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DANMACHI: HEREDERO DE LAS CENIZAS - Capítulo 45

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Capítulo 45: Capítulo 41: Tenemos que hablar P3

– (¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEÉ?!)

——- Fin del flashback —-

Saliendo del recuerdo cuando conocí por primera vez a Haurit, Tatiana no pudo evitar sentir una pisca de vergüenza, diversión y culpa por los sucedidos en ese día. Lo mismo pasa con los recuerdos de los días siguientes, donde una joven Haurit sorprendió a su joven yo, visitándola durante sus horarios libres cuando terminara su trabajo e intentando que yo conversara con ella.

Recuerdos, como el día siguiente después de habernos conocidos. Estaba limpiando el piso del comedor usado para los jóvenes del clan, después de que los hijos menores de la familia principal hicieran un desastre con la comida, ensuciando el piso con restos de carnes y bebida derramada.

Parecía poca cosa, pero tomando en cuenta que los hijos e hijas de los miembros principales del clan comía el doble o incluso el triple en comparación con la gente normal, y sumando el hecho de que había diecisiete niños, jóvenes alborotadores en toda regla – incluida Haurit entre ellos –, una guerra de comida provocado por una discusión entre ellos no sería una sorpresa, sin importarles el desastre que harían, después de todo, estaban los sirvientes por algo ¿No?

Solo diré que el piso era un desastre pegajoso, uno que felizmente mis mayores me mandaron a limpiar contra mi disgusto. Sin más opción, tuve que limpiar ese desastre de comida desperdiciada, mientras lo hacía, maldecía a los jóvenes del clan por el desperdicio y a mis mayores por obligarme a limpiar esa porquería.

Cuando termine de limpiar el piso, y estaba a punto de salir del comedor para continuar con mis otras tareas… de repente, la gran puerta del comedor se abrió de golpe, dejando paso a una pelirroja conocida.

Una que, en cuando me vio, no tardo en acercarse a mí e intentando entablar una conversación normal conmigo, como si fuéramos amiga de toda la vida.

Tatiana se lamentaba por la siguiente acción que realizo su joven yo cuando vio a Haurit acercándose a ella. Escapo… o, mejor dicho, corrió fuera del comedor sin mirar atrás, dejando todos los objetos de limpiezas que uso y a una probable joven Haurit aturdida por mi repentina escapatoria.

Mi yo más joven todavía estaba temerosa con la posible consecuencia de que alguien me viera con la hija del líder del clan.

También estaba temerosa que el líder, Tonn, me considerara una distracción para su hija y me diera un castigo por eso. Sí, sé que es una exageración, pero ¿me puede culpar?, todavía tenía la impresión de que ese hombre grande era aterrador. ¿Pueden culpar a una niña por exagerar las cosas?

Dejando eso de lado, los días y semanas siguientes fueron una constante repetición, donde Haurit apareciera de repente cada vez que terminaba algún trabajo –Como si supiera exactamente cuándo acababa–, mientras yo intentaba escapar de ella.

Muchas veces lo logré, pero en otras no tuve más opción que seguirle el juego a la pelirroja.

La tres primera semanas de esta rutina todavía estaba temerosa de nuestras interacciones, pero al inicio de la siguiente, todos mis miedos e inseguridades se esfumaron cuando me di cuenta de que a ningún sirviente ni a nadie en la fortaleza del clan, incluyendo a los miembros principales, parecía no importarle mi interacción con la hija del líder, a pesar de ser una simple esclava.

Cuando lo pregunte a una de mis mayores, el ¿por qué a nadie le importará mi interacción con Haurit?

La mayor solo me mostro una sonrisa y respondió: “por qué tu y la joven ama son niñas, es normal que las niñas conversé, jueguen y se divierta a su edad, ¿no?”

Esa respuesta me dejo impactada, haciéndome preguntarle por qué a nadie le importaba que una esclava como yo interactuara con alguien tan privilegiada como Haurit, siendo que en el pasado sus mayores le recordaban diariamente que debía dar el respeto correspondiente a los miembros importantes del clan, para no ser castigada.

La siguiente respuesta que obtuve rompió la imagen que había tenido sobre aquella persona que temía durante todo este año en la fortaleza. Había otra razón por la cual nadie le hacía nada por estar cerca de la hija del líder, porque este mismo hombre lo permitió.

Su yo más joven no sabía cómo procesar aquella revelación. Saber que la persona que más temía ofender no parecía preocuparse por su interacción con su hija era algo que simplemente no lograba comprender.

Paranoica, se negaba a aceptar este hecho, Tatiana teorizaba que quizá el líder del clan tenía su propio plan con ella, ¿permitir que su hija interactúe conmigo sea una manera de controlarla indirectamente?

