DANMACHI: HEREDERO DE LAS CENIZAS - Capítulo 28
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- Capítulo 28 - 28 CAPÍTULO 25 SOSPECHA
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28: CAPÍTULO 25: SOSPECHA 28: CAPÍTULO 25: SOSPECHA José (Uruk): mm… déjame resumir tu situación… ustedes tres escaparon de tus perseguidores subiéndose a un barco, pero resulta que ese barco estaba siendo utilizado por las amazonas, las misma perteneciente a la tribu Sanguinaria y fueron capturados…
Tatiana un poco avergonzada: Si… me temo que, si – rascándose con timidez la mejilla – de ahí por adelantes, el resto de la historia es que fuimos aprisionado junto a lo demás y pasamos un mes en esa prisión, hasta que usted nos liberó… y bueno… jejej ya sabe el resto.
José (Uruk): … Ana: … Haurit: … Gilzur: … Tatiana: … Resto de la tripulación: … Incluso él bebe –“MC” – estaba cayado ante la situación de estos jóvenes.
Para ser sinceró, Uruk, estaba impresionado de estos tres tuviera estos orígenes, por cierta circunstancia estas personas estaban condenada a ser esclavos por el resto de sus vidas en su pueblo natal; una por las deudas de su padre, y dos por falsa acusaciones de parte de un miembro de la familia.
Pero ellos no aceptaron su destino de ser esclavos.
Decidieron escapar de su pueblo y luego de su propio reino, buscando libertad en tierras lejanas y explorando los reinos vecinos.
Al observarlos con atención, noté que, entre todos los ex prisioneros, esos tres mantenían la mejor condición física.
No estaban tan desnutridos como los demás y se recuperaron con mayor rapidez, lo que les permitió ayudar en los preparativos del barco.
Pero… algo en la historia no lo cuadraba, lo contado por Tatiana omitió cierto detalla sobre su vieje con Haurit y Gilzur.
Mi primera suposición, era que ello no son esclavos comunes, debieron tener un vigilante que sé aseguraran de que cumplieran si condena.
Entonces, ¿en qué momento encontraron la oportunidad para reunirse y planear su escape?
¿cómo lograron escapar de su pueblo?
¿Y realmente eran necesario huir a otro Reino?
¿Qué tan grandes eran la influencia de su familia para que temiera ser encontrados?
No parecía simples personas comunes, mirando de reojo a Haurit, note que, a pesar de su vergüenza actual, su postura, su manera de hablar y comer, es parecida a los modales nobles… ¿quizá una princesa o alguien relacionada con los líderes de su reino?
Si ese era el caso, tendría sentido por qué escaparon.
Otra cosa que note durante la historia que contaba Tatiana fue la extraña reacción de Gilzur; apretaba las manos en puños cada vez que se mencionaba al segundo tío de Haurit, el responsable de su esclavitud.
No era de extrañar que le guardaba rencor – ¿Quién no lo tendría?
– pero, no solo vi furia en esos puños… estos estaban temblando.
No mostraba la firmeza de aquellas personas que estaba determinadas a confrontar a sus enemigos, todo lo contrario, a los puños de Gilzur, que estaban tembloroso, furioso y… ¿nerviosos?
Volvió a la normalidad cuando Tatiana empezó a hablar de sus viajes, pero esta reacción no pasó desapercibida para Haurit, ella lo miró, y él evito su mirada.
Me temo que alguien está guardando un secreto a sus dos acompañantes.
Por ahora Tatiana era la única que revelo su deseo de viajar a todos lados y crear su propio libro basándose en sus aventuras.
Era evidente que ella quería seguir con su viaje, pero ¿qué hay de Gilzur y Haurit?, ¿Qué es lo que ellos desean?, ¿ellos no tenían sus propios planes, ante de incluirla?
Tengo mis sospechas sobre ellos, pero por ahora lo dejare un lado.
Más tarde pensare en hablar a solos con los tres sobre mi propuesta.
Era el momento para conocer a lo demás tripulación.
———————————————– Media hora había pasado después de la comida, tiempo suficiente para saber la historia de lo demás y debo decir que, no eran tan extravagante a comparación de los tres nórdicos o la historia de trágica de Ana y la mía.
Los últimos tres integrantes de la tripulación, eran personas comunes que fueron desafortunadas de haber sido aprisionada por las Amazonas.
