de una luna menguante, la figura de Hestia reposaba sobre mi pecho. Me miraba con un rostro tímido y un sonrojo que solo hacía más hermoso su perfecto semblante. Me sostenía la mirada fijamente.
“… Hola…”, saludó ella con timidez, esbozando una pequeña sonrisa.
Yo me quedé boquiabierto, haciendo un esfuerzo sobrehumano por no bajar la vista más allá de su cuello, aunque… resultaba una tarea titánica.
“Alex… yo… quería preguntarte algo…”, murmuró con la voz apenas por encima de un susurro.
“C-claro… puedes preguntar lo que quieras”, dije, tragando saliva mientras sentía cómo el calor subía por mi cuello hasta mi rostro.
“Pero… tienes que ser sincero… totalmente sincero…”, advirtió, dedicándome esa mirada que usa cuando intenta ser intimidante, pero que solo logra que se vea más tierna. “Soy una Diosa, así que sabré si estás mintiendo.”
Por un momento logré calmarme, dejando de lado lo inusual de la situación. Tras una respiración profunda, le sonreí con total honestidad, perdiéndome en sus ojos azules, profundos como el mar mismo.
“Lo intentaré… prometo ser lo más honesto posible.”
Ella me estudió en silencio durante un largo tiempo antes de asentir, como si mi respuesta hubiera superado su prueba.
“Bien… yo… ¿cómo me ves? Quiero decir… ¿qué soy para ti?”, preguntó, desviando la mirada con evidente vergüenza.
“Eres alguien sumamente importante para mí. Me diste tu mano cuando ni siquiera sabía que necesitaba ayuda, y lo has seguido haciendo, no solo gestionando la Familia o aligerando mi carga. Te has vuelto… indispensable en mi vida.”
Ella sonrió apenas un instante antes de negar con la cabeza.
“No me refiero a eso…”, dijo, y noté esa chispa de felicidad que siempre la caracteriza. “Me hace feliz que pienses eso de mí con tal sinceridad… pero quiero saber cómo me ves tú a mí… ¿como a una madre? ¿Una hermanita? O… Alex… ¿tú me amas?”
La pregunta me golpeó como un impacto directo. Mi corazón se desbocó, latiendo con una fuerza que retumbaba en mis oídos. ¿Yo… la amo?
Ella era mi ancla. Me había consolado en las noches donde mi mente me arrastraba de vuelta a esa casa oscura, o cuando el pánico me hacía creer que despertaría de nuevo en aquel apartamento miserable tras años de trabajo esclavo, temiendo que todo esto fuera irreal. Verla durmiendo a mi lado, escuchar su voz o simplemente verla sonreír lograba que mi mundo se estabilizara.
“Yo… no lo sé”, admití, viendo cómo una sombra de tristeza cruzaba sus ojos. “No sé qué es realmente el amor. Sé que amaba a mi madre, que la quería mucho y me duele recordarla… pero no sé qué significa amar a alguien de forma romántica.”
“¿No lo sabes?” Ella pareció comprender algo profundo. Tomó mi mano y entrelazó sus dedos con los míos. “¿Cuando hago esto… te sientes igual que cuando tomabas la mano de tu madre?”
Apreté suavemente su mano. Era delicada, pequeña y tersa. Muy cálida. Se sentía extraño en esta posición, pero era innegablemente agradable.
“Es… cálida… pequeña… suave… Se siente bien sostenerla. Es muy diferente.”
En ese instante, ella guio mi mano. Me tensé por un segundo cuando la llevó hacia su pecho, pero en lugar de colocarla sobre un lado, la situó justo en el centro. Allí, pude sentir un palpitar frenético… un ritmo acelerado que parecía buscar la sintonía con el mío.
“Alex… ¿puedes sentirlo? ¿Mi corazón?”
“Yo… puedo… Está latiendo muy rápido… fuerte… como el mío.”
Hestia movió su otra mano hacia mi pecho y sonrió al confirmar mis latidos. De alguna manera mágica, mi pulso comenzó a calmarse bajo su tacto, y pude sentir cómo el de ella también se estabilizaba. Era como si nuestros corazones hubieran decidido latir al unísono.