Era lo único que se le venía a la mente, ya que Tatiana notó la disminución de los rumore sobre Haurit durante el tiempo que estaba con ella. Era bien conocido los rumores de la travesura de la pelirroja cuando estaba aburrida, causando caos en toda la fortaleza cuando se ponía de mal humor.

Dando sentido que él lo permitiera….

Quizá fuera eso, pero lamentablemente ella no estaba segura de su teoría hasta la actualidad, desconocía los motivos reales del Líder Tonn Járnegg, sobre porque lo permitió y dudaba poder averiguarlo en el futuro, ya que definitivamente ella nunca regresaría al Reino Nórdico, no si quería que le ejecutara.

Regresando a los recuerdo del pasado, Tatiana recordó lo que hizo a continuación, luego de que la mayor lo revelara y le sugiriera descansar dos días, asegurándome que le diría a los demás que yo tendría eso días libres.

Pasé dos noches sin dormir para por fin asimilar los hechos, y cuando lo hice…. Surgieron dos sentimientos; una era el alivio de no correr el riesgo de recibir un castigo, siempre y cuando no se sobrepasara su interacción con Haurit, y el segundo… fue indignación o furia, quizás ambos, pero lo que si estaba segura era lo enojada que estaba por todo.

Al día siguiente, Tatiana retomó su trabajo como sirvienta, esta vez correspondía limpiar los cuartos de todos los hijos del clan. Justo cuando termine de limpiar una habitación, Haurit apareció.

Ya se había acostumbrado a su repentina presencia, por lo que no le sorprendió, aunque aún no entendía cómo hacía para saber exactamente cuándo terminaba de hacer algo.

Como ya era rutina, la pelirroja empezó a hablarme, preguntándome sobre muchas cosas mientras ella misma contaba algunas de la suyas. Normalmente, cuando eso sucedía, yo me limitaba a responder con cortesía y a contestar algunas de sus preguntas, procurando que mi actitud se mantuviera lo más calmada posible, una calma fingida, que ocultaba el miedo que sentía en aquellos días.

Pero…

En ese día, aunque todavía actuaba cortés con Haurit, la calma que tenia era diferente a la antes.

Con todo lo que su joven yo sabía, el miedo silencioso que la acompañaba fue remplazado por un silencio de indiferencia y una calma anormal en comparación con sus anteriores interacciones con la pelirroja.

Este leve cambio no paso desapercibido para la otra chica y preguntándome si estaba bien. Sinceramente me tomo de sorpresa su preocupación, pero no dije nada, simplemente respondiéndolo que nada pasaba y que por favor siguiera.

Por primera vez, Tatiana pudo ver la inquietud y cautela de Haurit reflejada en su rostro. Por extraño que parezca, su joven yo sonrió ante esa reacción de la pelirroja, recordaba con claridad el placer que sintió en ese momento, su placer que aumento cuando, por primera vez, tomo el control de la conversación.

Le hizo preguntas que incomodaban a Haurit, cosas que no sobrepasaran los limites de lo permitido preguntar, pero aun así lograban poner más nerviosas a la pelirroja en esos años.

Aunque incomoda, la joven Haurit respondía alguna de sus preguntas y evitando otras, intentando que la olvidara y cambiando el tema para esquivar esas preguntas.

Para mala suerte de la pelirroja, la joven y rencorosa de Tatiana –una niña que había tenido que soportar durante semanas la actitud de Haurit, la misma que la ponía nerviosa cada día y cuyo fastidio crecía con el tiempo– no permitiría que se escapara tan rápido de su silenciosa represalia.

Cuando terminamos con nuestra interacción, Haurit… estaba en silencio, viéndome por un rato, parecía que intentaba ver que había cambiado en mí, cuándo no pudo encontrar lo que quería, simplemente frunció el ceño y sin decir nada ni despedirse, salió de la habitación donde estaba Tatiana, dejándola sola.

Su joven yo paso un rato en silencio para ver si la pelirroja regresara a la habitación y continuaba la conversación con otro tema, como la hacia de vez en cuando. Pero esta vez, no regreso de manera dramática, no escuchó la puerta abrirse fuertemente ni escucho un repentino “oh olvide algo que decirte bla, bla, bla…” de la pelirroja.

Pase un minuto más esperando, pero cuando fue evidente que no lo haría, su joven yo salió de la habitación para continuar con sus deberes, solo que esta vez, una sonrisa de satisfacción se reflejaba en su labio.

Luego de eso, la constante apariciones de Haurit fueron disminuyendo, antes solía visitarme una o dos veces al día después de terminar mis obligaciones, pero paso a una visita diaria, luego a una cada dos días, luego a una cada cuatro, más tarde una por semana, hasta llegar incluso a un mes.

Cuando pregunte el porqué de sus pocas visitas, simplemente puso como excusa que estaba entrenando seriamente para participar en competencias contra los demás niños.

