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DANMACHI: HEREDERO DE LAS CENIZAS - Capítulo 44

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Capítulo 44: Capítulo 40: Tenemos que hablar P2

– ¡Me llamo Haurit Járnegg!

Con toda la pasión infantil que una niña podía expresar, la autoproclamada “Haurit Járnegg” se presentó dramáticamente ante una Tatiana desconcertada, que se quedó quieta y silenciosa por la intensidad de aquella presentación, algo que solo duro un segundo ante de responder:

– Oh… ya… veo….

Ante la poca reacción de Tatiana, poco a poco, la pación de la niña pelirroja se fue disminuyendo, y siendo remplazado por un rubor avergonzado en sus mejillas.

– Je…jejejej… – riendo de forma nerviosa –, aa… disculpa, soy Haurit… un gusto en conocerte.

Dijo mientras se rascaba la cabeza con una mano, luego, Haurit extendió la otra en un saludo cortés. Tatiana observó la mano frente a ella y tardó un instante en comprender él gesto. Sacudiendo los pensamientos sobre la identidad de la persona que tenía al frente, decidió seguirle la corriente para devolver la cortesía.

– No… el gusto es mío, señorita Járnegg – dijo mientras hacia una leve reverencia –, es un honor ser ayudada por la hija del “líder del Clan”. Estoy muy agradecido joven ama.

Como lo enseñaron sus mayores, Tatiana realizó el saludo correspondiente que debía hacerse para ante los miembros principales del Clan. Era obligatorio mostrar respecto a la hija del líder, de lo contrario, sería severamente castigada por no reconocer su lugar ni respetar el estatus de quienes gobierna la fortaleza.

Aunque…

Había otra razón por lo que Tatiana realizaba esta reverencia, simplemente, no quería relacionarse con la niña pelirroja, un miembro perteneciente al mismo clan que la tenía esclavizada contra su voluntad, peor cuando esta “Haurit” era la sobrina de ese asqueroso Capitán.

Se preguntará el ¿por qué saludarla de forma servil y formal puede alejarla?, bueno… aunque esta es la primera vez que interactúa con la primogénita del líder del clan y no debería saber nada de ella… en realidad es lo contrario.

Entre todas las conversaciones de las sirvientas mayores que pude escuchar, rumoreando sobre “Haurit Járnegg”, la niña alborotadora que se metía en mucha travesura por sus escapadas.

En una ocasión, recordó haber escuchado que la niña se negó a entrenar con su instructor de combate porque no le gustaba luchar y prefería hacer otras cosas antes que blandir un hacha de guerra. Por ello, decidió escapar de su entrenador para evitar la clase, lo que provocó una persecución que duro unas dos horas antes de que la atraparan y la obligaran a volver al entrenamiento.

También se rumoreaba que la pelirroja sentía un enamoramiento por un niño de campo, hijo de un reconocido granjero del reino nórdico, quien de vez en cuando visitaba la fortaleza para intercambiar sus productos con el líder del clan. Se decía que, cuando eso ocurría, ella y el chico se escapaban para pasar tiempo juntos, fuera de la vista de sus respectivos padres.

El ultimo de aquellos rumores decía que Haurit detestaba las formalidades que todo le concedían solo por ser la hija del líder del clan.

Tatiana no sabía si aquello era cierto, ni entendía por qué a la pelirroja le molestaba que la trataran como dictaban su posición. Y, sinceramente, tampoco quería saberlo, lo único que quería ahora era mantenerse lo más lejos posible de la chica problemática.

Esperaba que el ultimo rumor fuera cierto…

– Uhm, oh… ¿me conoce? – pregunto con un tono inseguro en su voz.

– Por supuesto que te conozco señorita Járnegg – mintiendo a media – ¿quién no lo aria?, especialmente para una sirvienta como yo.

– ¡¿sirvienta?! – casi gritando, Haurit parecía sorprendida por tu respuesta.

Ella empezó a mirarte más de cerca, notando tu atuendo similar a la demás sirvienta del clan, la compresión reflejada en su rostro demuestra lo sorprendida que esta.

– ¿No… eres muy joven para trabajar como sirvienta?

– (¿qué quiere decir con eso?).

La repentina pregunta te sorprende, no comprende porque la pelirroja esta sorprendida de que tu fuera una sirvienta.