“Yo te amo… me di cuenta de lo que siento por ti. Es más de lo que jamás imaginé. Te amo… mucho.”
“Yo… yo creo que también te amo”, dije, aunque las palabras se sintieran nuevas en mi boca. Pero si este sentimiento era la definición de amor, entonces no había duda. “¿Estás… estás bien amando a alguien como yo?”, pregunté, y ella me dedicó una sonrisa radiante.
“Es precisamente porque eres tú por quien siento esto. ¿Y tú estás bien conmigo? No soy muy inteligente, soy celosa, caprichosa y torpe. No soy la mejor Diosa… ¿De verdad estás bien con que sea la primera mujer que amas?”
Una oleada de felicidad, una que jamás creí merecer, brotó de mi pecho haciéndome sentir en la cima del mundo.
“Sí… porque para mí, Hestia es perfecta tal y como es.”
Al escucharme, vi un par de lágrimas asomarse en los ojos de Hestia. Antes de que pudiera preguntar con preocupación si estaba bien, ella se inclinó lentamente y me robó el aliento con un beso suave.
Aquel beso… era distinto a todo. No se sentía como una reclamación ni como el cumplimiento de un objetivo. Era honesto, cargado de un deseo puro y una necesidad compartida. Se lo devolví con una urgencia que me sorprendió a mí mismo, como si algo en mi interior hubiera estado esperando este momento durante vidas enteras.
Nos separamos apenas unos centímetros, buscándonos con la mirada. Esta vez, cuando noté que ella dudaba, fui yo quien tomó la iniciativa y selló sus labios con los míos. Fue el primer beso que di por voluntad propia, sin misiones de por medio; solo porque era lo que más deseaba en el universo.
Solo cuando la necesidad de aire se volvió insoportable nos separamos. Hestia soltó una carcajada cristalina, llena de un alivio que parecía nacer desde lo más profundo de su ser. Su risa era hermosa y contagiosa, y terminé riendo con ella en un momento de paz absoluta.
Fue entonces cuando ella pronunció las palabras que hicieron que mi corazón se detuviera.
“Alex… yo… quiero que tomes mi virginidad.”
El miedo me atenazó el pecho al instante. Una imagen se grabó a fuego en mis retinas: mi “yo” del pasado, pequeño, confundido y aterrorizado, bajo la sombra de aquella mujer malvada que me había destrozado.
“Yo… yo no puedo…”, susurré, y vi la decepción teñir los ojos de Hestia. “Yo… no puedo todavía.”
“¿Todavía?”
“Tengo miedo… miedo de aquello en lo que me puedo convertir. Simplemente no puedo hacerlo”, confesé con el corazón en la mano. Ella me observó en silencio, asintió con una dulzura infinita y me depositó un tierno beso en la frente.
“Entiendo… puedo esperar. Esperaré meses o años si es necesario.”
Sentí cómo un peso inmenso se levantaba de mis hombros, una mezcla de alivio y una leve culpa, pero la abracé con todas mis fuerzas.
“No tardaré tanto… o al menos lo intentaré con todas mis fuerzas. Lo prometo. Aún debo acostumbrarme a esto… a la sensación de amar y ser amado.”
Hestia volvió a sonreír, recuperando esa energía vibrante que la definía.
“¡Entonces, hasta ese día, deja que te dé todo el amor que tengo sin restricciones! ¡Desde ahora dormiremos siempre así, juntos!”
“No tengo problema con que durmamos juntos… pero ¿podrías usar tu pijama, por favor? Aún me resulta algo… incómodo. Me cuesta saber hacia dónde mirar.”
Ella hizo un tierno puchero y soltó un suspiro dramático.
“Bien, no quiero incomodar a mi querido Alex-kun”, dijo dándome un beso fugaz antes de salir de la cama. Por un breve segundo su figura quedó expuesta y desvié la mirada de inmediato por respeto. “¡Pero un día, cuando estés listo, no tendré que ocultar más mi cuerpo para ti! ¿Entendido?”
