Danmachí: Combinación Exponencial. - Capítulo 7
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7: Conoce tus límites.
7: Conoce tus límites.
Punto de Vista: Alexander El regreso a la conciencia no fue un despertar, sino un impacto.
Una pulsación eléctrica, rítmica y despiadada, golpeaba el interior de mi cráneo como si un cíclope estuviera usando mi cerebro como tamo batería, y está tocando un solo de bateará de Bleed.
Intenté llevarme una mano a las sienes para detener el bombardeo a mi cerebro, pero mis extremidades pesaban como si estuvieran hechas de plomo fundido y rellenas de mercurio.
Además, sentía una presión inusual sobre el pecho: algo cálido, suave, grande y redondo, además, no era solo uno, hay dos objetos que me anclan a esta cama.
Mis párpados se abrieron con un esfuerzo hercúleo, pegados por el cansancio.
Al principio, el mundo era un caleidoscopio de destellos blancos y figuras amorfas que bailaban al ritmo de la batería en mi cabeza.
Poco a poco, la luz dejó de herir mis pupilas y mi visión enfocó la causa de mi inmovilidad: dos esferas de carne generosas, apretadas con una fuerza sorprendente contra mi pecho desnudo, subían y bajaban al ritmo de una respiración pausada.
Estaba recostado en una cama, una extremadamente suave debo de agregar, en un cuarto que gritaba elegancia funcional.
Paredes de piedra pulida, techos altos con vigas de mármol claro y un aire cargado con el rastro sutil del incienso.
Hestia estaba allí, hecha un ovillo sobre mí, aferrada a mi torso como si yo fuera el último trozo de tierra firme en medio de un océano embravecido.
El baterista en mi cabeza parece haberse cansado de hacerme sufrir, lo que me dio el tiempo suficiente para permitirme mover a la pequeña deidad sin ser demasiado brusco.
—Diosa…
Mi Diosa…
Hestia…
despierta —mi voz sonó como grava siendo triturada por un molino, pero aparentemente funcionó.
—Nhmmng~…
No…
no mueras, Alex…
no me dejes…
—murmuró ella entre sueños, apretándose más a mí.
Sus párpados temblaron hasta abrirse, revelando unos ojos azules nublados por el sopor.
Cuando la imagen de mi rostro finalmente hizo clic en su mente, sus pupilas se dilataron y un torrente de lágrimas brotó sin previo aviso—.
¡Buaaaaaa Aleeeeeex!
¡Tenía miedo!
¡Pensé que habías quemado tu alma por completo!
El abrazo que siguió casi me devuelve al estado de inconsciencia, pero más por asfixia que por otra cosa, ya que mi rostro nuevamente terminó en sus tetas donde el aire escasea.
Mientras ella sollozaba con una fuerza que no correspondía a su tamaño, una joven ayudante de la Familia Hefesto asomó la cabeza por la puerta.
Al verme despierto, sin camisa y con una diosa encima, soltó un chillido ahogado y desapareció en un parpadeo.
Minutos después, el ambiente cambió.
El aire se volvió pesado y cálido.
Hefesto entró en la habitación.
No traía consuelo, sino una mirada de reproche absoluto, esa que una madre le da a su hijo tras verlo hacer una estupidez de proporciones épicas.
Mientras que mi diosa esta aferrada a mi con pequeños sollozos, solo calmada porque la dejo que me abrace todo lo que quiera mientras acaricio su cabeza.
—Realmente eres un idiota con un barniz de genio, Alexander —sentenció la Diosa de la Forja, cruzándose de brazos—.
Me debes un Elixir de alto nivel por traerte de vuelta del abismo, y te aseguro que vas a sudar cada valis para pagarlo.
No podía evitar sentir un dolor fantasma en mi billetera…
espera, no tengo…
pero aun asi podia sentir el dolor en mi economía.
No llevo ni 24 horas en este mundo y ya le devo quien sabe cuantos valis a Hefesto.
—¿Qué fue lo que pasó exactamente?
—pregunté, logrando sacar mi boca de entre los pechos de Hestia quien no me quería soltar por nada del mundo.
—Mind Down —respondió Hefesto de forma cortante—.
Los aventureros suelen caer cuando agotan su reserva mágica en la Mazmorra, aunque por lo general suele venir primero una hackea o algo que les advierte de antemano que paren, pero tú…
tú casi te fríes el sistema nervioso creando esto.
—Lanzó una caja ornamentada sobre mis mantas.
Dentro descansaban las lentes de borde negro y dorado.
Las tomé con dedos temblorosos.
Se sentían frías, vibrando con una energía que no debería emanar de un objeto inanimado.
Junto a ellas, en la repisa, estaba mi otra creación: la pistola ballesta.
Me coloqué las lentes, que irónicamente tienen el tono de los cristales de un tono rojo y dorado haciendo juego con los ojos de Hefesto, y el mundo se transformó en una cascada de datos que se superponía a la realidad.
{Arma: Ráfaga de birotes} [Potencial: Plata] Descripción: Ingeniería diseñada para disminuir masivamente el tiempo de recarga.
Capaz de perforar armaduras con la potencia de cada disparo, tiene una resistencia capas de soportar el golpe de un Minotauro gracias a su aleación de Hierro perfectamente purificado.
Incluye una bayoneta de corte quirúrgico capaz de cortar la piel y carne del enemigo como si fuera mantequilla..
