DANMACHI: HEREDERO DE LAS CENIZAS - Capítulo 42
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42: Capítulo 38: ¿Linaje espíritus?
y ¿necesitamos ayuda?
42: Capítulo 38: ¿Linaje espíritus?
y ¿necesitamos ayuda?
[Vista de: Moro y Uruk] Parpadeo una vez – Parpadeo por segunda y tercera vez – – (¿Crozzo?…
¿Peryn?…
¿acaso me está confundiendo con dos de los Nueve linajes elementales?) Pensándolo bien, quisa… eso sería la conclusión más factible para justificar mis poderes de rayo.
Antes del descenso de los dioses al mundo mortal, antes de los 100 años de guerra entre las deidades y de la posterior reforma de la Familias con la Falna… existía una época conocida como la era dorada o más conocida… la era de los Héroe.
—– auto narrativa de Uruk de la Era dorada de los héroe —– Un periodo en el que el mundo se hallaba completamente sometido por los monstruos, criaturas qué vagaban sin restricción alguna en el Gekia, seres que exterminaban sin piedad a toda la raza humana.
Fue una época en la que la desesperación y la tragedia se extendían por cada rincón del mundo, desatadas por hordas casi interminable de monstruos engendrado por la misma Mazmorra, que atormentaban sin descanso a los débiles e indefensos humanos.
Todo parecía perdido, el fin de la civilización tal como la conocíamos se alzaban como un destino inevitable para nuestros ancestros, y la esperanza no era más que un eco lejano en medio del caos.
Pero… milagrosamente, aquella misma era de desesperación y tragedia se convirtió en la cuna del surgimiento de figuras extraordinarias.
Héroe que, en medio del caos, alzaron los corazones abatidos de la gentes y pueblos e infundieron una nueva esperanza, despertando en todos el ardiente deseo de seguir luchando por la supervivencia de nuestra especie.
La “Era Dorada de los Héroes” fue un tiempo en el que nacían leyendas vivientes, individuos capaces de alterar el destino de muchos con su sola presencia.
Realizaban proezas impensables para cualquier persona común, desafiando los límites de lo posible y dejando huellas imborrables en el mundo.
Sus travesías no solo marcaron su época, sino que fueron inmortalizados en los anales de la historia, transformándose con el paso de los siglos en relatos casi míticos, en cuentos que las futuras generaciones escucharían como si hablaran de seres extraordinarios y no de humanas.
Ejemplos de estas leyendas son: Él Argonautas, el gran Héroe legendario de la antigüedad, conocido por poder enfrentar a amenazas imposibles.
Albert Waldstein, el Hombre que logró herir al Dragón Negro de un Solo Ojo.
Una de la criatura más temida de la historia.
Elizabet Tempesteas, la aniquiladora de grandes ejércitos y protectora de reinos.
La doncella de la Luna, guardiana del templo malditos, el segundo lugar capaz de crear a monstruos en el mundo.
Entre muchas otras leyendas reconocidas.
—– final de la narrativa de Uruk —– Uruk recordó que, entre todas estas leyendas destacaba un grupo singular, reconocido como “los Nueve Linajes Elementales”.
Nueve Héroes adquirieron magias especiales a través de un pacto de sangre con los seres más cercanos a los dioses, los llamados “espíritus”.
Estas antiguas especie, eran de las razas más poderosas en el pasado, capaces de encarnar y desatar la fuerza misma de la naturaleza, ya sea los bendecido por el Fuego, Agua, Vientos, Tierra, Rayos, Hielo, Plantas, Oscuridad y Luz.
Siendo los bendecido por el Fuego los descendientes del legendario Héroe herrero Crozzo, alguien capaz de forjar espadas mágicas con un inmenso poder destructivo.
Esta capacidad fue heredada a su descendencia en Rakia, pero para mala suerte de esta familia de herrero, debido a ciertos acontecimientos, la capacidad de forjar espada mágica fue maldecida, causando que las armas fabricadas por ellos se destruyeran después de usarlo un par de veces.
Los bendecidos por el viento desciende de la legendaria Heroína monja Peryn, o siendo más conocida por sus enemigos como “la bruja de las Tormenta”, alguien capaz de utilizar el Vientos como arma, ya sea en forma de cuchilla de aire, general remolinos/tormentas, succionar el aire de los pulmones de sus enemigos, incluso en algunos cuentos sobre esta heroína se menciona que era capaz de volar.