El primero de ellos era un rakiano alto de unos 1.83 m, calvo, pero con barba negra y ojos café claro.
Se llamaba Rafael y tenía unos 21 años.
Ante de ser prisionero de las Amazonas, trabajaba como minero en los terrenos de un noble de rango medio de Rakia, pero con mala suerte, fue culpado de robar algunas joyas pertenecientes a la hija del noble.
El padre de la chica, estaba completamente furioso, sin comprobar si era culpable o no de la acusación, no dudo en convertirlo en esclavo y venderlo en el mercado negro como castigo.
Debido que él era un simple trabajador plebeyo, su valor eran de tan solo unos 20 Valis, tiempo después fue comprado por un general de bajo nivel de Rakia.
Luego, él junto con otros, fueron entregado como mano de obra gratuita para las amazonas, esto debido a un trato que hizo el general con ellas.
La Segunda, era una mujer de apenas 20 años, cabello castaño y ojos verdes.
Se llamaba Catalina, también formaba parte de grupo de esclavos con Rafael.
No conto mucho sobre su pasado, solo que eran una trabajaba en un restaurante, que no pudo pagar sus deudas y fue convertida en esclava por ello.
Era muy reservada, y se notaba que no confiaba en lo demás.
El último era un joven de unos 17 años, de cabello castaño oscuro y ojos anaranjados, llamado Filipo.
Trabajaba como pescador junto con su padre.
A diferencia de los otros, no era un esclavo, pero tuvo la mala suerte de estar en el lugar y momento equivocados.
Por accidente o curiosidad, escuchó a escondidas una conversación privada entre las Amazonas y un general de Rakia en uno de los almacenes del puerto.
Fue descubierto por uno de los guardias del general y estuvo a punto de morir a manos de la espada de este, hasta que, por buena o mala suerte, la amazona que manejaba la negociación le salvó la vida, solo para más tarde convertirlo en su prisionero.
Aquel joven fue el mismo que insistió en elegir el barco más grande para transportar más Valis.
Su codicia era evidente, y no parecía alguien en quien pudiera confiar; tenerlo cerca podría causar problemas a futuro, razón por la cual no lo considere para que se uniera a mi grupo.
Tampoco me inspiraban confianza Rafael ni Catalina.
Mientras ellos contaban sus historias, hacían pausas extrañas contantemente en su relato, como si estuvieran inventando algunos detalles de su pasado.
Esto ya era sospechoso en sí, pero por ahora, será mejor solo vigilarlo.
Así, los nueve tripulantes – los últimos sobrevivientes que alguna vez fueron prisioneros de la tribu La Sanguinaria – habían terminado de presentarse.
Era momento de hablarles de mi propuesta, sobre todo a los dos que tenía en la mira… y tal vez a una más.
——————————— [Punto de vista: Tatiana] Tatiana: Haurit… ¿Qué hace?
¿Por qué me jala tan de repente?
Haurit: te lo explicó más luego, primero quiero estar en un lugar más privado para que los demás no nos escuche.
Tatiana: eh… ¿pasa algo?
Le pregunte al otro compañero que estaba a lado mío – Gilzur – él también estaba siendo arrastrado por Haurit.
No sabía porque nos arrastraba a ambos tan de repente, pero luego de terminar de comer con el resto de la tripulación y recoger las canastas con los garros, Haurit nos tomó de las manos y comenzó a apartarnos de los demás, guiándonos en dirección a la cocina.
Parecía que mi amiga quería tener una reunión privada entre nosotros tres.
Cuando lo pregunté a antes a Gilzur, él solo se mostró incómodo y no respondió.
Su silencio fue suficiente para darme cuenta de que el tema tenía que ver con él.
Eso significa que habrá una de esa discusión entre ellos dos… algo poco común, ya que no hacían eso a menudo y, cuando lo hacían, normalmente no me metía en sus peleas verbales.
Pero sí Haurit quería que me involucrara, era porque también estaba relacionado conmigo.
Una vez dentro de la cocina del barco, Haurit se aseguró de que solo estuvieran los tres.
Cuando comprobó que nadie podía entrar, se giró para enfrentar a Gilzur Haurit: bueno – dijo, mirando fijamente – ¿tiene algo que decirnos, querido?
Su mirada penetrante se dirigía directamente a los ojos de su amante – su “novio” – Gilzur, tomado por sorpresa, no se atrevió a mirarla de frente y aparto su cara.