Una chispa de orgullo brilló en mi pecho, pero la curiosidad — si esto es rango plata…
¿Que rango son estos lentes?
— me obligó a girar la cabeza hacia Hefesto.
El sistema de las lentes chirrió en mi mente,y un dolor de cabeza volvió con mucha intensidad, pero no al nivel del desmayo…
es como si me dijera que si hago alguna otra estupidez más con mi mente volveré a Mind Down.
[ANÁLISIS DE SUJETO: DEIDAD DE RANGO SUPERIOR] Nombre: Hephaistos (Hefesto).
Pensamiento hacia ti: Preocupación profunda, vergüenza, un pequeño anhelo…
y ganas de golpearte por que sabe que estas mirando más de lo que deberías.
Respeto: Muy Alto.
Valora tu pragmatismo y que le hayas dicho que es hermosa a pesar de su ojo que tanto detesta.
Tiene cierta atracción hacia ti.
Análisis Profundo (Gustos): Sapiosexual: Se un gran afecto y deseo romántico a quienes demuestran su intelecto y conocimiento en su área de trabajo.
Contacto Visual: Le gusta la idea de estar con la persona que le gusta o se sienta atraída a ella sin el parche, hablar frente a frente, o incluso algo más intimó, todo mientras se mantiene el contacto visual.
Me quedé boquiabierto, mudo como un pez fuera del agua.
Hefesto entrecerró su único ojo visible, su rostro encendiéndose en un escarlata violento que rivalizaba con el color de su cabello.
—Si repites una sola palabra de lo que acabas de leer, te arrancaré los ojos yo misma —amenazó con una voz gélida que me hizo estremecer.
Se cuando cerrar la boca, y me llevare esos conocimientos a mi tumba de ser necesario.
—Has creado algo que no debería existir en manos mortales, Alexander.
Esas lentes operan al nivel del Arcano divino.
Solo un dios del conocimiento debería poder desglosar la verdad de esa manera.
Con razón casi mueres; intentaste abarcar lo infinito con una mente finita.
Me golpeé la frente con la palma de la mano, ignorando el pinchazo de dolor.
Soy un imbécil pretencioso.
En mi afán por “verlo todo”, programé una herramienta que consume mi propia existencia para procesar la verdad de lo que estoy viendo.
—Soy un imbécil…
un genio también por crear algo asi…
pero principalmente un idiota imbécil y arrogante…
—Bueno…
el primer paso para dejar de ser un idiota es admitir que lo eres —añadió Hefesto, intentando suavizar el ambiente—.
Mira a Hestia por ejemplo, ella todavía no ha llegado a esa fase de aceptación.
—¡Oye!
¡Hefesto no hables así de mí frente a mi primer hijo!
—protestó Hestia, saltando de la cama para iniciar una “pelea” de gatas que Hefesto terminó simplemente poniendo una mano en la frente de la pequeña diosa, manteniéndola a raya mientras está agitaba los brazos inútilmente.
Suspiré, sintiendo que el mareo finalmente se disipaba nuevamente.
Revisé mis notificaciones internas de mi habilidad de misiones.
La misión de los Goblins expirará en unos cuantos minutos, pero una nueva brillaba en mi conciencia.
—Mi diosa, ¿al final fuiste al Gremio como dijimos?
—aunque pregunte sonó más como si le estuviera pidiendo que me lo confirmara más que nada.
Hestia se detuvo en seco y asintió con un aire de orgullo que casi hacía olvidar sus lágrimas de hace unos momentos.
—¡Por supuesto!
¡No podía decepcionarte después de todo!
—exclamó con una sonrisa radiante.
—No le creas del todo —intervino Hefesto, su voz recuperando la calma—.
Tsubaki tuvo que arrastrarla.
Tras darte el Elixir, se negaba a moverse de tu lado.
Seguía diciendo que “el papeleo no importa si Alex no despierta”, solo que con una voz más chillona y poniendo muchas excusas para no ir.
Hestia volvió a saltar sobre Hefesto, esta vez por la vergüenza de ser descubierta en su intento de escapar del trabajo usándome como excusa.
Yo solo pude negar con la cabeza.
A pesar de los errores y del peligro, ahora era oficialmente un aventurero, el primer miembro de la Familia Hestia.
Tenía un arma capaz de matar a cualquier monstruo en los primeros pisos de la mazmorra si no fallaba, y aparentemente unos lentes nivel divino que no debían de caer en malas manos.
Mañana sería el primer día real en la Mazmorra.
Mañana será mi primera prueba de combate y sinceramente no lo deseo en absoluto, no soy un luchador, no me gusta lo enfrentamientos si puedo evitarlo, pero lamentablemente asi sera mi nueva vida.
[Fin del capítulo] REFLEXIONES DE LOS CREADORES NecroX_Sombra Hola, NecroX al habla.
Este capitulo lo escribí durante el viaje de ida y de vuelta del trabajo, y editado por IA para corregir mis herrores gramaticales.
Así que espero que disfruten el capitulo, y trataré de publicarlo más seguido ya que estos a diferencia de mis otras historias que necesito una masiva hoja de cálculo para recordar todos los datos importantes, puedo publicarlo más seguido.
Recuerden comentar y poner piedras de poder que eso siempre me ayuda y anima a escribir más seguido.
PD: ¿Alguien ya puede adibinar por la ruta que ira el prota en su estilo de combate?
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