Lamentablemente, pese a todas las habilidades que la propia Peryn desarrolló en su tiempo, su descendencia actual deja mucho que desear.
Ninguno de sus actuales descendientes ha sido capaz de dominar siquiera una cuarta parte del poder que ella ejercía.
Causando que la Familia Peryn tuvieran que convertirse en sacerdotes del reino Spental, sirviendo a un rey como sus guardaespaldas personales.
– Tierra a la vista salvador!!!
– ¡¿eh?!
– alterado – ¿dónde?
Sorprendido por el repentino grito de Moro, Uruk movía su vista en dirección que señalaba el dedo alzando del anciano navegante, pero para nuestro Dotado no vio nada, solo presenciando el mismo mar interminable del océano.
– ah…
Moro no veo…
nada… – lo sé, simplemente quería sacarte de cualquier cosa que tenía en mente, después de todo, es de mala educación no responderle a una pregunta a un anciano como yo.
– (ouh… cierto) – un poco avergonzado por la llamada de atención –, perdóneme Moro, estaba divagando sobre algunos temas… Detuve mi argumento cuando vi a Moro alzar una de sus cejas, pareciendo irritado.
– prusfff, ¿qué le pasa ustedes jóvenes de hoy en día?, en un momento estamos conversando normal, pero de repente tú te queda callado con la mirada tonta a cada rato.
– ¿mirada tonta?
– esa misma mirada que aparece en tu rostro cuando está recordando joven salvador, lo hace muy a menudo.
– ¿enserio lo hago?
– dije con un tic nervioso – ¿no está exagerando?
– No, literalmente tú y Gilzur lo hacen seguido, sea lo que están recordando, ustedes se quedan demasiado absorto en sus recuerdos, tanto que se olvidan que están conversando.
– oh… disculpa Moro, si es cierto lo que dijiste… Recordando las veces que tanto él como Gilzur estuvieron distraídos durante sus conversaciones cada vez que recordaban, para nosotros no era ningún problema, pero quisa para otros como Moro sea una molestia.
Uruk, reconoció que aquel hábito podía convertirse en un problema, y no pudo evitar preguntarme pro qué le ocurría con tanta frecuencia.
Ya tenía una respuesta para explicar porque se distraía tanto durante sus conversaciones.
Durante casi un año estuve encerrado en la prisión de las amazonas, completamente solo, siendo que mi único “compañero” de celda era mi propia mente para entrenarme, y quizás, también mi compañera llamada “sed de venganza”.
Uruk mataba el tiempo reviviendo recuerdos de su pasado, de su niñes y formación de caballero de su Casa, alternándola con su rutina extenuantes ejercicio, practicando su nueva habilidad y la constante elaboración de su plan de escape.
A eso se sumaban las escasas, oportunidades de escuchar las conversaciones de las guardianas amazonas que vigilaban su celda… Todo estos, eran sus únicas fuentes de entretenimiento… días, semanas y meses de hacer la misma rutuna le sacaron factura, quisa… provocó que adquiriera la costumbre de quedar atrapado en mi mente en media de una conversación.
Por parte de Gilzur, puede ser por recordar los malos recuerdo de su pasado durante lo ocurrido en su renio o en los reinos de Slavic y Rakia, todo esto acumulándose hasta el punto de causarle trauma que el desconozca Hago una pausa ante el ultimo problema – (“traumas”, quizás tengo que encontrará alguien que le ayude con eso) – recién me doy cuenta de lo cansado que estaba Gilzur cada vez que sacaba a relucir su pasado y lo insensible que fui a mencionarlo una teoría de la que vivieron en Slavic.
No, no solo para Gilzur… que pasa con Haurit y Tatiana, ellas enfrentaron el mismo problema de su compañero, desconozco a que grado estarán de traumada con alguna experiencia vivida en Slavic.
Cuando hable con ellas sobre la oferta de unirse a mi grupo, intentare ver si ambas muestran lo mismo síntomas… – hay esta de nuevo, ¡Joven salvador, despierta!
– ¡!
Sobresaltado por el repentino grito de Moro, vuelvo a enfocar mi atención en el anciano y me doy cuenta de que, otra vez, me había perdido en mis pensamientos.
También noto que el repentino grito de Moro llamo la atención de Gilzur y Agustín, la curiosidad se reflejó con claridad en sus rostros ante lo inesperado, pero desapareció al segundo siguiente, cuando ambos retomaron lo que estaban haciendo antes, como si nada hubiera ocurrido.
