Darek: A Complicated Adventure - Capítulo 44
- Inicio
- Todas las novelas
- Darek: A Complicated Adventure
- Capítulo 44 - Capítulo 44: "Aqua, La Princesa Que Observa"
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 44: “Aqua, La Princesa Que Observa”
La mañana llegó envuelta en una calma engañosa.
La cabaña despertó lentamente, con el crujir de la madera y el aroma del pan calentándose. Aqua fue la primera en bajar. Llevaba el cabello recogido de forma sencilla, sin corona, sin armadura, sin títulos. Solo Aqua.
Se quedó un momento quieta en la cocina, escuchando.
Risas suaves desde el pasillo. Pasos pequeños corriendo.
—¡No, Summer, así no! —rió Aisa—. Vas a volcar todo.
—¡Papá lo hace así! —respondió la niña con seguridad.
Aqua no pudo evitar sonreír… pero algo en su pecho se tensó.
Entró a la cocina.
—Buenos días —saludó con su tono cálido de siempre.
—¡Aqua! —Summer se giró, pero no corrió hacia ella. Se quedó al lado de Aisa, agarrándole el borde de la falda.
Aqua no dijo nada. Solo lo notó.
Darek apareció detrás, bostezando.
—¿Dormiste bien? —le preguntó a Aqua.
—Sí —respondió ella—. ¿Y tú?
—Mejor.
Aisa le pasó una taza de té a Darek sin mirarlo directamente.
—Todavía deberías descansar más.
—Estoy bien, de verdad.
Aqua observó la escena en silencio.
No había nada mal…
pero tampoco había nada igual.
Durante el desayuno, Summer se sentó entre Darek y Aisa. Aqua quedó enfrente.
—Summer —dijo Aqua con suavidad—, ¿quieres más fruta?
La niña la miró unos segundos… luego negó con la cabeza.
—Estoy bien.
Y volvió a inclinarse hacia Darek.
Aqua bajó la mano lentamente.
Bonnie rompió el silencio:
—Bueno, hoy parece un día tranquilo, ¿no?
—Eso espero —respondió Kevin—. Ya tuvimos suficiente drama.
Neithan bebía en silencio, pero sus ojos se movían. Él también lo veía.
Después del desayuno, todos se dispersaron. Kevin y Bonnie salieron a revisar trampas. Neithan se fue a entrenar. Aisa llevó a Summer a jugar al living.
Aqua se quedó ayudando a Darek a ordenar.
—¿Estás segura de que no necesitas sentarte? —preguntó ella.
—Aqua… —Darek sonrió—. Estoy vivo gracias a ustedes. Déjame al menos mover platos.
Ella rió, pero lo miró con atención.
—Has cambiado —dijo de pronto.
Darek se detuvo.
—¿Eh?
—Desde esa noche… estás más callado. Más atento. Más… distante a veces.
—No es eso —respondió rápido—. Solo estoy pensando más las cosas.
—¿Pensando en qué?
Darek dudó.
Desde la otra habitación llegó la risa de Summer y Aisa.
—En el futuro —dijo al final.
Aqua asintió.
—Eso está bien.
Pero por dentro, algo crujió.
Más tarde, Aqua se sentó con Summer a leer. La niña se apoyó… en Aisa.
—¿Quieres que lea yo? —preguntó Aqua.
—Aisa lee bonito —respondió Summer sin maldad.
Aqua sonrió.
—Claro.
Se levantó despacio.
Nadie notó el segundo extra que tardó en respirar.
Al caer la tarde, Aqua salió sola al porche. El bosque estaba quieto, pero no en calma. Las hojas se movían aunque no había viento.
Se apoyó en la baranda.
—Qué curioso… —susurró—. Siempre pensé que entendería todo con el corazón.
Miró sus manos.
Manos que sanaban.
Manos que protegían.
Manos que habían luchado por Darek más de una vez.
—Y aun así…
Desde adentro llegó la voz de Darek:
—¿Aqua?
Ella se giró rápido.
—Estoy aquí. Solo… tomando aire.
Él se acercó.
—Amor, si pasa algo—
—No pasa nada —lo interrumpió con una sonrisa perfecta—. De verdad.
—Aqua, te conozco —insistió Darek—. Se cuando te pasa algo.
Aqua se acercó a él, y lo abrazo.
—En serio tontito, estoy bien —dijo Aqua, mirándolo a los ojos con una sonrisa cálida—. No te preocupes.
Darek dudó, pero la aceptó.
—Okey bebé, te creo.
Antes de volver a entrar, se detuvo un momento en la puerta.
Sabes que siempre estoy para tí cuando lo necesites —dijo Darek, mirandola de espaldas—. Te amo.
Entró y cerró la puerta detrás de él.
Aqua se quedó sola.
Se giro, volvió a apoyarse en la baranda y se quedó otra vez mirando al bosque.
—Summer no confía en mí —dijo en voz baja—. No como debería.
Una pausa.
—Y tú… —murmuró, pensando en Darek—. No me miras igual cuando ella está cerca.
No hubo lágrimas.
Solo una presión silenciosa en el pecho.
Aqua cerró los ojos.
—Soy una princesa —susurró—. He perdido batallas antes.
Abrió los ojos.
—Pero esta… no sé cómo se pelea.
El bosque respondió con un crujido lejano.
Aqua permaneció allí, sola, mirando la oscuridad que comenzaba a caer…
sonriendo hacia afuera,
quebrándose por dentro.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com