Me lo habría creído si no hubiera sabido que a Haurit no le gustaba el entrenamiento ni le interesaba participar en una competencia con los demás niños del clan.

Lo sabía luego de haber pasado mucho tiempo con ella, aunque también se preguntaba por qué no se juntaba con los demás niños del clan y lo dejara en paz a ella.

Era evidente que la pelirroja ya no quería, o no estaba de ánimo para conversar conmigo luego de lo sucedido.

Normal ya que actuaba de manera cortés, respondiendo de forma cortante sus preguntas y preguntándole con indiferencia cosas que le desagradaba a Haurit.

Viéndolo desde una perspectiva del pasado, Tatiana no estaba orgullosa de haberle hecho eso a Haurit, alguien que más tarde se convirtió en su primera y única verdadera amiga durante su tiempo en la fortaleza.

Al principio nuestra relación, después de conocernos aquel día, era yo estando nerviosa y con miedo a lo que me podía pasar, y Haurit era alegre y entrometida.

Luego de la revelación de la mayor, mi actitud cambia a una fría indiferencia ante la incomodidad de Haurit y a una distante separación entre nosotras que, yo misma provoqué.

Realmente estaba sorprendido de que, a pesar de mi cambio de actitud y la forma de responderle a Haurit, nadie interviniera, y eso que todo mundo sabía sobre nuestras interacciones.

Era como si a nadie le importara el bienestar de la pelirroja, siendo ella la hija del líder del clan.

Eso fue lo que pensó su yo del pasado cuando empezó a extrañar la presencia de la pelirroja, aunque nunca lo admitiría abiertamente… la joven Tatiana extrañaba, inconscientemente, a alguien a su lado con quien conversar, incluso si la conversación era incomoda, al menos aliviaba la soledad que sentía por ser la única menor entre las sirvientas mayores.

Como no había otra niña sirvienta de mi edad, estaba sola…

En el mes de soledad que Haurit no estuvo, una joven yo se replanteó la razones por que se desquitaba con la pelirroja y si era justificable haberlo hecho.

La respuesta fue “no”. No había una verdadera razón por la cual ella debió haber actuado de esa forma con Haurit.

Sí, Haurit pertenecía al mismo clan que lo había convertido en esclava, pero no fue la culpable de eso. Tampoco podía culpar del todo a los mismos miembros mayores del clan, ya que ellos solo lo hicieron por las leyes que convertía a una ciudadana en esclavo en nuestro reino.

Intente recordar otra razón por la cual odiar al clan, pero cuando repaso sus recuerdos, a excepción de los días que me castigaron por negarme a hacer mi trabajo de sirvienta, los años siguientes fuero relativamente tranquilo, siendo lo único estresante el trabajo…

Pensándolo bien… todo era culpa de su “progenitor” –“padre”–, su deuda por no pagada fue lo que provocó mi esclavitud, si no fuera por eso, yo no estaría aquí sirviendo como sirvienta para pagar esas deudas.

Después de comprender ese hecho, sintió que algo dentro de ella se abrió, surgiendo un sentimiento de culpa por la forma en que había tratado a Haurit durante todo ese tiempo, una culpa que sabía que tendría enmendar.

Aun así, todavía tenia esa inquietud que no desaparecía. No sabía las verdaderas razones por que el líder del clan le había permitida a su hija acercarse a alguien como ella, pero, fueran cuales fueren sus planes, su yo más joven tomo una decisión.

AL menos intentaría ser más amable con la chica la próxima vez aparecer.

Pensó que seria un paso fácil, que solo sería cuestión de retomar una conversación y hablar de temas que quizás lo interesaba a ambas, cosas que lo acercaría más a ella, luego de eso… pueden que se convierta en buena conocida…

Lamentablemente, lo que su yo más joven no pudo predecir, era que la próxima vez que vería a la pelirroja, seria cuando ella y un chico apareciera de repente en la fortaleza, siendo arrastrado por uno de los guardias del clan y llevado al mismo lugar donde ella fue asignada su rol de trabajo en la fortaleza en el pasado.

Su joven yo, no comprendía que estaba pasando, ¿Por qué arrastraba de esa manera a la hija del clan?, ¿A nadie le importara porque lo trataba así? ¿Por qué parecía que todo estaba mirando de mala manera a los dos?, ¿Quién era ese chico a su lado?, ¿Qué estaba pasando?

Sus preguntas fueron respondidas indirectamente por el mismo guardia que sostenía a los dos niños, diciendo las palabras que de nuevo rompería el sentido de la realidad que Tatiana tenia en esta fortaleza: “Esta son órdenes del mismo Konungr, de ahora en adelante estos dos son sirviente de la fortaleza, ¡Marquen a estos dos con el sello Thrall!”

Fin cal capítulo 41.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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