Bueno, Gilzur lo hizo, Agustín, en cambio, de vez en cuando volvía la mirada hacia nosotros dos.
– (si, quisa… yo también necesité ayuda…) – Cof… cof… discúlpame de nuevo Moro, ahora si, en donde dejamos nuestra conversación… a sobre si soy descendiente de los linajes elementales… A partir de ahí retome la conversación, explicándole a Moro una historia improvisada sobre el origen de mi habilidad con los rayo – por supuesto, todo inventado por mí –.
Le conté que el Héroe Villán no fe el único en hacer un pacto de sangre con un espíritu del trueno, y que uno de mis ancestros fue el segundo en obtener ese linaje elemental.
Me tomé el tiempo en explicarle la importancia de mantener en secreto mi linaje cuando nos separemos en las costas de Rakia.
Moro me pregunto por qué no debería hacerlo.
Le respondí de inmediato con un ejemplo de la posible consecuencia, si la información llegaba a oídos equivocados en el reino, Rakia podría perseguirme e intentar forzarme a unirme a su ejército, utilizándome como arma contra los reinos vecinos, o mucho peor, que tenga decadencia para ser utilizado como magos de rayo en las guerras.
Recordándole lo que sucedió hacen siglos con las espadas mágicas de Crozzo durante la campaña de guerra de Rakia para conquista más territorio, causando masacre a gran escala a sus enemigos y el posterior daño que hicieron al territorio de los elfos.
Esta mención, le provocó un visible escalofrío a Moro, haciéndolo consiente de la posible consecuencia de revelar mis capacidades.
Un segundo después el simplemente asintió, sellando en silenció su decisión de no decir nada.
Esto me tranquilizo, aunque no podía confiar del todo que él mantuviera la boca cerrada, podría esperar que mantener mi secreto el tiempo suficiente para no ser un problema durante mi vieja con mis compañeros.
Evitando que yo tomará la medida drástica de matarlo y esconder su cadáver, eso sería una solución fácil a primera vista, pero conllevaría múltiple consecuencia si por casualidad Gilzur y su compañera se diera cuenta de la repentina desaparición de Moro, y lo sospechoso que era.
– (No, gracias) –.
Prefiero evitar cualquier futuro drama con ellos.
Existía la posibilidad de que perdieran la confianza en mi y decidieran separarse de mi grupo para seguir su propio camino.
Mientras pienso todo eso, gracias a mis sentidos del oído mejorado, noto el sonido de una puerta de madera habiéndose en dirección de la cocina del barco.
– Crrrreeeec….
Cuando poso mi mirada en dirección del sonido, nota a dos mujeres saliendo de la cocina y, de repente, ambas mujeres jóvenes tomo a un sorprendido Gilzur por los hombros, arrastrándolo de vuelta hacia la habitación de la cocina.
Esta escena irreal provoca un silenció de incredulidad entre tres hombres que quedaba en la cubierta del barco.
Yo, Moro y Agustín, nos quedamos callado por la repentina acción de Haurit y Tatiana.
El silencio no duro mucho, roto por mi futuro aprendiz: ¡oigan, Maestro y Señor Moro!
¿¡ustedes vieron lo mismo que yo!?
Pregunto a grito Agustín, todavía sonando incrédulo por lo sucedido.
Tanto yo y Moro nos miramos por un rato, tomándonos un rato en procesar la pregunta del niño.
Sin necesidad de pronunciar palabra, solo un silencioso acuerdo trasmitido en el ojo del otro, giramos nuestra vista a Agustín solo para asentir sincronizado la cabeza en confirmación.
Moro y yo nos miramos por un momento, tomándonos un instante para procesar la pregunta del niño.
Sin necesidad de pronunciar palabra, basto un silencioso entendimiento reflejado en la mirada del otro.
Luego giramos la vista hacia Agustín y sentimos al unísono, confirmando sin decir nada.
Con su respuesta respondida, Agustín retomó su puesta de vigía para el barco, mientras Moro continuaba con el manejo del barco y yo observando como lo manejaban.
Olvidándonos de lo ocurrido con esos tres nórdicos.
Aunque no sabía lo que estaba pasando en la cocina, decidieron sabiamente dejarlo tener cualquier conversación que tendría ellos.
Fin del capítulo 38.
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