“Lo intentaré… lo prometo”, respondí con sinceridad. Realmente quería superar ese miedo por ella. “Prometo hacer el esfuerzo… mi Hestia.”
Se hizo un silencio sepulcral antes de que ella, como un misil, saltara de nuevo sobre mí y me rodeara con sus brazos.
“¡KYAAAA! ¡Dilo otra vez! ¡Dilo otra vez!”
Me apretaba con tanta fuerza que tuve que luchar por mantener los ojos cerrados.
“¡Mi-mi Diosa, por favor! ¡Ponte el pijama!”
“¡No hasta que repitas mi nombre como lo hiciste recién! ¡Eso me hizo muy, muy feliz!”
Realmente no sabe lo que es rendirse cuando se le mete algo en la cabeza… pero, para mi sorpresa, no me molestaba en lo absoluto. Al contrario, era una de las tantas cosas que me encantaban de ella.
[Fin del Capítulo]
No hay R18, pense si realmente hacerlo. Pero siento que es muy pronto. Despues de todo el prota a pasado por mucho, pero esta cerca, prometo que habra, pero dejenlo cocinar chicos, dejenlo cocinar.
Ademas traigo tres capitulos seguidos, asi que creo que pueden perdonarme un poco esto, ¿Verdad? Si quieren una historia con mucho Sexo o un prota que no le tenga miedo al Exito y que tenga la etiqueta Smur diganme y puede que traiga una de mis antiguas hisotiras de mi Epoca en Wattpad, un Rework de una que sera claramente de su gusto y con un porta más asertivo, menos traumado y con problemas mentales como todos nosotros.
En Cualquier caso, Soy NecroXSombra, y les deseo lo mejor, mis queridas Almas Errantes.
Punto de Vista: Alexander
A la mañana siguiente, al despertar, sentí la figura pequeña pero cálida de Hestia a mi lado. Se acurrucaba contra mi pecho con total confianza. Mi mente regresó a lo ocurrido la noche anterior y, con una sonrisa, lentamente y tratando de no dudar demasiado, besé su frente con un afecto genuino.
Luego me levanté y caminé hacia el sótano. Una vez allí, saqué de una caja fuerte creada por mí un objeto cilíndrico de gran tamaño. Mi mirada se volvió seria al verlo; es un proyecto personal, una contramedida por si lo peor llega a suceder. Antes pensaba que era excesivo crear algo así, pero tras lo que podría llamarse el inicio de mi relación con Hestia… la sola idea de que alguien me aleje de ella fortaleció mi determinación. Lentamente, comencé a introducir piedras mágicas en el artefacto; aunque eran de baja calidad, eran el combustible que se acumulaba poco a poco para su funcionamiento.
Solo cuando me quedé sin gemas volví a guardarlo en la caja fuerte para que nadie pudiera tocarlo, ni siquiera mi propia Diosa. Aun así, dejé detrás un trozo de papel cuyo contenido esperaba que nadie más que yo llegara a conocer.
Con todo listo, subí las sastre para ver a Hestia desparramada por toda la cama mientras seguía durmiendo. Al revisar mis misiones diarias para calcular la hora, me di cuenta de que… ¿solo quedaban dos horas para el mediodía? Wow, parece que realmente dormí hasta tarde hoy. Por lo general me despierto a las seis o siete de la mañana, pero con todo lo que pasó ayer, supongo que un pequeño “desmayo mental” no estaba fuera de los parámetros.
Me acerqué a mi Diosa y comencé a mover suavemente su hombro. Ella despertó poco a poco y le sonreí.
“Buenos días, Hestia. ¿Dormiste bien?” Le pregunté. Ella se frotó los ojos mientras apoyaba su cabeza en mi hombro.
“Mmmhmmg~ ¿Qué hora es?” Preguntó medio dormida. Sonreí mientras la acomodaba en la cama y tomaba un peine de su mesa de noche.
