Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 21
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Capítulo 21: “Sombras detrás del brillo”
La mañana en la cabaña amaneció con un aroma a pan dulce recién hecho y un silencio extraño: Kevin no estaba haciendo ruido al levantarse, Bonnie no estaba criticando a nadie todavía, y Neithan… bueno, Neithan sí estaba como siempre: serio, despierto desde hacía horas y bebiendo té como si lo necesitara para seguir soportando a todos.
Summer bajó las escaleras dando saltitos, usando su ropa nueva de la ciudad: una camisa holgada color negra, un pequeño overol azulado con un gran sol dorado bordado en su bolsillo, y una calza negra corto con unas botas grandes y rojas. Al verla, Aisa casi se derritió de ternura.
—¡Summer, estás preciosa! —exclamó, juntando las manos con emoción.
La niña sonrió con orgullo, inflando sus cachetes como si posara.
—¿Verdad que sí? Papi me la eligió… bueno, también tú, mamá.
Darek, que tomaba agua para despertarse, se atragantó un poco al escuchar el “mamá”.
Aqua, desde la cocina, volteó a mirar sin decir palabra, con una expresión difícil de leer.
Kevin susurró a Bonnie:
—¿Te imaginas a Aisa siendo mamá? Se desmaya cuando ve un insecto grande.
—Ah, tú te desmayaste cuando viste un búho —respondió Bonnie con media sonrisa.
—¡Ese búho era enorme! Me miró a los ojos como si supiera todos mis secretos.
—Pues tienes bastantes —respondió ella orgullosa.
Mientras todos se acomodaban para desayunar, Summer se acercó a Neithan, que permanecía de brazos cruzados junto a la ventana.
—¿Buenos días, tío Neithan!
Neithan abrió un ojo lentamente, sin moverse.
—Ah. Tú otra vez.
Summer rió, como si eso fuera un saludo amistoso.
—Hoy vamos a entrenar, ¿verdad?
—No.
—¿No? —parpadeó ella.
—Vamos a intentar entrenar, tu te distraes con facilidad y por consecuencia ayer casi incendias un arbusto.
—¡Fue un accidente! El arbusto me miró feo.
Neithan apretó el puente de la nariz, resignado.
Después del desayuno, los ruidos habituales de la casa volvieron: Kevin proponía ir al río, Bonnie quería practicar hechizos, Aisa quería ordenar, Aqua ofrecía ayudar a todos con una sonrisa suave… pero Summer alzó la mano.
—¡Hoy yo quiero elegir la aventura!
Todos la miraron.
—¿Qué tipo de aventura? —preguntó Darek con una mezcla de precaución y ternura.
—Una aventura… —Summer apretó los puños con emoción— ¡con tío Neithan!
De nuevo, Darek casi se atraganta.
Aisa la miró sorprendida.
Kevin abrió la boca como si estuviera viendo a un caballero enfrentarse a un dragón.
Bonnie dejó de masticar.
Aqua bajó ligeramente la mirada, confundida.
Neithan solo levantó una ceja.
—¿Una aventura conmigo? —repitió él, incrédulo.
—¡Sí! Quiero que me enseñes a ser fuerte como tú, y quiero ir contigo a un lugar lejos del bosque, pero no tan lejos como la ciudad… ¡a un sitio misterioso!
Kevin susurró:
—¿Quién demonios quiere una aventura con Neithan… voluntariamente?
Bonnie lo codeó.
—Una niña valiente, claramente.
Neithan se incorporó despacio, cruzando los brazos.
—Soy un príncipe, no una niñera personal.
Summer dio un salto hacia él y le abrazó la pierna con fuerza.
—¡Pero eres mi tío! ¡Y me salvaste del Sombrárbol que me quiso comer ayer!
—Eso no fue real —respondió Neithan.
—¡Pero en mi cabeza sí!
Neithan suspiró.
Profundo.
Muy profundo.
—Está bien —terminó diciendo—. Una aventura. Pero pequeña.
Summer celebró como si hubiera ganado un torneo.
Neithan decidió llevarla a un mirador natural llamado Valle Claro, una zona fuera del bosque y más allá de la ciudad, donde la hierba brillaba con luz propia debido a minerales mágicos bajo tierra.
Aunque era un sitio tranquilo, no solían ir porque quedaba algo apartado. Pero para Neithan, era un sitio perfecto para entrenar… y para mantener a la niña ocupada y distraída.
O eso esperaba Neithan.
Darek, Aisa, Kevin y Bonnie los acompañaron hasta la entrada del sendero. Aqua observó desde un poco más atrás, sin comentar mucho.
—Si pasa algo —dijo Darek— nos avisas, ¿sí?
Neithan lo miró con una expresión que decía “¿crees que no puedo manejarlo?”
—Voy a estar bien —respondió Summer, más decidida que nunca.
—Eso es lo que nos preocupa —murmuró Kevin.
—¡Oye! —se quejó la niña.
Neithan la señaló con la cabeza.
—Vámonos.
Summer caminó a su lado, dando saltos y preguntando cosas cada tres pasos.