Aunque originalmente quería alejarse de Haurit, para evitar cualquier problema con los mayores del clan, pero la pregunta de Haurit le toco la curiosidad, no estaba mal establecer una pequeña conversación con ella, quisa obtenga información que desconocía, que pueda beneficiarla en el futuro.

– disculpa señorita… pero ¿a que te refiere con que soy demasiado joven para ser una sirvienta?

– uhm

Una mueca de fastidio apareció en el rostro de Haurit ante mi formalidad, demostrando que algunos de los rumores eran ciertos.

– Bueno… es que la mayoría de los sirvientes que conozco por aquí son adultos o jóvenes mayores, entre diecinueve a treinta años. Por eso me sorprende que tu sea una sirvienta, nunca pensé que mi padre contrataría a una niña para hacer los trabajos doméstico.

Ahora era turno de Tatiana de tener una mueca de fastidio en su rostro por la respuesta de la niña. Esta reacción no pasó desapercibida para la otra chica, pero decidió no decir nada por el momento, aunque presto más atención a la joven sirvienta.

– (¡¿Cómo que me contrataron?! ¡¿Acaso esta niña no sabe que soy una esclava de su clan?!)

Tatiana no sabia que sentir ahora, ¿debería sentirse enojada por la ignorancia de la joven ama? O ¿sentir pena por la obvia inocencia de esta tonta ignorante?

No sabía por qué, pero Tatiana quería reprender a Haurit por su ignorancia, y al mismo tiempo, revelarle el lado oscuro de su clan, algo que, evidentemente, sus mayores no lo hallan contado por alguna razón, sobre como la mayoría de sus sirvientas y empleados son esclavos.

Quizá fue por la irritación, o el rencor que había acumulada durante los ocho años que llevaba en la fortaleza del clan Hierro Filo, obligada a servirles… Fuera una cosa o la otra, Tatiana quería culpara a Haurit.

Sabía que ella no era la responsable de su situación, pero era la persona más cercana que tenía para descargar todo su odio por ahora.

El hecho de que perteneciera a los miembros principales del clan solo aumentaba sus razones para hacerlo, para ver que reacción tendría por la revelación.

– Jeh… disculpe joven ama, puedo decir algo…

– ¿Sí?

Justo cuanto estaba a punto de revelar algunas cosas. Tatiana se detuvo y se replanteó la idea de decirle la realidad de sus situaciones a Haurit. Preguntándose internamente; ¿porque debería decirle?, ¿acaso eso cambiaria algo para mí?

La respuesta era un rotundo “no”. En primer lugar, no tenia verdadera razones para decirle, ni cambiaria mi estado de esclava si lo digiera, tampoco me beneficiaria hacerlo, por lo contrario, sería perjudicial para mí y para todos los esclavos de la fortaleza.

– (¿Qué pasaría si esta niña rebelde hace algo que disguste al Líder del clan? ¿Y hacendó que más tarde lo relacione conmigo?)

La sola idea de meterse en problema con el líder del clan y recibir un castigo por infundirle idea a su hija, lo aterraba.

———-

De repente, la imaginación de Tatiana se descontrolo, imaginándose una escena donde ella estuviera tirada en el suelo, en medio de la gran sala del jefe del clan, siendo observado con disgusto por los miembros principales y el propio Líder del clan impasible sentado en su trono.

En su imaginación, la mirada del líder del clan era aterradora, los ojos con iris dorados, como los de un lobo, te penetraba y juzgaba desde donde estaba sentado, listo en cualquier momento de dictar tu sentencia.

Si esa mirada no era ya lo suficientemente aterradora por sí mismo, la apariencia del líder era prueba suficiente para no ir en contra de sus decisiones, si no querías que te destrozara con su propia mano.

Corpulento, era un Hombre grande de una altura de 2,10 metro, músculos grandes, densos y muy marcado en todo su cuerpo. En apariencia era de piel clara, cabello y barba larga del color anaranjado oscuro, con algunos mechones blanco por su edad, los ojos dorados que en cierta posición parecía brillar como el oro. Bestia una túnica café claro sin manga hecha de una tela gruesa, sobre sus hombros tenía piel oscura de un monstruo – específicamente de una bestia llamado lobo gigante tenebroso de nivel 2 –, arnés de correas anchas de cuero cruzando el pecho, brazales de curo y metal en los antebrazos con forma de lobo, pantalones negro gruesos, falda de cuero en paneles que protege la parte superior de sus piernas, botas altas de cuero con piel alrededor de las pantorrillas.