“Faltan dos horas para el mediodía, y tengo que juntarme con alguien.” Eso pareció sacar a Hestia de su pereza matutina y me lanzó una mirada desconfiada.
“¿Es una chica?” Preguntó mientras yo arreglaba su hermoso cabello con el peine.
“No, es el capitán de la Familia Cratos”, respondí. Hestia hizo una mueca de inmediato. “¿Conoces a ese Dios?”
Ella soltó un suspiro cansado. “Es un belicista. Si algo aprecia es la fuerza por sobre todo lo demás, y admira mucho a Zeus. Siempre dice que planea hacer de su Familia una tan grande como lo fue la de Zeus. Es… un maldito cabeza de músculo que solo piensa en línea recta, un testarudo que no deja que nadie le diga que no.”
Ante sus palabras, pude hacerme una imagen mental de cómo sería el ambiente en un hogar con un Dios al que le da igual todo mientras sus “hijos” se hagan fuertes. Eso explicaba las marcas en el cuello de Lyra y por qué nadie parecía respetarse entre sí en esa Familia.
“¿Por qué planeas juntarte con él de todos modos?” Preguntó una vez que terminé de peinarla. Luego se golpeó los muslos y yo, con un suspiro resignado, me recosté en ellos mientras ella ahora peinaba mi cabello, dándole alguna forma que ella consideraba que me quedaba bien.
El silencio de nuestro momento matutino terminó. Me quité la parte superior del pijama, dejando mi espalda expuesta, y me recosté en la cama para que Hestia se sentara sobre mi espalda baja. Pude sentir su dedo trazar mi piel; era una sensación relajante, pero al mismo tiempo sentía que mi alma era leída como un libro, con las hojas contando cada una de mis acciones.
“¡¿Seis Minotauros?! ¡¿Estás loco?!” Gritó de repente. Sentí cómo comenzó a pellizcarme el costado de la cintura como reprimenda por mi osadía. “¡Me dijiste que solo tenías que derrotar a tres! ¡T-R-E-S!” Deletreó el número para que comprendiera lo que la había puesto de mal humor.
“A-al final todo salió bien… ¿No es eso lo que importa?” Pregunté, pero el pellizco solo se hizo más fuerte.
“¡Vas a tener que mimarme mucho si quieres que te perdone!” Sentenció antes de seguir actualizando mi Falna.
Se formó un silencio tranquilo mientras Hestia trabajaba. Finalmente, puso el papel en mi espalda para transferir la información, aunque no se bajó de encima de mí.
“Felicidades, Alex. Acabas de romper el récord de subida de nivel: un total de cuatro meses.” Me quedé mirando el papel, incrédulo.
Nombre: Alexander Nv: 1 (Subida de Nivel Disponible)
Fuerza: B – 798
Resistencia: A – 822
Destreza: S – 910
Agilidad: S – 935
Magia: S – 999
Al mirar estas estadísticas, no pude evitar abrir los ojos con sorpresa. Realmente las misiones de tipo “Desafío”, aunque complicadas y arriesgadas, daban una recompensa impresionante.
“Hestia, creo que voy a subir de nivel.” Ella asintió, feliz por mi logro, y volvió a tocar mi espalda. Esta vez, la sensación fue mucho más intensa.
“Tienes algunas habilidades de desarrollo normales, como Resistencia a lo Anormal, Suerte y otras… Pero aquí hay algunas nuevas… ¡Oh, mira! Dos están vinculadas a tu magia de Sinergia y una está relacionada con las misiones”, dijo con alegría.
“¿Qué dicen?” Pregunté con más emoción de la que quería admitir.
“Okey… déjame ver…”
Trazador de Génesis: La creación de objetos mediante la magia Chrysopoeia ya no depende solo de materiales e imaginación, sino también de fundamentos. Si el lanzador conoce el proceso o puede visualizarlo paso a paso antes de lanzar el hechizo, el coste de Mente se reduce en un 50%. Los objetos creados con este método son 2.5 veces superiores a los creados solo con imaginación.