—¿Tío Neithan, tu fuego puede cambiar de color?
—Si.
—¿Puedes volar?
—Mad o menos.
—¿Puedes ser divertido alguna vez?
—No en presencia de Kevin.
—¿Y cuando Kevin no está?
—Tampoco.
Summer soltó una carcajada que incluso hizo que Neithan mirara al cielo como preguntándose qué había hecho para merecer esto.
Cuando llegaron al Valle Claro, Summer quedó maravillada.
La luz azulada que surgía de la hierba iluminaba todo como si fuera un pequeño amanecer detenido en el tiempo.
—¡Tío, tío, TÍO! ¡Todo brilla!
—Eso hacen los minerales lumínicos. No los toques.
Summer, por supuesto, los tocó.
—¡Está tibio!
Neithan frunció el ceño.
—Acabo de decir que no—
Pero entonces algo se movió detrás de un montículo.
Un pequeño animal cubierto de luz, con cuerpo parecido a un conejo pero orejas largas y delgadas como hojas de sauce, los observaba. Sus ojos, grandes y curiosos, parpadearon con suavidad.
Summer inhaló hondo, encantada.
—¡Tío Neithan! ¡Es un Brililun! ¡Solo salen cuando les gusta alguien!
Neithan se tensó.
—O cuando huelen fuego. Les atrae la energía mágica.
El animalito avanzó y se frotó contra la pierna de Summer.
—Quiere que lo cargue —dijo ella.
Neithan negó con la cabeza.
—Eso es una pésima idea.
Summer lo cargó igual.
El Brililun ronroneó… sí, ronroneó.
Neithan llevó una mano a su rostro.
—Voy a tener una úlcera antes de tu cumpleaños.
—Muy bien —Neithan finalmente tomó postura—. Te enseñaré lo básico: equilibrio, respiración y concentración. Sin fuego. Tú todavía no puedes usarlo, y no quiero que accidentalmente explote nada.
—Prometo no explotar nada —dijo Summer, determinada.
Cinco minutos después, el Brililun había saltado sobre Neithan, Summer había caído en un charco luminoso, y un montículo de tierra se había hundido sobre sí mismo cuando ella intentó “pisar fuerte para sentir su poder”.
Neithan se quedó en silencio.
Un silencio largo.
—¿Lo hice bien? —preguntó Summer desde el suelo, cubierta de brillo azul.
—Definitivamente hiciste… algo. —Neithan extendió la mano y la ayudó a levantarse—. Vamos a intentarlo otra vez. Pero sin saltar, sin gritar, sin correr y… —miró al Brililun— sin mascotas inesperadas.
Summer se rió y se sacudió el brillo.
—¡Eres divertido, tío!
—Soy trágico —corrigió él.
Mientras seguían entrenando, Neithan notó algo.
Summer mantenía un equilibrio sorprendentemente bueno cuando la guiaba. Sus movimientos eran torpes pero instintivos, como si su cuerpo supiera más de lo que ella misma comprendía.
Era pequeña, sí.
Pero había una chispa allí.
Un brillo distinto al del Valle.
Neithan se detuvo.
—Summer… —la observó con seriedad—. Cuando practicas, ¿qué sientes?
Ella pensó un momento.
—Como si dentro de mí hubiera… fuego. Pero no quema. Es como un abrazo calientito.
Neithan bajó la mirada.
Exactamente como él y Darek describían cuando eran niños.
—Tienes potencial —dijo finalmente.
Summer abrió los ojos con emoción.
—¿Eso es bueno?
—Es peligroso si no logras controlarlo —respondió él—. Pero también valioso. Entrenaré contigo. Aunque… —apretó los labios— deberás hacerme caso. Siempre.
Summer lo abrazó tan fuerte que casi le roba el aire.
—¡Gracias, tío Neithan!
Neithan no supo qué hacer con sus brazos por un segundo.
—No abraces tan fuerte. Soy tu tío, no un muñeco.
Summer rió.
El Brililun saltó sobre su cabeza.
Neithan suspiró otra vez.
Cuando volvieron a la cabaña, Summer corría adelante, cubierta de brillos, seguida del Brililun que había decidido adoptarla.
Darek salió al verlos.
Aisa y Aqua también.
—¿Qué… qué pasó? —preguntó Darek, viendo cómo Summer brillaba como una estrella azulada.
—Entrenamiento —respondió Neithan, seco.
—¿Y por qué tiene un Brililun encima? —preguntó Aqua suavemente.
—Circunstancias —respondió él.
Summer tomó aire y levantó los brazos.
—¡Hoy entrené con tío Neithan! ¡Me dijo que tengo potencial y que voy a ser súper fuerte!
Aisa se acercó emocionada.
—¡Summer, eso es maravilloso!
El Brililun volvió a ronronear.
Kevin casi se cae del susto.
Bonnie intentó acariciarlo y el animal brilló más fuerte.
Neithan, con los brazos cruzados, murmuró:
—Necesito otro té.
Y aunque él nunca lo admitiría…
se le notaba una pequeña sonrisa.
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