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DANMACHI: HEREDERO DE LAS CENIZAS - Capítulo 41

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  4. Capítulo 41 - 41 Capítulo 37 Decisiones a tomar
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41: Capítulo 37: Decisiones a tomar.

41: Capítulo 37: Decisiones a tomar.

[Vista de: Gilzur] [Ubicación del personaje: parte izquierda del costado del barco] Después de la conversación con Uruk y de aceptación ir con este misterioso Dotado, quien prometió un lugar donde establecerse con sus compañeras, Gilzur contemplaba el reflejo de la luna en la vasta oscura noche del océano.

Solo tuvo un pensamiento sobre todo lo sucedido – (Quizás…

esto sea lo mejor) Dejar que alguien más decidiera el camino podría traer mejores resultados.

No pudo evitar aferrarse a esa idea, y sabía muy bien por qué surgió ese pensamiento.

Desde que fueron liberado de su grillete de la esclavitud en su pueblo natal, hasta el inicio de su viaje junto a Haurit y Tatiana, él, no había tomado las mejores decisiones para su grupo.

Prueba de esto, fue olvidar investigar el reino de Slavic ante de cruzar sus fronteras, la mala decisión de seguir adelante en el bosque profundo y la posterior consecuencia de ser perseguido por los Goblins fue un desastre y, como si no fuera suficiente, acabar encarcelado por quienes los salvado de esos monstruos… Incluyendo cuando gané mi libertad después de los cinco meses siendo esclavos en Slavic, las decisiones que había tomado durante el tiempo en que estuve separado de Haurit y Tatiana, fueron malas, siendo qué uno de esto provocó el disgusto de dos Familias Aventureros de ese reino, la cual fue la razón principal por la que tuvieron que abandonar Slavic.

A eso se sumando la elección de dirigirse a Rakia, todo lo que ocurrió después de eso y, más luego ser capturado por la tribu de amazonas… Aunque toda esta decisión fue en realidad tomada en grupo, al fina a cabo, fue él que sugirió salir del reino de Slavic, también fue el que durante la persecución de los soldados Rakianos, decidió y convenció a sus compañeras de subir al barco para escapar de la persecución.

Todas esas decisiones tomadas, solo dieron como resultados ser encarcelados como esclavos o ser perseguido donde fueran.

Es cierto que seguir a Uruk, también conlleva a estar en riesgo de estos dos resultados, eso si todo llegara a fallar, pero… – (qué más da) Eso ya es problema para Uruk, este es su plan, su responsabilidad, yo… ya no soy el que guiara el camino, si Haurit y Tatiana decide también aceptar la oferta, entonces yo solo tendré que ayudar con lo que se requiera, y seguir adelante.

Después de pensar esto, Gilzur pudo sentir como un peso simbólico desaparecía de sus hombros, dándole una sensación de ligereza, como si el peso de la responsabilidad ya no lo aplastaba.

Respirando profundo el aire salado del mar, Gilzur, siguió mirando el paisaje que tenía al frente, pero esta vez ya no tenía incertidumbre por lo que pasaría mañana, solo una calma de aceptación, él disfrutaría su tiempo como un simple seguidor durante este viaje.

Y si las cosas se ponen fea durante ese viaje, tanto que pueda poner en demasiado riesgo a mis compañeras, entonces… retomaría el papel de liderazgo y persuadiría a Haurit para escapar a otro reino, fuera del conflicto que tuviera Uruk con Rakia.

——————————————————————————— [Vista de: Moro y Uruk] [Ubicación de los personajes: alcázar (zona elevada en la popa del barco, donde se encuentra la rueda del timón)] Desde que terminé mi conversación con Gilzur y lo vi apoyarse en el costado del barco, mientras contemplando profundamente el mar, decidí dejarlo con lo que fuera que estuviera pensando, o, mejor dicho, darle tiempo para procesar todo lo dicho.

¿Qué más iba a hacer?

Gilzur ya había aceptado mi oferta, ya solo faltaba convencer a sus compañeras para acepten mi propuesta, algo que estaba muy seguro de conseguir, tenia mis razones para confiar que ellas aceptarían.

Cuando Haurit y Tatiana salga de la cocina del barco y se resultaba su problema con Gilzur, conversaré con ellas sobre el viaje y mi propuesta para que forma parte de mi Casa noble.

Con todo eso, decidí regresar al lado de Moro para continuar con mi aprendizaje en el manejo del barco.

Todo iban bien, conversábamos sobre cómo debería instruir a la tripulación para manejar las Velas… hasta que me di cuenta de algo, Moro estaba mirando mis la mano y espaldas de vez en cuando, lo hacía cada vez que pensó que no me daba cuenta.

