Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 39
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- Capítulo 39 - Capítulo 39: "Cenizas al Amanecer"
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Capítulo 39: “Cenizas al Amanecer”
La mañana llegó con un silencio extraño, como si el bosque entero contuviera el aliento. La lluvia de la noche anterior había dejado el aire limpio, y la colina amanecía cubierta por una neblina suave que se enroscaba entre los árboles como un recuerdo que se negaba a irse.
Darek despertó con el pecho pesado y el cuerpo ardiendo por dentro, una sensación familiar pero llevada al extremo. Abrió los ojos despacio. El techo de madera de la cabaña fue lo primero que vio, seguido por la luz tenue que se colaba entre las cortinas.
—No te muevas —dijo una voz firme, serena.
Neithan estaba sentado a su lado, con los brazos cruzados y una expresión cansada, pero alerta. Tenía un vendaje improvisado en el antebrazo y ojeras profundas, señales claras de una noche sin descanso.
—¿Summer…? —murmuró Darek, incorporándose apenas.
—Está bien. —Neithan apoyó una mano en su hombro y lo obligó a recostarse de nuevo—. Aisa no se ha movido de su lado desde que amaneció.
Como si su nombre hubiera sido invocado, la puerta se abrió despacio. Aisa asomó la cabeza, con el cabello revuelto y los ojos rojos por el llanto, pero con una pequeña sonrisa al verlo despierto.
—Darek… —susurró.
Detrás de ella apareció Summer, abrazando un peluche que Bonnie le había dado para que no se separara de él durante la noche. En cuanto vio a Darek, soltó el muñeco y corrió hacia la cama.
—¡Papá! —exclamó, trepándose con cuidado y aferrándose a su brazo.
Darek sintió que algo dentro de él se rompía y se reconstruía al mismo tiempo. La rodeó con un brazo, con suavidad, apoyando la frente en su cabello.
—Estoy aquí… —dijo en voz baja—. Ya pasó.
Aisa se acercó al otro lado de la cama. No dijo nada. Simplemente apoyó la mano sobre la de Darek, y ese contacto fue suficiente para que ambos entendieran lo mismo: el miedo seguía ahí, pero también la decisión de no huir más.
Unos pasos resonaron en el pasillo. Kevin apareció primero, seguido por Bonnie y Aqua. Kevin intentó bromear, como siempre, pero se detuvo al ver el estado de Darek. Bonnie, en cambio, se apoyó en el marco de la puerta, cruzándose de brazos, con una seriedad poco común en ella.
—Las barreras aguantaron —dijo—. Pero lo que apareció anoche… eso no fue un ataque cualquiera.
Aqua dio un paso al frente. Su mirada se posó en Darek, intensa, preocupada.
—Ese demonio sabía exactamente qué decir —comentó—. No estaba improvisando. Los estaba probando.
El ambiente se tensó. Summer se aferró un poco más a Darek.
—Dijo mi nombre… —murmuró ella—. Como si me conociera desde siempre.
Neithan se levantó, caminando hacia la ventana.
—No es solo un demonio —afirmó—. Es algo que nos está siguiendo. Esperando. Midiendo nuestras reacciones.
Darek apretó los dientes. El fuego dentro de él respondió, encendiéndose con una determinación nueva, más estable, menos impulsiva.
—Entonces ya no vamos a esperar nosotros —dijo, con una calma que sorprendió a todos—. Entrenaré. De verdad. No solo para pelear… sino para protegerlos.
Aqua lo observó en silencio, y por primera vez desde que todo comenzó, no vio al chico que se sacrificaba por todos, sino a alguien dispuesto a enfrentarse a lo que fuera sin desaparecer en el intento.
Aisa asintió lentamente.
—No estás solo —dijo—. Nunca lo estuviste.
El sol terminó de alzarse sobre la colina, disipando la neblina. Afuera, el bosque seguía siendo el mismo… pero algo había cambiado. Las cenizas de la noche anterior aún estaban ahí, invisibles, marcando el inicio de una etapa distinta.
Y todos, incluso Summer, lo sintieron.
La calma había regresado.
Por ahora.
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