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Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 32

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  4. Capítulo 32 - Capítulo 32: “Cenizas, Agua y Susurros”
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Capítulo 32: “Cenizas, Agua y Susurros”

La cabaña olía a madera húmeda cuando Darek abrió la puerta. El silencio fue inmediato: todos estaban allí, sentados o de pie, como si esperaran ese momento. Aisa se levantó de un salto, y Summer, que estaba dormida sobre sus piernas, solo se removió un poco sin despertar.

Aqua fue la primera en acercarse… y la última en hablar.

—¿Qué… pasó allá afuera? —preguntó con la voz baja, pero no calmada.

El cabello de Darek seguía desordenado y en su ropa quedaban marcas de quemaduras que no eran suyas. Neithan entró detrás de él, cruzándose de brazos como si nada hubiese pasado… aunque también tenía algunos rasguños que normalmente jamás permitiría que se vieran.

Kevin silbó.

—Wow, ustedes dos parecían una tormenta eléctrica desde aquí.

Bonnie se recargó en la mesa con una sonrisa nerviosa.

—Más bien dos dragones rabiosos. ¿Intentaban matarse o solo presumían músculos?

Neithan lanzó una mirada que la hizo enderezarse al instante.

—Fue entrenamiento.

—Sonó a “estábamos destruyendo medio bosque” —replicó ella.

Darek dejó escapar un suspiro, cansado y al mismo tiempo avergonzado.

—Lo siento… se nos fue de las manos.

Aisa lo miró fijamente, con mezcla de preocupación y enfado. Caminó hacia él despacio, como si evaluara cada herida una por una.

—Darek… —susurró, tocándole el brazo con delicadeza—. Te dije que no fueras tan imprudente…

Él bajó la mirada, incapaz de responderle. Sabía que Aisa era sensible a los conflictos; verla así le apretaba el pecho.

Aqua se acercó también, aunque con una expresión diferente: seria, protectora, firme.

—Podrías haber salido gravemente herido —le reprochó, pero había un temblor escondido en su voz—. Darek, tú no eres así… no te lanzas a pelear sin pensar…

Neithan bufó.

—Ahora lo hace —dijo con tono frío—. Porque por primera vez en su vida decidió pelear en serio.

Todos lo miraron.

Neithan añadió, con ese humor suyo que dolía un poco:

—Y admito que me sorprendió. No pensé que mi pequeño hermano supiera darme tanta guerra.

Kevin levantó ambas cejas.

—¿Darek serio? Ok, eso sí que es nuevo.

—¿Quién ganó? —preguntó Bonnie, con el mismo entusiasmo de quien pregunta por el final de una película.

Neithan y Darek se miraron un segundo.

—Empate —terminó diciendo Darek.

—Porque nos detuvo Aqua —añadió Neithan sin rodeos.

Aqua infló las mejillas, molesta y al mismo tiempo aliviada.

—Si no lo hacía, ustedes dos habrían explotado medio continente.

Summer se removió en los brazos de Aisa hasta despertarse. Se frotó los ojos y balbuceó:

—¿P-por qué… todos están gritando…?

Aisa se agachó, la abrazó y la tranquilizó con una sonrisa suave.

—No pasa nada, Summer. Solo estaban… hablando fuerte.

La niña miró a Darek medio dormida, luego abrió los brazos hacia él.

Darek, a pesar del cansancio, la cargó con facilidad.

Ella le tomó la camisa chamuscada entre sus pequeños dedos.

—Papá… hueles a quemado.

Aqua y Aisa se congelaron al mismo tiempo. Kevin y Bonnie casi sueltan la risa. Neithan solo negó con la cabeza.

Darek sintió que la vergüenza regresaba con toda la fuerza que la batalla le había quitado.

—Tuve… un día complicado —dijo mientras le acariciaba el cabello.

Summer apoyó su mejilla en su pecho.

—No te vuelvas a pelear… papá… —susurró adormilada.

El silencio que siguió fue espeso, profundo, incómodo para algunos… y revelador para otros.

Aqua tragó saliva.

Aisa bajó la mirada, como si ese “papá” hubiera golpeado algo dentro de ella.

Neithan observó a todos, como si ya supiera que ese comentario significaba más de lo que estaban preparados para enfrentar.

La tarde cayó lentamente.

La cabaña volvió a llenarse de vida: Kevin contaba lo que él y Bonnie habían encontrado en su investigación del bosque; Neithan se preparaba té como si la batalla no hubiese pasado; Aqua revisaba las heridas de Darek; Aisa ayudaba a Summer a ordenar la mesa pequeña donde jugaba.

Pero había tensión. Subterránea. Silenciosa.

Aqua y Aisa se cruzaban miradas cortas.

Darek evitaba mirarlas a ambas demasiado tiempo.

Summer seguía llamándolo “papá” cada vez que se acercaba.

Y cada vez que lo decía, el aire cambiaba un poco.

Al caer la noche, Neithan se acercó a su hermano cuando los demás estaban ocupados.

—Tienes que decidir qué vas a hacer —dijo en voz baja, directo como siempre.

Darek parpadeó.

—¿A qué te refieres?

—A todo —respondió el mayor, señalando con la cabeza hacia Aqua… y luego hacia Aisa—. Esa niña no vino a este universo sola ni sin motivo. Y tú… eres parte de ese motivo.

Darek sintió un escalofrío.

Neithan continuó, aunque esta vez con un tono más suave:

—Entrenaste como si tu vida dependiera de ello. Y sí, pelearás así otra vez. Lo sé. Pero antes de eso… tienes que enfrentar lo que está pasando aquí.

El fuego de la chimenea crujió justo en ese momento.

Como un recordatorio.

Como una advertencia.

Cuando todos se preparaban para dormir, Summer se aferró a la pierna de Darek.

—Papi… no quiero dormir sola.

Aqua se acercó para tomarla.

—Puedo dormir contigo si quieres, Summer.

Pero la niña se abrazó más fuerte a la pierna de Darek.

Aisa también se acercó, intentando sonreír.

—Yo también puedo quedarme contigo, corazón. No tienes que tener miedo.

Summer miró a ambas… luego a Darek… y finalmente abrazó las piernas de los dos: de Darek y de Aisa.

Aqua sintió un pinchazo en el corazón.

Aisa abrió los ojos con sorpresa.

Darek tragó saliva.

Summer habló con una inocencia que dolió:

—Quiero dormir con mis papás…

Las palabras quedaron suspendidas en el aire.

La noche parecía contener el aliento.

Y Aqua… aunque intentó sonreír, no pudo ocultar la sombra que la atravesó por dentro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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