(Y… me sigue mirando) – pensé con incomodidad por la mirada curiosa de Moro – (¿Que será lo que intenta ver?) Con la sospecha en mente, empecé a repasar toda mi conversación con Moro, intentando descubrir si algo había ocurrido durante nuestra interacción que explicara por qué comenzó a mirarme de esa manera.

Algo que, no me dio resultado, solo logre recordar detalles sobre el manejo del barco, Sin embargo, hubo algo que pasó desapercibido cuando regrese con Moro.

Él ya tenía esa expresión de curiosidad ante de retomar las lesiones.

Tomando en cuenta esto, y otras cosas… una idea se me vino a la cabeza.

– Moro… – Uh, ¿Qué pasa joven Salvador?

Arqueando una ceja por añadido de “joven salvador” y decidir ignorarlo por ahora.

– Moro por si acaso… ¿tú me viste utilizando el rayo?

– hnm….

(O_O) ….

– cara sorprendida de Moro – … – mmm….

(-_-;), lo notaste ¿no?

– dije con un tono de vergüenza en mi voz, sabiendo muy bien, que no había sido discreto al momento de revelarle a Gilzur un atisbo de mis poderes de rayos.

Dándome cuenta recién que lo hice al aire libre en la cubierta, donde cualquiera con un buen ojo puede ver… (soy un tonto por no intentar ser más discreto) – por suerte creo que solo Moro y Agustín notaron mi uso de habilidad.

Para confirmar mis sospechas del segundo, alce mi cabeza en dirección en donde estaba Agustín – justo en la vigía del palo Mayor del barco – como lo temía… Agustín tenia la misma expresión de asombre de Moro.

Una parte de mí se sintió aliviado que el resto de la tripulación no estuviera en la cubierta en ese momento, también me tranquilizaba saber que uno de los dos que presenciaron mis habilidades formaba parte de mi grupo de viaje.

Más tarde podría hablar con Agustín sobre eso, y explicarle lo importante de que guardara mi secreto al resto de tripulación.

Con Moro… es otra historia.

Él no formaría parte de mi grupo, y eso complicaría las cosas si quisiera mantener mi secreto.

Podría pedirle que no digiera nada a nadie… pero pedirle no garantizaría nada al momento de separarnos cuando lleguemos a la costa de Rakia.

Incluso si logrará que guardará silencio durante el resto del viaje, ¿Qué me aseguraría que, una vez que nos separáramos, no difundiera el rumor de que alguien puede usar magia sin necesidad de una Falna?

No tenia mucha confianza en Moro, solo sabia su nombre y un poco de su historio sobre navegar grande barco, nada más, este es el caso contrario con Gilzur, Haurit, Tatiana, Agustín y Ana, donde sabia gran parte de su historia, su pasado y los motivos del como ellos quedaron atrapado por las Amazonas.

Incluso si mucho no creyeran, pensando que era solo la palabra de un viejo senil que decía tontería, pero… ¿qué pasaría si por casualidad un Guardia Rakiano o un General lo escuchara y empezará a sospechar sobre la veracidad del rumor?

Si lo que paso en Ur fuera cierto –la traición, la infiltración de información por parte de la Casa del Solsticio y de los Hijos traidores del Rey de Ur, así como su alianza de ambos con Rakia–, entonces Uruk no se sorprendería que el secreto de la existencia de los Dotados hubiera llegado a oídos de Rakia, más específicamente, al Dios Ares y a sus súbditos de mayor confianza.

Apostaría a que ellos intentarían apoderarse de los métodos para crear a los Dotados y así fortalecer las filas de sus ejércitos, incluso podrían llegar a los extremos de cazar a los Dotados superviviente de los doces Casa reales para arrancarnos información de nuestro nacimiento.

(¿Debería matarlo?) – parecía la opción más lógica, podría evitar que Moro difundirá información sobre mi existencia y evitar que los Rakiano supiera que todavía estoy con vida.

Podía hacerlo luego de que nos bajaremos del barco, matarlo en un rincón fuera de la vista de lo demás y cuando alguien pregunte sobre el paradero de Moro, podría simplemente decirle que el anciano decidido irse sin despedirse, diciendo que tenia asunto urgente que atender y por eso no de despidió.

– (si, tengo que hacerlo…) – entonces… ¿eres descendiente de un espíritu o descendiente de alguien que recibió la bendición de uno?

– ¿eh?

–parpadeando – (¿descendiente de espíritu?) Todo pensamiento de asesinar y eliminar el cadáver de Moro se esfumó por la borda con la inesperada pregunta de esta.

Ahora era Uruk el que empezó a mirar a Moro con la cara curiosa y confundida.

Moro al notar esto, empezar a reformular sus preguntas.

– Ya sabe, como esos descendientes de Crozzo, aquellos con la capacidad de forjar esas espadas Mágicas poderosa en Rakia o los Peryn, sacerdotes del Reino Spental, capases de utilizar el viento como arma.

Fin del capítulo 37

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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