Gilzur: No sé a qué te refieres… Pude ver la flagrante mentira en sus palabras, ¿cómo no darse cuenta?
después de todo el tiempo viajando juntos y conociéndonos, era imposible no reconocer ese tono suyo.
Y si yo lo noté, con mayor razón lo hizo Haurit, que había estado con él desde hacía años.
Haurit: ¡NO ME MIENTA!
¡Vi esa mirada que pones cuando tratas de ocultar tus secretos a los demás!
¿Eh?, Gilzur está ocultándole algo a Haurit, eso no es normal.
No había muchos secretos entre nosotros, especialmente entre ellos dos.
Son pareja, amantes desde que tenía apenas diez años.
Bueno… no estaba segura de si realmente se habían declarado su amor a esa edad.
Supe esto gracias a una de las sirvientas que me acompañaba durante mis días como una Thrall.
Recordaba los chismes relacionados al amor prohibido entre la única hija del Jarl – “equivalente al Conde o Señor de pueblo” – y el hijo de un granjero comerciante respetado por el mismo Konungr.
Hubo mucha polémica sobre esta relación entre la gente del pueblo, ya que la mayoría no lo aceptaba, en especial su padre que tenía planeada para casarla con el tercer hijo de otro Jarl con el propósito de sellar un trato comercial o unir sus territorios, que fortaleciera su poder político y beneficiaria a todos.
Claramente, la relación de ellos, fue un desastre contra este plan.
Aunque hubo una persona que se aprovechó de estos rumores, el mismo responsable de convertir al joven granjero y a su sobrina como esclavos del pueblo con la peor reputación, el segundo… Haurit: ¿porque reaccionaste de esa manera cuando Tatiana menciona a mi segundo Tío, Gilzur?
¿Eh?, entonces está relacionado a él – como si fuera conciencia, Haurit mencionó a la misma persona que estaba a punto de pensar – ¿de qué reacción habla?, ella no recordaba del rencor que tenía Gilzur con su segundo Tío?
Gilzur incomodo: hummn… Tatiana: ahm??
– pensando – (que raro…) Espera, espera ¿porque esa expresión?, normalmente él se enojaría o incluso diría algo gracioso y vulgar sobre esa persona, ¿pero porque tiene esa cara de culpa?…
Intrigada por el tema, Tatiana, se mantuvo cayada en la conversación de sus dos amigos y ver que resultaba.
Haurit entre cerrando los ojos: dime… ¿que está ocultando?
Gilzur: mmm Haurit: ¡DIME!
o acaso no confía en nosotras… en mí?
– dijo mientras tocaba la mejilla de Gilzur con una de su mano – por favor… no debería ocultaron cosas que puedan perjudicarnos a futuro, en especial a nuestra relación.
Gilzur aun nervioso sobre el tema y ver que no saldría de la cocina, sino ante de responder a las preguntas de su amada.
Termino rindiéndose ante la insistencia de Haurit, respiro profundo y exhalo para de decir: ¿recuerda cuando dije que me encargaría de romper el sello de esclavitud que teníamos?
Haurit: si, recuerdo que dijiste que tenía un modo de romper la maldición impuesta en el sello de Thrall.
El sello del Thrall, Tatiana recordaba el día que se lo puso la maldición por parte de uno de los miles de miembro perteneciente a la Familia de Dios gobernante de su Reino, La Familia de Odin.
Utilizando la magia Seiðr y un artefacto llamado pluma maldita, el Seiðmaðr – “mago o bruja del Seiðr” – impregna en tinta, una maldición de dos encantamientos; uno que impide al esclavo salir fuera de un área determinada y la otro que infligía un dolor para aquellos que no cumplía con las ordenes de su Amos.
En nuestro caso, la aria estaba limitada al alrededor del pueblo, hasta los terrenos de campos del Jarl.
Ya que lo pienso, ¿Cómo hizo Gilzur, para eliminar el sello?
Gilzur mirando a amabas mujeres: ¿cómo reaccionaría?
si te digiera que la única manera de romper el sello, era matando al que tenía el sello de comando que nos esclavizaban.
Haurit y Tatiana: ¡¡¡¡¡Quuuuue!!!!!!
Tatiana: espera, eso no es posible… no pue..
puede ser… Haurit: no, no, no me diga… Gilzur suspirando: Mate a tu tercer tío para liberarnos.
Fin de capítulo 25.
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