Lo más notorio de su apariencia era la cicatriz en corte horizontal en la frente, hecho por un enemigo que fallo en cortarle la cabeza…

Un frio escalofrió recorrió la espalda de la joven Tatiana ante aquella escena imaginaria de su mente. Recordar con tanto detalle la apariencia del líder del clan, lo hacía sentirse pequeña e indefensa ante una persona tan monstruosa.

El temor no solo estaba en su apariencia imponente, también estaba en el conocimiento de que esta persona era un bendecido a sus finales del nivel 3, con el potencial de alcanzar el nivel 4 en los próximos años.

“Tonn Járnegg”, líder del clan Hierro filo, un hombre de cuarenta años de edad.

Alguien reconocido incluso por el propio dios Odin por sus logros en el pasado. Tanto era su fama que ganó el título del “Colmillo de hierro”, debido que en mucha de sus batallas arrancó las gargantas de sus enemigos con su propio diente, ya sea humanos, elfos, enanos e inclusos monstruos, si era su enemigo… tenía el riesgo de quedarse sin gargantas, si te acercaba demasiado a él durante el combate.

———————

Con toda esta información, Tatiana estaba más que justificada en temerle.

La primera vez que conoció a “Tonn Járnegg”, fue hace 1 año después de convertirse en esclava, durante una llamado de reunión para todos los sirvientes de la fortaleza a la sala principal de la casa del líder del clan, con el objetivó de organizar un banquete en celebración de una victoria.

Recordaba al imponente hombre sentado en su asiento, en silencio y mirando uno por uno a todos en la sala, mientras que en su lado derecha había una persona en pies, firme y dictando los trabajos que aria cada uno su papel durante el festín.

Tatiana, nunca olvidara esos ojos con iris dorados que por un momento se posaron en ella ese día.

Por una razón que desconocía, el líder del clan mantuvo más tiempo su mirada en mí a comparación con los demás sirvientes. Recordar el miedo recorriendo en mi sangre provocado por esa mirada… era inquietante.

No sentía ninguna malicia o interés en eso ojos, solo… solo… una indiferencia analítica en lo más profundo de esos iris dorados, parecido a los de un lobo contemplando a un intruso entrar en su territorio… y luego, como si hubiera terminado de terminar de analizar algo, apartó su mirada, continuando observando a los demás en la sala, mientras el hombre al lado continuaba su explicación.

Recordó el suspiro de alivio que escapo de sus labios cuando el líder apartó su mirada de ella, su alivio aumento aún más cuando todos los sirvientes salieron de la sala para realizar los preparativos de la festividad.

Sintió una pequeña alegría al alejarse de esa sala, lejos de esa persona monstruosa. Pero ese día dejó una marca profunda en ella, un miedo irracional hacia aquel hombre conocido como “Colmillo de hierro”, todo esto provocado por esa mirada indiferente.

Desde entonces, la ocasiones en que volvió a ver al líder del clan fueran escasas y breves.

A veces aparecía en su propia casa sin dirigir palabra a nadie, cruzaba el lugar en silencio y se encerraba en su aposento tras una puerta cerrada, otras veces ni siquiera estaba allí, pues pasaba largos periodos fuera de la fortaleza, cumpliendo con las obligaciones que le correspondían como líder de un clan de Vikingo bajo el mando de la Familia Odin.

– hey… ¿está bien?…

– uhm!! ¿qué?

Sacada de su imaginación y pensamientos, Tatiana volvió a la realidad y vio a Haurit frente a ella, mirándola con preocupación mientras seguía preguntándole si estaba bien.

Eso le recordó que aun estaban en medio de una conversación… una… conversación con la misma hija del mismo hombre aterrador que imagino en su mente hace poco…

– Ghk… gh… – trago saliva con nerviosismo – (¡por la barba de Odín! ¡¿Qué estoy haciendo?! ¡¿Por qué esto interactuando con ella?!)

– hey, ¿realmente está bien? Parece estar… pálida.

Mientras la pelirroja estaba preocupada por ti, internamente estaba maldiciendo, si ante no quería relacionarse con ello debido a los rumores, ahora era por no querer llamar la atención de ese hombre aterrador de su padre.

– oh… sí… estoy bien, no se preocupe por mí, joven ama, solo que… recordé que debía continuar con la limpieza de los establos del caballo, y tengo que terminar rápido para ayudar a mis mayores en la cocina para preparar la comida de la noche.

