Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 36
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- Capítulo 36 - Capítulo 36: “Entre el fuego y la sombra”
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Capítulo 36: “Entre el fuego y la sombra”
La noche seguía envuelta en un silencio tenso, roto solo por el murmullo distante del viento contra los árboles. Aisa salió apresurada de la casa con Summer en brazos, aún temblorosa. Bonnie y Kevin salieron detrás de ellas, alertados por los gritos y el llanto. Neithan, ya completamente despierto, apareció en la puerta ajustándose la capa y observando el bosque con una seriedad que helaba la sangre.
—Explícame de nuevo, Summer —pidió Neithan, agachándose para quedar a su altura.
La niña, con las mejillas húmedas y respiración temblorosa, señaló el bosque sin apartar la vista.
—Papá… está allí. Peleando… con él. Se va a lastimar… —susurró con un hilo de voz.
Aisa apretó los labios, su corazón golpeando con fuerza. El pensamiento de Darek perdiéndose en la oscuridad aún pesaba en su pecho, aunque intentaba no mostrarlo.
Neithan se puso de pie.
—No podemos perder tiempo.
—Vamos con él —dijo Aisa, avanzando… pero Neithan le bloqueó el paso con un brazo.
—No. Esa cosa vino por Summer. Si los dos se alejan, la casa queda expuesta.
Kevin asintió, serio por una vez.
—Podemos dividirnos. Neithan va directo a buscar a Darek. Bonnie y yo nos quedamos protegiendo la casa con Aisa y Summer.
Neithan no objetó. Solo lanzó una mirada profunda hacia la colina, donde un leve destello rojizo iluminaba levemente el cielo. El fuego de Darek. Cada segundo contaba.
—Si tardo más de quince minutos, preparen un perímetro defensivo. No dejen que nadie cruce esa puerta.
Aisa intentó hablar, pero su voz se quebró. Neithan solo apoyó su mano sobre su hombro y asintió con la firmeza que siempre ocultaba su cariño.
—Lo traeré de vuelta.
Y desapareció entre los árboles.
En el bosque
Darek estaba jadeando, apenas manteniéndose en pie. El Demonio, cubierto de esa aura oscura que distorsionaba su figura, avanzaba hacia él con pasos lentos pero seguros. Cada choque entre ambos resonaba por el bosque, pero ninguno terminaba de caer.
El fuego en las manos de Darek temblaba. No de miedo, sino de cansancio. Diez minutos de combate sin freno eran demasiados para un cuerpo sin entrenamiento constante. Pero no retrocedía.
—No te llevarás a Summer —escupió entre dientes.
La figura oscura respondió con un gruñido seco, casi… humano. Pero la distorsión lo envolvía por completo.
Un golpe de sombra se estrelló contra el torso de Darek, lanzándolo contra un tronco. El impacto lo dejó sin aire por un momento. Aun así, se levantó.
—Lo siento… Neithan… —murmuró, encendiendo sus manos una vez más—. No pienso fallar esta vez.
De vuelta en la casa
Aisa caminaba de un lado a otro, abrazando a Summer contra su pecho. La niña no dejaba de repetir “Papá… papá… papá…” como si temiera que dejara de existir si soltaba su nombre.
Bonnie, con varita en mano, preparaba barreras mágicas frente a puertas y ventanas. Kevin estaba en el techo revisando señales alrededor, su mirada mucho más seria de lo habitual.
Aisa detuvo sus pasos de golpe. Algo había sentido. Un tirón… una punzada en el pecho. Una sensación que no sabía si provenía de sus recuerdos o del presente.
—Aisa, siéntate un poco —pidió Bonnie—. Tu cara está muy pálida.
—No puedo —susurró—. Darek… está…
Summer tiró de su ropa, levantando la mirada húmeda hacia ella.
—Mamá… papá va a ganar… ¿verdad?
El corazón de Aisa se apretó. No sabía la respuesta.
No sabía nada.
Pero abrazó a la niña con fuerza.
—Tu papá es el hombre más valiente que conozco. Vendrá… lo prometió.
Aunque ese “prometió” no había sido con palabras, sino con cada mirada y abrazo que Aisa recordaba con cariño de él.
En la colina
Neithan llegó justo a tiempo para ver a Darek lanzarse nuevamente contra la figura oscura. La lucha estaba en un punto tan tenso que el aire parecía vibrar.
—¡Darek! —rugió Neithan.
Darek no miró atrás; estaba totalmente concentrado.
Neithan entrecerró los ojos, analizando al enemigo. El aura era inestable, como la de un hechizo mal formado… o una presencia que no pertenecía a ese mundo. A su mente volvió la palabra que Summer había dicho llorando: Demonio.
La criatura giró hacia él. Durante un instante, Neithan vio una forma humanoide detrás de la sombra. Un destello de algo familiar, casi reconocible.
Pero no tuvo tiempo para pensarlo. La criatura atacó.
Neithan lo bloqueó sin esfuerzo, pero retrocedió un paso.
—Tsk… este no es un demonio común —murmuró—. Sea lo que seas… no vas a tocar a mis amigos.
Darek lo miró apenas un segundo, aliviado.
—Gracias por la ayuda, hermano.
—Tu y yo hablaremos de esto luego —respondió Neithan enojado, sin mirarlo—. Si esta cosa no te mata, entonces yo lo haré por él.
Darek soltó una risa débil.
Y ambos, hombro con hombro, se prepararon para continuar la pelea.
En la casa
Aisa estaba a punto de perder el control. Summer la sostenía de la mano cuando, de repente, un estruendo hizo vibrar los cristales de las ventanas.
Bonnie corrió a cubrirlas con un escudo mágico.
Kevin entró a toda prisa por la puerta.
—¡Algo está pasando allá abajo! El bosque se iluminó como si hubiera explotado una estrella.
El miedo en Aisa se transformó en determinación.
—No puedo quedarme aquí. Darek… —
Pero antes de que pudiera terminar, Summer volvió a mirar hacia el bosque.
Su expresión cambió.
Ya no lloraba.
Ya no estaba asustada.
Estaba firme.
—Papá… no está solo —susurró—. El tío está con él.
Y bajó la cabeza, sus pequeños puños apretándose.
—Pero… el demonio también.
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