Deconstrucción Estructural: Permite usar la palabra clave “Desmontar” para obtener los materiales base de un objeto. Dependiendo del estado del objeto, los materiales resultantes estarán en mejor o peor estado.
Misión en Espera: Ahora posees dos slots para guardar misiones a tu elección por tiempo indefinido. Una misión en espera no desaparecerá con el reinicio diario hasta que sea completada o descartada manualmente.
Hestia me explicó todo. Aunque había términos técnicos que ella no entendía del todo, yo sí lo hacía. Tras pensarlo un momento, elegí Trazador de Génesis. Con la ayuda de Hefesto, tal vez finalmente podría crear esa versión definitiva del “Fuego de Hestia” en la que tanto tiempo había fallado.
Con el proceso terminado, recibí mi nuevo papel. Mis estadísticas volvieron a “I”, pero sabía que era normal al cambiar de nivel. Lo importante era que tres de ellas habían llegado a “S” antes de subir, algo inaudito para un aventurero promedio.
Me vestí junto a Hestia, quien se negó a alejarse de mí incluso sabiendo que iba a reunirme con el capitán de Cratos. Cerca del mediodía, llegamos a “La Anfitriona de la Fertilidad”. Miré de reojo a Syr, quien parecía detener cualquier cosa que estuviera haciendo para mirarme fijamente; no pude evitar sentir un escalofrío, pero decidí ignorarla para hablar con el hombre sentado en una esquina lejana.
“Así que viniste después de todo… ¿Esta es tu Diosa?” Preguntó Braxon observando a Hestia.
“Sí. Braxon, déjame presentarte a mi Diosa, Hestia. La Diosa del Fuego del Hogar y la Familia”, dije con orgullo.
“Hogar y Familia… Sí… suena agradable. Es un gusto conocerla, Hestia-sama”, dijo con cortesía, inclinando la cabeza.
“Igualmente, hijo de Cratos. He conocido a tu Dios en persona antes, y me sorprende ver a uno de sus hijos actuar de forma tan amable y reservada.”
“Gracias… intento hablar de forma diferente cuando no estoy frente a los miembros de mi Familia. Últimamente, no perdonan ningún pequeño acto de debilidad.” Aquello me hizo levantar una ceja.
“Cuando te vi entrar en su recinto, vi a los guardias inclinar la cabeza ante ti, pero también los vi mirarte con desdén”, comenté. Él asintió con pesadez.
“Mi posición me la gané con mi propia fuerza como capitán de Nivel 4, y he hecho todo lo posible por cuidar de los miembros de niveles bajos, pero no puedo seguir protegiendo a Lyra… no sin arriesgar mi propio lugar.” Eso me hizo enojar, pero no lo interrumpí. “Para que entiendas mi posición y lo que quiero pedirte, primero debo contarte cómo comenzó esto… Cómo la Familia Cratos pasó de ser una familia pequeña a una donde dormir con las puertas abiertas puede significar la muerte. Déjame contarte cómo Lyra, la antigua vicecapitana, perdió su voz y su estatus.”
[Fin del Capítulo]
Okey, perdón si me tarde en subir capitulo, pero acabo de perder mi trabajo solo porque soy demaciado peludo (velludo) y como trabajamos con alimento no me querían ahí. no entraré en detalles, solo que son unos imbéciles.
además mi padre a estado con problemas en un ojo infectado y lo tuve que llevar al médico y ayudar a ponerse gotas en los ojos. así que si, eh estado algo ocupado.
intentaré ponerme al día con campitulos dobles cuando pueda, pero tenfna en cuenta que mi prioridad es encontrar trabajo.
también les pido su tiene tiempo y están interesados en más de mis historias apollen una que eh estado trabajando, también al ser una de multiverso necesito ayuda para pensar en futuros mundos a los que el prota puede ir para fortalecerse, y aunque las Waifus son un buen incentivo, quiero su opinión sincera y con hechos y favores que me convescan en egiir un mundo sobre otros.
En cualquier Caso Soy NecroXSombra Sombra, y Les deseo Lo Mejor mis Queridas Almas Errantes.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com