Mintiendo tan fácilmente como respirar, rápidamente se me ocurrió una excusa, para alejarme de la pelirroja.

– Eh… ¿enserio?… – dijo Haurit mientras alzaba una ceja con escepticismo – ¿limpiar los establos de caballos? ¿esta segura que tiene que hacerlo?

– Ei señorita, ¿hay un problema?

– Bueno… ¿no se supone que la limpieza de los establos de caballos es el trabajo de los mozos de cuadra?

– … – Tatiana muda – …

– … – Haurit silenciosa y aun mirando a la joven sirvienta – …

Maldiciendo internamente por no pensar en una mejor excusa, Tatiana ahora está más nerviosa que ante.

– ejjje – risa nerviosa – sí, lo es… pero hoy el mozo que se encarga de ese trabajo este enfermo y no pudo ir. Resulta que soy buena amiga de él y a veces comparte alguna de su técnica par limpiar los establos, así que mis mayores conociendo eso, me enviaron a reemplazarlo por hoy, jejejjej.

Esta vez, por los nervios, Tatiana soltó una excusa poco creíble para responder a las dudas de la pelirroja, lo que hizo ella mismo se sonrojada por la vergüenza.

– …. Oh, él está enfermo y tú lo reemplazo por hoy, eso… tiene sentido – dijo mientras se llevaba un dedo a su barbilla – si es este el caso, no te retendré más, puede irte ahora.

– (¡¿se lo creyó?!)

Perpleja por la facilidad de que la pelirroja creyera en tus palabras, aunque sentía que Haurit te dejo pasar la excusa, no le importo tanto a Tatiana, pero lo aprovechó al máximo.

– Si mi señorita, ¡tengo que darme prisa!, no quiero que mis mayores me castiguen por no realizar mi trabajó, por eso me despido por ahora. ¡ADIÓS, MI SEÑORITA!

Realizando una pose de despedida apropiado, me erguí y giré de espada para salir corriendo lo más rápido posible y alejarme de la joven ama. Pero ante de que pudiera dar un paso, sentí un agarre fuerte en mi antebrazo que me detuvo en seco.

Confundida, volví mi mirada atrás para ver qué pasaba, solo para ver a la joven ama utilizando uno de su mano para detenerme.

– ¿Se… Señorita? – aun nerviosa – ¿Qué esta…?

– ¿Cómo te llama?

– ¿eh?

– tu nombre, yo ya me presenté – dijo mientras se formaba una sonrisa en sus labios – ahora es tu turno para decirme el tuyo.

Por una extraña razón, siente un escalofrió por el repentino pedido de la pelirroja, la sonrisa que parecía inocente a plena vista, escondía una pisca de travesura en esa fachada de niña inocente.

Esto era malo para Tatiana, no quería revelar su nombre, eso solo lo traían más problema, pero tristemente no podía negarle una petición directa de la hija del líder del clan, y sobre todo, ¿Qué importaba?, si mentía, igualmente esta pelirroja puede preguntarle a otro sirviente para saber sobre mi nombre.

Después de todo sigue siendo una figura importante del clan, y ningún sirviente seria tan tonto para negarse, de lo contrario solo se metería en problemas.

– Ta… Tatiana… me llamo Tatiana…. Un gusto en conocerte joven ama.

– ¿?…. ¿Solo Tatiana? – preguntó la pelirroja – ¿no tiene apellido?

– no mi señorita, lamento decirle que soy una simple campesina trabajando aquí.

– uhm…

Mirándome por un segundo más, Haurit parecía evaluar mis repuesta por un tiempo, haciendo que cada segundo bajo su mirada se sintiera eterno.

Por un breve instante, Tatiana superpuso en su mente la imagen de la mirada indiferente del líder de clan con la que ahora le dirigía Haurit, dándose cuenta de lo parecidas que eran, una clara señal de que eran padre e hija.

Lamentablemente, ese pensamiento le provoco un escalofrió en la espalda de Tatiana.

Pero ante que Tatiana se sumergiera en su imaginación, de repente la sonrisa de la pelirrojo se amplía aún más.

– Que buen nombré tiene, ¡un gusto en conocerte Tatiana!, espero que cuando termine tu trabajo pueda conversar conmigo más tarde, y quizás con suerte, nos convirtamos en buenas amigas en el proceso jejejejejej.

– (¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEÉ?!)

——- Fin del flashback —-

Fin del capítulo 40.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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